Alrededor de las siete y media de la noche de ayer encendí la caja idiota y me enteré de la masacre de Connecticut en el tranquilo pueblo de Newtown. Fui a los periódicos y lo confirmé. También lo hice con una amiga que vive en Connecticut. Horroroso, me dije. Una vez más un criminal acaba con la vida de inocentes, en esta ocasión con la de veinte niños y siete adultos. ¿Qué le habrán hecho esas criaturas al asesino? Nada, claro está. ¿Por qué entonces? No vale la pena ya ni preguntárselo. Ni tampoco me interesan -lo digo desde ahora-, sus problemas psicológicos, si es que los tuvo. Bastante tenemos algunos y no matamos a nadie.

¿Cómo pudo entrar en la escuela pese a las altas medidas de seguridad que existían? Al parecer su madre era maestra del plantel. Y esto es lo que más o menos se sabe hasta ahora. Dudo que se filtre algo más, aunque confío en que la policía haga su trabajo de investigación. Pero sería muy positivo y saludable para todos, que las personas seamos informadas, para, en caso de posibles futuros ataques como ésos estar preparados. Porque este acto criminal no ha sido el primero, y dudo de que si las cosas siguen como van, sea el último.

200 millones de armas al garete en Estados Unidos. Esa fue la cifra que dio CNN ayer, tal vez se equivocaron, lo que también dudo. Todo un arsenal para entre matarse entre ellos y acabar con el país.

Familias destruidas, vidas truncadas en el instante más hermoso. ¿Cómo habrán sido esos últimos minutos? Horrendos. ¿Cómo será el resto de la existencia de esas familias? Espantoso. Todos los planes futuros desmoronados. Destinos rotos.

Anoche no pude dormir pensando en todo eso. Pero sobre todo, pensando en una imagen que han repetido cientos de medios de comunicación, como algo excepcional de gran sensibilidad, y que a mí, por el contrario, me dio una ira tremenda. La imagen del presidente Barack Obama llorando otra vez. No cesa de soltar lágrimas este presidente. ¿Lo eligieron para el lloriqueo o para mostrarse firme y enérgico frente a actos crueles y salvajes como éstos? Lloriquear no es hacer política. es hacer shows.

¿No se dan cuenta que en la cabeza de los criminales este tipo de imagen es la que triunfa? La de un presidente frágil, compungido, derrotado por un acto vil. Con esa imagen los criminales sacían su hambre de venganza contra el mundo, y convierte un acto de una bajeza innombrable en un acto de reivindicación política. Frente a esa imagen ridícula de Obama llorando venció el asesino.

¿Por qué Obama llora tanto? ¿Por qué no muestra la grandeza y en algunas ocasiones impiedad que debe mostrar un presidente de los Estados Unidos? ¿Por qué en lugar de debilitar aún más a los familiares de las víctimas con esa pendejería del llantén, no enseña la fuerza que debe poseer un presidente norteamericano, la moral, la firmeza, de lo que ahora mismo esos familiares y todo un país necesitan contagiarse?

Estas muertes me han afectado profundamente, como a la mayoría de ustedes. Pero lo único que puedo añadir es que vale que lloremos en nuestras casas, solitarios. Pero frente a estos asesinos, frente a estos terroristas, sólo deberemos mostrar firmeza y desprecio, con las pupilas secas, para que se convenzan que no les tememos.

Menos mal que el perro rabioso ya no está vivo. No sabemos tampoco de qué modo fue abatido o si se suicidó. Pero en caso de que hubiera vencido totalmente, en el caso de que estuviera todavía vivo, habríamos tenido que soportar la risa maléfica. La risa infernal que hemos visto meses atrás en el rostro al asesino de Oslo, Anders Behring Breivik, mientras lo juzgaban.

Con todo tipo de salvajismo hay que acabar con entereza, y no con lagrimitas simbólicas. El simbolismo de esas lágrimas no juega para nada a favor de la justicia y del fin de la violencia. Y mucho menos a favor de la humanidad y de la paz. Y un Premio Nobel de la Paz también debiera saberlo e imponerse con el peso de su pensamiento y de su acción. Ha prometido acciones, pues ¡manos a la obra!

Zoé Valdés.

Y las lágrimas traen vigilias. Más adormilamiento.

Adam Lanza, un asesino múltiple de 20 años.

Reconstrucción de un horror

About these ads

Escritora, artista.

12 Comment on “Niños, llanto.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 21.597 seguidores

%d personas les gusta esto: