CLAUSURA DE LA FERIA DEL LIBRO DE MIAMI.

Ayer, no, anteayer, ¡qué troque con el décalage! clausuré la Feria del Libro de Miami, fui la última en presentarme. En el aula en la que me pusieron había muchísima gente, sentados en las sillas, de pie, sentados en el suelo, el lugar estaba abarratodo, a pesar de algunos contratiempos: en la guía en inglés aparecía el horario trafucado, señalaba la misma hora, pero para por la madrugada. Cosas del inglés, quiero imaginar. Me presentó la artista transexual MaryTrini, fue excelente, divertida, profunda, y se había leído el libro, a pesar de lo mucho que trabaja en la tele, en su club, tuvo tiempo para leerlo, lo que no hacen algunos críticos que hablan mierda sin leer, y otros u otras que hacen entrevistas sólo para atacar a los que nos partimos el lomo, y no para dar a conocer a quienes entrevistan. 

Nunca he tenido mejor idea, porque la idea de que MaryTrini me presentara fue mía, no de la Feria ni de nadie, mía.

MaryTrini y yo. Foto Delio Regueral.
MaryTrini y yo. Foto Delio Regueral.

Alejandro Ríos moderó de manera excelente, en la mesa estuvo también Miriam Gómez, a la que invité a mi lado porque a mi juicio el evento más importante de la feria fue la presentación de La Ninfa Inconstante de Guillermo Cabrera Infante, su novela póstuma de una serie de tres novelas. La presentación estuvo candente, también tierna, y con discusiones sumamente interesantes y apasionadas, salí de allí muy emocionada, y con muchos recuerdos latiéndome por dentro. Porque como saben, en Cuba yo sí fui perseguida, y estuve a punto de volverme loca, aunque no tanto como a María Elena Cruz Varela, una gran poeta que estuvo dos años en prisión, pero algunos olvidan… Será porque no les ha costado nada el riesgo, y asumir el mínimo peligro con un pasaporte francés, ganado sin pagar impuestos, muy cómodamente desde una cama habanera, da glamour de corajudo, ¡qué asco! ¡Cuánta mierda, pájaro estúpido! Que diría MaryTrini. 

MaryTrini. Foto Delio Regueral.
MaryTrini. Foto Delio Regueral.

Junot Díaz dijo en una conferencia que en New Jersey los cubanos quemaban casas a los que apoyaban a los Castro, nunca vi eso, y mis familiares viven en New Jersey desde hace años; pero no es mala idea, no es mala idea… Lo de quemar casas, digo, a ver si así aprenden a respetarnos y a ver si un cubano llega a presidente. Quendi, Quendi, la callada por respuesta.

De la Quendi ni hablemos,

Yo voy sola, y a lo mío… sin joder a nadie, pero cuando me pinchan puedo demoler, arrasar con una aplanadora. Responder a una entrevista como si me respondiera a mí -preguntas que jamás le hice ni le haré- es el homenaje más grande que me hace, pero gracias, Quendi, no lo necesito. Tuve hace dos días el mejor homenaje, el de una sala repleta, desbordante de lectores, a pesar de las malas jugadas de algunos que pretendieron opacar mi participación en la Feria del Libro, y de los globos inflados. Yo no vivo de eso, yo vivo de lo que escribo, de mi obra, de mi trabajo; y siempre que puedo ayudo a los escritores en los que creo. Desde luego, con algunos casos me he equivocado de medio a medio. Será la última vez que hablaré de esto. Y al que yo no le guste que no entre en este blog, lo repito, no  pierda su tiempo y no me haga perder el mío.

Foto Delio Regueral.
Foto Delio Regueral.

Después de mi presentación fui a cenar con mis editores newyorkinos, y con mi agente de prensa, más tarde para ¡Azúcar! con MaryTrini, me acosté muy feliz de leer otra vez El Portero de Reinaldo Arenas, esa novela siempre la compro, y la compro, de releer El Cristo de la rue Jacob de Severo Sarduy, y de empezar una novela de Belkis Cuza Malé, de releer a escritores verdaderos, de los que arriesgan, de los que empezaron con el dolor en el costado, y no con el cuchillo entre los dientes; pero al día siguiente me levanté temprano para tomar el avión, y me olvidé de todo eso.

