Verdades desconocidas: Nexos entre el Infidel, la mafia y el asesinato de Kennedy. Por Bernardo Agüero.

President John F. Kennedy in Ireland.

Image via Wikipedia

Retazos de historia. VERDADES DESCONOCIDAS: NEXOS ENTRE EL INFIDEL, LA MAFIA Y EL ASESINATO DE KENNEDY.

Bernardo Agüero

PRIMERA PARTE

Por muchos años ha circulado como artículo de fe una leyenda alrededor de las virtudes del presidente John F. Kennedy, de su actuación en los acontecimientos relacionados con Cuba y de su asesinato en Dallas. Ahora veremos la insospechada y estrecha interrelación entre estos hechos, revelando verdades que echan por tierra prácticamente todos los falsos preceptos vigentes. Nos anticipamos así al alud que prevemos para el cincuentenario de su muerte, en el 2013. Empecemos, pues, a desentrañar los nexos ocultos entre la Mafia, el presidente y el incipiente imperialista isleño. Cabe acotar que lo único que le preocupaba al Infidel —solo así debemos mentarlo— era, en realidad, un «imperialismo» que no fuera el suyo.

El fracaso de la invasión de Cuba, por lo general atribuido a la incomprensible debilidad o simple inexperiencia de Kennedy, ha estado siempre oculto tras una densa cortina de humo. Pensemos ahora en lo impensable: que le hicieran una amenaza tan pavorosa como para poner en peligro su integridad de gobernante y así doblegar su voluntad de salir victorioso. Tanto le dolió la derrota que, por razones acaso más de desquite personal que de simple geoestrategia, había forjado un plan secreto encaminado a reivindicarse. El 22 de noviembre de 1963 estaba a ocho días de lanzar el contragolpe capaz de liberar a Cuba, pese a que la jugada podría haber significado la pérdida de Berlín Occidental y el consiguiente riesgo de guerra nuclear. Porque ya para entonces Cuba había entrado en la órbita de Moscú y había en la Isla fuerzas soviéticas que podrían haber entrado en combate.

Respecto a otra tesis de la falsa leyenda —que Kennedy prometió, a cambio del retiro de los proyectiles, no invadir a Cuba ni permitir que otros países lo hicieran—, cabe puntualizar con toda honradez que la pretendida inmunidad del Infidel dependía de una vital condición no cumplida: la inspección in situ para verificar el retiro de todos los proyectiles.

Ese contragolpe anticastrista de JFK y su hermano Robert consistiría en una nueva operación cuyos detalles, aún hoy, siguen mayormente clasificados de SECRETO MÁXIMO («TOP SECRET»). Según el «Plan Q» —llamémoslo así— se le asestaría al gobierno castrista un golpe de estado «palaciego», encabezado por el entonces comandante Juan Almeida, quien organizaría un atentado para eliminar físicamente al Infidel y Raúl, del cual se inculparía a terceros. Para evitar trampas controlaría esta operación el líder cubano Enrique Ruiz Williams, agente secreto de los Kennedy. Apodado «Harry», Ruiz Williams hablaba perfecto inglés y era el hombre clave —aunque siempre prefirió el anonimato— en el entramado oficial para derrocar al Infidel. A una señal de «Harry» de que el Infidel y su hermano habían sido eliminados, se lanzaría una invasión apoyada por EE.UU. y encabezada por cubanos veteranos de Bahía de Cochinos adiestrados en Fort Benning, Georgia. Las fuerzas cubanas partirían de Nicaragua, Guatemala y tal vez Costa Rica, a fin de disimular el papel de EE.UU. Pero llegado el caso acudirían también tropas norteamericanas. Se había hablado incluso de provocar un incidente en Guantánamo que justificara la intervención.

El plan se estimaba viable puesto que era preciso, a fin de impedir la intervención soviética, contar con alguien del círculo allegado a los Infieles hermanos que se ocupara de eliminarlos, con lo que se aparentaría una revuelta interna que conservara el aspecto «revolucionario». Almeida era nada menos que el tercer personaje del régimen, tras el Infidel y su hermano. Por su presunto descontento con el vuelco al comunismo y la Unión Soviética, Almeida ya había sido contactado directamente por el citado Ruiz Williams, conocido suyo de años atrás. Almeida había puesto su familia a salvo, enviándola fuera de Cuba so pretexto de tratamientos de salud y con una pensión secreta de la CIA. Dejemos de lado por el momento la posibilidad de que Almeida no colaborara con el golpe anticastrista, sino al revés: que era leal al Infidel y se hacía pasar por desafecto. Lo cierto es que el proyecto parecía contar con las mejores probabilidades de éxito que hasta entonces se hubieran manifestado. Había que implementarlo sin demora.

