Gibson sí, tiranía no. Por Charlie Bravo.

Gibson Guitar Center Showroom, Austin, Texas E...

Gibson Guitar Center Showroom, Austin, Texas Epiphone ES-175 Epiphone Viola bass Epiphone Sheraton Gibson Flying V : At the Austin Cocktail Throwdown 2009 (Photo credit: Wikipedia)

Gibson sí, tiranía no.

 

 

Compré una Gibson, muéstrele al régimen que usted atesora tanto estos        iconos del rock americano como hace cualquier rockstar de esos que están en silencio.

El gobierno federal ha literalmente asaltado a uno de los dos bastions del rock americano, la fábrica de guitarras Gibson, en el 2009 y el 2011, bajo la acusación de usar “maderas ilegales” amparando la acción en la Ley Lacey que supuestamente protege los recursos naturales. En el otro bastión, Fender, se respira algún nerviosismo.

Los agentes federales ocuparon numerosas computadoras, documentos, madera y guitarras. Las maderas en cuestión, compradas en la India, Brasil y Madagascar, bajo los convenios vigentes de “fair trade” y bajo las leyes de esos países, tal y como consta en documentación legal que Gibson ha puesto a disposición del gobierno de Obama, son de todos modos consideradas ilegales por el gobierno federal ya que fueron importadas a suelo norteamericano antes de ser “terminadas”. Si las guitarras se producen en los Estados Unidos, naturalmente la terminación de estas maderas tendrá que hacerse en suelo norteamericano. Este concepto parece escapar a las entendederas de la administración de Obama, que de todos modos confisca maderas, documentación, medios de producción y guitarras. Y los trabajadores de las instalaciones y talleres de Gibson en Nashville y Memphis, ambas en el estado de Tennessee son enviados a sus  casas y la industria cerrada durante las expropiaciones por los personeros del régimen.

Vamos por pasos, el gobierno federal no tiene que velar por leyes de otros países, solo por las leyes norteamericanas. Así que no tienen por qué velar por las leyes del Brasil, la India y Madagascar, donde se obtienen las maderas para la fabricación de esas guitarras. De todos modos, esos gobiernos han testificado a favor de Gibson, pero el régimen obámico ha decidido ignorar esos testimonios.

Claro, los directivos de Gibson son republicanos, y no han contribuído a la        campaña obámica ni a su brazo propagandístico. Lo cual suena a vendetta política y a torcedura del brazo empresarial americano. Lo mas triste es que los músicos que usan Gibson y Epiphone, marcas registradas bajo la genérica de Gibson, se han mantenido en silencio,  y ni siquiera han tenido la entereza, ni la valentía de oponerse a este abuso por parte del gobierno federal. No es que les hayan faltado ocasiones, en el fetekún obamoso Red, White, and Blues, celebrado en la Casa Blanca, hubo una multitud de artistas que tocaban instrumentos de esta marca.

Ante este silencio, uno se sorprende, por lo menos. He tocado Fenders toda  mi vida. Incluso, cuando no podía tener una Fender original por culpa de la represión castrista me hice de la electrónica de una Telecaster, de un brazo de esa marca y me busque a alguien que me hiciera una guitarra que era mi ideal Fender. Lo cual no quita que hoy defienda a Gibson. Porque si no defiendo a Gibson estaré allanando el camino para que el gobierno federal un día asalte también a las instalaciones de Fender. Es como el caso de Elián González,pero a la escala musical.

El gobierno hoy en día determina que madera se puede usar para construír una guitarra. Los luthiers y los artesanos son vistos como sospechosos porque no usan las maderas dictaminadas por los burócratas del régimen obámico.  Peligrosidad musical, que dirían los Castro.

Todo guitarrista conoce que las maderas que forman parte del todo que        es su guitarra –sea eléctrica o acústica- determinan el sostén de las notas, la resonancia y sobre todo el timbre del instrumento, aparte de las características que la electrónica les confiera. Hoy en día, si el régimen tiene éxito expropiando el patrimonio de estas industrias, el mercado de las guitarras nuevas se vería amenazado y también el de las guitarras antiguas: el gobierno podría confiscarlas y destruirlas por  considerar que la madera empleada es ilegal. No importa que la ley norteamericana se cumpla, los organismos estatales exigen que se cumpla la ley extranjera, o peor aun, lo que se interpreta por la letra de la ley de acuerdo con lo establecido en países tales como India, Brasil y Madagascar, y también en otros países de América del Sur, Asia y África. Es decir, que el gobierno federal cierra la producción en los Estados Unidos, y afecta al trabajador americano, solo por “defender” una ley de otro país sin saber a ciencia cierta si ha sido violada o no, lo cual es ilegal en este país.

Mientras la industria americana es castigada –y anotemos aquí que los        directivos de Gibson son republicanos y no han apoyado al gobierno demócrata actual- y los trabajadores americanos son enviados a sus casas, la producción de contrabando de copias de estos instrumentos sigue floreciendo en países como China e Indonesia. Bueno, B’rak se crió en Indonesia, pero eso es una coincidencia. El régimen chino tiene un gran interés en el mercado americano y domina la industria en Indonesia, pero eso no es más que una “feliz” coincidencia.

