Los restaurantes de Douglas Rodríguez eluden lo cubano. Por Charlie Bravo.

Los restaurantes de Douglas Rodriguez no son nada del otro mundo. Comencemos por lo obvio: su ALEJAMIENTO -a propósito- de lo cubano. No se atreve a tener un restaurante cubano, siempre lo disfraza bajo la carpa de lo “PAN LATINO” o “NUEVO LATINO” como si le avergonzase de algún modo el gentilicio. En New York tuvo Patria y Chicama (ambos vagamente latinoamericanos, con algunos platos cubanos pasados por agua), Yuca en Miami (que a mi juicio era pseudocubano) y algunos otros, ahora tiene restaurantes vagamente latinoamericanos en Philadelphia, Scottsdale y en Miami Beach. No es ni siquiera “Nuevo Cubano” o maravillosamente étnico como un buen par de restaurantes chino-cubanos de New York City. A la mente me vienen La Caridad en el Upper West Side, otro en la calle 14, si no mal recuerdo, y uno que había en la calle creo que 60 o 61, en el Upper East Side.

Dicho esto, si sus padres no hubieran venido a los Estados Unidos (a lo mejor tampoco entienden mucho, como los ancianos de Miami según sus mismas palabras) él no tendria cuatro restaurantes, trabajaría en un hotel en Cuba, fachándose los trozos de jamón seco y los pollos viejos para tener un mísero Paladar en una casa cayéndose a pedazos. Claro, la miseria tropicalista vende bien en New York, Philadelphia y otras metrópolis americanas, pero vivirla en el trópico castrista es otra cosa.

Quizás estaría loco por venir a cocinar a los Estados Unidos, soñaría con New York, y estuviera el día entero remaldiciendo la hora en que lo parieron en Cuba y pidiéndole a amigos que se fueron recetas para hacer de todo, desde pan a pizza, libros de cocina, sartenes, y hasta especias.

O estaría cocinando claria para su familia, y cagándose en la hora en que sus padres no se fueron de Cuba.

Pero no. ¡¡¡Está en la YUMA!!!! Y entonces va a Cuba, a ponerse un ridículo sombrero y a sudar como un condenado, y a hacerse el más cubano que los mismos cubanos. Pero ya dije ridículo antes….. eso es precisamente, que si no fuera tan ridículo fuera cómico. Es más bien tragicómico.
Conozco a alguien con un pequeño Paladar en el Vedado. ¡Ah, pero es tremendo gusano! Quizás por eso no se empata con una invitación de Douglas. Ni falta que le hace. O quizás invita a chefs ante los cuales puede sentirse superior, no me extrañaría. Es la colonización del cubano por el cubano. Cosa habitual, parece.

Asia de Cuba, con magnífica cocina experimental ha cerrado, sino lo recomendaría a todos, pero ¡La Caridad existe!.

No Alma de Cuba, que no está en Philadelphia pese al restaurant del mismo nombre “by Douglas Rodriguez”. El alma de Cuba no se dónde estará, pero no está en ese restaurant con un dueño que va a servir de “side show” en una bienal de arte castrista.

Aparte de La Caridad, estos son otros restaurantes chino-cubanos de New York, donde pueden comer como reyes:

La Dinastia.

Nuevo Jardin de China.

La Nueva Victoria.

Y para el round-up completo vean esta lista.

Charlie Bravo.

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Nota mía:

El concepto mismo de Paladar no es cubano, es brasileño, nacido de una telenovela brasileña. Sin embargo, el concepto de las fondas cubanas, o chinas, como bien ha señalado Higinio Fuentes, es el que debería ser retomado; pero ese país ya ha dejado de ser hasta cubano. Por eso al chef latino le viene tan bien.

Nunca fui a comer a Patria, pasé varias veces por ahí en automóvil, con mi hermano y con mi padre, pero a mi padre no le gustaba, y mi padre tenía tremendo olfato. Además, ¿cómo se le puede poner a un restaurante Patria? Hay que ser tarado.

Yo recomendaría Zafra, su dueña acaba de ganarse el más importante premio de alta cocina en Estados Unidos. Tiene otro restaurante que no conozco todavía, Cucharamama, que todo el que lo ha visitado concuerda en que es delicioso.