Cuando Kennedy preparaba su viaje a Dallas ya había comenzado la cuenta regresiva para lanzar el Plan Q el 1º de diciembre de 1963. El Servicio Secreto ya había detectado preparativos de dos atentados contra el presidente, sin que ello, imponderablemente, desencadenara los consiguientes operativos de seguridad. Más adelante intentaremos explicar esta inconcebible falla.

Dirigieron la operación tres capos: Santo Trafficante, jefazo de Tampa (y asiduo de La Habana, pero esa es otra historia), Carlos Marcello, dueño de Nueva Orleans y Johnny Rosselli, cacique de Los Angeles. Participaba, además, James Hoffa, líder del poderoso Sindicato de Camioneros (Teamsters Union) y enemigo acérrimo de los Kennedy. También, de manera indirecta y tal vez sin conocimiento de causa, dirigentes del exilio cubano como Tony Varona, el expresidente Carlos Prío Socarrás (luego aparente suicida, pero lo más seguro es que «lo suicidaran») y Manuel Artime, así como el pandillero Rolando Masferrer (ejecutado más tarde con bomba vehicular, seguramente por el propio Infidel).

Sépase, además, que los mafiosos tuvieron aliados en la CIA y otros órganos de inteligencia, que los habían reclutado para el «sucio» operativo de asesinar al Infidel. De ahí que se infiltraran en todo el supersecreto Plan Q con intrigas, negocios ilícitos sumamente rentables y enormes sobornos pagados, entre otros, a Tony Varona y otros líderes del exilio cubano. Así, al hacer la Mafia el papel de colaborar en este empeño —cosa que por otra parte se mantenía «compartimentada» y por tanto era desconocida hasta por algunos de los mismos jefes de inteligencia— los mafiosos veían facilitada su verdadera misión de ultimar a Kennedy.

Sabiendo que la CIA le había encargado a la Mafia que lo asesinara, el Infidel decidió volver los tornos. Casi seguramente duplicó la suma ofrecida para matarlo a fin de que, en su lugar, volvieran sus armas contra Kennedy. Por otra parte, el Infidel tuvo preso a Trafficante, a quien usó de rehén para obligar a la Mafia a colaborar y a servirle de espía en EE.UU.

Así, la misión de la Mafia pasó de la eliminación del Infidel a la de John Kennedy. La neutralización de Robert Kennedy como persecutor de la Mafia la completó ésta eliminándolo físicamente apenas cinco años más tarde. (Debatiendo a quién eliminar, si a John o a Robert, preguntó Carlos Marcello: «¿Qué se hace con un perro que muerde? Se le corta la cabeza, no la cola».) Lo pagado por el Infidel por el magnicidio fue para los mafiosos un regalo, puesto que ya para entonces habían decidido de todas maneras matar a Kennedy, en coordinación con la conspiración que se fraguaba en los más altos niveles oficiales . La furia de la Mafia contra los Kennedy se nutría no solo de haber sido traicionados, sino de la infracción de un precepto sagrado: quien acepta sus favores está obligado a corresponderle. Recibirlos significa adquirir una deuda. Pero mientras Robert Kennedy perseguía a la Mafia, la CIA, actuando al socaire y por su cuenta, seguía confiando en ella como su mejor aliado en el empeño anticastrista. Por consiguiente, con el acceso a los detalles del supersecreto Plan Q —los altísimos funcionarios enterados, en el equipo kennediano, eran menos de una docena— los mafiosos tenían la necesaria libertad de acción. Con estos resguardos, se sintieron seguros y decidieron darle luz verde a un triple plan del que, como veremos más adelante, el presidente difícilmente saldría con vida. Una vez cometido el hecho, por el peligro de poner al descubierto el Plan Q y sus lazos con los propios mafiosos, estos calcularon verse libres de persecución gubernamental.