Uno se pregunta en este momento que pasa con los músicos, tanto los famosamente conservadores como los famosamente liberales que se cuelgan una Gibson y tocan como los dioses. Uno espera mas de ellos, pero hasta ahora, solo se escucha el silencio. Ellos tienen el dinero suficiente para comprar guitarras “vintage” fabricadas con maderas “perseguidas” por el gobierno federal. No las podrán traer a Estados Unidos, pero las pueden dejar en el extranjero y usarlas en estudios de grabación o conciertos en el extranjero, lo cual da trabajo a personas que no viven ni pagan impuestos en este país. O podrán encargar fieles copias de sus guitarras originales hechas con cualquier madera, a pesar de todas las regulaciones, siempre y cuando las dejen en el extranjero. Lo cual es muy cómodo, porque así no pagan transportación ni almacenaje en los Estados Unidos. Es decir, que todo el        beneficio va a otros países y no a los trabajadores calificados de esta industria en suelo americano.

Lo peor, que el trabajador americano es despojado de su fuente de ingresos por  un régimen que sin embargo da dólares a diestra y siniestra a una empresa que es un fraude como Solyndra, a ciertos banqueros y a ciertos empresarios, siempre y cuando sean acólitos incondicionales del régimen obámico. Mientras, un régimen dictatorial como el de China se beneficia y se producen copias piratas de las famosas guitarras Gibson por todas partes, las auténticas, construídas en este país, están siendo destruidas por las autoridades federales. Que el mundo está al revés, pues sí. Y que el régimen multa millones y expropia millones a empresas que son parte de la iconografía americana del rock and roll, tanto o más que el famoso cartel de la carretera 66, pues eso también.

Como no pienso apelar a la conciencia de los músicos, pues hay que dejar que ellos solos asuman su responsabilidad, lo que si pienso hacer es comprarme alguna Gibson. Quizás alguna producida antes de las razzias en contra de la industria, y en todo caso habría que mandarle fotos a Gibson. Y a la Casa Blanca, antes que algún chivato obámico lo haga.

Claro, no puedo más que preguntarme donde está la protesta de los músicos. No sé qué decir, porque muchos de los que fueron mis ídolos de adolescencia empuñaban una Gibson mientras me hacían levitar con        el rock, como Jimmy Page, que ha usado Gibson Les Paul por los siglos de los siglos y amén, como atestigua su Black Beauty. O Eric Clapton que logró en una Les Paul Sunburst el maravilloso woman tone que luego tradujo a la Stratocaster, el mismo Jimi Hendrix con su famosa Flying V, pero Jimi está muerto. Y tantos otros de hoy, como Sheryl Crow y Joe Bonamassa . Interesante cómo Joe Perry o Peter Frampton, que siguen trabajando en escenarios y estudios con sus Gibson históricas, hasta ahora no se pronuncian ni por simple casualidad. Sería curioso ver qué dirían esos cantantes de ceño fruncido y tendencias de izquierda como Stephen Stills, Neil Young, David Crosby (además de tocar guitarras Gibson, Crosby toca también guitarras Olson, que se venden a más de 10,000.00 dólares y que también están amenazadas por la Ley Lacey, así que le vendría bien protestar para proteger sus instrumentos) y Graham Nash. O Lenny Kravitz o Carlos Santana con su camisita del Che Guevara, y tantos otros. Me pregunto si entregarían sus guitarras voluntariamente al régimen obámico o esperarían que les tocaran la puerta y se las decomisaran. O quizás a algunos se las quiten y a otros no ¿Que pasará por la mente de B.B. King, que apoya a Obama mientras empuña su Gibson, la famosa Lucille? En fin, me parece que se        está implantando un sistema de castigos y recompensas para “agradecer” el apoyo a un señor que hasta el 2007 permitía que escribieran en sus biografías que había nacido en Kenya.

Me aferro ahora a la Fender, quizás injustamente.

Tendría que salir ahora mismo, y buscar una Gibson y retratarme abrazado a ella.

Y mandarle la foto tanto a los de Fender como a los de Gibson, como a tantos músicos. Hoy destruyen Gibson, y los guitarristas no protestan. Mañana destruirán Fender, y los guitarristas seguirán sin        protestar. Y entonces importaran guitarras chinas, y los guitarristas se pondrán curitas en los dedos y protestarán porque las curitas no son buenas, y seguirán tocando como puedan, pero sin meterse con Obama.  Porque por alguna razón parece estar por encima de todo y de todos, y si él pisotea las guitarras, pues entonces los guitarristas aplauden. Y corren para el internet a encargar una nueva en China y todos tan calladitos.

Es necesario retornar a esos músicos de antes, que eran iconoclastas y librepensadores  primero, músicos y guitarristas después.

Charlie Bravo.

Gloria Leal, directora asociada de El Nuevo Herald se retira, tras más de quince años en el diario. Por Daniel Shoer Roth.

Un agradecimiento a Gloria Leal por todo lo que ha hecho desde las páginas de El Nuevo Herald por la cultura cubana del exilio y de Cuba.

Régimen cubano confisca cuadros para evitar muestra de pintores de Miami. Por Sarah Moreno.