Viendo el video del cocinado ese de la Bienal con Douglas Rodríguez y el dueño de La Guarida (hay quienes dicen que es una verdadera guarida, que tiene cables y micrófonos hasta en los mondadientes, los pusieron cuando llevaron a la Reina de España a aquel tugurio folclórico) yo no me comería absolutamente ni un frijol envuelto en caviar y rociado con champán (les estoy dando una receta), por una razón muy sencilla, se ve a la legua que ahí no hay el más mínimo requisito de higiene para cocinar, y de ese sombrero cheísimo que todo el mundo ha señalado las gotas de sudor deben caer como una pila abierta sobre los “manjares”.

Aunque comprendo el hambre ambiental que obliga a los que allí vi a devorar todo lo comestible que se les ponga por delante.

Zoé Valdés.

Dinosaurios en La Habana.

“La exposición “Dinosaurios en el Parque”, con 34 piezas que incluyen animales animatrónicos y réplicas de fósiles de estos grandes animales prehistóricos, estará abierta para el disfrute de la familia cubana hasta el mes de septiembre en el Parque Almendares de la capital de Cuba.”

Pero no entiendo por qué tienen que ir a buscar réplicas a Venezuela, si el Comité Central posee los mejores especímenes de dinosaurios, empezando por los tiranosaurios que mal gobiernan el país.

Hillary Clinton ‘despelotá’ en el Café Havana en Cartagena de Indias.

Nunca entendí por qué un café en Colombia se llama Havana y no Habana, que es la ortografía correcta. La señora Clinton para ser Secretaria de Estado es bastante confiada, ¿no conoce que los segurosos castristas están en todas partes?

El Mundo.

Cuba promete ‘reforma migratoria radical’ y profunda en los próximos meses.

El Nuevo Herald. A abrir el barracón para que salgan los esclavos que a ellos les convenga y los policías que mandarán para controlar todavía más al exilio. No les basta con inundar de inmundicia a la isla, ahora quieren desparramarla por el mundo. La jugada saldrá malita, malita, lo veo venir…

On Tipping in Cuba. By Chris Turner.

The Walrus. Uno de los artículos más desvergonzados que he leído sobre el turismo canadiense en Cuba.

Este señor no se ha enterado todavía que la música cubana, la de verdad, se acabó cuando llegó el Comandante y mandó a parar, entre otras burradas que cuenta…

Viagem ao Crepúsculo. Samarone Lima.

Cliquear en la imagen

Agradezco al autor de este libro que me lo haya enviado, y su dedicatoria. Su lectura es imprescindible, sobre todo viniendo de un periodista experimentado, y de una persona que viajó a Cuba con las mejores intenciones de encontrar a los cubanos y vivir como ellos, junto a ellos. Escrito como un diario de viaje, conduce al lector al pasado histórico de las calles de La Habana, que no son ya de ninguna manera las de antes, plenas de emprendimiento e ilusiones, y del mismo modo lo interna en el resto del país. Un relato fiel y dramático de lo queda de los sueños revolucionarios de varias generaciones.

La Charanga Habanera y Timbalive se restregarán en Miami.

Video.

¿Pero ésos no fueron los de la cancioncita ésta, a los que Timbalive les contestó? ¿Y cómo es el manteca’o, que ahora actuarán juntos? La verdad es que el cubano no tiene vergüenza ninguna. Unos a perrear el dólar y otros a perrear el reconocimiento, que no llega si no vives en la cochiquera. ¡De Pin…tura!

Encuentran dos fetos en equipaje de viajeras procedente de La Habana.

El Nuevo Herald.

Dos fetos no es algo que pase inadvertido, cuántas cosas no habrán pasado ya que puedan atentar contra la salubridad de Estados Unidos. Lo que sucederá es que algunos de los que trabajan en los aeropuertos y aduanas seguramente son ya de la generación del cuchillo entre los dientes, y dejarán pasar cualquier cantidad de cosas. Además de que esas señoras que viajan como mulas suelen ser personas muy mayores que no saben ni lo que les meten en las maletas y tampoco les importa mucho.

Suiza, como Bélgica, aún no se ha repuesto del dolor. Por Tania Quintero.

Suiza, como Bélgica, aún no se ha repuesto del dolor.

El accidente ocurrido el martes 13 en el túnel de Sierre, en el cantón francosuizo de Valais, al suroeste de la Confederación Helvética, dejó a los suizos y a los equipos de rescate en estado de shock.