Con francotiradores, expertos sicarios importados de Córcega, fue como la Mafia ejecutó a John Kennedy el 22 de noviembre de 1963. De ese tercer atentado, en Dallas, se inculpó al agente de inteligencia Lee Harvey Oswald, ya preparado como chivo expiatorio. Dos días después lo eliminaba en cumplimiento de órdenes el mafioso Jack Ruby, tal vez con la complicidad de la policía de Dallas, que presuntamente lo custodiaba.

Como el Plan Q siguió vigente— y luego pendiente—, ello contribuyó al encubrimiento en que asiduamente participaron todos los medios gubernamentales: unos siguiendo órdenes y otros porque, además, así ocultaban sus relaciones con la Mafia, no menos que gran número de sus propios errores y fallas.

En la segunda parte proseguiremos este histórico relato, en que el mundo criminal se alió con el maleficio de un astuto y protervo charlatán para concretar la maldición que pesaba sobre los Kennedy —los hechos así lo señalan— y tragarse a la Cuba de antes, cuyo imperfecto sistema de gobierno no era nada peor, y en muchos casos muy superior al de la mayoría de sus contemporáneos iberoamericanos.

SEGUNDA PARTE

Muerto Kennedy, tomó posesión Lyndon Baines Johnson: nadie sospechaba que no era otro era el conspirador supremo y encubridor del asesinato. Ni siquiera Robert Kennedy, que no lo soportaba y tramaba con su hermano reemplazar a LBJ como compañero de boleta en las elecciones de 1964. En su ignorancia, Robert le pidió a LBJ que prosiguiera con el Plan Q. Este, sin negarse rotundamente, optó por intensificar la guerra en Vietnam y dejar a Cuba, convertida en base soviética infinitamente más peligrosa, en el remojo de los tiempos. Johnson quería una guerra larga para asegurar su reelección y la de Cuba tenía el inconveniente de ser peligrosa en extremo y, en fin de cuentas, demasiado breve. Históricamente, todos los presidentes enfrascados en guerras habían sido reelegidos.

En tanto la Isla quedaba a merced del implacable tirano, John y Robert Kennedy perecían uno tras otro, tal cual habían ultimado ellos mismos a otros que se les atravesaron (otra historia oculta). Porque no eran ellos los tan cacareados y aureolados santos que pasaron a ser brote de leyenda. Fueron los propios asesinos del presidente quienes se ocuparon de eliminar subsiguientemente a su hermano Robert, antes de que pudiera llegar a la presidencia y reanudar su vendetta contra ellos. Nada, otro chivo expiatorio: Sirhan Sirhan.

La Mafia hubiera preferido librar a Cuba del tirano con el solo fin de recuperar sus hoteles, sus casinos de juego y su sitio de vacaciones extrafronteras, pero resultó inútil. Concluyeron, además, que su peor enemigo era la familia Kennedy, tanto por su traición como por su implacable persecución. De nada les había servido a los mafiosos el fraude electoral cometido en Illinois y Texas, gracias al cual le otorgaron la presidencia a JFK. A cambio,los Kennedy debieron hacer ver, según palabras del corruptófilo J. Edgar Hoover, jefe vitalicio de la FBI, que «la Mafia no existe». Pero sucedió lo contrario: pudo más el odio visceral que Robert le tenía a los mafiosos, y ya como Secretario de Justicia movilizó todos sus recursos contra ellos. De rabia, los mafiosos echaban espuma por la boca.

No es de extrañar, pues, que el Infidel aprovechara la coyuntura para reclutarlos en contra de Kennedy. Como ya dijimos, el tirano había apresado en La Habana a Santo Trafficante, que compró su libertad con un cuantioso rescate y el compromiso de asesinar a Kennedy e integrar a la Mafia en la red de espionaje castrista en EE.UU.

El plan contra Kennedy era prácticamente infalible, pues su detallado «libreto» abarcaba tres oportunidades seguidas, en un plazo de cuatro días, para llevar a cabo su eliminación. Kennedy acalló haber descubierto el atentado que le preparaban en Chicago para el 18 de noviembre, el cual motivó la cancelación de su viaje. Del atentado siguiente, listo para el día 20 en Tampa, hasta ahora pocos se habían enterado. Como la menor revelación al respecto hubiera arriesgado el Plan Q, nada se dijo. Incluso, al pasar por el centro de Tampa, JFK se puso de pie en la limusina abierta para saludar al público, acción desafiante que ingenuamente pensó serviría de señal a los agentes que se alistaban en Cuba, más aun que el discurso que pronunciaría horas más tarde en Miami. Allí, al hablar ante la Sociedad Interamericana de Prensa, se dirigía en realidad a Almeida, anunciándole con veladas palabras que respaldaría plenamente su atentado contra el Infidel y su hermano.

