Ena, Rami y yo, en el Malecón - 1980

Ena, Rami y yo, en el Malecón – Foto Enaida Chávez- 1980

Ena me mandó enseguida la Caja por Correos, llegó unas semanas después. Pude abrirla solamente hace unos días. La Caja estuvo allí, sellada, en la pieza de la casa que más a él le gustaba, esperando a que yo la abriera. Al hacerlo se esparcieron por todo el salón años de nuestra amistad. Cartas mías que él guardaba, y hasta notitas que yo le dejaba cuando pasaba fugazmente por la calle Lealtad y no lo encontraba.

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Todo el amor de una larga amistad, de una amistad eterna guardada en una caja de cartón. Fotos, regalitos, objetos que nos unen para siempre, comentarios de películas, sobre Greta Garbo, y Suecia, Barcelona, Gaudí, Bette Davis. Libros que nos hemos regalado, postales, palabras, declaraciones con principios y finales.

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Hundía mi mano en la Caja con el pecho apretado, con los labios fruncidos, y rescataba un tesoro, un símbolo, de lo que tanto Ena, él y yo consideramos que es la amistad: amor, constancia, sacrificios, infinitud. Arte y lecturas, también eso, sobre todo eso, es para nosotros la amistad. Poder conversar afiebrados acerca de una lectura, de un poema, de un libro, de una pintura. Y entregarnos en un verso, en un dibujo, en un amanecer que nos sorprendía escribiéndonos cartas de una punta a la otra del mundo.

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Te quiero, mi amigo, no puedo soportar que no estés.

Su ausencia resulta de una injusticia mortificante. Te quiero y ya no podré oirte decir: “Pronto iré a París”. O “Le estoy mandando a Luna un gato con una luna de Pekín”. Ah, tu voz, entretejida con cada tesoro del baúl verde. el baúl verde del sótano que le pintaste a Luna. Éste que ahora me oprime el alma…

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En esa Caja de la Amistad está todo lo que fuimos tú y yo, lo que siempre seremos juntos, abrazados, caminando por el Malecón y años más tarde montando carriola por el Boulevard Bourdon, allí donde Flaubert, ¿te acuerdas?, sentó a Bouvard y Pécuchet en la primera línea de su novela. ¿Y te acuerdas del “Morir, entonces!” de Juana Borrero que tanto me gustaba repetir en nuestra adolescencia? Esas dos palabras encierran el legado poético de la Borrero, muerta a los 19 años, y nuestro secreto de jeunesse. Recuerdas el: “Oisive jeunesse. À tout asservie, Par délicatesse. J’ai perdu ma vie”…, de Rimbaud? Juventud, adolescencia, y aquellos definitivos y entrañables 19 años. Edad a la que tú y yo creíamos que no llegaríamos intactos.

¡Amarte, entonces!

Zoé Valdés.

Ena y yo - La Habana Vieja - 1983 - Foto Ramón Unzueta

Ena y yo – La Habana Vieja – 1983 – Foto Ramón Unzueta

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Ramón Unzueta Gallery.

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Escritora, artista.

22 Comment on “La Caja de la Amistad.

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