HISTORIA DE UNA FOTO «PORNOPOLÍTICA».

En el año 1993 ocurrieron en mi vida dos acontecimientos esenciales. El nacimiento de mi hija, el 2 de abril, y la publicación en Francia, en el mes de febrero, de mi primera novela Sangre Azul (Actes-Sud). La publicación y traducción de esa novela produjo el reventón de una situación en la que ya yo venía bufando como un toro. Mis broncas personales con las autoridades del ICAIC tuvieron mucho que ver con esto: En uno de mis viajes a Francia, invitada por la Maison de l’Amérique Latine, en febrero de 1991, firmé a escondidas un contrato editorial para esa novela. Sin embargo, a mi llegada a La Habana un mes más tarde, el ALA, Agencia Latinoamericana del Libro, ya sabía de mis «fechorías». Sé quién fue el chivatón, un peruano cuyo nombre diré en su momento.

Jorge Timossi, argentino que vivía y vive desde hace años en La Habana, me citó a su oficina, para regañarme, y amenazarme con un proceso judicial si yo no renunciaba a ese contrato, a cambio me ofrecía otro ridículo contrato con una editorial argentina, a la que él le sacaba todo el dinero, y a mí me pagaba cien pesos cubanos (recordarán que en ese año, el dólar estaba, al cambio, a cien), o sea que lo que ganaría con mi novela sería el equivalente de un dólar. Por supuesto que ni seguí escuchándolo, me levanté y me largué.

Al llegar al ICAIC ya Timossi había puesto al corriente a Alfredo Guevara, quien me llamó a su oficina para preguntarme si todo eso era verdad. Alfredo fue más dulce que nunca, yo conocía muy bien esas «sutilezas» de su carácter y me puse en guardia, pero dije la verdad: sí, había firmado un contrato con una editorial francesa. Me dijo que lo ponía una vez más en una situación compleja, pero que hablaría con Timossi. Delante de mí tomó el teléfono y llamó al presidente de la agencia editorial que responde solamente a los intereses estatales de la dictadura cubana. De súbito, AG se encolerizó y le gritó a Timossi: «¡Chico, no seas animal! ¿Qué quieres, fabricar otro casito Reinaldo Arenas! Vamos a dejarlo así, por el momento, ya tenemos bastante con Antes que anochezca«. Ya AG estaba al tanto de la publicación de las memorias de Reinaldo Arenas. Yo no las había leído aún.

Ahí me enteré que sólo dos escritores de dentro habían firmado contratos con editoriales extranjeras sin autorización oficial, Reinaldo Arenas y yo. A Reinaldo Arenas le había valido dos años y medio de cárcel, a mí me estaban amenazando con tribunales. Escapé en tablitas gracias a Reinaldo y sus memorias, no era el momento para otro «casito» parecido.

La novela salió primero en Francia, en Actes-Sud. Por arte de magia me llamaron de la editorial Letras Cubanas para anunciarme que me la publicarían, el manuscrito me lo habían rechazado un ceremillal de veces. Lo entregué y salió justo después que en Francia, en 1993. Pero para la fecha yo estaba ya muy verde, se me soltaba la lengua en cualquier parte, y me fajaba con cualquiera, incluido con el propio AG. Un cineasta y escritor cubano me recuerda por email una noche en casa de un diplomático francés: «Gracias, querida mia, me has hecho recordar aquella noche tremenda, ¿en 1993?, en que con Janette Habel ¿era ése su apellido?, la periodista de Le Monde, Alfredo, la mujer de este famoso ortopédico cubano de cuyo nombre no puedo acordarme… Ah, si, ¿Alvarez Cambra? Bueno, Ricardo, tú, yo, en casa del agregado cultural de la embajada de Francia en La Habana, y en aquel espacio bucólico, muebles tapados con sábanas blancas, los mejores pintores cubanos colgando de la pared, tú embarazada de Luna, Ricardo a tu lado, calladito como yo, ¡¡pero tú!! Ay, Alfredo justificando el Período Especial y tú diciéndole de todo, de manera bella, pero contundente, jajajajaja, era brutal. Yo tenia mi madre con Alzheimer, en medio de apagones de 14 horas en un pueblo de Pinar del Río, ¡¡yo estaba tan mal!!!, sobre todo en aquel sitio al que me llevó Alfredo porque tenia que entrevistar a Janette para un documental, y aquella conversación tuya sobre la realidad constante y sonante que nos mataba me ayudó tanto!!! Sobre todo porque yo era de aquellos terrenales seres, acaso de los pocos que había allí, y me sentí rescatado por tu cordura, y quería decírtelo, me lo has traído a la mente, jajajajajaja, besitoooooo.» (D.L.O)

No me invitaron al lanzamiento de la novela, que estaba programado para La Feria del Libro cuando todavía se celebraba en las afueras de la ciudad, había que pagar las entradas en dólares o en 40 pesos cubanos por persona. Yo acababa de parir y estábamos arrancados. Mi dentista se ofreció para llevarnos a la Feria, no me dejaban entrar…