Pero no contaba con el tercer atentado que, de fallar los primeros dos, pondrían en práctica el de Dallas. De no matarlo ahí tendrían que esperar meses para que el presidente volviera a desfilar al descubierto por una ciudad, y ya entonces sería tarde. En la mañana del 22 de noviembre, John Kennedy tuvo un presentimiento y le dijo a Jacqueline estas palabras proféticas: “Cualquiera podría matarme con un rifle de mira telescópica”.

El fatídico día en Dallas, el agente Desmond FitzGerald de la CIA se reunía en París con Rolando Cubela para tramar la supresión del Infidel con una pluma envenenada. A esa hora aún era temprano en la latitud tejana, y nada había ocurrido.

En las últimas semanas de su vida, Kennedy había hecho esfuerzos casi desesperados —¿de buena fe o de pantalla?— por negociar un acuerdo con el Infidel. Dícese que esperaba salvar vidas y evitar la confrontación con la Unión Soviética. Ya Khruschev le había comunicado por distintos medios secretos, y no tan secretos, que todo ataque a Cuba podría desencadenar una guerra nuclear. Por consiguiente, a Kennedy le preocupaba el papel de las tropas soviéticas emplazadas en la Isla si se produjeran combates. Si el Infidel acaso hubiera cedido un ápice, u ofrecido una de sus falsas promesas, ¿se hubieran transado los Kennedy? No aventuraremos conjeturas. Por lo que colegimos de todas las circunstancias el tirano, por su parte, nunca consideró en serio la necesidad de darle al presidente norteamericano siquiera la pasajera sensación de esperar un futuro modus vivendi con él. Prefería el desplante, la bravuconada y el irresponsable desafío, aun a riesgo de imprevisibles consecuencias.

Uno de los emisarios de Kennedy en interpósita negociación, el periodista francés Jean Daniel, se entrevistaba con el Infidel para darle otro mensaje conciliatorio cuando fueron interrumpidos por la noticia del asesinato. ¿Cuál fue la reacción del autor intelectual (o uno de ellos) del hecho? He aquí sus palabras, según Daniel: «Es una mala noticia». Permítanme una sonrisa. Sabiendo lo que sabemos de ese artífice del engaño y la mentira, de un personaje tan falsario que miente cuando ni siquiera tiene necesidad —por pura afición— podemos interpretar que poco le faltó para espetar precisamente lo contrario: «¡Qué buena noticia!»

Pero no es eso todo. ¿Saben ustedes qué es lo más revelador de ese episodio? Les diré en qué consiste: en la absoluta FALTA DE SORPRESA. No hubo tan siquiera la más leve insinuación de haber escuchado algo tan inusitado como imprevisto. Ya él se lo esperaba y ni siquiera intentó disimularlo. De lo contrario, hubiera dicho: «¿Qué? ¿Cómo? ¡No es posible!» Pero tal como ya les dije, Jean Daniel, muy circunspecto, se limitó a repetir las palabras del Infidel, sin añadir ningún calificativo. Ni sombra de una reacción emotiva de quien escucha tan impactante e insólita noticia.

Para el Infidel, era la mejor noticia posible. La desaparición de Kennedy no solamente acababa con los atentados que se hacían contra su propia vida, sino que el resto del Plan Q, o sea la nueva invasión, quedaría engavetado o al menos en suspenso indefinido. Su permanencia en el poder estaba prácticamente garantizada y podría hacer y deshacer a su antojo, persiguiendo su sueño de fomentar imitadores en América Central y del Sur para así extender su influencia y poder, y pasar a la historia como gran figura hispanoamericana. Hoy, tras medio siglo de tiranía, La Prensa Asociada lo sigue considerando así.