En Suiza ocurren accidentes, pero casi nunca de esa magnitud y menos cuando pierden la vida 28 seres humanos, de ellos 22 niños. Los heridos fueron 24, algunos de gravedad. Regresaban a Bélgica, después de la tradicional semana de vacaciones en la nieve en la estación de esquí de Val d’Anniviers. Los alumnos, entre 10 y 15 años, procedían de las localidades flamencas de Lommel y Heverlee. El autobus, los choferes y los adultos que acompañaban a los menores también eran belgas.

Para los suizos y los extranjeros residentes en Suiza, el dolor y los sentimientos están por encima de nacionalidades, idiomas y colores de la piel. En Suiza hemos pasado unos días muy tristes, pendientes de los periódicos y noticieros locales, que le han dedicado amplios espacios. Y como es habitual en este país, desde el primer momento, rigor y respeto hacia las víctimas y sus familiares, que pidieron no ser expuestos a los medios.

Minutos después de conocido el accidente, cientos de personas fueron movilizadas: rescatistas, médicos, enfermeros, policías, bomberos y dirigentes cantonales y federales, así como ambulancias, helicópteros… Inmediatamente, ingenieros y especialistas en transportes y seguridad vial, entre otros expertos, se dieron a la tarea de analizar lo ocurrido. Al ser una nación pequeña, con sólo 8 millones de habitantes, la muerte evitable de un ser humano en Suiza se convierte en cuestión nacional.

En 2009, a raíz de una gran colisión que se produjo también en un túnel, fue creada una nueva y moderna tecnología para reconstruir accidentes complejos de tráfico. Anteriormente, los peores accidentes de tráfico habían ocurrido en 2005, con 12 fallecidos, y en 1982, cuando perecieron 39 personas, casi todas turistas alemanes.

Enemigos del sensacionalismo y la especulación, los suizos no sólo se volcaron operativa y técnicamente en la tragedia, si no también lo hicieron desde el punto de vista humano, dejando velas, flores y peluches en el lugar del siniestro o con oraciones, misas y minutos de silencio. La prensa y la televisión de todos los cantones publicaron fotos, dibujos y mensajes infantiles y ofrecieron conmovedores reportajes.

El viaje era la culminación de los seis años de primaria en el colegio privado de Sint-Lambertus, en Heverlee, de donde procedían 24 alumnos accidentados. Iban a ver y disfrutar de las montañas nevadas que no tienen en Bélgica. El costo del viaje por cada niño era de 360 euros, que lo aportaba el gobierno y los padres tenían seis años para pagarlo, a razón de 60 euros anuales. Como la cantidad no cubría todos los gastos, organizaban rifas y actividades para recaudar dinero.
En el blog realizado por los niños, contaron cómo era su vida en Val d’Anniviers. Entre otras diversiones, jugaban a casarse, publica hoy el Blick.

Ante tanto dolor, queda el consuelo de que pasaron una semana muy feliz antes de que un fatal accidente segara sus inocentes vidas.

Tania Quintero, Lucerna.

Balseros llegados a Dry Tortugas. (2do de 3 posts). Por Julio Zangroniz.

Los nombres de los recién llegados son:

1. Edwry Joel Rueda Fernández, 26 años, Santiago de Cuba

2. Jorge Rojas Toledano, 40 años, La Habana

3. Yudelkis Suárez Castellanos, 25 años, La Habana

4. Yani Revidean Pérez, 28 años, Santiago de Cuba

5. Yinete Olivera Delgado, 29 años, La Habana

6. Hans García Palomino, 28 años, San Miguel del Padrón

7. Jose Marcelo García, 50 años, Santa F’e, La Habana

8. Alexander Aguilar Pérez, 31 años, Niquero, Granma

9. Pedro Rolando Espinosa Peña, 22, Santa F’e, Playa

10. Erit Brito Luque, 26 años, Santa F’e, La Habana

11. Jordani Pérez Pelegrín, 2 años6, San Miguel del Padrón

12. Yolenni Pelegrín Pérez, 34 años, Arroyo Naranjo, Managua

13. Nilda Valdés Ramírez, 45 años, Guanabacoa.

Esta es gente de gran coraje. Gente de gran resistencia, de gran valor f’ísico y mental, dispuestos a apostar sus mismas vidas con tal de irse de una Cuba esclava y vivir en libertad. Según uno de los miembros del grupo, algunos de sus integrantes habían hecho esfuerzos similares de escapar, hasta SIETE y OCHO veces.