Nos metimos por detrás, todo estaba oscuro, los mosquitos nos comieron, salté la cerca y de este modo nos colamos, se me reventaron dos puntos del tajazo que me dieron por gusto en el hospital, porque yo parí de forma natural. Llegué a la inmensa cola, me vendieron (pagó mi dentista) tres ejemplares de la novela. Por más que le dije que yo era la autora se negaron a venderme más. Me dirigí a la presentación, no me sorprendió nada al enterarme de que dos escritores presentarían en mi lugar mi novela: López Sacha y Eduardo Heras León. Pedí permiso y una silla, y me senté entre ellos, que no sabían para dónde mirar, ni qué hacer. Estaban también Pablo Armando Fernández y Félix Contreras, y dos escritores más que tampoco pudieron hablar de sus libros. No me permitieron hablar, nada, no quedaba tiempo, según ellos. Me fui, muy feliz con mis tres ejemplares. La portada era a partir de una foto mía, que el diseñador Osvaldo Chong había tenido la amabilidad de pedirme y que hizo inspirándose en la foto.

Sangre Azul  todavía se vende en los stands cubanos de las ferias internacionales del libro en las que he participado, sin embargo, está prohibida en las librerías cubanas. Jamás me pagaron derechos de autor por esta novela. También se vende mi libro de poesía Respuestas para vivir (Editorial Giraldilla, 1987), presentado por Carilda Oliver Labra en el Palacio del Segundo Cabo, esto lo contaré en otro momento. Sin embargo, mi libro Todo para una sombra, accésit Carlos Ortiz, 1985, editado en España en 1986 por Taifa, Barcelona, y que en el año 1995, el 22 de enero, cuando me fui definitivamente, había quedado en imprenta, con mi autorización a la portada y a los hermosos dibujos de Zaida del Río, fue hecho pulpa en cuanto salió La nada cotidiana y empecé a hacer declaraciones a la prensa francesa en abril del 1995.

Les dejo con esta foto que me hicieron esa noche en la Feria del Libro, fíjense, cuando todavía no era considerada una «pornopolítica», pero ya evitaban que me desbocara en público.

López Sacha, PAF, Eduardo Heras León, Félix Contreras, yo, no recuerdo, perdón, a los otros escritores.
López Sacha, PAF, Eduardo Heras León, Félix Contreras, yo, no recuerdo, perdón, a los otros escritores.

De Sangre Azul el editor cubano escribió: «Sangre azul, novela de amor y de muerte, presenta como un enigma poético la relación fantasía y realidad. El sonido de la sangre se convierte en fuga, sonata o adagio, mientras el ‘azul’ triunfa sobre todos los colores en el prisma recreado por una joven nada aristocrática. Libro fascinante, a partir de un lenguaje desenfadado y juvenil toca las fibras más íntimas y conmueve todas nuestras relaciones existenciales. Retador para los enemigos de la metáfora mucho dará que decir a la crítica.» Conseguí ejemplares porque fui al almacén en Centro Habana con una botella de ron de la bodega, y el señor que estaba allí me la cambió por 10 ejemplares.

También les pongo una carta que me entregó Jorge Timossi, antes del brete editorial, del editor argentino EMECÉ, que había rechazado mi novela Sangre Azul, fíjense que dice que «la Valdés dará el batacazo» con una segunda novela. Así fue, con La nada cotidiana, y tuve la inmensa dicha, que después de que Alfaguara, Tusquets, y otras, rechazaran el manuscrito, me la publicara EMECÉ, hoy Salamandra, la editorial de Jorge Luis Borges y de Sándor Marais. ¿No forma parte ésto de un «détournement» fabuloso del destino?


Quien presentó La nada cotidiana en Madrid fue el escritor Juan Cruz, en la librería Crisol, gran amigo de Guillermo Cabrera Infante y de Miriam Gómez, a quienes todavía yo no conocía. Aquella noche una persona muy allegada a Juan Cruz, quien era el editor de Alfaguara, me contó que Alfaguara, en su momento, había rechazado la novela porque consideraba que no era un texto cómodo para animar la transición política en Cuba, y que Juan Cruz había pedido presentármela porque así lo consideraba una forma de excusa ante una decisión que él no había tomado personalmente, siempre se lo he agradecido en silencio. Pongo foto de ese momento también. Yo había mandado desde Cuba esta novela a varios concursos importantes españoles sin que llegara a finalista, lo que sí ocurrió con Sangre Azul, que fue finalista de La sonrisa vertical, el año en que Almudena Grandes ganó con Las edades de Lulú, pero no fue publicada en aquel momento.

Presentación de La nada cotidiana, en Madrid, con Juan Cruz en la libreria Crisol.
Presentación de La nada cotidiana, en Madrid, con Juan Cruz en la librería Crisol.