Era posible que el exilio cubano siguiera hostigándole durante cierto tiempo, pero ya no contaría con el apoyo incondicional del que disfrutaba durante el apogeo kennediano. También podría usar a Cuba de base para emprender impunemente el contrabando de narcóticos, cuyos cuantiosos ingresos le permitirían exportar la guerra y la subversión a donde él quisiera, aparte de acumular una vastísima fortuna personal. Además, al mismo tiempo debilitarían internamente a la sociedad norteamericana, cosa que proclamó a los cuatro vientos y de la que se jactó innumerables veces. Mientras, él fortalecería su aparato represivo y se apuntalaría en el poder.

La recuperación de Cuba para el Sistema Interamericano y el mundo occidental quedaba en el limbo. El sueño de los Kennedy, que era liberar a Cuba y reintegrarla al sistema político y económico del Hemisferio, tendría que esperar a que Robert ascendiera a la presidencia, cosa por demás incierta.

En efecto, no pasaron ni cinco años para que, cuando amenazaba Robert con poner el apellido familiar de nuevo en la nómina presidencial, la Mafia se preparaba para «hacerlo desaparecer». Era la frase con que ordenaba asesinatos Al Capone, con quien trabajó de cerca Filippo Sacco, el inmigrante italiano que luego se autodenominó Johnny Rosselli: «háganlo desaparecer». Bastó el amago de Robert, que seguía siendo un joven tan implacable como imprudente, para que los mafiosos se movilizaran. Más fácil y seguro era borrarlo del mapa cuando aún era candidato.

Cuentan que Frank Sinatra, cuya complicidad con la Mafia es de sobra conocida, se reunió una vez con Robert, en vida de su hermano el presidente, para darle un mensaje de sus compadres, por entonces furiosos con ellos. En un simple pedacito de papel, escribió Sinatra un nombre: «Giancana». Se lo pasó al entonces jefe de justicia y le indicó: «Se trata de un amigo mío. Quiero que así lo sepas, Bob». Era una petición y a la vez una advertencia clara y directa de que la persecución de que eran objeto los mafiosos podría traer imprevisibles consecuencias. Aunque no sabemos cuál sería la reacción de Robert, lo cierto es que, aunque pudo haberlo incomodado, o no captó el mensaje o no le dio mayor importancia. En el fondo, los hermanos Kennedy se creían invulnerables.

Ya hemos visto como la mano del propio Infidel estuvo involucrada en la muerte de Kennedy. Pero para más señas hay constancia, por ejemplo, de un dato muy significativo. El agente castrista Miguel Casas Sáez, manipulado por Anthony («Tony Pro») Provenzano a través de Frank Chávez —uno de los matones de James Hoffa, jefe del Sindicato de Camioneros—, se desplazaba entonces a su antojo por toda la Unión Norteamericana sin que la justicia pudiera darle alcance. Es más, este agente del Infidel, Casas Sáez, se encontraba en Dallas el 22 de noviembre de 1963. ¿Qué casualidad, eh? Pero, como en tantos otros casos, la Comisión Warren, eje del encubrimiento, ni siquiera se dignó buscarlo para interrogarlo.

Enrique Ruiz Williams, «Harry», al estar reunido con el periodista Haynes Johnson, íntimo de Robert Kennedy, recibió una llamada directa de este, apenas un par de horas tras el asesinato de su hermano. Al saber que Haynes estaba presente, Robert pidió que le pasara el teléfono y le dijo estas enigmáticas palabras: «Esto lo hizo uno de ustedes» («One of you guys did it»). Como Haynes se había enterado del Plan Q y de las conexiones de la CIA con los mafiosos, es posible que Robert aludiera a alguien de una de esas agrupaciones.

Por otra parte, Manuel Artime, Eloy Gutiérrez Menoyo, Tony Varona y Carlos Prío Socarras estaban involucrados de distintas maneras en el Plan Q y con conocimiento mayor o menor de sus detalles. Sabemos, lamentablemente, que la Mafia los cultivó asiduamente, valiéndose de la persuasión cuando no del soborno y otros incentivos financieros para establecer relaciones recíprocas de apoyo e inteligencia, con el objetivo de infiltrarse en todo lo que tuviera que ver con el Plan. Así cumplirían con su objetivo de asesinar a Kennedy según sus intereses y la recompensa del Infidel, mientras a todas luces aparentaban colaborar con los planes de la CIA contra este.

Explicar todas las ramificaciones, vueltas y volteretas involucradas en los planes anticastristas de los Kennedy, y en el asesinato de los dos hermanos, exigiría un libro entero, o acaso varios. Pero esto nos da una idea de la verdad histórica. Los Kennedy, pese a todos sus tropiezos, seguían adelante con su plan de desquite contra el Infidel, por razones tanto personales como estratégicas.