Miami ha cambiado mucho, es una ciudad vulnerable, desolada, y sólo en algunos puntos los artistas cubanos se debaten por existir, algunos lo logran. La moda es ser obamista y castrista o dialoguero. Si dices que hubieras votado Mc Cain te comen vivo, me recordó algunas escenas cubanas… En la televisión un salserito o timbalero mediocrón dijo que Castro era lo máximo, o algo por el estilo con la cabeza baja, está en su derecho, eso es la democracia, pero no contento, el productor salió como una fiera a insultar a los «viejitos chupamandarinas». Qué poca vergüenza, gracias a esos viejitos está él ahí en Miami, pero los cubanos no tenemos memoria, ni somos agradecidos, y vamos con el cuchillo apretado entre los dientes. En El Clique de Pancho Céspedes cantó Pedrito el de los Van Van, y Pancho Céspedes soltó una diatriba a favor de la libertad, tiene razón, pero esa diatriba hay que echarla en Cuba, no en Miami. Con todo mi respeto y cariño por Céspedes. Provocar en Miami es cómodo, lo jodido es hacerlo en Cuba, donde si dices lo mismo que dijo el productor de marras de los «viejitos chupamandarinas castristas» lo meten de cabeza a producir chiflidos de ratas en las numerosas cárceles castristas. Por eso admiro el doble a Isaac Delgado y a Paquito D’Rivera, dos señores de la música, dos personas que han sabido mantenerse en sus ideas, con elegancia… Pero lo otro, así es… y no me voy a callar.

Miami está peor que nunca, como dijo un amigo de una amiga mía, es «El cementerio de las pingas paradas», y yo añado: «y de las chochas chorreantes». Soledad y falta de cabilla. Todo el mundo se embota y se embotoxna. Todo el mundo, perdón, casi todo el mundo es postizo. Y sólo algunos valen la pena, pero esos no califican para el «éxito».

Prefiero Little Haití, porque con lo que no podré jamás es con la mierda con lujo, un producto típicamente cubano. Una de dos: O lujo, o mierda, pero la mezcla resulta nefasta.

En el lujo exquisito de su pintura me recibieron Humberto Castro y Gipsy, y los amigos de siempre, Gustavo Acosta, Cuenca, la gente que vale y se esfuerza y lo logran con su arte, con su pensamiento, «los locos somos cuerdos». Galerías que prosperan con dificultad, y otras encajadas en medio de la calle Ocho que parecen salidas del Comité Central, por la obra que ofrecen, lo últimito pintado allá, húmedo aún.

Padilla Cigars es un lujo sano, auténtico, y con historia. Y con alma, pocos recurren al alma. Entre ellos, repito, mis amigos de siempre.

De cualquier manera, quedo muy agradecida a la gente de la calle, a los que no se destiñen, a los que son de porcelana fina, a los que hacen de su arte la vida, y de la vida el arte. Lo demás es babosería cubana, de la que ya me libré hace muchos años.

Me dice Ernesto G que hizo fotos, se las agradezco. Y gracias también por haber ido con tu familia, querido Ernesto. Ver en Ernesto’s page.

Con Ernesto G.
Con Ernesto G.

Aquí, en El Nuevo Herald un primer artículo sobre La Ficción Fidel, mi libro, de Olga Connor. Gracias, Olga. También aquí sobre el premio Emilia Bernal que recibí y sobre el homenaje a Carmela Nieto de Herrera, primera periodista cubana, la Gran Dama del Rincón, autora de Las aventuras de Buchón.