Uno de ellos, que sirvió como timonel o capitán del pequeño navío, es un cubano negro de 22 años llamado Pedro Rolando Espinosa Peña –en su NOVENO intento de escapar del infierno comunista.

Pedro nació bajo el “amparo” de la Revolución en Cuba, que ya lleva 53 años en el poder. Supuestamente fue un fenómeno poíitico-social que culminó en 1959 para beneficio de gente exactamente como Pedro. Desgraciadamente, la forma de pensar de Pedro no tardó en traerle problemas con las autoridades cubanas, simplemente porque no era adepto al sistema.

Posteriormente a su llegada, Pedro explicó en conversación telef’ónica:. “Yo perdí mi carrera de Derecho. Cumplí sanción de un año y seis meses de cárcel y me pusieron una multa de tres mil pesos y después otra de cuatro mil pesos más. Al final, tuve que pagar catorce mil pesos de multa” por sus intentos de escaparse del país. “No podía trabajar. Me troncharon todo el futuro,” se lamentó.

Un integrante del grupo de refugiados confirmó, en español, que ellos habían salido de la playa Baracoa, cerca de La Habana, la noche del jueves a las 9 PM, con el fin de evitar que las autoridades cubanas los detectaran. Habían estado “23 horas y pico” en el mar, aseveró.

El bote era un artefacto casero, conformado por dos inmensos pontones de espuma de goma, forrados con una tela plástica verde. También incluía un fondo de  madera de plywood –y cinta adhesiva por todas partes. Era más o menos como del tamaño de dos de los botes comerciales conocidos como “Zodiac” –quizá con un total de entre 14 y 15 pies de eslora (ver fotos adjuntas). El bote tenía un pequeño motor Yamaha, de fuera de borda, para el que todavía quedaba bastante gasolina.

A pesar de sus esfuerzos, el grupo no pudo irse de Cuba sin que antes fueran observados.

Según Yinete Delgado, de la ciudad de La Habana, en conversación telef’ónica varios días después, desde su nueva residencia en el estado de Utah, “al otro día, un barco cubano nos dio vueltas como por 15 minutos, gritándonos cosas. Y luego, los guardias cubanos nos dijeron que ya les habían avisado a las autoridades en Estados Unidos, para que nos esperaran y nos interceptaran, con tal de devolvernos a Cuba.” Según Delgado, los guardias cubanos les advirtieron: “Los Guardacostas ya están esperándolos, para traerlos de regreso.” Ese día, los refugiados vieron por lo menos dos avionetas de Estados Unidos patrullando sobre las aguas, y también pudieron ver y escuchar embarcaciones de la Guardia Costera cerca de ellos. Sin embargo, aparentemente a ellos… nadie los vio.

Otro refugiado explicó que el grupo contaba con un artefacto que tenía capacidad de GPS (Global Positioning Satellite) para ayudarles a navegar en la dirección debida, algo que dijeron haber comprado en Cuba, pero optaron por usarlo sólo intermitentemente: “cada media hora, más o menos, y por sólo unos minutos,” con tal de evitar que las autoridades norteamericanas se aprovecharan de esa tecnología para determinar la posición del grupo, dijo.

Las estrategias evidentemente usadas en conjunto por los dos gobiernos, con tal de hacer cumplir la llamada “ley de pies secos y pies mojados,” parece estar dando resultados –naturalmente que nefastos para los cubanos amantes de la libertad. Un informe, publicado por The Miami Herald pocos días después del arribo de los refugiados a Dry Tortugas, hace constar que un total de 448 personas han sido detectadas en alta mar por las autoridades estadounidenses durante los primeros seis meses del año fiscal 2012. Todas esas personas han sido devueltas a Cuba.

El sábado 3 de marzo, tras la llegada del grupo de los 13 a Dry Tortugas, el bote verde descansaba en el mismo lugar a donde había llegado horas antes. Todavía contenía un tanque plástico rojo, lleno con unos 10-12 galones de combustible, equipado con una pequeña bomba manual para alimentar el casi irrisorio motor Yamaha, así como dos cajas plásticas con cerca de una docena de botellas plásticas, también llenas de gasolina. En el bote había una camiseta blanca y un pedazo de tela clara, como de una cortina, quizás incluidos con el fin de usarlos para hacer señales. Y también cuatro remos de plywood, de manufactura casera.

