Trata de guardarlas, poeta, por más que sean pocas aquellas que se detienen. Las visiones de tu amor. Ponlas, medio ocultas, entre tus frases. Trata de retenerlas, poeta, cuando despierten en tu mente en la noche o en el fulgor del mediodía. Constantino Cavafis.
Un pensamiento en “La presencia hebrea en Cuba. Por Nedda G. De Anhalt.”
Tremenda Catedra de historia, Sra. Anhalt!!, me encanto, la historia me fascina y por la de Cuba siento pasion, mi madre nos la inculco, haciendonos leer todos los libros de historia de Cuba que habia en la biblioteca publica cuando llegamos a Providence, para que supieramos y no se nos olvidara Cuba, de la presencia hebrea en Cuba siempre digo que Santos Suarez tuvo que haber sido uno de los barrios mas hebreos de La Habana, de hecho los vecinos de al lado de mi casa eran polacos y de cada tres casas una era de judios, todos eran due~nos de negocios y sus hijos tenian su colegio hebreo en Destrampes, cuando se los cerraron mi colegio se lleno de chiquitos con la nariz de cotorra, apellidos diferentes y abuelas con acento, los cuales fueron desapareciendo con la misma rapidez, cada semana se veian sus casas vacias u ocupadas con los nuevos inquilinos. Pobres judios cubanos, despues que re-construyeron sus vidas en Cuba y fueron tan felices, tuvieron que dejarlo todo para empezar otra vez.
Tremenda Catedra de historia, Sra. Anhalt!!, me encanto, la historia me fascina y por la de Cuba siento pasion, mi madre nos la inculco, haciendonos leer todos los libros de historia de Cuba que habia en la biblioteca publica cuando llegamos a Providence, para que supieramos y no se nos olvidara Cuba, de la presencia hebrea en Cuba siempre digo que Santos Suarez tuvo que haber sido uno de los barrios mas hebreos de La Habana, de hecho los vecinos de al lado de mi casa eran polacos y de cada tres casas una era de judios, todos eran due~nos de negocios y sus hijos tenian su colegio hebreo en Destrampes, cuando se los cerraron mi colegio se lleno de chiquitos con la nariz de cotorra, apellidos diferentes y abuelas con acento, los cuales fueron desapareciendo con la misma rapidez, cada semana se veian sus casas vacias u ocupadas con los nuevos inquilinos. Pobres judios cubanos, despues que re-construyeron sus vidas en Cuba y fueron tan felices, tuvieron que dejarlo todo para empezar otra vez.