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No dejen de verlo, ya verán por qué. Les digo someramente, algunos piensan que en Cuba pasará lo que está sucediendo en Birmania (50 años de dictadura). Y esos incautos creen que Aung San Suu Kyi tiene copia en Cuba, la tiene, pero no precisamente de la misma forma, ni es la misma persona que algunos fundamentalizan.

A Aung San Suu Kyi le asesinaron a su padre, tuvo que marcharse a Inglaterra, vivió también en Estados Unidos y un año en París, como estudiante. En Inglaterra conoció a su esposo y tuvo dos hijos. Cuando su madre enfermó regresó, allí vio lo que ocurría en las calles: estudiantes y manifestantes unidos eran apaleados, asesinados, y el retrato de su padre era el estandarte que ellos usaban como arma frente a los esbirros de la dictadura.

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En Birmanía ha habido masacres de todo tipo, porque la gente ha salido a las calles a protestar de forma corajuda. En 2007 hubo la tristemente célebre masacre de los monjes budistas.

Aung San Suu Kyi decidió entonces quedarse en Birmania en 1988, regresó para enfrentarse como opositora, con un proyecto político, por supuesto. Fue arrestada, encerrada en su casa, en prisión domiciliaria durante 22 años. Sus hijos crecieron separados de ella. Los jóvenes militantes que la seguían también fueron duramente reprimidos.

A San Suu Kyi le dieron el Premio Nobel de la Paz, y no pudo recogerlo, su esposo fue con sus hijos a Suecia, y ellos lo recibieron en su nombre. Mientras tanto Suu Kyi continuaba apresada desde 1989, así estuvo durante años. Su esposo enfermó y murió de cáncer y ella no pudo volver a verlo.

Hoy el régimen, después de un férreo bloqueo que le impusieron -vean como uno de los entrevistados lo dice, que si no llega a ser por el férreo bloqueo el régimen no afloja lo poco que ha ido aflojando-, pretende soltar amarras por varios lados, muy tibiamente, reitero, sobre todo en la arista de la economía. En apariencia, algunas cosas son admitidas y autorizadas, pero las menos peligrosas para el régimen.

Aung San Suu Kye fue liberada y pudo ser elegida diputada, pero no ha podido conseguir la liberación de los presos políticos, la libertad total de la prensa y de expresión, aunque algunos periódicos han sido autorizados, con reservas, y la represión continúa. Tras dos décadas de encierro el año pasado pudo iniciar una gira por varios países y fue recibida por jefes de estado.

En Birmania es notable la persecusión religiosa. La persecusión religiosa se extiende violentamente a los cristianos, prohibidos en Birmania. Existe inclusive una guerrilla de católicos, que es continuamente bombardeada y amenazada, en territorio aledaño. Allí no se puede entrar porque China y Rusia lo impiden. No me quedó claro cómo esa guerrilla ha sido armada. Pero el caso es que ni los budistas quieren a los cristianos.

Los hombres de negocios occidentales se han apresurado a instalar sus empresas en Birmania luego de estas recientes aperturas económicas, que todavía son tímidas. Así y todo, para conseguir reunirse con los dictadores y sus secuaces que son los que manejan lo referente a la economía, con la intención de discutir cómo emplazar sus negocios allí, a veces deben esperar semanas, y ni siquiera los reciben.

Birmania es un país riquísimo, pero no explotado como se debiera, al parecer es el país emergente que mayor riquezas tiene en este momento, yacimientos de uranio, petróleo, rubí y piedras preciosas.

No dejen de ver ese documental, se los ruego. En cuanto a la persona que creo que se parece a San Suu Kyi por los puntos en común de sus historias personales, en Cuba, pues me refiero a Rosa María Payá.

Pero, ojo, Cuba no es Birmania. El régimen castrista no se abrirá, ni siquiera tímidamente, porque Cuba no posee la riqueza de ese país. No se pierdan la entrevista con el dictador, cuando el periodista le pregunta por qué todavía reprime y masacra su respuesta es fabulosa: “No soy yo, es el pueblo quien me lo pide, yo hago lo que el pueblo quiere”. El único producto de marketing que tiene el castrismo es el castrismo mismo, y no lo van a vender al mejor postor ni de juego.

Zoé Valdés.

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Escritora, artista.

2 Comment on “Documental. Birmania: ¿La promesa del alba? Etienne Leenhardt.

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