Voilá! Lo mismo que decía yo ayer en este blog. Por cierto, ¿cómo es posible que impidan esta exposición y no pase nada con la de los caricaturistas en Estado de Sats?. Y hablando de blogueras disidentes, ¿no fue la bloguera más celebre la que apoyó la de Estado de Sats, según ella misma tuiteó sin descanso? Ah, entonces hay una diferencia entre la bloguera, y el resto de las blogueras, ¿no? A la primera le permiten la exposición de caricaturas, a las otras, por lo que se deduce de este artículo, no.

Había leído el texto, pero no había visto la entrevista en video hecha por Pedro Portal. De la que deduzco -aunque no me queda más remedio que reírme de la ingenuidad de estos pintores, si es que hay tal- que no estaba yo muy lejos de lo que argumenté, y que rara vez me equivoco, no por adivina, es que sé cómo actúan, porque lo viví.

Por otra parte, no es menos cierto que una gran cantidad de galeristas, no de Miami solamente, del mundo, se erizan cuando se les presentan artistas exiliados. Todo lo que quieren son los palitos partidos de Kcho, el pintor de los Castro, etc… El colmo es que un viejo pintor exiliado (no estoy autorizada a mencionar su nombre), me contó, que unos coleccionistas lo fueron a ver excitadísimos porque habían comprado obra suya en Cuba en una galería estatal, por lo tanto tenía que ser verdadera. El pintor fue a ver su propia obra y muy apenado tuvo que anunciarles que esa obra no era suya, ni por asomo él había pintado eso, pero su firma, o su firma falsficada, estaba ahí, al pie de los cuadros. Los coleccionistas quedaron demudados, y entonces él por pena, les regaló un dibujo y les dijo que si querían obra él podía vendérselas, pero obra actual. Entonces los señores le expresaron defraudados que ellos lo que querían era lo que él había pintado en Cuba, o sea, la obra que le había sido decomisada a él mismo por el régimen antes de irse de su país, y con la que ahora ellos hacen dinero. El pintor les dijo que lo sentía pero que él de esa obra no tenía nada, que todo se había quedado allá. “Ah, entonces volveremos allá”. O sea, volverán a donde los timaron, a que los timen de nuevo. Menos mal que Leonardo Da Vinci no le tocó vivir como cubano en estos tiempos, a ojos de estos coleccionistas tan avezados ninguna obra de las del Louvre valdrían un céntimo.

Y es que ya no cuenta la calidad de la obra, lo que cuenta es si eres uno más en el charquero castrista, cualquiera podría venderle un mojón recién defecado con una banderita cubana encajada en las heces todavía humeantes dentro de un tibor al primer coleccionista estúpido de ésos que se aparezca, que lo comprarán con los ojos cerrados. Dicho esto, por suerte, algunas galerías quedan en Miami que representan a verdaderos artistas exiliados. En París hay una, Ars Atelier, la mía, pero no es fácil lidiar con las barreras, que son muchas, inimaginables.

Por la entrevista en video nos enteramos que las autoridades culturales le reprocharon a estos dos artistas que la persona que organizaba la exposición dentro de Cuba debió de haber pedido un permiso oficial, etc, y que de ese modo no habría tenido ningún problema. Ah, entonces la de Estado de Sats tenía permiso oficial y demás. O sea, todo está dicho.

Esto con la pintura ya sucedió con la música. Y sigue sucediendo, tan buenos músicos que hay en Miami y la gente sólo se le sajorna el alma con los timbaleros o perreros de la Cuba Sucialista. Los músicos de Miami, mosquea’os. Menos mal que tenemos a un Pitbull que dio el salto para acabar con todo eso, pero en cualquier momento le estarán pegando a uno de allá para que le robe el aché y sobre todo le tumbe el negocio. Porque lo de allá no es arte ni una cabilla, es el daño, porque para lo único que están puestos es p’al daño.

Zoé Valdés.

El Planeta cubano. Revista ELLE, 1996.

Se trata de una entrevista que me hizo Rosa Ballarín para la revista ELLE, con fotos de Teresa Peyri, cuando alcancé el Finalista del Premio Planeta, y acababa de ser publicada mi primera novela Sangre Azul, en la editorial Emecé, hoy Salamandra, que ya había publicado La nada cotidiana:

La Bienal de la insinuación y la puya. Por Luis Cino.

La Bienal de la insinuación y la puya

El reparto San Agustín, en la Lisa, no tendrá otras cosas, pero gracias a la XI Bienal de La Habana, ya tiene un Museo de Arte Contemporáneo. El MACSA, rodeado de edificios de microbrigadas, vendutas, aceras rotas y salideros de aguas albañales, está ahí. Los vecinos del barrio pueden relacionarse con novedosas propuestas artísticas mientras piensan cómo cogerán la guagua para ir a trabajar, cómo se buscarán unos pesos para comprar los zapatos de sus hijos, lo que comerán o cómo resolverán una ‘balita’ de gas para cocinar lo poco que puedan conseguir.

Los organizadores de la XI Bienal se han propuesto llevar el arte a las calles e incorporarlo a la vida cotidiana de la gente. ¡Qué bien!

“Detrás del muro”, una muestra de más de una veintena de artistas cubanos de la plástica, ha diseminado instalaciones a lo largo de una buena parte del malecón habanero. Las instalaciones se confunden con la vida real. Uno no sabe si los puntales y la basura y los escombros, como a veces están cercados, son también una instalación.