El periodista que “recibió” al grupo rescató dos de esos remos, para guardarlos como recuerdos del viaje –que serán donados con los nombres de los refugiados a sendos museos que honren la memoria de la gente que logra escapar de Cuba, así como las de los miles de seres humanos que no consiguen completar el viaje rumbo a la libertad. Los otros dos remos, y el resto de los suministros que quedaban en el bote, estaban programados para ser incinerados al otro día, según manifestó un representante del Servicio Nacional de Parques.

Otro integrante del grupo de refugiados explicó que ellos habían salido con bastante agua, galletas y latas de sardinas, aunque all legar a Dry Tortugas, ya no quedaba nada de eso en el bote, porque aparentemente o lo consumieron todo durante las 23 horas y media de viaje, o tiraron al mar lo que les quedaba.

“La gasolina era lo más importante,” enfatizó uno de los refugiados. Otro confirmó que habían salido con 150 litros y que la travesía había requerido unos 120 litros. Y su principal método de irse de Cuba era ese motorcito Yamaha –que luce lo suficientemente poderoso como para dar una vuelta de recreo por la Bahía de la Habana, pero no para navegar a mar abierto.

El grupo gustosamente suministró al periodista sus nombres, edades y lugares de residencia en Cuba antes de la llegada de las autoridades al sitio.

Dos de los refugiados solicitaron que se llamara por teléfono a parientes en Estados Unidos: uno en la zona de Homestead, Florida y otro en el estado de Utah. Al otro día, tras regresar a Cayo Hueso, el periodista hizo las llamadas y dejó mensajes en sendas contestadoras, porque en esos momentos, aparentemente, no había nadie en casa.

Casi inmediatamente después de su escape, manifestó Pedro, el timonel del grupo, agentes de la Seguridad del Estado de Cuba fueron a visitar a su madre, que permanece en la isla, quien le prometió contarle a su hijo –y a todo el mundo– todos los detalles de la visita en una carta que ya le envió por vía privada.

Después que 4-5 miembros del grupo admitieron ser “productos” de la Revolución Cubana, alguien les sugirió: “Pero la Revolución tuvo lugar para beneficio de gente como ustedes. Entonces, por qué se van?” José Marcelo García, de Santa Fe, La Habana, que con 50 años de edad era el más viejo del grupo, respondió: “Mira, hermano, aquello es una mierda. Siempre fue una mierda y siempre lo será!” Varios otros manifestaron su acuerdo con esa opinión.

Por otra parte, Pedro expresó sentirse muy molesto debido al tratamiento que el grupo de refugiados recibió a manos de las autoridades en Dry Tortugas. “Los guardias del parque tomaron nuestros documentos y los botaron: Inscripciones de nacimiento, títulos de 12 grado, etc. Tuvimos que mandar a pedir otras copias a Cuba, lo que nos cuesta mucho dinero y tiempo. Hicieron todo mal ese procedimiento,” aseveró.

La noche del viernes 2 de marzo, varios representantes del Servicio Nacional de Parques, la agencia federal que administra las instalaciones en Dry Tortugas, así como varias otras agencias de la ley, se presentaron en la escena de los hechos unos 15-20 minutos después de la llegada del grupo, para recogerlos y “procesarlos.” Posteriormente, les dieron uniformes blancos para protegerlos de los fuerte vientos que prevalecían en el lugar, así como de las bajas temperaturas nocturnas. Finalmente, los montaron en un bote que los llevaría a Cayo Hueso, y de allí a instalaciones en Cayo Maratón o al centro de refugiados en Krome Avenue, en Miami. O bien dejarlos en manos de representantes de la Iglesia Católica.

Pero en los momentos entre la llegada del grupo a Dry Tortugas y su salida del lugar, los agentes de la ley mostraron algunas facetas bastante  desagradables. En primera instancia, uno de los agentes le “ordenó” al periodista independiente que se fuera del lugar. “Tienes que irte de aquí,” le dijo tajante y textualmente, en inglés.

El periodista se negó a ello. “Yo soy  un ciudadano estadounidense, además de ser periodista profesional, en visita a estas instalaciones a invitación del Servicio Nacional de Parques. A menos que Ud. me pueda comprobar que la Constitución de la Nación ha sido cancelada en los últimos varios días, yo tengo todo el derecho de practicar mi profesión en territorio norteamericano, y Ud. no puede hacer nada al respecto, o estaría actuando como un comisario soviético, no como un agente de la ley de Estados Unidos.”