Ah, una proposición de última hora: Miami debería anexarse a la Cuba Castrista y separarse de los Estados Unidos… De este modo recordarían lo «bueno» que dejaron allá… La idea no es mía. Es de alguien que vive y sufre allí, en los Estados… Como mismo sufrió Reinaldo Arenas. Juan, Cinco cervezas, no, cinco mil, para poder resistir con la pipa hinchada y el cerebro blandengue. Igualito que en Cuba, pero con Bal Harbor de fondo. Por cierto, el hotel de la Feria, el Hyatt, era como una escuela al campo, idéntico, pero con Coca-Cola; en lugar de música instrumental el traqueteo de la salsa o del merengue en la entrada te derretía las neuronas.

En Belascoaín y Neptuno: Inventario de Miami, por Alexis Romay. Gracias, querido Alexis.

22 respuestas para “CLAUSURA DE LA FERIA DEL LIBRO DE MIAMI.”

  1. Muy bien dicho. Mira lo que dice la Quendi Perra en una entrevista: «En principio, no creo que nada que venga de Estados Unidos nos puede ayudar, a no ser que levanten el embargo, y eso no sé si Obama lo hará» o esta otra: «Uno tiene que vivir donde nació, excepto la gente que nació en lugares equivocados. Yo nací en Cuba y nací en el lugar indicado. Soy una cubana empedernida». Será descarada! y encima de eso tiene la desfachatez de presentarse en la Feria del Libro de Miami. Y quién coño la invitó? No le basta con escribir novelillas y hacerse reincarnar en Anaïs Nin. Ahora mete la cuchareta y habla por todos los cubanos, aquellos que “nacieron en lugares equivocados”. Menudo trabajo! menuda filosofia libretista! Ahora comprendo la «adoración» la Tartufo.

  2. Leyendo muchas crónicas pasadas sobre la Miami Vanity Fair, no he sentido más que asco. ¡Y todavía falta Valencia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. hola Zoe,

    Hace un tiempo leí una nota en el diario La Nación de Buenos Aires donde hablaba de los blogs cubanos, dentro y fuera de la isla, y de la buena repercusión que tienen. Por este motivo quisiéramos entrevistarla telefónicamente en nuestro programa que va de lunes a viernes de 10 a 11 AM (hora de Buenos Aires)en Radio Palermo (www.radiopalermo.com.ar) con la conducción del periodista Omar Báez.
    Espero podamos concretarla. Le dejé mi mail para que estemos en contacto
    Saludos. Lara Reck

  4. Mi querida Zoe: Soy testigo de tu espectacular presentación y cierre de la Feria. Fue muy emocionante ver cómo la gente quiere y respeta a Zoé Valdés. Y nunca vi a ningún escritor, ninguno, con una cola tan larga de quizás 3 cuadras, si se hubieran puesto en fila india, para que les firmaras un libro. Y nada menos que un libro polìtico y contundente como es La Ficciòn Fidel. Creo que es el fenòmeno Zoé Valdés el que atrae toda esa multitud. Una energía de remolino que hay en ti. Inmensa, que arrastra. Estoy hablando de tu campo magnètico, de esa dimensión cuántica en la que vives y te desarrollas y que te permite expandirte, ser tú y ser muchas y muchos a la vez. Fantàstico. A pocas personas he visto con esa fuerza y esa dimensiòn astral. Y lo mejor, creo yo, que eeres autèntica, real, sin poses. Y una mujer de una sencillez total.
    Mil gracias por iluminar el exilio –a ratos tan mohino y feo–, por dar vida a esa dimensión nueva en la que sin duda se moverá nuestra querida Cuba cuando la noche quede atrás.
    Gracias por todo de nuevo, en nombre mío y de mi hijo Ernesto, a quien impresionaste gratamente.
    Un beso y bendiciones,
    Belkis
    http://www.belkiscuzamale.blogspot.com

  5. Genial como siempre. Tuve la suerte de vivir en Miami cuando tenia magia, cuando con tezon le dimos color y calor a los que venian del infierno castrista y de otros rincones del mundo. Pero ya ni de visita voy, la cacofania e ignorancia me abruman. Gracias por sus resenas y que pena que no vino por Nueva Inglaterra en esta visita. Me encantaria estrechar su mano y que me firmara todas las novelas suyas que colecciono. Contamos con su gracia e intelecto los amantes de la buena literatura y de la libertad.
    Frida Masdeu
    Connecticut

