Con la estatua de José Martí, en Central Park, Nueva York, 1991.

Foto Gustavo Valdés.

 

10 comentarios en “Con la estatua de José Martí, en Central Park, Nueva York, 1991.

  1. Me parece una invocacion futurista de Marti, adolorido y suplicante se aprieta el corazon, quien sabe si imaginando que una hermosa joven cien anos despues rescataria su legado democratico, para honra de todos los cubanos amantes de la libertad.

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  2. Anónimo dijo…
    La yegua Lajera

    Noviembre 19th, 2012 en 17:26
    Evelio Hernandez Colon
    Noviembre 19th, 2012 en 16:41

    El escrito de Varela que trajo tapaboca, ya deje yo un comment por alla por cierto, reponde sencillamente esa teoria de que la disidencia es la que llama a la patrulla para que les den golpes.. ah, y cuando esa disidencia estuvo afuera, y conocio lo que es el chorro de agua en la ducha del capitalismo, que parte la cara y relaja (la de Cuba no porque no hay ni con CUC) pues entonces esta loco o es masoquista o debil que por no soportar el regimen laboral del capituti se va para Cuba porque prefiere soportar la falta de agua y el garrote de la fiana.

    Vaya, una estupidez monumental.. no creen?
    ===============================

    Forma parte de la campaña Evelio. La detención y la paliza de opositores incómodos deben ir seguidas de una campaña en forma para denigrar, dentro y fuera de Cuba, la imagen a los detenidos y apaleados. Exactamente como se la hicieron a Zapata Tamayo y a Fariñas. En la Isla se encargan de eso el Granma y la Mesa retonta; fuera de Cuba, echan mano de sus agentes en el exterior. Dos o tres les basta para lanzar la bola porque saben que otros -que tal vez no sean agentes aunque merecerían un salario generoso de la SE- van a seguir la rima. Y ahí matan dos pájaros de un tiro: denigran a opositores que están haciendo cosas en la Isla y lo logran hacer aparecer como que la campaña de descrédito viene del propio exilio. Entonces, para regocijo del régimen, ahí tenemos a los Varelas, los inmundos, las Zoes, las Tanias Quinteros y los trollitos al estilo del pobrecito que nos visita hoy -tan desesperadamente necesitado de atención y con inexistente inteligencia para atraerla- haciendo su parte en la campaña. Unos por misión encomendada y otros por egos lastimados, estrecha visión política o simplemente por estupidez.

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