Trata de guardarlas, poeta, por más que sean pocas aquellas que se detienen. Las visiones de tu amor. Ponlas, medio ocultas, entre tus frases. Trata de retenerlas, poeta, cuando despierten en tu mente en la noche o en el fulgor del mediodía. Constantino Cavafis.
Es la indecencia cotidiana, Ondina, lo que gobierna la desmomoria cronicia. Eso es todo.