Trata de guardarlas, poeta, por más que sean pocas aquellas que se detienen. Las visiones de tu amor. Ponlas, medio ocultas, entre tus frases. Trata de retenerlas, poeta, cuando despierten en tu mente en la noche o en el fulgor del mediodía. Constantino Cavafis.
Unzueta, como siempre, es un maestro del pincel. Si hay alguien que se puede considerar como un pintor de personajes en la plástica cubana actual, sobre todo femeninos, este es Unzueta. Sorprende la maestría técnica (¡es un mago del óleo!) y la expresividad que ha alcanzado en cada una de sus obras. Cada uno de sus retratos, sean masculinos o femeninos, es todo un mundo de sugerencias, metáforas, pasiones humanas y misterio. En este de Antinoo, casi el otro protagonista de “Memorias de Adriano”, la genial novela de Marguerite Yourcenar, Unzueta ha reflejado toda la sensual ambiguedad, la belleza y el espanto de un joven, que fue capaz de despertar la pasión de un emperador romano, y que terminó suicidándose ante la falta de respuestas a los misterios de la vida o, tal vez, por ser demasiado amado. Este cuadro de Unzueta es pura poesía, un derroche de belleza, un desafío a la cordura de cualquier crítico racional. Maestro, por favor, sigue iluminándonos con tus pinceles: tuyo es el reino del arte.
Ondina León
Me gusta la mirada.
Hipnótica belleza, una obra de mucha fuerza contenida…nada divino!!
Unzueta, como siempre, es un maestro del pincel. Si hay alguien que se puede considerar como un pintor de personajes en la plástica cubana actual, sobre todo femeninos, este es Unzueta. Sorprende la maestría técnica (¡es un mago del óleo!) y la expresividad que ha alcanzado en cada una de sus obras. Cada uno de sus retratos, sean masculinos o femeninos, es todo un mundo de sugerencias, metáforas, pasiones humanas y misterio. En este de Antinoo, casi el otro protagonista de “Memorias de Adriano”, la genial novela de Marguerite Yourcenar, Unzueta ha reflejado toda la sensual ambiguedad, la belleza y el espanto de un joven, que fue capaz de despertar la pasión de un emperador romano, y que terminó suicidándose ante la falta de respuestas a los misterios de la vida o, tal vez, por ser demasiado amado. Este cuadro de Unzueta es pura poesía, un derroche de belleza, un desafío a la cordura de cualquier crítico racional. Maestro, por favor, sigue iluminándonos con tus pinceles: tuyo es el reino del arte.
Ondina León
Me gusta la mirada.
Hipnótica belleza, una obra de mucha fuerza contenida…nada divino!!
COMO HABLAN ESOS OJOS
como todo lo ambiguo…