EL ARTE DE CONVERSAR. OSCAR WILDE.

Quiero presentarles un libro que he disfrutado mucho. Oscar Wilde es, desde luego, uno de los escritores a los que siempre regreso. A su obra más conocida, a sus anécdotas, a su De Profundis, del que tanto debemos aprender. De su exilio parisino conozco varias anécdotas, todas maravillosas, recuerden aquella en la que un melancólico Oscar Wilde se va a orillas del Sena o de la Sena (es ría y no río), con ánimos de acabar con su vida, y descubre a un hombre ensimismado, mirando atentamente al agua. La curiosidad del escritor pudo más, se acercó al hombre, y le preguntó con voz queda:

-Buenas tardes, ¿qué, piensa en suicidarse? -Pensando que al igual que él el hombre tramaba su suicidio.

El otro le respondió.

-¿Suicidarme? ¡No, hombre, qué va! Soy peluquero, aprendo de los rizos que el aire le hace al agua.

Wilde tuvo fama de gran conversador, en una época en que lo más preciado en París eran sus salones literarios; y aunque la conversación es un arte efímero, íntimo, en París la convirtieron en representación casi teatral. Wilde «decía» y la gente quedaba hechizada, con sus epigramas, brillantes, y que encontraremos también en su obra. Wilde contaba entre lo cierto y lo irreal, lo verdadero y lo falso, podemos o no creerle, del mismo modo nos amplían la visión de la vida. Con sus reflexiones las circunstancias pasan a ser más posibles, menos constreñidas.

Wilde fue también un gran humorista, fino, y que obligaba a pensar, a no quedarnos en lo anecdótico. Sus críticas sobre políticos y celebridades despertaban un gran interés literario, jamás quedaron en la banalidad. En literatura hay que saber ser banal, con inteligencia y elegancia. En literatura, hay que ser vulgar, es necesario, pero con brillantez y refinamiento, que quiere decir, en el momento justo.

Este libro es la más completa colección de los epigramas de Oscar Wilde y reúne además cuentos orales de sus fabulosas conversaciones en los salones literarios, cuidadosamente recogidos por Roberto Frías, a partir de todo el material oral que se registró a través de amigos, biógrafos y conocidos. No dejen de buscarlo y leerlo.

Fragmentos geniales:

«Los malos artistas siempren admiran mutuamente sus trabajos. Lo llaman estar libres de prejuicios y tener una mente abierta. Pero un verdadero gran artista no puede concebir que la vida se exhiba, o que la belleza se muestre, bajo otras condiciones que no sean las que él ha elegido.»

El crítico como artista.

«Por paradójico que parezca -y las paradojas son siempre asuntos peligrosos-, no es tan cierto que la vida imita al arte como que el arte imita la vida.»

La decadencia de la mentira.

«El público acepta en el arte lo pasado porque ya no puede alterarlo, no porque pueda apreciarlo.»

El alma del hombre bajo el socialismo.

«Me agradan los hombres con futuro y las mujeres con pasado.»

El retrato de Dorian Gray.

«Todos nacen siendo reyes, y la mayoría de la gente muere en el exilio, como la mayoría de los reyes.»

Una mujer sin importancia.

«Hoy día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada.»

El retrato de Dorian Gray.

«Nunca viajo sin mi diario. Uno siempre debe llevar algo sensacional para leer en el tren.»

La importancia de llamarse Ernesto.

«No hay algo así como un libro moral o inmoral. Los libros se escriben bien o mal. Eso es todo.»

El retrato de Dorian Gray.

«Londres está lleno de niebla y de gente seria. No sé si la niebla produce a la gente seria, o si la gente seria produce la niebla, pero todo el asunto me altera bastante los nervios.»

El abanico de Lady Windermere.

«Las mujeres se defienden atacando; a veces atacan con una extraña y súbita entrega.»

El retrato de Dorian Gray.

«El secreto de permanecer joven es una desmesurada pasión por el placer.»

El crimen de Lord Arthur Savile.

«Adoro los placeres sencillos, son el último refugio de lo complejo.»

Una mujer sin importancia.

«La única diferencia entre el santo y el pecador es que el santo tiene un pasado y el pecador un futuro.»

Una mujer sin importancia.

El arte de conversar. Oscar Wilde. Ediciones Atalanta, 2007. 237 páginas.

9 respuestas para “EL ARTE DE CONVERSAR. OSCAR WILDE.”

  1. Que amanecer delicioso leyendo al Maestro y a una de sus alumnas aventajadas!!! Tu texto, certero como dardo fino y agudo.

  2. Gracias, Zoé. He disfrutado mucho tu post y saldré a buscar este fascinante libro. Mientras tanto, me atrevo a modificar un epigrama:

    La Habana está llena de salitre y chabacanería. No sé si el salitre produce la chabacanería, o si la chabacanería produce el salitre, pero todo el asunto me altera bastante los nervios.

  3. Gracias, Eufrates. Excelente, Bustrófedon.

  4. Leer y releer a Wilde -como regularmente hizo Jorge L Borges-, es el mayor placer literario que he disfrutado. Su epigrama: «El único pecado que existe es la estúpidez», debiera ser articulo en la constitución de cada país (incluyendo Vaticano y ONU), pués la frecuencia con que el ser humano hace alarde de este pecado ha sido causa de terribles errores históricos.

  5. Entre tu anécdota de cómo nació tu blog y los epigramas de Wilde, no pude evitar la memoria de la Virgina de Canterville.
    Aquí un epigrama para tu Luna:
    «contra la pureza de una niña las fuerzas del Infierno no pueden prevalecer», de aquel cuento.
    Saludos y felicidades.

  6. Gracias, Jaime Blas, Muy bello Champollion, agradecida.

  7. Estoy de acuerdo con Blas; hay pocos placeres en la lectura que se comparen con nuestro amigo Oscar Wilde. Fue un filosofo de la vida desde la montana de la ironia. No olvidemos sus poemas, ojo…yo tengo un recuerdo de ellos muy bueno, no se con el tiempo de aquellas lecturas me seguiran gustando.
    Gracias Zoe.

    -Gera

  8. Ahora se me olvido el nombre de un cuento de Oscar Wilde que me gustaba mucho a los 11 anios. Gracias por re-contarme cosas. Mas mas mas…. :+)

Deja un comentario