La barbacoa está igualita… aunque… Por India Manana.

Barbacoa de la India Manana

Como no tengo mucho tiempo de máquina en internet, lo dedico más a leer que a escribir. Después de una larga y extenuante caminata desde La Habana Vieja hasta el Vedado, puedo por fin conectarme con ustedes.

No es que tenga grandes cosas que decirles, por acá el cuartico está igualito. Los militares y la plana mayor siguen siendo más ricos, y los pobres más pobres. Pobres no, miserables.

Eso de que permitirán a los artistas exiliados que se les oiga en la radio, es como aquella bola de la autorización de viajes. Todo se quedará tras el velo hipnotizador del raulato Ni Celia Cruz se oirá en la radio castrista, ni podremos leer a Guillermo Cabrera Infante, pese a las mediocridades que se digan de él, ni a Zoé Valdés (a la que tratan de aplastar tirios y troyanos), ni a Arenas. Aunque ahora se usa publicar alguito, un trocito de cuento, una minucia de declaración antiimperialista (como hicieron con Arenas), cosa de dejarnos con la miel en los labios…

Entre los disidentes, como mismo ocurrió hace ya más de una década, siguen los chivatos colados. Y si no, vean esta reunioncita de 1999, casi todos eran chivatos, luego lo supimos, pero ya era muy tarde cuando no nos quedó más remedio que aceptarlo, pese a las alarmas que muchos hicieron saltar con anterioridad.

Ya les digo, n’á de n’á. No hay nada nuevo, y es que la dictadura es tan aburrida, que siempre se repite, y nosotros tan lerdos e imbéciles, que invariablemente nos tragamos el cuentecito de Raulito, que no de Pepito. P’a mí que hasta Pepito cogió una balsa y se largó.

Pudiera hacerles un blog, no, no un blog, pudiera escribirles una Biblia con lo mismo de lo mismo: No hay agua, no hay comida, no hay sal, no hay frazada de piso, no hay nada de nada. Por no haber, no hay ni vergüenza; bueno, la vergüenza escasea desde hace rato. Pero por encima de todo no hay libertad ni justicia. Y no veo a muchos por la labor de que las haya. Ahora, para ir a pacotillar, p’a eso, búsquenlos.

Los niños se mueren en los hospitales de cólera y dengue, los viejos en las calles, de hambre y soledad. Matan a los disidentes verdaderos, los otros se trepan por la enrederadera del oportunium linguale, una nueva variedad de planta devoradora de cerebros.

La barbacoa está igualita, aunque ahora volvió la masinguilla callejera, sotto voce, de que si Quién tú sabes ya no reconoce ni a sus espíritus. Qué se joda, ¿escapará de la justicia o se estará haciendo?

¿La que sería la mejor noticia? Que se mueran todos ellos. ¿Sería pedir demasiado? Ya el daño está hecho.

La India Manana desde La Habana Vieja.

8 pensamientos en “La barbacoa está igualita… aunque… Por India Manana.

  1. La que si estaba perdi’a era la India Manana, oigame si se entera de algo sustancioso no los comunique de inmediato pero no por Twiter mejor no, hagalo con el bejuco que ese nunca falla a veces… no se prreocupe que la suya es un peticion discreta y justa que se mueran tos juntos asi arreglamos el cuartico enseguida

  2. Coño, en esa conferencia de prensa de 1999 (http://www.cubanet.org/CNews/y99/jul99/16a16.htm) lo que había era nitrón!

    Por los nombres de los participantes, debe haber sido convocada por el G-2. Ya el G-2 quemó a dos de ellos en 2003, otros se quemaron solos o desaparecieron de la escena disidente, no sé si provisional o definitivamente.

    Por cierto, hace poco supe que Aida Valdés Santana, quien ya tiene 74 años y pensé estaba quitada de bulla, andaba pasando el cepillo por California y la Florida, con el pretexto de reunir dinero para los ‘presos políticos’. Allá los incautos que le den un centavo, esa señora es un cadáver político en la oposición dentro de la isla.