Sin el asesinato de JFK hubiera proseguido el plan de rescatar a Cuba de las garras de un maleante criollo peor que todos los mafiosos juntos. No obstante, una opción era que el asesinato del presidente fuera, a su vez, la chispa detonadora del ataque a Cuba. Pero la ejecución de Oswald se tardó un día de más y lo poco que dijo impidió culparlo de ser el agente asesino del Infidel. Hubo que conformarse con tildarlo de loco solitario.

En resumen, el maquiavélico conspirador en jefe contra Kennedy no fue otro que Johnson. La Mafia organizó el operativo, respaldada por agentes rebeldes de la CIA y por el Infidel, y con la participación a engaño de dirigentes del exilio cubano esperanzados en la liberación de su patria.

Queda en claro que no hay peor criminalidad que la estatal y oficial, respaldada por todo un aparato de estado subvertido y una nación secuestrada por delincuentes de profesión, todo ello vergonzosamente cohonestado por la cómplice comunidad internacional, establecida presuntamente para impedir tales abusos contra un pueblo indefenso. Hoy están pagando por ello los inocentes. Mañana, ¿quién sabe cuántos más?

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16 comentarios en “Verdades desconocidas: Nexos entre el Infidel, la mafia y el asesinato de Kennedy. Por Bernardo Agüero.

  1. Se comentaban cosa como esta mas o menos, pero que voy ha imaginarme que la bestia seria un componente, no por falta de ser un asesino y estar lleno de histrionismo y sin medir los actos que sean, total el nunca ponia el pellejo. Sobre la mafia y la CIA nada de extranniar, algo tan trascendental y nunca la comision del encubrimiento “Warren” pudo descifrar la verdad, eso no se lo creia nadie y que no cabia la menor duda de que era una conspiracion de los mas altos niveles del gobierno y ha Robert lo mato su ingenuidad y la soberbia. Ahora! con estos detalles, me quedado en shock, por unos dias nos toco jodernos al pueblo de Cuba entero por 53 annios y lo que cuelga.

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  2. Gueee-no, aclarando un detallito en el articulo, entre otros, que no voy a señalar, que lo ponen como Sinatra, “a su manera”.Lo de Carlos Prio Socarras y su suicidio:

    Carlos Prío Socarrás, último presidente constitucional de Cuba,se suicidó ayer (miércoles, 6 de abril de 1977)en Miami Beach, Florida, de un disparo al corazón. La noticia corrió como reguero de pólvora entre los cubanos anticastristas exiliados en Miami, que atribuyeron su muerte a un atentado, versión que fue desmentida por la policía. Prío Socarrás fue encontrado aún con vida en el garaje de su casa y dijo antes de morir que no se culpara a nadie del disparo, se lo había hecho él mismo.

