Honrar honra. Por Tito Rodríguez Oltmans.

image

Esta historia sucedió el día 2 de Febrero de 1962 en la Prisión Militar de La Fortaleza de La Cabaña.

Comienza el día a las 6 am con el conteo rutinario de todos Los prisioneros políticos. El cabo Rolando Rodríguez, alias “Gasolina’, va galera por galera, con su pelotón armado con bayonetas, El cabo “Gasolina” nos contaba uno por uno mientras íbamos saliendo en calzoncillos hacia el patio central. Una vez que terminaba el “conteo”, si la cuenta cuadraba, entonces podíamos regresar a la galera agarrar un jarro o una lata para ir a tomar el desayuno, el cual consistía en una colada de café hecha solo con siete libras del mismo, esta agua semiturbia era repartida entre los 1500 hombres que estábamos allí presos esperando “juicio”.

Ese día se sentía bastante frio, pues estaba soplando un fuerte viento del Norte (el llamado Norte del Invierno). En el patio habíamos cientos de presos, se hablaba en voz baja, era viernes, y sabíamos que era muy probable que en Los juicios de ese día hubiera varias peticiones de PENA DE MUERTE POR FUSILAMIENTO. Ese día, casi todos estábamos seguros que habría ejecuciones (entiéndase bien: asesinatos amparados en Leyes ilegales y arbitrarias del llamado Gobierno Revolucionario).

A Las 10 a.m. llegaban los abogados, y desde la oficina de la Prisión, por medio de altavoces, decían los números de las causas de los llamados juicios señalados para el día. Y efectivamente ese día anunciaron que iban a juicio la causa 20 de 1962, y la segunda etapa de la causa 238 de 1961. En ambas causas seguro que habría “FUSILAMIENTOS”.

Sería alrededor del mediodía cuando ambas causas salieron para juicio.

Serían como las 5 PM cuando vemos llegar la “cordillera” (los compañeros que venían del juicio) de la causa 238 de 1961. Venían fuertemente escoltados. Estaba parado frente a la oficina el Jefe de La Prisión, el Primer Teniente; Pérez-Peraza, así como, todos los oficiales de la Prisión. El Teniente Arsenio Franco Villanueva, el segundo al mando, era el que siempre preguntaba (YA ELLOS SABÍAN QUIENES VENÍAN CONDENADOS A MUERTE): “¿Quiénes son los condenados a ser “FUSILADOS” esta noche? Esto lo hacían para ver si alguien callaba, hecho que nunca sucedió. El Teniente Franco, alias “El Gallego”, (siempre voluntariamente) era el Oficial encargado de darle el Tiro de Gracia en la cabeza a los condenados, después de haber recibido en el pecho, a solo 4 metros de distancia, la descarga del pelotón de 8 soldados (todos eran los cadetes de Managua). Dos de esa causa eran los condenados a ser “FUSILADOS”: Miguel García Armengol y Francisco Almohina, ambos dijeron “YO”, dando un paso adelante. El Gallego Franco y el pelotón de retén se los llevaron enseguida para las celdas de los condenados a muerte que estaban detrás de la oficina.

Aproximadamente quince minutos más tarde llegaba la otra “cordillera”, la de la causa 20 de 1962. En esta causa habían varios compañeros míos de aquella lucha combativa bélica armada. Tres de la causa  venían condenados a LA PENA DE MUERTE POR FUSILAMIENTO: Octavio Barroso, el Dr. José Antonio Muiño, y Alfredo Izaguirre.  Se repite la macabra escena de la pregunta del Teniente Franco. Los tres dicen “YO”, y son conducidos inmediatamente a otra celda “capilla”.  A ALFREDO IZAGUIRRE media hora antes de la ejecución le conmutan LA PENA DE MUERTE por 30 años de privación de libertad (todo por orden directa de Fidel Castro, que mediante petición cablegráfica urgente de la ONU, la SIP y el Papa le piden la conmutación. Y “ÉL” lo hizo por conveniencia personal para que le aceptaran un tratado político-internacional que le convenía. Todos los demás entraron al patio, e inmediatamente las ametralladoras de trípode que estaban en el techo fueron rastrilladas oyéndose al unísono por los altoparlante, la voz amenazadora de un Oficial, que nos daba un minuto para entrar a Las Galeras, o comenzaban a disparar. Y esa orden era muy en serio.