    Ya ni me recordaba de Graciela Alfonso. A Graciela la conocí de niña, igual que a su hermano, cuyo nombre ahora no recuerdo. Los dos eran sobrinos de Irene Alfonso, abogada que fuera presidenta del Tribunal Popular en Isla Pinos. En 1968-69 trabajé con Irene, cuando viví en Nueva Gerona y durante un tiempo laboré como oficinista y auxiliar en el Registro Civil, que quedaba en la Calle 39, en la misma cuadra del restaurante El Cochinito. El que fue mi esposo y padre de mis hijos, Rafael García Himely, estaba al frente de la Delegación del Ministerio de Justicia en la Isla.

    En 1998 o 99, me entero que Graciela estaba escribiendo como periodista independiente en Cuba Press. Creo que vivía en Santiago de las Vegas y como la ruta 31 paraba cerca de nuestra casa en la Víbora, varias veces me visitó. Desde el inicio, hizo hincapié que no le dijera nada a su tía Irene de que ella era ‘disidente’, pues su tía era militante del partido y muy revolucionaria. Le dije que más nunca habia sabido de Irene, por esa fecha estaba jubilada y viviendo en La Habana. Esa insistencia me llamó la atención. Después, durante un tiempo, Graciela logró colarse en Cuba Press, si mal no recuerdo casi siempre estaba en el domicilio de Ricardo González Alfonso, en Miramar. Un buen día no supe más de ella y según tengo entendido, sospecharon de ella y silenciosamente la sacaron de Cuba Press.

    Para no darle pie al ‘enemigo’, o sea al G-2, los despachaban en silencio o ellos mismos se despachaban, como aquel fotógrafo que un día del 2000, cuando en casa de Ricardo varios de Cuba Press nos reunimos para despedir a Ana Luisa López Baeza, próxima a partir rumbo al exilio, el tipo tiró un montón de fotos… y si te he visto no me acuerdo. O el caso de Miguelito Fernández, quien con ayuda del G-2 logró salir a flote y hasta vivir en Miami. O el de Mary y su marido, también llamado Miguelito, dueños de un apartamento en 10 y 27, Vedado, que durante un tiempo sede de Cuba Press. Vivían a una cuadra del Cementerio de Colón y una vez ella logró cierta repercusión, sobre todo en Radio Martí, emisora donde no es muy difícil hacer pasar gato por liebre. Según Mary, había recibido una supuesta golpiza de un fornido negro mientras alrededor de las 7 de la noche caminaba por la calle Zapata.

    El año pasado, revisando trabajos publicados entre 1997 y 1999 en Cubafreepress, me di cuenta de que entonces, como ahora, cualquiera se metía en el periodismo independiente y en la disidencia. Es que por hacer curriculum y obtener visa de refugiado para USA, todo vale. En el mejor de los casos, porque en otros…

  3. En mi comentario olvidé decir que aunque parezca increíble, 13 años después es que me entero de que Aida Valdés Santana había dado una conferencia de prensa entre los cuales se encontraban dos agentes del DSE, quemados en abril de 2003.

    Es que en 1999 los periodistas independientes publicábamos en internet, pero ni siquiera sabíamos cómo era. Redáctabamos a mano o en viejas máquinas escribir y por teléfono dictábamos los textos. En el 2000 con los fax mejoramos un poco, pero como a cada rato se iba la luz, no nos quedaba más remedio que dictar por el bejuco.

    Yo vine a saber lo que era internet y escribir en el teclado de una computadora en 2004, ya en Suiza. Lo ‘máximo’ entonces era tener una grabadora Sony liviana o una Olivetti portátil. Bolígrafos, papel blanco y cintas de máquinas.

    Sinceramente, creo que los periodistas independientes de los 90, tenían más méritos que los actuales. Ahora con las laptops, celulares, usb, cámaras digitales y de video, todo es coser y cantar.

  4. Muy agradable y refrescante artículo de India Manana. Siempre es bueno recordar que “la barbacoa está igualita…” No había escuchado de ella -India Manana- y los comentarios de Tania Quintero como siempre refrescándonos la memoria, excelentes.

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