Un enorme banco en forma de S, de Inti Hernández, nos invita a sentarnos a mirarnos las caras y conversar. Los de aquí y los de allá, los de arriba y los de abajo. Buena falta que nos haría… si hubiese voluntad. Un avión atraviesa una reja y un mástil exhibe 16 pares de orejas (¿nadie escucha a los artistas o hay demasiados chivatos que los vigilan?)

Un cañón Parrot, de madera, a escala natural, hecho por Duvier del Dago, de frente al mar, apunta al norte. ¿O al muro? ¿Qué pretende? ¿Defendernos de los yanquis? ¿Con un cañón de palo? ¿O tumbar el muro a cañonazos? ¿Ese muro, para que podamos escapar mejor? ¿O todos los muros que han sido y son? Pero, ¿por qué tumbar el del Malecón? ¿Y por qué tendríamos que escapar, y cargar con la catástrofe donde quiera que uno vaya, porque está visto que hay catástrofes de las que nunca se acaba de escapar?

El Malecón, según afirma Juan Delgado, el curador de “Detrás del muro”, es el espacio más democrático de Cuba. Lo es más o menos, cuando a la policía no le da por pedir los documentos de identidad a las muchachas y los muchachos negros -esos eternos sospechosos- o hacer redadas contra los travestis -ay, Mariela, la policía sigue rabiosamente homofóbica-, las putas, sus chulos, los pingueros, los marihuaneros, los pastilleros de la ketamina y los vendedores sin licencias.

Cerca de allí, policías y custodios vigilan que no se roben la madera y los tornillos de un inmenso caballo -¿de Troya?- en cuyo interior se exhiben cuadros. Símbolos y más símbolos. El arte encierra dentro de sí las verdades que nos harán libres. Pero está celosamente vigilado, de ladrones y libertarios, por censores, policías y guardias de seguridad. Cada vez más, Cuba es un país de rejas, muros, alambradas, policías, custodios y guardias de Seguridad…del Estado.

Esta es la Bienal de la insinuación y la puya. Aunque no sea mucho lo que se insinúe y las puyas no tengan demasiada acritud. Sólo la que se supone será tolerada. Y tal vez, porque siempre hay algunos osados, un poco de forcejeo por los espacios públicos y un poco de libertad de expresión. Nada para asustarse. Y si hay susto, ahí están los segurosos para amenazar a los artistas y confiscar las obras, como hicieron con la exposición alternativa del pintor Luis Trápaga.

Se crearon expectativas porque expondría Ai Wei-Wei, un artista disidente chino. Pero expone bicicletas. Chinas, marca Forever, para más detalles. De las que salvaban vidas o mataban -según como se mire- durante los años del hambre, los apagones y las guaguas que no pasaban del período especial. Las conocimos bien, más por desgracia que por suerte. Como ya quedan pocas por acá, uno no sabe si reírse, sentir la morbosa nostalgia de los tiempos peores o sentirse estafado por el amago de disidencia permitida.

Por si hay peligro, para tupir a los censores y los comisarios o darles margen para que se hagan los bobos o posen de liberales y desprejuiciados, bienvenidas sean a la Bienal la irreverencia, el snobismo y la extravagancia, siempre tan de buen tono en estas ocasiones.

Aunque, por mucho que se esfuercen en ser extravagantes y epatar -que digan lo que digan, es el mejor modo de disimular la falta de talento-, no lograrán superar la Aktion número 135 del austríaco Herman Nitsh, el padre de las performances. La tituló “Jesús contra el universo” y se escenificó en los jardines del Instituto Superior de Arte. Dos horas en que se maceraron carnes y frutas, se chuparon sus jugos y se untaron de sangre de cerdo jóvenes desnudos. Más que un performance, aquello parecía una misa negra. Un aquelarre diurno, con un sol que rajaba las piedras y vísceras y sangre a tutiplén. Totalmente repugnante.

Dicen que esta XI Bienal es la más concurrida y mejor organizada. No sé. Por mi parte, más que las insinuaciones y las puyas que bien poco dicen, me quedo con los elefantes de Jeff de la anterior Bienal. Y si de símbolos e insinuaciones se trata, con las cucarachas de Roberto Fabelo en los muros del Palacio de Bellas Artes. Que las cucarachas sabemos siguen ahí, jodiéndonos la vida, aunque ya casi no se vean. Y uno que revienta de ganas de verlas despatarradas por el piso. Como aquellas de Fabelo.

Luis Cino
Círculo Cínico.

Nota mía:

No sé si el artista chino Wei-Wei llegó a exponer o no, pero lo cierto es que quien exponía era su coleccionista venezolana; eso no quiere decir que el artista haya enviado su obra a la Bienal, sino que ha sido su coleccionista quien lo ha hecho. Wei-Wei no puede hacer nada si uno de sus coleccionistas decide mandar a Cuba una obra comprada y que le pertenece, lo único que podría hacer es protestar para que su nombre no sea manipulado, pero igual ni se ha enterado del tema: la Bienal de La Habana no tiene ninguna relevancia en el ámbito cultural artístico mundial, eso es cosa para maquillar un poco la mierda frente a los latinoamericanos y americanos. Por otro lado, valdría la pena que algún artista cuente lo que ha sucedido con su obra cuando es enviada a través de las embajadas castristas en el exterior, que en ocasiones se las roban o se las destruyen, en la misma embajada, o cuando llegan a Cuba, o no llegan, desaparecen. Lo mismo sucedía con las películas enviadas al Festival de Cine de La Habana. Sería bueno que alguno de esos artistas tuviera lo que hay que tener y denunciara el horror que significa participar en esas Bienales todas controladas por el régimen y la DSE, que cada año usan nombres de mayor o menor importancia para hacer como que existen e importan. Cuando no cuentan para nada, nada de lo que ahí se expone es novedoso, por eso es tan bueno el artículo de Cino, porque les canta las verdades.

Yo, por otra parte, estoy harta de todas esas instalaciones que juegan con la miserable realidad del cubano, que minimiza la gravedad del asunto haciéndolo pasar por arte, eludiendo a la policía y al mismo tiempo siendo cómplice con metáforas y recontrametáforas en las que ya no se sabe si las cucarachas son de verdad, amaestradas, o un performance.

Eso me recuerda cuando trabajé con el cineasta suizo Pierre Koralnik en la filmación de su película Barrio Negro, que cuando llegamos al barrio de Palo Cagao, la escenógrafa y la vestuarista estaban admiradas del trabajo de reconstrucción del ICAIC  para reproducir con  tanta veracidad y de manera tan fidedigna un barrio tan pobre. Cuando les dije que nananananananá nananina, que ese barrio era de “verduri”, no se lo podían creer. A una de ellas se le ocurrió sacar un paquete de caramelos y bolígrafos, y la masa de gente que se desató a correr fue tan grande que hasta tumbaron una cerca de esas nazis que bordean el barrio. A nadie le importó arañarse ni chorrear sangre ante el brillo de un bolígrafo y el sabor de un caramelo.

Zoé Valdés.

Gracias a Tania Quintero.

Artemisia: La Expo y la película.

Ya les había adelantado alguna información acerca de la Exposición sobre Artemisia Gentileschi en el Museo Maillol, aquí tendrán también información sobre la película, que no hay que perderse tampoco:

Les pongo la película, que se puede ver en you tube. En realidad se trata de una versión edulcorada de su relación con el pintor Agostino Tassi, quien realmente la violó, cosa que según las cartas de la propia Artemisia le costó mucho a ella probar en un juicio en el que finalmente Tassio fue condenado a dos años de prisión:

2da Parte, 3ra Parte, 4ta Parte, 5ta Parte, 6ta Parte, 7ma Parte, 8va Parte, 9na Parte.

Entrevista con la realizadora Agnès Merlet del filme en la Expo:

Presentación de la Gran Retrospectiva por primera vez en Francia. (Video).

Gnossienne 1. Erik Satie por Alessio Nanni.

Los orígenes del personaje de Gnossis que no eres de mi poemario Todo para una sombra (Taifa, Barcelona, 1986) y del personaje de Gnossis en mi novela Sangre Azul (Actes-Sud, Francia- 1993, Letras Cubanas-1993, Emecé, Barcelona-1996) están en gran medida en las Gnossiennes de Satie.

La película más esperada del Festival de Cannes: Vous n’avez encore rien vu. Alain Resnais.

La crítica de Bruno Cras. (Video).

Conferencia de prensa. (Video).

Dentro de pocos días Alain Resnais cumplirá 90 años. Les dejo un video de una entrevista del año 1961. (Video). Ya está preparando su próxima película.

Los restaurantes de Douglas Rodríguez eluden lo cubano. Por Charlie Bravo.

Los restaurantes de Douglas Rodriguez no son nada del otro mundo. Comencemos por lo obvio: su ALEJAMIENTO -a propósito- de lo cubano. No se atreve a tener un restaurante cubano, siempre lo disfraza bajo la carpa de lo “PAN LATINO” o “NUEVO LATINO” como si le avergonzase de algún modo el gentilicio. En New York tuvo Patria y Chicama (ambos vagamente latinoamericanos, con algunos platos cubanos pasados por agua), Yuca en Miami (que a mi juicio era pseudocubano) y algunos otros, ahora tiene restaurantes vagamente latinoamericanos en Philadelphia, Scottsdale y en Miami Beach. No es ni siquiera “Nuevo Cubano” o maravillosamente étnico como un buen par de restaurantes chino-cubanos de New York City. A la mente me vienen La Caridad en el Upper West Side, otro en la calle 14, si no mal recuerdo, y uno que había en la calle creo que 60 o 61, en el Upper East Side.

Dicho esto, si sus padres no hubieran venido a los Estados Unidos (a lo mejor tampoco entienden mucho, como los ancianos de Miami según sus mismas palabras) él no tendria cuatro restaurantes, trabajaría en un hotel en Cuba, fachándose los trozos de jamón seco y los pollos viejos para tener un mísero Paladar en una casa cayéndose a pedazos. Claro, la miseria tropicalista vende bien en New York, Philadelphia y otras metrópolis americanas, pero vivirla en el trópico castrista es otra cosa.

Quizás estaría loco por venir a cocinar a los Estados Unidos, soñaría con New York, y estuviera el día entero remaldiciendo la hora en que lo parieron en Cuba y pidiéndole a amigos que se fueron recetas para hacer de todo, desde pan a pizza, libros de cocina, sartenes, y hasta especias.

O estaría cocinando claria para su familia, y cagándose en la hora en que sus padres no se fueron de Cuba.

Pero no. ¡¡¡Está en la YUMA!!!! Y entonces va a Cuba, a ponerse un ridículo sombrero y a sudar como un condenado, y a hacerse el más cubano que los mismos cubanos. Pero ya dije ridículo antes….. eso es precisamente, que si no fuera tan ridículo fuera cómico. Es más bien tragicómico.
Conozco a alguien con un pequeño Paladar en el Vedado. ¡Ah, pero es tremendo gusano! Quizás por eso no se empata con una invitación de Douglas. Ni falta que le hace. O quizás invita a chefs ante los cuales puede sentirse superior, no me extrañaría. Es la colonización del cubano por el cubano. Cosa habitual, parece.

Asia de Cuba, con magnífica cocina experimental ha cerrado, sino lo recomendaría a todos, pero ¡La Caridad existe!.

No Alma de Cuba, que no está en Philadelphia pese al restaurant del mismo nombre “by Douglas Rodriguez”. El alma de Cuba no se dónde estará, pero no está en ese restaurant con un dueño que va a servir de “side show” en una bienal de arte castrista.

Aparte de La Caridad, estos son otros restaurantes chino-cubanos de New York, donde pueden comer como reyes:

La Dinastia.

Nuevo Jardin de China.

La Nueva Victoria.

Y para el round-up completo vean esta lista.

Charlie Bravo.

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Nota mía:

El concepto mismo de Paladar no es cubano, es brasileño, nacido de una telenovela brasileña. Sin embargo, el concepto de las fondas cubanas, o chinas, como bien ha señalado Higinio Fuentes, es el que debería ser retomado; pero ese país ya ha dejado de ser hasta cubano. Por eso al chef latino le viene tan bien.

Nunca fui a comer a Patria, pasé varias veces por ahí en automóvil, con mi hermano y con mi padre, pero a mi padre no le gustaba, y mi padre tenía tremendo olfato. Además, ¿cómo se le puede poner a un restaurante Patria? Hay que ser tarado.

Yo recomendaría Zafra, su dueña acaba de ganarse el más importante premio de alta cocina en Estados Unidos. Tiene otro restaurante que no conozco todavía, Cucharamama, que todo el que lo ha visitado concuerda en que es delicioso.

Viendo el video del cocinado ese de la Bienal con Douglas Rodríguez y el dueño de La Guarida (hay quienes dicen que es una verdadera guarida, que tiene cables y micrófonos hasta en los mondadientes, los pusieron cuando llevaron a la Reina de España a aquel tugurio folclórico) yo no me comería absolutamente ni un frijol envuelto en caviar y rociado con champán (les estoy dando una receta), por una razón muy sencilla, se ve a la legua que ahí no hay el más mínimo requisito de higiene para cocinar, y de ese sombrero cheísimo que todo el mundo ha señalado las gotas de sudor deben caer como una pila abierta sobre los “manjares”.

Aunque comprendo el hambre ambiental que obliga a los que allí vi a devorar todo lo comestible que se les ponga por delante.

Zoé Valdés.

EL Instituto Cervantes de Nueva York hará un homenaje al escritor Guillermo Cabrera Infante.

 

El Nuevo Herald.

Habrá un Coloquio y la proyección del filme Vanishing Point. Con la presencia de Miriam Gómez, Vicente Molina Foix y Antonio Munné, entre otros invitados.

Tribute to Guillermo Cabrera Infante.

In New York. By Néstor Almendros

¿Coincidencia, inspiración, o plagio La Conga Irreversible de Los Carpinteros con Calle Martirio, una obra del artista cubano Euliser Polanco?

Calle Martirio, video-arte del 2010, del artista cubano Euliser Polanco exiliado en España:

La Conga Irreversible de Los Carpinteros, 2012:

Gracias a Michel Blázquez.

No me extrañaría nada, se la pasan vigilando todo lo que hacen los artistas en el exilio. Ya no tienen ni cabeza para crear por ellos mismos.

Ariel Cumbá.

Ariel Cumbá es uno de los intérpretes de la banda sonora de mi novela Te di la vida entera.. Cliquee aquí para escuchar una de las canciones del disco. Ariel Cumbá es hermano de Regla Cumbá. Versión del disco en español. … Sigue leyendo

Sonrisas de cocodrilo. Por Enrisco.

Blog de Enrisco. (Fotos).

Qué suerte tienen estos muchachos de Sats, aquí sí que no hay pogrom como contra las Damas de Blanco, ni mítines de repudio del pueblo concentrado en la calle, ni persecusiones como contra los actividas de Ciudadanos por la Integración Racial. Claro, no ocurrió que el pueblo en masa pasó a ver las caricaturas, pero no faltó público, y tampoco Granma habló de ellos, pero tampoco los atacó. Qué bueno es el raulismo y qué bueno es el nuevo sistema de Granma, ¿no? Como quiera que sea la cosa ahora es atraer el baro del exilio y para eso necesitan dar una imagen de pulcritud y benevolencia.

De la paranoia como verdadero acto de liberación y creación.

DE LA PARANOIA COMO VERDADERO ACTO DE LIBERACIÓN Y CREACIÓN.

