4 pensamientos en “Eduardo Boza, obispo expulsado por Fidel Castro, camino de los altares. Por Javier Lozano.

  1. Creo que se merece la beatificacion, porque en Venezuela hizo un gran trabajo como un verdadero misionero al igual que ms, Roman, lo del caso de la expulsion de sacerdotes/monjas y montados a empujones en el Covadonga fue tan asqueroso por los actos de repudios a los que fueron sometidos sobretodo las monjitas que aun me pregunto con que cara JOA, DGI y los otros de la curia cubana pueden mirarse en un espejo y ser tan oportunistas y lamebotas del castrismo

  2. Y el espectaculo de ver las imagenes de los colegio catolicos, incluyendo Nuestra Sra del Buen Consejo en el Cerro, tiradas a las calles,los marmoles arrancados de los pisos y el piano donde se praticaba para los exames de musica destruido debiera de ser suficiente para el cardenal Ortega dejarse de tanta reconciliacion falsa que solo conduce a alargar el regimen y la miseria para Cuba. Recemos a Boza para que ayude a Cuba

  3. El Sr Obispo BOZA fue para quienes le tratamos un verdadero Santo.- En su Parroquia de la Caridad los PP.Escolapios de San Rafael y Manrique íbamos cada dia a celebrar Misa. Yo vi muchas veces que al terminar el P. BOZA su celebración ya alguien le esperaba la limosna de su Misa… Cuando le nombraron Obispo todos buscamos cómo conseguirle los hábitos espiscopales. Al entrar en su habitación vimos que ni tenía colchón en su catre de hierro… sus zapatos a veces agujereados… se le consiguió un coche bueno… nos lo prestaba siempre que lo necesitábamos… ahora sí, al ser nombrado Rector o Presidente de la Universidad de Villanueva, sí sabía muy bien defender los derechos de la Universidad católica.
    Más tarde, ya en Miami, me vino una vez en Sts Peter & Paul Parish con los hábitos de obispo casi disimulados… su cruz sí era muy rica, hecha con joyas de su señora Madre… El Obispo BOZA era siempre un modelo de santidad.

  4. No solamente respetamos los comentarios, los apoyamos totalmente principalmente por nuestros principios, por nuestra creencia el Dios y nuesta gran fe católica. Todo esto, a pesar de conocer con absoluta certeza que dicho pastor, cuando era cura, antes de haber sido Obispo y omitiendo las razones eclesiásticas por las cuales ahí llegó, en su iglesia en La Habana repartía a terroristas identificados misales que sus páginas internas, en el centro, tenían abierto un hueco profundo dentro del cual él metía material explosivo con el cual hacían bombas que mataron a mucha gente indefensa en Cuba. Además, permitió se escondieran armas y otros equipos bélicos en la sacristía de su iglesia mientras continuaba recibiendo un jugoso cheque mensual de la primera dama de la nación. A pesar de tener total conocimiento de esto, nunca el gobierno “dictatorial y tiránico” de Cuba en ese entonces lo arrestó, deportó y tampoco tomó represalias contra este prelado.

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