La vuelta de Batista: ¿revisionismo o restauracion? Por Iván de la Nuez.

Nada como criticar de nuevo a los intelectuales cubanos que exigimos que las páginas de nuestra historia, incluidas las páginas del presidente Fulgencio Batista, sean restauradas y se les dedique el tiempo que se les ha escamoteado, para volver a publicar en El País. No hay tema mejor para entrar en el altar periodístico de la politiquería de izquierdas. Para colmo, vamos allá a comparar a Batista con Videla, con Pinochet, a darle por la vena del gusto a los Castro. Por supuesto, se cuida mucho de compararlo con los Castro. Y una página de Neruda no vale si la escribió dedicada a Batista, ahora, el Canto General, y todo su comunismo utilizado por el castrismo, claro que vale. Hay ahora hasta quienes afirman que Batista era comunista. Tengo en mi poder información grabada que prueba que nunca lo fue. El caso no es joder a Batista, es joder a los que intentamos evualuarlo y revalorizar su gestión como presidente elegido en democracia. ¿Es eso contestatario para la izquierda? Claro que sí, cómo qué no. Para la izquierda todo lo turbio que ellos ensucian aún más con su turbiedad es claridad para su casa y oscuridad para la de los demás. Y vuélvete a citar los nombres de los escritores cubanos que ya este señorito viejo ha decidido que sean los que valen, aun cuando la primera que desenterró a Batista haya sido yo, de tanta infamia y calumnia baratucha de la que vende la izquierdona.

El autor nos recomienda que vayamos a ver a un psiquiatra, por el simple hecho de desear conocer y dar a conocer a los cubanos la verdad de nuestra historia, a través de nuestros escritos. Por defender la verdad, que no es la que él escribe y lo sabe. Yo le recomendaría que se inscribiera rápidamente en AA y en otra organización en contra del maltrato de la inteligencia de las mujeres. Su escrito contiene todo el machismo y la envidia del crítico sin orientación y sin rumbo (le hace falta un viajecito por la isla, al parecer), todo el vitriolo de la izquierducha que necesita que lo reconozcan en el periódico de alcurnia rosadita, y la necesidad de ser recuperado por los mismos que cada día le amorataron las nalgas a patadas por el culo. ¿Déjame pensar? No, no a él. Ay, Cuba, no te espera la democracia, claro que no, pero no porque quieras saber de tu historia y profundizar en ella a través de figuras como Batista, sino porque tu  historia no la escriben hasta ahora más que los oportunistas y los cobardes.

Iván de la Nuez se dedicó a llamar a uno por uno de mis amigos cuando publiqué La Ficción Fidel  donde hay varios capítulos dedicados al presidente Fulgencio Batista para preguntarles cómo era posible que escribieran y apoyaran mi libro. Algo que he tenido que aguantar en silencio de dama elegante y concienzuda. Pero hay días en que es preferible sacarse la chancleta y soltarse el moño, no por mi bien, como supondrán, por el bien de Cuba y de la libertad de expresión, de investigación y de creación.

Si vamos a ser justos tendríamos que borrar de las páginas de nuestra historia a todos los terroristas que pusieron bombas en La Habana para derrocar a Batista, y a todos los rebeldes que asesinaron con el tiro en la nuca. Todavía los hay vivitos y coleando, ¡y en Miami!

Zoé Valdés.

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