    Asi salio la noticia y asi sucedio en realidad

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  3. ZOE,MUY BUENO ESTE ARTICULO,PERO EN TIENE ALGUNAS COSAS VISIBLEMENTE CONTRADICTORIAS.MIRA DESPUES DE VIVIR,SABER,LEER Y CONOCER TANTO EN LA HISTORIA,DEL POR QUE?,DE LA PERMANENCIA EN EL TRONO DEL TYRANO DEL CARIBE, TENGO SOBRADAS OPINIONES,PARA AFIRMARTE QUE:PRIMERO,ANTES DE 1961,CASTRO ERA UNA MOLESTIA?SOMBOLICA PARA LOS INTERESES DE EEUU,(NO OLVIDES QUE KENNEDY EN SUS PROMESAS POR LA PRESIDENCIA,EXPRESO TERMINAR CON LA NACIENTE DICTADURA, ( UNA VEZ “HECHA FRACASAR BAY PIG,POR PROPOSITOS A SU CONVENIENCIAS),CASTRO(SE LO EXPRESO A UN “AMIGO ” DE EL, PRESO CON NOSOTROS, ” SE DECIDIO POR (SEGUN EL) EL IMPERIO RUSO,PORQUE ESTABA MAS DISTANTE. SEGUNDO : UNA VEZ CONVERTIDO EN MARIONETA DE LOS RUSOS,EN 1962,YA SE CREA EL MITO INTERNACIONAL(Y EN LAS ESFERAS MANIPULANTES DE LA POLITICA EXTERIOR NORTEAMERICANA DE LA EPOCA,SI ESTE IN DIVIDUO,REPRESENTABA UNA REAL AMENAZA PARA LA SEGURIDAD DE EEUU,SE DEPLORA LA IDEA DE UNA NUEVA ESCALADA ARMADA CONTRA CUBA(SEGUN EL DEPARTAMENTO DE ESTADO DE LA EPOCA,LOS RUSOS APOYARIAN A CASTRO EN CASO DE UNA AGRESION MILITAR,,,,,,,MENTIRAS!!!!!!!!! ,FUERON INVENTOS INJUSTIFICADOS DE KENNEDY,POR SU NO APOYO PREMEDITADO A BAY PIG.DESPUES DE LA CRISIS DE 1962,(EN EL LIBRO DE LA DRA: KIRKPATRICK,HABLA DE LA PROBLEMATICA CUBANA Y SUS INFLUENCIA EN EL RESTO DE LATINOAMERICA, “HAY QUE ESPERAR POR LAS REACCIONES DE LA UNION SOVIETICA Y CUBA “, LOS LIBERALES Y RACIONALISTAS DE LA BARATA POLITICA EN EEUU,DESECHARON CUALQUIER IDEA DE UNA NUEVA AGRESION ARMADA. INFORMES DE LA COMISION LINOWITZ, PAGE#66, “CUBA CONSTITUIA UN CASO ESPECIAL “,,, ; EL PODER PODIA USARSE ” CON TODO EL RIGOR DE LA LEY” PARA PREVENIR ACCIONES TERRORISTAS CONTRA CUBA ” (CHUPATE ESA) ,PERO NO PARA PROTEJER CORPORACIONES NORTEAMERICANAS CONTRA LA EXPROPIACION.” PAGE#68,,,, MR;LINOWITZ DIJO ” CONTROL ESTRICTO DE LOS ACTIVISTAS ANTICASTRISTAS”,,,,(CHUPATE ESA OTRA),,, .CONOCI Y SOY AMIGO PERSONAL DE EX AGENTES Y COLABORADORES DE LA CIA, CUANDO BAY PIG Y DESPUES DE ESTA,,,, UN OFICIAL DE LA CIA LE DIJO A UNO DE MIS AMIGOS PERSONALES , DESPUES DE BAY PIG,QUISIERAMOS HACER MAS,APOYARLOS, UDS SON VALIENTES Y DECIDIDOS,PERO LAS “LEYES DE WASHIGTON ” NO LO PERMITEN,.OTRO OFICIAL , DIJO” UDS SON MUY VOLATILES Y HAY QUE SEGUIRLOS,SON LAS ORDENES,,,,.RAMON GUIN DIAZ,ME CONTABA EN UNA OCASION QUE LO VISITE,” CREEME QUE NUNCA HABIDO LA VERDADERA VOLUNTAD DE TERMINAR CON LA ” PESADILLA “(NOMBRE QUE LE DABAMOS A CASTRO CUANDO HABLABAMOS EN PRIVADO),LOS QUE VERDAD PUEDEN,,,,,NO QUIEREN POR H POR B. ZOE, ESTABA RECORDANDO EL NOMBRE DE “” GIANCANA””,NO FUE EL MISMO,QUE ARRESTARON EN CUBA EN LOS 60s,POR PLANES DE ATENTADO A CHACUMBELE I ?,CREO QUE SI.EL APENDEJAMIENTO DE KENNEDY Y LOS RACIONALISTAS DE LA EPOCA,CREARON LA BESTIA,QUE HOY DESGOBIERNA CUBA,NOSOTROS NOS JODIMOS,FUIMOS Y SOMOS OBJETOS DE LOS POLITICOS MEDIOCRES,INEPTOS Y RACIONALISTAS DE LOS ESTADOS UNIDOS,YO EN LO PRESONAL TE PUEDO DECIR QUE HE RECIBIDO APOYO MORAL DE MUCHISIMOS NORTEAMERICANOS SIMPATISANTES CON NUESTRA CAUSA(INCLUYENDO, PERSONAS INTELIGENTES, DE DISTINTOS SECTORES DE ESTA SOCIEDAD)PERO TODOS ME HAN DICHO CASI LO MISMO,,,, ESQUIVEL,,LAS LEYES ESTAN EN TU CONTRA,NO SE PERMITEN “************,EN SUELO ESTADOUNIDENCE, DICEN,QUISIERAMOS AYUDARTE,,,,PERO LAS FUCKINGSSSSS, LEYES SAY NO. ELIO ESQUIVEL.

