Persisten versiones sobre la muerte del disidente cubano Wilman Villar Mendoza. Por Francisco Jara.

El Nuevo Herald.

Desde que vi el pietaje, que no documental, firmado Reynaldo Escobar, Claudio Fuentes, Yoani Sánchez, no sé si ella estuvo presente en ese interrogatorio que hizo de manera inmediata -sin tener en cuenta el tiempo psicológico- Reynaldo Escobar a Maritza Pelegrino y a José Daniel Ferrer o si sólo produjo el pietaje, lo que no se aclara, desde que lo vi supe que traería cola. Primero, desde el título ¿Quién está mintiendo? Ya ponía en duda que la viuda dijera la verdad. Segundo, la insistencia en resaltar que había habido en el origen de la primera detención un incidente de maltrato doméstico, eso sumado al artículo que escribió la bloguera donde reconoce que los delincuentes comunes no necesitarían -a su modo de ver- de los mismos cuidados que los presos políticos por parte del régimen, dándole sin querer la razón al régimen. Desde el tristemente célebre caso Padilla se conoce de la manipulación de la que es capaz el régimen, a través de este tipo de confesión, sobre todo si se trata de una mujer joven, sola, con dos niñas, en total estado de desamparo.

A mi me valen poco las dudas y certificaciones del régimen, mejor dicho, me valen nada, no les doy ninguna credibilidad. ¿O es que le daríamos credibilidad a las dudas sembradas por Hitler, por Pinochet, o por otro dictador? Y tampoco me dejo impresionar, porque no sé bajo qué presiones dio esta conferencia de prensa Maritza Pelegrino, la viuda. Lo cierto es que un hombre murió en condiciones infrahumanas, de manera sospechosa, y que desde hace días varios periodistas independientes habían informado de la huelga de hambre, la que varias personas del exilio hemos seguido de cerca. Lo que no habían hecho hasta el momento de la muerte ningún bloguero del interior de Cuba. Y el hombre ha muerto tras varias muertes también sospechosas, y que a juicio de muchos, serían calificadas de asesinatos políticos: Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto, y Laura Pollán.

Pero claro, no se puede dudar de algunos, ¡prohibido dudar de algunos, sobre todo de los famosos! Ahora, lo que es del pobre hombre muerto, de su mujer, de esos sí hay que dudar, ¡a echarles encima todo el peso de la duda! Ya sea con un pietaje donde a la principal entrevistada se le mal ilumina, y debe declarar a oscuras, ante no una entrevista, sino un interrogatorio, o con el poder del Granma aplastándole la llaga del dolor, o el chantaje político acerca de su futuro y el de su hija.

Al final, todos colaboran para que Dilma Rousseff se vaya contenta, y para que se olvide rápido que el origen de la muerte de un disidente es una violación de los derechos humanos y un asesinato por abandono de persona en peligro de muerte, en el mejor de los casos. ¿Quiénes pagan por eso? Nadie. Más bien habrá que preguntarse, ¿quiénes cobran, quiénes se benefician? En breve lo sabremos.

Zoé Valdés.

Un prisonnier politique cubain meurt après 56 jours de grève de la faim.

France TV Info.

Sería una buena idea que Maritza Pelegrino, viuda de Wilman Villar Mendoza, así como Héctor Maseda, viudo de Laura Pollán, Reina Loyna Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo, Berta Soler y las Damas de Blanco, envíen una carta a la presidenta Dilma Rousseff y a Benedicto XVI, para que cancelen sus visitas a Cuba.