Cuba libre para todos. Por Fernando Gualdoni.

En su blog Dejémonos de Historias, de El País.

Muy buen artículo. La gente no sabe que los primeros culpables de lo que pasó en Cuba fueron esos miembros de la alta burguesía que dieron todo el dinero y las joyas para poner a Castro en el poder. Le echan la culpa al pueblo, pero el pueblo tuvo culpa a medias. Mucho menos tuvieron culpa los intelectuales. Los mayores culpables fueron los de la alta burguesía, que apoyaron definitivamente al hijo de latifundista, al gallego blanco y rollizo, al abogadito gansteril. Así fue.

Esperando a Céspedes.

A Alba de Céspedes.

Frente a mí tu letra

la carta finísima de Ana

reclamando el Diario a Sanguily.

Frente a mí el mar,

levanto el teléfono y no es tu voz,

es la simulación amada.

Esperar al verdadero y al antiguo,

esperar la nada            la valiente nada.

Eres el inconsolable silencio,

el buscado.

Hay espejos y te encuentro en ellos,

multiplicado en el azogue del tiempo.

Tus sueños,

esa mujer desconocida

que ha nacido muchos años después.

Hay que abrir el museo con urgencia,

para que escapen los corazones fantasmas.

Y estemos tú y yo solos

y nos hablemos

y nadie diga que es imposible.

Sólo se ven los inspirados,

sólo los locos,

sólo los muertos.

Y yo estoy loca y tú estas muerto.

(1980) Del poemario Todo para una sombra.

Zoé Valdés.

Entre los años 1980 y 1982 trabajé en el Museo de la Ciudad de La Habana en la transcripción paleográfica de los dos últimos Diarios de campaña de Carlos Manuel de Céspedes, hasta el día de su muerte en San Lorenzo, fue mi trabajo de producción social. Fue un trabajo silencioso, por el que debía guardar discreción, dado que Fidel Castro se oponía a su publicación (en el diario Carlos Manuel de Céspedes escribe “la historia dictará su fallo“. A Fidel Castro le desagradó observar que Céspedes se le había adelantado con esa frase tan parecida a La Historia me Absolverá, que tampoco es suya). El Diario fue publicado finalmente en Colombia, y luego en Cuba, mi nombre y el del hijo del presidente Zayas, el anciano que hizo la transcripción del glosario, fue minimizada, los nombres de Rayda Mara, y de Eusebio Leal (quien hacía el prólogo y para quien yo trabajaba, fueron destacados más que los nuestros). Pero lo más importante de ese trabajo es que yo entré en una comunicación muy especial, espiritual, con Carlos Manuel de Céspedes, y después pude trabajar con Alba de Céspedes, ayudándola en la elaboración de los diálogos del guión de cine que ella escribió de El Siglo de las Luces. Alba de Céspedes era nieta de Céspedes, y escritora muy reconocida. De la época de mi trabajo en el Museo data este poema, entre otros dedicados a Carlos Manuel de Céspedes.

En años anteriores he colgado en este blog artículos y material personal sobre Carlos Manuel de Céspedes.

Ahora les dejo este documento en video de quien fue presidente de Cuba, aunque por poco tiempo, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, hijo del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes y de Ana de Quesada, y que fue el padre de Alba de Céspedes y Bertini.

En el blogroll encontrarán dos videos titulados Le livre blanc de l’édition française donde aparece Alba de Céspedes, en la sección Cine y Video.

Lo Mac grande. Por Charlie Bravo.

He recibido un par de e-mails, muy significativos, de amigas con las cuales tuve la suerte de compartir una condicion de paria en los años setenta y ochenta.

