Depardieu.

¿Tiene derecho el actor Gérard Depardieu a mudarse a donde le dé la real gana, pagar sus impuestos donde crea conveniente, vender su hotel particular en París, y entregar el pasaporte francés si así lo desea? Claro que sí, así es la libertad. Además, tal como ha dicho en su carta abierta al primer ministro Jean-Marc Ayrault, él ha pagado durante años más impuestos en Francia que cualquier ministro que se atreva a tratarlo de “minable“, como lo hizo el propio primer ministro.

Sin embargo, Depardieu será un “minable” ahora, para esa izquierda caviar que quiere taxar ¿a los ricos solamente? No, también a la clase media, ¿y los pobres? Pues que lo sigan siendo, que se acostumbren a las migajas de las “ayuditas sociales”. Pero cuando años atrás Depardieu negociaba con el régimen castrista, y buscaba petróleo en Cuba junto al empresario Gérard Bourgoin, por aquel entonces, Depardieu no era considerado precisamente un “minable.” Más bien muchos aplaudieron a Depardieu porque aquellas nuevas relaciones que no le trajeron más que desventajas y pérdidas.

Depardieu, el amigo de los Castro, no era de ninguna manera para la gauche caviar precisamente un”minable“, sino un hombre digno de admirar por el simple hecho de ser el amigo de dos criminales.

Nunca olvidaré una de mis primeras entrevistas televisivas en Francia, y no en una cualquiera, sino en Canal Plus, en el programa de mayor teleaudiencia, donde me habían invitado precisamente junto a Depardieu, y al que el actor no quiso asistir. La causa de su ausencia, según me dijeron los asistentes y el conductor del programa de la época, se debía exclusivamente a que yo me oponía al castrismo, y Depardieu no deseaba aparecer junto a mí. Con lo cual, estuve sola en el programa, y Depardieu fue entrevistado un día antes. Nunca he olvidado la emisión debido a lo relevante de hallarme en solitario, cosa que nunca había ocurrido antes con un autor cubano en un programa de semejante envergadura, y menospreciada únicamente debido a mis convicciones políticas por un actor al que siempre admiré. Pude decir lo que quise, desde luego.

Ahora Depardieu es un “exiliado” y un “minable“, y al entregar su pasaporte me imagino que deberá iniciar un proceso de demanda de la nacionalidad belga, ya que se mudará a Bélgica. Qué raro, ninguno de estos personajes se muda definitivamente a Cuba, siendo “el paraíso” que ellos divulgan que es.

Pero entre él y yo sigue existiendo una gran diferencia, él al parecer es un exiliado fiscal, según se ha dicho, y él no ha negado. Y yo soy una exiliada política. A él no le costará demasiado obtener una nueva nacionalidad. La mía me la gané a pulmón, pagando impuestos, y batallando siempre en contra de gente como él, que jamás me dieron el apoyo, que por el contrario siempre brindan estos artistas, a las causas que a ellos les conviene: las políticamente correctas.

De modo que, Depardieu ha podido publicar una carta en contra del primer ministro en un periódico francés. Lo que está muy lejos que eso pueda suceder en Cuba, en caso de que algún actor (que jamás cobrará lo que él cobra, ni podrá aspirar bajo el castrismo a la carrera que él ha tenido en Francia), podría hacer en caso de que decidiera enfrentarse abiertamente al régimen.

Zoé Valdés.

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Escritora, artista.

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