Como me imagino que ya sabrán, aunque no he escrito aquí directamente hasta hoy, me parece un error haber enviado una exposición de caricaturistas del exilio a Estado de Sats, pero como siempre apunto: Cada cual es libre de hacer lo que quiera.

¿Se acuerdan cuando dije en este blog que la boda gay de Wendy Iriepa e Ignacio Estrada iba a ser reivindicada por Mariela Castro como un logro de la CENESEX? Me imagino que al igual que yo leyeron el periódico El Nuevo Herald donde recientemente la Hijaza Castro afirmó que en Cuba ya había habido un matrimonio gay. En esa boda metieron hasta a las Damas de Blanco, ¿recuerdan? Hubo fotos con la Plaza y el Che de la Plaza detrás y ellos paseándose en un descapotable por toda La Habana. Lo que no ha sucedido ni en París. Bien, ¿quién organizó esa boda? ¿Quién fue la madrina? La misma que ayer se pasó el día tuiteando sobre la exposición de los caricaturistas del exilio en un evento alternativo.

Lo mismo sucederá con esta exposición. Ya a los Castro no les importa el contenido, sino utilizar el contenido a su favor. Ya no podrán decir que el intercambio cultural es de un sólo lado, porque, observen: un grupo de caricaturistas y caricaturistas polémicos, críticos, del exilio, ha expuesto en Cuba, y no ha pasado nada. No cerraron la exposición ni detuvieron a sus organizadores, aun cuando la exposición estuvo anunciada ampliamente por la persona más famosa de Cuba, hacia el exterior, después de los Castro. Esa es la manera de actuar de Raúl Castro, a eso me refiero cuando hablo del raulismo light. Autorizar hasta cierto punto algo que ellos puedan manipular a su favor.

Fíjense cómo las Damas de Blanco ya tienen que cuadrar con el G2 el permiso de marcha hacia Santa Rita; para los ojos del mundo, si el G2 da permiso, esas marchas no están prohibidas. Lo había apuntado ya El Abicú Liberal, por cierto.

Yo lo siento, saben que aprecio y respeto el trabajo de estos caicaturistas, pero no puedo apoyar ni estar de acuerdo con eso. Ya se lo había dicho a Katungo por email.

Creo que habría que preguntarse por qué razón Estado de Sats tiene derecho a exponer a estos caricaturistas, y por qué los caricaturistas cubanos de la isla no tienen el mismo derecho, en cualquier otro espacio que no sea Estado de Sats, a exponer en un espacio alternativo incluso a Estado de Sats.

Habría que preguntarse por qué Estado de Sats ha entrevistado solamente a algunos y no entrevista a otros, por ejemplo a Cary Roque, a Ileana Ros-Lehtinen, a Tito Oltmans, a Luis Posada Carriles, a Aldo Rosado Tuero, a mí misma, ¿por qué? Llevo años, muchos más años que ellos haciendo cosas en contra del castrismo desde el exilio, pocos lo ignoran. Desde luego, el hecho de que me lo pidan no quiere decir que yo lo fuera a aceptar, pero no han tenido ningún tipo de interés en acercarse a mí, ni a otros como yo, ni a Armando de Armas -que yo sepa-, ni a Armando Valladares, ni a Mari Paz Martinez Nieto, por ejemplo. Tampoco han invitado –antes de que cayeran presos por hacer incluso, si nos ponemos a comparar, lo mismo que hacen ellos, a menor escala y en un plano menos conocido- a Sonia Garro Alfonso, ni a su marido, plantado actualmente en una celda de castigo, Ramón Alejandro Muñoz, a los que ni siquiera se han dignado a mencionar. Mucho menos a Sara Martha Fonseca Quevedo, y además, le hacen asquitos a los disidentes llamados “viejos”, como a Martha Beatriz Roque, a Oscar Elías Biscet, y no sé si habrán entrevistado a Antúnez, como si entre ellos mismos no hubiera gente vieja, pero claro, con diferentes modos de pensar.

Como conozco a varios personajes de los que están detrás de esa marioneta, y sé lo que se traen entre manos, y puedo intuir que aspiran al poder en un gobierno de transición entre los Castro-viejos y los Castro-jóvenes (piensan que Cuba necesita sólo de un capitalismo a la castrista, con el emblema de la nueva generación castrista, con los hijos de los Castro, una marca cotizada en el mundo), de ahí semejante interés de parte de la bloguera en poner a Mariela en la palestra pública cuando le hizo varias preguntas públicas, cosa de la que yo alerté a YS como recordarán, pública y privadamente. Lo hice públicamente cuando vi que no respondía a mis emailes, pensando yo ingenuamente que le habían puesto barreras a mis emailes y que no los recibía, y después cuando le hizo las siete preguntas a Obama y las mismas a Raúl Castro, tratándolo de presidente y llamando bloqueo al embargo… Pero no voy a extenderme, porque sé que son ustedes lectores inteligentes y podrán darse cuenta de que si en un principio apoyé a YS era porque no sabía lo que había detrás, pero ahora sí sé que detrás hay una inmensa maquinaria, como la hay detrás de Estado de Sats. Es probable que ellos no se hayan enterado, o por el contrario puede que lo sepan, y también están en todo su derecho de elegir la opción que más les convenga. Si esa maquinaria se vira totalmente en contra del régimen, si apoyara al embargo como se hizo con Sudáfrica y con Birmania, entonces yo diría estoy de acuerdo… Mientras no sea así, mientras sean moderados con el castrismo, o con el raulismo, no tengo por qué apoyar proyectos que no están para nada tumbando al castrismo, sino dándole más vida utilizando fintas y esquinazos para que se crea que en Cuba no todo está prohibido, y que hay cambios, no todos, pero algunos cambios como espejismos en el desierto. Como es el caso de esta exposición de caricaturistas del exilio en un evento paralelo a la Bienal de La Habana.