Uno de los e-mails se refería a un comentario que hice en el post de Zoé acerca de la (horriblemente) temprana muerte de Steve Jobs, y me recordaba que la firmante del e-mail aun atesora dos o tres libros que le dejé,  los dos Shelter (1 y 2) y otro llamado Dome Book. Los libros fueron escritos a mano y publicados casi como comics por Lloyd Kahn, del Whole Earth Catalog, comenzando allá por 1971 y terminando por 1975. La autora del e-mail me hace un guiño desde una tremendísima distancia y aun me agradece los libros. Construímos un par de casas en el campo. Tiempos pasados. Las casas, muy rústicas, de madera rolliza y gomas de camión y tractor recicladas, rellenas de fango, en medio de los helechos arborescentes del Escambray. A los diseños incorporamos señales de carretera agujereadas por balazos. En retrospectiva, lamento que ninguno de nosotros tengamos fotografías -y ahí respondo a una parte de su pregunta, y a la otra parte, no, nunca más he hecho algo igual. A ella agradezco que me haya enviado el material del Rural Studio, desarrollado en la Auburn University por el eminente educador Sam Mockbee. Fue revivir el pasado.

Se refería ella a este comentario:
Es el típico caso de una inteligencia genial encontrando -pese a las adversidades normales de la vida humana- un ambiente donde progresar y cultivarse, y además, un ambiente donde la sociedad, en lugar de sospechar de la genialidad, la estimula y la arropa.
Steve Jobs fue un genio, de nuevo tipo, si pensamos en eso. Su papel de usuario excepcional de computadoras, lo llevó a inventar lo que no existía para hacerlas mucho mejores y para convertirlas en algo que nos permitiera trabajar con un objeto de diseño delante. Sus inventos -numerosísimos, como se ven en las patentes a su nombre- llevaban casi siempre una palabra que los define en la belleza: “ornamental”. Su increíble visión, sus dibujos y descripciones -más o menos crípticas a veces- llevaban a su equipo a producir una tremenda cantidad de prototipos que el aprobaba o rechazaba, pero siempre modificaba. A él se le debe también, haber creído en muchos, como George Lucas cuyos estudios Pixar no atraía la atención de nadie, salvo de un genio. Con Jobs, aquello de meter la pata para aprender de los errores llegó lejos también, de cada producto o idea que no le satisfacia, nacían otros productos, afloraban otras ideas.
Tomó el famoso Stay Hungry. Stay Foolish del Whole Earth Catalog y lo convirtió en un mantra de desarrollo de diseño y atrevimiento tecnológico.
Sus carteles, aquellos de Think Different, fueron geniales. Genios como Lennon y Einstein hablando por Apple, instrumento con el cual no coincidieron en tiempo. Le faltó, eso sí, un cartel con Guillermo Cabrera Infante, que sí es contemporáneo de sus inventos.
Su carta de renuncia a su cargo fue un ejemplo de sensibilidad, cordura y modestia. Todo en uno.
Aquí les dejo algunos de sus “dichos” mas recordados:

Enjoy, and stay hungry, stay foolish.
Think different.
Good bye Steve.

El otro e-mail viene de una chica -lo sigues siendo- que me inició en la tipografía dibujada a mano. Siempre le gustó mi letra, incluso mi caótica letra cursiva. Lo cual me dió más de una excusa para dejarle innumerables notas. Me alegra -noticia de e-mail, con esta fría tipografía mecanizada- que aun conserva unas cuantas, referentes a otras cuantas ideas que compartí en aquella época para construir un horno de cerámica que luego evolucionó en un horno panedero cuando no pudimos lograr las elevadísimas temperaturas necesarias para la cerámica. Fue ella quien me inició también con las Mac, allá por 1986 cuando me sentó delante de la que creo que fue la primera Mac que entró a Cuba, una de esas que se usaban para diseñar tipografía y componer libros, con el antiguo logotipo de la manzanita multicolor. Era la mítica Macintosh Plus, recién llegada. Sí. Algo muy lejano de las distintas Macs que he usado a lo largo de mi vida. Si trabajara para Apple, seguro propondría que por aquello de la nostalgia se reeditará esta maravillosa máquina, que abrió para mi un mundo nuevo y desconocido, que me convertía en descubridor de aquella máquina exótica. Creo que en aquel entonces se usaba Aldus PageMaker para componer páginas y FreeHand para dibujar tipografía.

Después de aquella época he hecho muchas cosas y ha llovido mucho.
Hoy no me imagino trabajando con una máquina que no sea una Mac.
Gracias a Steve Jobs, por las herramientas y la inspiración.

(Les pongo una imagen de una de esas viejas Mac, para que vean como pasa el tiempo!)

Charlie Bravo.

(Amabilidad del autor).

Art London.

Estuve toda la semana en la rentrée artística de Londres, que este año ofrece una variedad interesantísima de exposiciones. Les iré mostrando las que me resultaron más contundentes. Empezaré por Art London, no sólo de altísima calidad, sino gran espacio de ventas y de muestras de artistas archiconocidos así como de promoción de jóvenes talentos. Para quienes se encuentren en Londres les recomiendo mucho la galería Art Med.

El sombrero de Magritte

Niños cubanos inician gira por Estados Unidos y hablan de “Los Cinco”. Por Claudia Torrens.

El Nuevo Herald.

No sé en Estados Unidos, pero en Francia hay un cuidado muy especial en que los menores de edad no aparezcan en actos relacionados con la política, en algunos casos es penado por la ley. Por otra parte, el director de La Colmenita, Carlos Alberto Cremata, es hijo del piloto sobrecargo del avión de Barbados.

Francamante, ya que estamos, esos niños deberían abogar por los niños que en Cuba todavía son rehenes del castrismo, que son la inmensa mayoría.

Gracias a Marta.

Cubita la bella! Por Esteban Fernández.

¡CUBITA LA BELLA!

por Esteban  Fernández

Casi todos los cubanos, sin lugar a dudas, al escuchar el himno, ver nuestra bandera y nuestro escudo se emocionan intensamente. Eso es normal.. Sin embargo, también una vieja película de cowboy (sobre todo las de Hopalong Cassidy), ver un episodio del abogado Perry Maso (Raymond Burr) y I LOVE LUCY, nos lleva inevitablemente a la nostalgia por la televisión que  veíamos en la Isla.

La foto del Tocororo, pensar en un  azulejo revolotendo en un solar yermo nos hace recordar a la Patria perdida, y que alguien simplemente diga: “Pon tu pensamiento en mí”  ya eso es suficiente para acordarnos de “Clavelito” y del país añorado.

Sólo hay que mencionar delante de nosotros a “Roldán el Temerario, a Leonardo Moncada, Taguaurí y su pantera roja Yeti, Cruz Diablo, a Bacallao bailando un cha cha chá con la orquesta Aragón, a Kalixto Kilowatt, al hombre de la Casa Prado, a Tinguaro, a Salmoyedo, al Cesante, a Popa” e ifso facto “estamos en Cuba”.

Vemos un Chevrolet del año 57, un Buick del 56 y la mente retrocede 50 años en un segundo. Un palo de trapear, un cielo estrellado, un poema de Ernesto Montaner, un arbolito de Navidad, un paisaje, el sabor de una guayaba verde con sal, ver a una persona tirando un cubo de agua para la calle un 31 de diciembre nos llevan a recordar aquel pasado cubano. Recordar melodías de los cantantes Barbarito Diez o Vicentico Valdés por Radio Progreso “La Onda de la Alegría” o la mención del joturo guantanamero, nos montan en una “cápsula espacial” rumbo a Cuba.

Un trago de guarapo y “ya nos retrotraemos al pasado”. ¿Usted nunca se ha tomado una cucharada de melao de caña, cierra los ojos, y se siente como que ha retrocedido 50 años atrás y se encuentra en medio de un central azucarero cubano?

Recordar al dominicano Alberto ”El negrito del Batey” Beltrán, al chileno Lucho Gatica, al Niño de Utrera, los payasos españoles “Gaby, Fofó y Miliki” nos traslada a Cuba. Alguien dice “¿Dónde me pongo?” y recordamos al argentino Pepe Biondi y a Cuba. Lo mismo nos pasa con la canadiense Vitola ”la que se defiende sola”. Dígame la verdad ¿usted puede escuchar el trinar de un sinsonte, ver a un colibrí, tomarse un Mojito, escuchar las palabras Baracutey, Guaracabuya, Siboney, Siguaraya, sin que le dé “un ataque de cubanía?

