En recuerdo de Domingo Aragú, un grande de la música cubana. Por Tania Quintero.

En recuerdo de Domingo Aragú, un grande de la música cubana.

Por Tania Quintero.

Durante casi dos años, en 1991-93, en pleno ‘período especial’ y a pesar del asedio policial hacia mi hijo por haber estado dos semanas detenido en Villa Marista acusado de ‘propaganda enemiga'; sin almorzar y caminando por toda La Habana por falta de ‘guaguas’, me dediqué a investigar sobre la vida del director austríaco Erich Kleiber, que en los años 40 en numerosas ocasiones dirigiera la Orquesta Filarmónica de La Habana (OFH), fundada en 1924.

La investigación la realicé en el Museo de la Música, el Instituto de Historia y el Departamento de Música de la Biblioteca Nacional y abarcó también a su familia: Ruth, la esposa, y sus dos hijos, Verónica y Carlos, quienes por lo menos en dos o tres ocasiones viajaron a La Habana. Carlos Kleiber se convertiría en un prestigioso director de orquesta, llegué a contactar con él por carta, pensé conocerle cuando llegué a Suiza en noviembre de 2003, pero no tuve tiempo: falleció en julio de 2004. Su hermana Verónica me escribió una vez a La Habana, residía en Milan, Italia.

En la década de 1940, la mayoría de los ensayos y conciertos de la Filarmónica eran en el Auditorium (hoy Amadeo Roldán), situado en Calzada entre C y D, Vedado, y por eso los Kleiber siempre se hospedaban en el hotel Presidente, en Calzada y G, a tres cuadras del teatro. En 1991, cuando comencé mi investigación, todavía vivían varios músicos fundadores de la OFH y con dos de ellos tuve oportunidad de conversar: Pedro Vega Francia y Domingo Aragú Rodríguez.

A Pedro Vega lo visité una vez, en el apartamento donde vivía con su familia, en un alto edificio del Vedado, cercano a la calle Línea. Además de clarinetista y escultor, era un destacado compositor, autor de famosos boleros como Herido de sombras y Hoy como ayer, inmortalizados en la voces de Fernando Álvarez y Benny Moré. Pedro Vega nació en 1920 en La Habana y en su ciudad natal sigue viviendo y trabajando. Uno de sus hijos, Emilio Vega, es uno de los más importantes productores musicales cubanos.

Domingo Aragú acaba de fallecer a los 102 años en la capital. Había nacido en 1910 en San Juan de los Yeras, en la antigua provincia de Santa Clara. Creó la escuela cubana de percusión y era considerado el padre de la enseñanza de esa especialidad en Cuba. Entre otros libros, publicó Los instrumentos de percusión, su historia y su técnica.

Aragú era -y sigue siendo- un referente para los timpanistas y percusionistas cubanos y extranjeros, por su conocimiento y dominio de la percusion en general, fuera sinfónica, de banda o popular. No solo fue el mejor timpanista y percusionista de la Orquesta Filarmónica de La Habana primero y la Orquesta Sinfónica Nacional después, si no un hombre generoso y humilde, como suelen las personas realmente talentosas.

A Domingo Aragú lo visité varias veces. Vivía con su esposa en el primer piso de un edificio en Santos Suárez, a una cuadra de Santa Catalina y dos de Juan Delgado. Ya había cumplido los 80 y pese a su pelo blanco, seguía siendo bien parecido. Nunca olvidaré las largas y sinceras conversaciones que tuve con Aragú en su casa. Me contó anécdotas muy personales, algunas le prometí no publicarlas. Otras sí, como el gran interés que Carlos Kleiber, entonces un adolescente, mostró por la percusión. En sus ratos libres, Aragú le dio clases sin esperar a que el muchacho pudiera viajar de nuevo a la isla y recibir un curso formal con los instrumentos cubanos de percusión.

Los encuentros con Aragú me fueron muy útiles en mi investigación y en la redacción del guión de Escalas hacia el fuego, un documental que el ICRT, organismo donde trabajaba, prefirió engavetar. En marzo de 1993, por los 50 años del debut de Erich Kleiber como director de la Orquesta Filarmónica de La Habana, y gracias a la ayuda de María Teresa Linares, directora del Museo de la Música y Ligia Guzmán, funcionaria del Museo e hija del maestro Adolfo Guzmán, se pudo inaugurar una exposición de fotos y documentos y ofrecerse un pequeño concierto. Entre los asistentes, Pedro Vega y Domingo Aragú.

Tania Quintero

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4 comentarios en “En recuerdo de Domingo Aragú, un grande de la música cubana. Por Tania Quintero.

  1. En un disco de Elena Burke hay una poetica y bella cancion,mas nunca lo habia ni visto ni escuchado,la cancion se llama como el titulo del disco Bellos Recuerdos.

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