Octavio tenia 28 años, y José Antonio, que era el viejo del grupo tenía 40 años, ambos estaban en la capilla número 2. Y Miguel (Miguelón) y Paquito en la 1. Ellos dos, Miguel y Paco, después nos hacen otras tétricas  historias de lo que sucedió en aquellas celdas-capillas, pues todo lo vieron desde la otra celda-capilla esa noche.  A ellos le conmutan la pena de muerte el lunes 5 de febrero, pasando al patio. Ambos cumplieron 21 años en las Prisiones Castristas. Miguel está en Miami, Paco vive en Madrid.

Octavio antes de ir a juicio habló privadamente conmigo, diciendo algunos asuntos, pues por si acaso yo salía con vida, al estar yo en otra causa ajena con cargos serios pero diferentes, me encargara de esos asuntos importantes que estaban pendientes, y además, fue muy explícito en darme instrucciones de lo que le tenía que decirle en el futuro a sus dos hijos, varones los dos, de cinco y tres años, a su esposa Iliana, y a su Madre Baldomera. Me lo dijo mirándome fijamente a los ojos en una forma muy seria y especial, pues él sabía que solo le quedaban unas horas de vida. Una vez que terminó de hablarme me dio un abrazo y me dijo que la lucha tenía que seguir hasta conseguir la libertad de nuestra Cuba. Y que al momento antes de hacer fuego la descarga de la fusilería lo oiría gritar: Viva Cuba Libre – Viva Cristo Rey. Hubo una pausa, nos miramos, nos dimos la mano. Di media vuelta en dirección al patio. No lo vi más.

De la galera 10 donde se encontraba Octavio enseguida me fui a la 16 donde estaba José Antonio que me estaba esperando. José Antonio era un católico practicante, y él sabía que yo le traía un pedacito de Hostia Consagrada que se nos entraba de contrabando. Se la di, comulgo, y me pidió que lo acompañara mientras se afeitaba, pues quería estar presentable para que durante el juicio su esposa e hijas lo vieran limpio. Cuando terminó de afeitarse me puso la mano en un hombro pidiéndome que por favor lo acompañara por última vez a rezar una décima de rosario. Cuando acabamos, me dio también varios recados para su familia, y que les dijera cuanto la quería, que yo siempre tratara de cuidar a Lourdes y a Carmen sus dos hijas, ambas actualmente viven aquí en Miami, que les dijera que moría por luchar por una Cuba Libre y Soberana, para que su familia y todos los cubanos pudieran vivir en una Tierra de Libertad. Me abrazo, me dio la mano, y me pidió que lo dejara solo pues quería rezar y hacer una carta. Salí para el patio. No lo vi más.

A las 11:15 pm fue fusilado José Antonio, El Teniente Franco le dio un tiro en la cabeza.

image

A las 11:20 pm fue fusilado Octavio. El teniente Franco le dio 3 tiros en la cabeza.

image

A ambos les sellaron la boca con esparadrapo para que no pudieran gritar; Viva Cuba Libre, Viva Cristo Rey.

Todas las voces de mando, la descarga de la fusilería, y los tiros de gracias lo oíamos desde nuestros camastros en las galeras, pues estábamos a solo 30 yardas del maldito Paredón.

En Paz Descansen Hermanos míos. Hermanos de Lucha.

Patriotas Cubanos con Dignidad y Coraje.

La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio. José Martí.

Exilio. Miami, Florida. Febrero 3 del 2013.

About these ads