De la espera de los exiliados cubanos para volver a ver a sus familiares.

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Con mi madre, enferma de cáncer en el exilio

Con mi madre, enferma de cáncer en el exilio

Ahora que Castro II, vaya, qué piadoso él, al parecer ha comenzado a entregarle pasaportes y ‘misiones de viajes’ a algunos cubanos, y entre ellos a algunos miembros de la “disidencia” o bichidisidencia, sería bueno recordar cuánto hemos tenido que esperar una buena cantidad de exiliados cubanos para poder volver a ver a nuestros familiares que quedaron como rehenes en Cuba.Sobre todo después que el régimen le entregó ayer el pasaporte a Yoani Sánchez y se lo negara al ex preso político Ángel Moya y a su esposa, la Dama de Blanco, Berta Soler. Es fácil de adivinar por qué ha ocurrido esto. Yoani Sánchez, convertida en famosa bloguera del día a la noche, destacada entre las 100 personalidades de Time en un pestañear, es blanca, su marido es mestizo, aunque tirando a lo blanco, no son negros como Berta Soler y Ángel Moya. Yoani Sánchez está abiertamente en contra del embargo norteamericano, comparte esa posición con el régimen castrista. Sus críticas casi siempre denotan una cierta condescendencia a favor del régimen. Su viaje al exterior podría convertirla –si no lo es ya- en una embajadora de la tiranía en lugar de serlo de lo que ella declara representar: diva de la oposición. Además, Yoani siempre ha abogado por la libertad de internet, y no por la libertad de Cuba, sin los Castro. Pues resulta raro que ahora decida marcharse, precisamente ahora que ya Cuba tiene cable de fibra óptica (aunque ella disfruta de internet directo desde hace mucho rato, que no siga tomándonos por bobos); pues ahora -reitero- pretende iniciar un periplo por el mundo, recogiendo premios y dando conferencias. No seré yo la que me oponga a ello, y si lo hiciera mi oposición no contaría para nada. Creo que todo el mundo tiene el derecho a viajar, no sólo ella, quien como su marido ya vivieron en el extranjero, y no sólo unos cuantos. Pero primero que nada creo que los cubanos tienen derecho a liberarse de las cadenas castristas. Eso es lo más importante. Más que viajar lo más importante es que los cubanos no tengan que abandonar la isla –tal como ella manifestaba hasta hace unos días con el discursito de “quién regará las matas”, “quién sacará al perro a mear”, etc.

Ayer, la señora Sánchez twitteaba que hacía seis meses que no veía a su hermana, residente en Miami, ¡que por fin la vería!, en uno de esos arranques de melodramatismo que a ella le entran sin ton ni son. Bien, me veo obligada a recordar que muchos, infinidad de cubanos exiliados, y sus familiares rehenes en Cuba, han padecido separaciones eternas a veces, y otras de más de treinta años, o de décadas, sin poder volver a abrazarse.

Yo misma estuve 11 años sin poder ver a mi padre y a mis hermanos, exiliados en Estados Unidos. Cuando me fui de Cuba, mi madre fue retenida en Villa Marista, le hicieron un interrogatorio que duró cuatro horas. En ese interrogatorio el oficial le aseguró que no la dejaría salir nunca, que jamás me vería a su hija ni a su nieta. Fueron seis años de intensa lucha, pagando incluso, para poder sacar a mi madre de Cuba. Cuando por fin llegó al exilio ya padecía un cáncer mortal. Duró dos años.

Una amiga cercana, cuyo hermano pasó ocho años en una cárcel cubana por el mero hecho de querer escapar en balsa. Sus hermanos pudieron salir de Cuba mucho tiempo después. Ella llegó a Francia con poco más de veinte años. Nunca más pudo regresar a Cuba a ver a su madre, que murió enferma de cáncer en la isla. La embajada castrista en París no le permitió regresar a despedirse de su madre agonizante. Poco tiempo después falleció su padre.

La periodista Tania Quintero hace 9 años que no ve a su hijo, ni conoce a su nieta que nació en Cuba poco antes de que ella se fuera y que dentro de poco cumplirá diez años.

Charlie Bravo no pudo ver a su hija, a la que no le dejaban salir de Cuba, durante ocho años.

Paquito D’Rivera, el gran músico cubano, tampoco vio a su hijo durante ocho años, al que de ninguna forma le daban el permiso de salida. Sólo con la intención de castigar a su padre, y al niño y a su madre, por supuesto.

La hija de preso político y activista, Frida Masdeu, así como su madre y su abuela, no vieron a su padre durante largos años. Su tío abuelo Lauro Blanco pasó 19 años preso sin ver a la hija ni a sus hermanos; otro tío abuelo, Odón Blanco, estuvo 9 años sin ver a su hija ni a sus hermanos tampoco.

El hermano de la pintora Gina Pellón estuvo 19 años en la cárcel. Gina Pellón salió de Cuba en el año 1961, pasaron décadas para volver a ver su hermano.El preso político que en la historia del presidio político mundial más años ha estado en la cárcel -más que Nelson Mandela-, Mario Chánes de Armas, que estuvo 31 años en una celda castrista, como Preso Plantado, jamás conoció a su hijo, que nació cuando estaba él en la cárcel y murió todavía estando él en la cárcel.

Eusebio Peñalver, uno de los más grandes y dignos del presidio político, Preso Plantado también, no lo dejaron despedirse de su hermana cuando lo desterraron y sólo la volvió a ver en el exilio muchos años después.

Y al igual que ellos muchos cubanos han aguantado dignamente durante años de años; además, la mayoría de las veces amordazados para no perjudicar a sus familiares rehenes en Cuba que padecían día a día los abusos y torturas reales, no teatrales, del castrismo.

De modo que me parece indecente que la señora Sánchez twittee con ese tono dramaticón que la caracteriza poniéndose ella como suele hacerlo en el centro de la noticia (cosa que por ética periodística jamás hace un periodista que se respete) que hace seis meses que no ve a una hermana. Lo que sin duda alguna pudiera tendenciosamente interpretarse como que el hecho de volver a ver a esa hermana en tan breve tiempo, mientras otros han tenido que esperar años y tendrán que seguir esperando, y el suceso de que ella pueda viajar, lo que otros no pueden hacer ni podrán hacer en un futuro inmediato, constituye un cambio favorable, positivo, dentro del mandato de uno de los más grandes criminales que ha tenido Cuba y el mundo: Raúl Castro.

Así que, por favor, un poco más de contención, un poco más de vergüenza, y de decencia, y menos teque twittero, que ya de teques estamos hartos, tanto de una parte como de otra, los que vienen siendo al fin, lo mismo: Una manera descarada de apoyar y legitimar el castrismo del ochentón cuatrero Castro II.

 Zoé Valdés.

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