Para que sepan que allí no hay nada paralelo. Hace algunos años propuse que se pusieran películas del exilio en la fachada de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba y en las fachadas de varios edificios simbólicos habaneros durante el Festival de Cine. Esta idea me surgió a raíz de aquellos cintillos con mensajes que el antiguo gobierno del presidente Georges Bush tuvo a bien de pasar con un letrero lumínico a modo de información en su Oficina de Intereses. A las personas que se lo propuse me dijeron que eso era imposible, porque nadie se arriesgaría a semejante peligro, ni siquiera los extranjeros que podían, entre comillas, atreverse a tal cosa.

Así que la razón por la que no he puesto ningún video en mi blog sobre ese evento que se dice “paralelo” es por todo eso que les explico anteriormente. Lo explico porque varias personas me han escrito para preguntarme al respecto. Pude haber callado, pero por respeto a lo que hacen, y admiración a su trabajo, como siempre los he respetado y les he dado publicidad en mi blog antes que muchos lo hicieran, en el caso de Katungo, al que descubrí en you tube, en el caso de Pong, de Lauzán, de Garrincha, los descubrí en otros blogs cubanos. Por respeto a los lectores y a la obra de ellos es que hago público este post.

Me gustaría estar equivocada, pero tengo demasiados elementos a mi favor para no estarlo.

En cuanto a Granma. Yo publiqué tres crónicas habaneras en Granma cuando estaba haciendo el servicio social de la Universidad de La Habana, de Filología, en el Museo de la Ciudad, ahí fue donde trabajé con Eusebio Leal, donde lo conocí, y esas crónicas se publicaron en Granma porque él me las pidió. Cuando hablé de las campanas dormidas de hierro que se encuentran alrededor del Museo de la Ciudad, llamé a la mayor La Dama de Hierro, que es como le llaman los habaneros, Martha Rojas en persona, la periodista del Moncada, me dijo que tenía que quitar ese nombre porque recordaba demasiado a Margaret Tatcher; por más que le expliqué que los habaneros tenían por costumbre llamar de ese modo a esa campana, mucho antes de que la Tatcher existiera, la directora no quiso entenderlo. Fue la última vez que escribí en Granma, yo tenía 18 años. Y si Granma, mañana, me pide un artículo –dudo que lo haga-, le digo categóricamente que no, por una razón muy sencilla, ya no tengo 18 años, he madurado políticamente, y no ignoro que Granma es como el equivalente de un periódico nazi que existía aquí en Francia y al que adhirieron muchos intelectuales en la época. Porque sé que si Granma me pide un artículo sería para dar a entender que el régimen ha cambiado, y el régimen sólo cambiará cuando Granma sea un periódico más entre otros muchos, fíjense que ni siquiera pido que desaparezca, pero no me interesa para nada aparecer en sus páginas.

Por otro lado, creo que cada cual es libre de hacer lo que quiera, como lo soy yo también de opinar. Nadie está libre de manchas porque eso tiene el castrismo, como escribí en mi novela Te di la vida entera: siempre hay alguien dispuesto a proponerte algo, y a hacerte la foto, para que segundos más tarde el tibor de mierda te caiga encima. Es el mismo principio del castrismo. No creo, por otra parte, que a los castristas haya que predicarles nada o convencerlos de nada, ellos están convencidos de lo que hacen, por eso son castristas. No se le puede pedir peras al olmo. A no ser que se sea tan comemierda y tan engreído que se espere que lo que uno hace será tan sumamente imprescindible que pueda lograr que del olmo nazcan peras. O lo que es lo mismo: tumbar al castrismo con un evento paralelo a todas luces autorizado.

En cuanto a la paranoia. No tengo por costumbre serlo, hasta que no tengo pruebas. Pero ya cuando tengo pruebas, incluso sospechas, entonces sí se me salen las antenitas que mis treinta y cinco años bajo el castrismo hicieron florecer en mí. Dentro y fuera de Cuba, porque el castrismo posee brazos muy largos. Los que llevamos años enfrentándolo en conferencias, tribunas, periódicos, y demás, sabemos que hemos podido haber sido estrangulados por ellos. Los sistemas totalitarios están en el origen de esa paranoia, no la inventó nadie del aire. Los que se salvan en su gran mayoría, son afortunadamente los que suelen hacer de su paranoia un verdadero acto de liberación y creación. El que todavía a estas alturas crea -después de haber visto cómo murieron Orlando Zapata Tamayo, Laura Pollán, Juan Wilfredo Soto, y Wilman Villar Mendoza, y otros antes que ellos- que la DSE va a prestarse para tumbar el palo que los sostiene a ellos, que les ofrece existencia y persistencia, es porque no ha entendido nada.

Zoé Valdés.