Otra vista del bote que usaron los cubanos, incluyendo el motor Yamaha y los suministros de gasolina que quedaban, equipo que les permitió llegar a Dry Tortugas el 2 de marzo (Foto por Julio C. Zangroniz).

 

(Mañana 3ra parte de tres posts)…

Tras casi 24 horas en bote, 13 cubanos alcanzan la libertad (1 de 3 posts). Por Julio C. Zangroniz.

TRAS CASI 24 HORAS EN BOTE, 13 CUBANOS ALCANZAN LA LIBERTAD.

Por Julio C. Zangroniz.

GARDEN KEY, Florida — Un grupo de 13 cubanos, que incluía  a 10 hombres y tres mujeres, todos muy cansados pero muy alegres, llegó el viernes 2 de marzo a este pequeño y remoto islote estadounidense, ubicado a unas 70 millas al oeste de Cayo Hueso.

El arribo de los regugiados en busca de libertad, a eso de las 8:15 de la noche, estando ya todo completamente oscuro, no fue un evento para nada subrepticio.

Los primeros gritos de los que se bajaban del bote, llegados a oídos de un campista a menos de 100 metros de la playa, dejaron sin duda el hecho de que el grupo consistía de cubanos que ansiaban ser libres.

“¡Llegamos, asere, llegamos!” gritaba una y otra vez uno de los hombres. Otro le respondía: “¡Estamos en la Yuma!” Pero no fue hasta unos pocos minutos después, cuando los saludó otro compatriota –alguien que había salido de Cuba casi exactamente 50 años antes, a través de la Operación Pedro Pan– que les quedó confirmado exactamente dónde estaban.

“Bienvenidos a los Estados Unidos de América,” les dijo el individuo, que resultó ser un periodista independiente, con ojos nublados por las lágrimas y las emociones haciéndole difícil el mero hecho de respirar. El hombre se apresuró a aclararles a los refugiados: “No soy un agente de la ley. Solo soy un cubano más, al igual que ustedes, un visitante en este parque. Y quisiera pedirles que se juntaran para tomarles unas fotos y anotar sus nombres, edades y lugares donde vivían en Cuba, para poderles informar a sus familias en Cuba que llegaron sanos y salvos, porque las autoridades aquí no lo van a hacer.”

Inmediatamente, el grupo cumplió con la solicitud. Es más, lo hicieron sumamente deseosos.

Posaron mientras algunos de ellos todavía bailaban de júbilo y, después, le rogaron al periodista que les sacara fotos en el pequeño bote que los había traído a tierras de libertad.

En una de las tomas, todos hicieron la señal de “victoria” con sus dedos, como indicio del increíble estado de éxtasis que ellos sentían en ese momento.

La llegada del grupo recibió vítores, aplausos y hasta lágrimas de alegría por parte de unas dos docenas de campistas norteamericanos que en esos momentos se pasaban unos días de asueto en los ocho espacios del parque, a pocos metros del Fuerte Jefferson, en el Cayo Garden, una de las islitas más grandes de la cadena conocida como Dry Tortugas.

Algunos de los norteamericanos observaron que ellos nunca antes habían visto a cubano alguno, mientras que tanto ellos como los recién llegados reían y daban brincos de alegría.

Otros de los residentes trajeron botellas de agua, un líquido preciocísimo en el inhóspito y requeteseco islote, lo que llevó a uno de ellos a manifestar: “Es en momentos como éste en que me siento más orgulloso de ser un ciudadano norteamericano.”

Estos son los recién llegados:

Grupo entero, dentro del bote que los trajo, haciendo la señal de "victoria" (Foto por Julio C. Zangroniz).

Balsa

Balsa cubana (Foto Julio C. Zangroniz)

Remos

Remos (Foto Julio C. Zangroniz)

Mañana, 2da parte…

Tres de La Loca del Blog.

Pongo tres solamente, pero la última edición de posts está buenísima. único problema: no se pueden dejar comentarios.

¿Cuánto pagó el MINCULT por la papelería de Dulce María Loynaz?

Cubana de aviación: por los suelos del mundo.

Portada de Guamá. Cliquee en la imagen para ir a Guamá.

La “costurita”.