Como ven, no todo fue coser y cantar, como a veces se piensa. La copia de la carta me la dio el propio Timossi cuando se la pedí, obsesionada como soy con los papeles y las pruebas. Nótese que el editor argentino en su carta no aprecia mi lenguaje metafórico, Sangre azul es una novela hermética, una primera novela de una persona que hasta ahí había escrito poesía; sin embargo, al editor cubano eso no le molestó. La novela habla de una joven de los años ochenta, Attys, que se cree absolutamente irreal, que se pasea medio desnuda por La Habana, que vive en un mundo de sueños y pintores, y que además tiene una enfermedad en la sangre, provocada por una picada de Límula, una especie anfibia que se supone que existió a.n.e, que tenía la sangre azul, y que en un momento se creyó que había dado origen a la humanidad; la novela la terminé de escribir a los 23 años. Ver en Amazon.

Si pulsa encima del documento de las cartas de EMECÉ podrá leerlas. Jorge Timossi es muy amigo de Quino, en una ocasión contó públicamente en La Habana que el personaje de los dientes botados amigo de Mafalda, Felipe, estuvo inspirado en él. Timossi sigue con los dientes iguales, si no se le han caído.

8 respuestas para “HISTORIA DE UNA FOTO «PORNOPOLÍTICA».”

  1. Magnifico que hayas colgado la historia de la foto «pornopolitica». Ahi està. Oui, un » détournement» fabuloso del destino, lo que tenia que ser.

  2. Muy ilustrativo. La Historia, a partir de la historia de cada cual, es un puzzle de omisiones, secretos develados y otros que aún no pueden serlo por temor a perjudicar a terceros, verdades, versiones, anécdotas disímiles que se entrecruzan y puntos sobre las ies, que no se si algún día seremos capaces de terminar.

  3. Esta historia ya es tema para una novela. Nunca imagine que Felipito era basado en Timossi, que manera de reir! Estimada Zoe: Que viva el PPP!

  4. Zoé: Ese testimonio tuyo retrata muy fielmente la baradunda y asquerosidad que impera en toda la atmósfera relacionada con el sistema de «cultura» castrista.

    La patraña, la calumnia, la bajeza, la presión para-policial, el chantaje emocional y/o político, y el hostigamiento en todas sus versiones (directo e indirectos), es lo que suelen tener los artistas e intelectuales en la Cuba de Castro que se atreven a discentir del régimen o sencillamente a no comulgar con su ideario político o cultural.

    Sin embargo, en el lado contrario, veremos que siempre triunfarán algunos de esos artistas e intelectuales que caen vencidos por la tentación, la hipocresía, el miedo o la adsurda locura que le inocula el régimen con sus garras anfibias y diabólicas. Algunos son gente cuerdas y válidas al principio, pero son arrastrados por el miedo, o el acomodo intrínseco que instuyen que van a tener si bailan el son de los Policías de la Cultura.
    Pero hay otros (unos cuantos-muchos), que teniendo por atributo único la mediocridad y el servilismo al régimen, escalan tan alto que se creen los faros de la intelectualidad en Cuba y el mundo (Pablo Armando Fernández, Jorge Timossi, Roberto Fernández Retamar, etc). Esos empezaron tal vez siendo buenos y válidos como intelectuales, pero de tanto bailar el Son del Régimen quedaron tan aturdidos que arrastran una patilogía cuyos síntomas consiste en vomitar y recitar los descerebrados discursos de la Tiranía. En todo caso se da una mutación de intelectuales, a Policías de la «Cultura» castrista.

    Es muy triste pero eso es lo que sucede en el corazón y las venas del sistema de «cultura» castrista.

    Para que luego vengan algunos ignorantes de izquierdas a estar lanzando loas a los sistemas de «Educación y Cultura» castro-comunista.

  5. He sentido tu testimonio desperdigado en mi novela, ¿te parece? Qué dolorosos y a la vez satisfactorios recuerdos.

  6. He tenido un día cargadito, sólo ahora puedo saludarles y responderles. Gracias a todos, y sí, Dopi, tu novela me sacó algunas Furias, pero fue la noticia en el blog de Lía, que me hizo explotar, para bien, porque creo que tenemos un proyecto muy bueno entre las manos. Gracias, Armando, tienes razón. Don Eufrates, será una novela, no lo sé, no lo tengo seguro, todavía tengo mucho dentro que me daña, intento alejarme… Si, David, ese puzzle es sobre todo interior… Isis, nos vemos, nos llamamos.

  7. Querida Zoé,

    Esas historias personales, esos siniestros comisarios y su corte de delatores e intrigantes, encapsulan muy bien la miseria del régimen. Haces bien en contarlas. Un abrazo,

    Carlos Alberto Montaner

  8. Querido Carlos Alberto, un honor que esté usted por aquí. Gracias.

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