Mencione delante de un anciano cubano al Stadium del Cerro, al Río Cauto, la Bahía de Nipe, el rocío mañanero, a la C.M.Q., al Congo de Catalina, a la Manzana de Gómez, al Focsa, al Bidet de Paulina, al Cristo de La Habana, a La Virgen del Camino, al Aeropuerto José Martí, el río Yayabo, los panques de Jamaica,  y sus corazones brincan de alegría.

Una luciérnaga, la imagen de San Lázaro, una rosa blanca, una luna llena  reflejada en el océano, un viejo y deteriorado  radio RCA VICTOR, una lagartija, un grillo,  los muñequitos de El Pájaro Loco y La Pequeña Lulú, una carriola, unos mamoncillos, un batido de leche malteada, una barra de  dulce guayaba, una mata de chirimoya, de anón o  de guanábana, escuchar el grito de Tarzán, todo nos recuerda a la Cuba del pasado glorioso.

Unas viejas películas de Miguel Aceves Mejía, de Pedro Vargas, de Pedro Infante, de Tin Tan, de Cantinflas de Tom Mix, Roy Rogers, Tony Curtis, Rock Hudson, Johnny  Weissmuller, Bill Halley con su guitarra cantando “Al compás del reloj”, llevan nuestras  mentes a los cines habaneros. Un buen helado de mantecado y ¡ya estamos en Santiago de las Vegas!

Unos niños en un parque jugando a la viola, una gaviota volando sobre el mar, el canto de un gallo al amanecer, el zumbido de una abeja, una amenazadora avispa, una Montaña Rusa, un cachumbambé, un “tío vivo”, el olor a chapapote, una carroza en un carnaval, alguien  tirando una serpentina, una cucharada de azúcar  prieta,  el olor de un Habano, Gaspar, Melchor y Baltazar, las aguas cristalinas de un río, un aguacero, un rayo, un trueno, el ulular de una lechuza, los dados del  cubilete, una guayabera, un machete Collins, Cachucha y Ramón, una maltrecha foto del Caballero de París y 14 mil cosas mas nos recuerda a Cuba. ¡Casi siempre en los corazones, en las  almas y en los cerebros de los  cubanos!

(Amabilidad del autor).

Muere Steve Jobs, el hombre más brillante y sensible de los últimos tiempos.

Siento mucho esta noticia, no he podido evitar hundirme en el llanto. Steve Jobs es, a mi juicio, el hombre más brillante y más sensible de los últimos tiempos. Un poeta, un sabio. Gracias a Steve Jobs por su vida, su inteligencia, su amor y su libertad de creador.

Gracias por el video a Klary.

Jorge Bolet toca Mendelssohn. Variaciones serias.

Para Tito y Klary.

Hoy estaré viajando, en tren, que como he venido diciendo desde 1986, es el viaje que más me gusta, el que se hace en tren. He recorrido casi toda Europa en tren. En esos trenes he hecho de todo, leo, escribo, duerno… Escribí un poemario en 1986, publicado en 1996, titulado Vagón para fumadores (editado por Lumen en España y Actes-Sud en Francia), cuyos poemas fueron todos escritos en esos vagones, cuando existían, para fumadores de todo tipo. Una buena parte de mi vida ha transcurrido en los trenes del mundo entero, incluídos los cacharreros de Cuba, como el tren de Jersey, en mis viajes a Matanzas, la Atenas de Cuba, o la Antena de Cuba.

Hasta más tarde. Espero que cuando regrese ya se haya caído el castrismo.

África como destino cubano.

ÁFRICA COMO DESTINO CUBANO.

Recientemente algunos cubanos se han declarado muy felices al obtener la nacionalidad de la República Democrática del Congo (Cubanet). De alguna manera tiene su lógica, primero, los cubanos también somos de origen africano, segundo, los esclavos en los que ha convertido el castrismo a los cubanos sólo podrían encontrar felicidad en la tierra de aquellos ancestros, que fueron secuestrados, esclavizados, y enviados a Cuba, durante la colonización española. No lo harían de manera vengativa, de ninguna manera, eso sí que no tendría coherencia de ningún tipo, pero sí en tono de reconocimiento, de identificación.

