4 pensamientos en “Historia de las dos ‘Giocondas’. Por Borja Hermoso.”
La del Prado tiene cara de tonta,la del Louvre tiene la mirada que sobrecoge- como un gato cuando nos mira fijamente a los ojos y nos hace sentir que somos unos idiotas.
Life is a tale told by an idiot sort of.
Gracias.
Las diferencias entre las dos es ostensible… Nunca me ha gustado la Gioconda… El cuadro del Louvre es tan tan tan pequeño que me decepcionò…
Castellanos, los gatos tienen mejor mirada…
Interesante y muy picaresco el artículo. Me gustó tanto en su contenido como en su forma. Personalmente las historias tejidas a partir de esa pintura siempre me parecieron apasionantes. Y a decir verdad, siempre me identifiqué más con el enigma de quién sería el/la modelo que utilizó el pintor para crear su obra que con la pintura en sí misma. Encima de eso, ahora se le suma otro misterio; un misterio que para mí tiene mucho que ver con descubrir si acaso los maestros renacentistas utilizaban esa práctica de enseñar a sus discípulos a partir de que los mismos realizaran una obra paralela a la de ellos (¿…?); a mi modo de ver sería ése el punto más novedoso de este “semihallazgo”. O qué sé yo, de cualquier modo sigo creyendo que ni La Gioconda ni su melliza del Prado superan a la preferida de mi abuela: La dama del armiño.
Gracias por el link.
Oh… Ibis… La dama del armiño ya son palabras y brochazos mayores!… Como siempre, las abuelas tienen la razòn…
La del Prado tiene cara de tonta,la del Louvre tiene la mirada que sobrecoge- como un gato cuando nos mira fijamente a los ojos y nos hace sentir que somos unos idiotas.
Life is a tale told by an idiot sort of.
Gracias.
Las diferencias entre las dos es ostensible… Nunca me ha gustado la Gioconda…
El cuadro del Louvre es tan tan tan pequeño que me decepcionò…
Castellanos, los gatos tienen mejor mirada…
Interesante y muy picaresco el artículo. Me gustó tanto en su contenido como en su forma. Personalmente las historias tejidas a partir de esa pintura siempre me parecieron apasionantes. Y a decir verdad, siempre me identifiqué más con el enigma de quién sería el/la modelo que utilizó el pintor para crear su obra que con la pintura en sí misma. Encima de eso, ahora se le suma otro misterio; un misterio que para mí tiene mucho que ver con descubrir si acaso los maestros renacentistas utilizaban esa práctica de enseñar a sus discípulos a partir de que los mismos realizaran una obra paralela a la de ellos (¿…?); a mi modo de ver sería ése el punto más novedoso de este “semihallazgo”. O qué sé yo, de cualquier modo sigo creyendo que ni La Gioconda ni su melliza del Prado superan a la preferida de mi abuela: La dama del armiño.
Gracias por el link.
Oh… Ibis… La dama del armiño ya son palabras y brochazos mayores!… Como siempre, las abuelas tienen la razòn…