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  4. No se porque yo, pero tuve que declinar mas informacion, pues yo no soy historiador. Un eslabon solido: la invasion de Bahia de Cochinos fue meticulosamente dise~ada por parte de USA, PARA FRACASAR. De ahi, y con mas detalles, se pudiera inferir que, LA INTENCION DE USA RESPECTO A LA PERSONA DE FIDEL CASTRO SIEMPRE FUE PONERLO Y MANTENERLO EN EL PODER. Eso sera para los Historiadores del futuro desentra~ar y confirmar o no.

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  5. Otro: Kennedy era un Presidente playboy (sabia mas de otras cosas que de Politica). Inferencia: EN LOS MAS ALTOS NIVELES DE USA se considero que John F. Kennedy estaba traicionando los intereses de la Nacion( y se decidio eliminarlo).

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  6. Güicho, Sid Barret esta bien, pon uno de esos bootlegs de los estudios Abbey Road, donde se le escucha tomandole la confesión a su cepillo de dientes. Si no, hay unas sesiones de Jimi Hendrix y Brian Jones por ahi, que te pueden servir para los momentos mas movidos….

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  7. PARA MI EL QUE HACE LA HISTORIA, NO ESCRIBE LAS HISTORIETAS,LA HISTORIA LA DISTORCIONAN, Y DENTRO DE CINCUENTA ANOS, HABRA OTRAS TANTAS TEORIAS’..AHORA HAY PERSONAS QUE DICEN ,QUE HITTLER NO HIZO NADA….Y PARA MI LA TEORIA DE LOS “BORN AGAIN CRISTIAN” TRABAJA, PUES KENEDY , REGRESO COMO UN AEREOPUERTO, EN NUEW YORK. DONDE DICEN LAS MALAS LENGUAS , ELVIS REGRESARA , VOLANDO PAN-AMERICAN. FELIZ DOMINDO.CARLOS

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  8. Parece un best seller..pero no creo que USA sea tan tolerante en ese tiempo con esa intriga ni respetara tanto a la URSS…hay algo mas..que nadie sabe..pero se sabra…no doubt about it..pero creo que la muerte de Kennedy es lago interno con intereses encontrados al mas alto nivel..por eso ..esa informacion esta sellada 100 anos…mas..peligra el stablishment …no estaba en esa epoca pero creo que en Cuba los castristas debieron asustarse bastante con la noticia de la muerte de Kennedy…alguien que estuvo en Cuba podria argumentar la reaccion de los satrapas…

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  9. Esto esta escrito en un libro escrito por norteamericanos, yo lo tengo lo estoy buscando como una loca desde que salio el articulo para escribir el nombre del libro y los autores pero no lo encuentro, tengo un tremendo desorden! pero asi es lo que recuerdo haber leido: la mafia, la CIA, LBJ, creo que a la URSS no se menciona y Castro era un actor de segundo rango, pero actor. Yo creo que para los intereses de EUA, Cuba en detente y parte de la guerra fria con la URSS servia y sirve mas como estrategia. Consideren que si se forma un sal pa’ fuera los botes como cuando el Mariel, el boatlift en Vietnam tambien cuando acabo la guerra. Estamos preparado para esa humanidad aparecer en Miami Beach? NO! Ciniscimo pero realidad. A EUA le conviene una transicion pacifica, que los cubanos se queden en Cuba e incluso que unos cuantos que son un pain in the neck se regresen a mejorar el pais. ojala sea asi, una transicion pacifica seria ideal, como Europa del Este. la cuestion es : que hacemos con los dos tesoros nacionales castros? Le donstruimos dos estatuas de bronce con los cuerpos adentro o que? Cada vez parece mas lejana la posibilidad que la corte de La Haya los juzquen por crimenes contra la humanidad.

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  10. (hay que quitarse a este hombre de arriba aunque los americanos nos pongan otro). Porque? Porque nos sale de los cojones y ovarios a Nosotros, a los Cubanos.

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