Resulta curioso que tantísimos años más tarde, el cubano, que vivió épocas de gran prosperidad en la Cuba Republicana, se sienta mejor y más feliz siendo congolés en África, que en la Cuba “revolucionaria” que se hizo bajo los Castro supuestamente para el bien de todos, que también y fatalmente es su lugar de nacimiento. Y más extraño parecería, si somos sinceros y recordamos que antes del año 1959 los cubanos siempre fueron los seres más sedentarios del planeta, a quienes no gustaba viajar, y mucho menos salir de su isla ni para buscar centellas. “Afuera no se me ha perdido nada” expresaban airosos, y hasta altaneros.

En los últimos 52 años la mayor aspiración de los cubanos ha sido huir del castrismo, no del país. Fugarse lo más lejos posible de ese horror y error llamado Revolución Cubana ha constituido el sueño máximo. De este modo encontramos cubanos exiliados en los lugares más insólitos de la tierra: De taxista (con camellos) en el Sahara, de bailarina de vientre en El Cairo, de gastrónoma en Bangladesh, de maestro de cocina en Groenlandia, de médico y vendedor de tabacos en Haití, de animador de turismo en Santo Domingo, de ebanista en Tel Aviv, de salsero en El Líbano, y así sucesivamente… Los cubanos han inundado el planeta, huyendo del peor sistema social del mundo: el castrista.

Se sienten felices con ser congoleses, angolanos, bolivianos, guatemaltecos, argentinos, franceses, norteamericanos, paquistaníes, de todo, cualquier cosa, menos con ser cubanos. Sin embargo, hasta hace algunas décadas: cinco y más, los cubanos se sentían muy orgullosos de ser su nacionalidad. Tenían un país, una cultura, y vivían cómodamente dentro de sus valores. Luchaban por desarrollarse y contribuir al desarrollo de su isla. En el pasado hallaban el ejemplo de sus héroes, combatientes en la Guerra de Independencia, en el presente construían un país con enormes posibilidades sociales y económicas, e imaginaban el futuro con una alegría incomparable.

Pero llegó el Comandante y mandó a parar, llegó un hijito de latifundista extranjero, estudiado y leído con los jesuitas, aunque sin terminar su carrera de abogado se colocó la máscara del defensor de los pobres, se exiló por poco tiempo en México, hizo dinero con su exilio (se lo entregó la burguesía cubana, tan odiada por él), y eso que era un botellero de Batista, de ese modo abandonó a su esposa e hijo; regresó en un barco, vestido de guerrillero, amedrentó a los campesinos, secuestró a su hijo, separándolo de su madre para toda la vida (ahora al final ha permitido que esa señora regrese a Cuba a ver al hijo que le crió la Revolución), y se puso a arengar en contra de los norteamericanos, en contra del pueblo trabajador, arremetió en contra de la burguesía, expulsó a los religiosos, desmanteló la economía, hizo y deshizo, asesinó a inocentes, ejecutándolos como si fueran animales, robó y mató al pueblo, y el pueblo lo aplaudió. Se hizo el amo de una rebautizada finca, llamada Cuba, y por su culpa, los cubanos, los mismos que lo aplaudieron, han tenido que huir, en sucesivas generaciones de apaleados, torturados, amargados, y desmoralizados esclavos.

Aun así todavía la izquierda mundial invita a sus representantes a que den conferencias en nombre de la América Latina, sus escritores animan tinglados donde se defiende el derecho del castrismo a representar a un pueblo que ya no puede más vivir en la ignominia, y que prefieren irse a la África salvaje, pero democrática, que antes de vivir en la castro-comunista Cuba del capitalismo todavía más salvaje, puramente miserable y lo peor: Fea, vulgar, mentirosa, enana e inculta.

Zoé Valdés.

Publicado por El Economista.