  6. Zoé, se nota que regresaste a Francia con ganas. Te comprendo. En mi finalismo crónico fui a tu último guateque ferial, e involuntariamente quedé atrapado en la esquina del M-26-7. Pude soportarlo, no obstante. Aunque sólo tenía hora y media, y me tuve que largar sin saludarte. Estuve incluso tentado de hacer como Huber Matos, o de soltar unas loas desde el micrófono en nombre del movimiento lésbico militante, o de afirmar que fuimos al mismo colegio y rayamos el mismo pupitre; pero desistí por falta de autenticidad.

    En todo caso creo que estuviste bien en una feria muy floja -según me han dicho los conocedores.

  7. CORAZÓN: Quiero que sepas que estas opiniones tuyas de Miami son exactamente iguales a las que intuía yo sin haber ido allí. Gracias por ese retrato panorámico.

  8. Zoe: Estuve en la larga cola de entrada a tu cierre de Feria pero los «brillantes organizadores de las conferencias» no clacularon o ¿ si sabian ? que el salon era insuficiente, mucho publico quedo fuera, yo entre ellos que te llevaba los Pica Picas # 1 y 2, encomendado por los muchachos caricaturistas del grupo y la jefa Patry, no fue posible pero veré como te los hago llegar.
    Lastima. saludos
    Pong

  9. En alguna parte –comentarios en un blog, creo– escribí algo semejante a tu añadido a este texto, diciendo que prácticamente lo único que cambiaba era el decorado. Para mí todo eso, todo esto, es muy triste y, aparte de rabia, siento verdadera vergüenza ajena.

  10. Zoé,
    Miami es Cuba, y el castrismo es quórum de lo peor de Cuba. Entiendo tu tristeza, es la misma que me hizo dejar La Habana para siempre. Las mejores personas que he conocido en mi vida son cubanos, pero encontrarlos me costó tragar más mierda que la que desemboca en el Almendares. Admiro tu insistencia en el terruño, es maternal.

  11. Pues dicen que uno es lo que traga…

  12. Pobre el pueblito. Ni de visita voy por alla. Mucho menos cuando los tartufos con gomas en los dedos y las guendis-habla-cacas andan por alla. Lo que empieza a salir de los Everglades es coquito con mortadella expirada cuando esta gentuza pone pie alli.

  13. Saludos, Zoe, y gracias a ti por tus entrañables palabras en la copia de tu libro que me dedicaste.

    Bueno, tampoco me lleven tan recio la ciudad, que hay de todo aqui, como en todos lados.

  14. … a menos que tenga un metabolismo tan real como su nombre.

  15. Lamento muchisimo que Miami te haya dejado ese mal sabor de boca, que tu no te mereces. Yo creo que si alguien triunfo rotundamente en la feria fuiste tu, tanto presentando tu libro, que es un piñazo total al Castrismo, como introduciendo a Arrabal, donde brillaste con tus lucidas e inteligentes preguntas.
    Otra cosa, y no menos relevante, eres la unica escritora de exito, triunfante, premiada, que se toma su escaso tiempo libre para publicar a otros escritores, incluyendo incluso a escritores principiantes.
    La gente de pueblo, sencilla, ajena al mundo intelectual, abarroto esa sala y te brindo el mejor homenaje que se le puede brindar a un escritor, que es el de sus lectores.
    Ni te molestes en hablar de los falsos «idolos»; ellos caeran por su propio ¿peso? y por culpa de sus propias palabras.
    Lo de Wendy Guerra no tiene nombre; es la frivolidad al cubo, secundada por alguien que ha roto todas las marcas mundiales de oportunismo, traicion y otras cosas mas que mejor ni mencionar.
    Varias veces te he dicho que mientras mas fuerte el galope, mas altos los ladridos.
    Tu eres una yegua recia, de paso fino, pero aplastante.
    Tu paso por Miami fue como el de un cometa, dejando fuego y luz a tu paso.
    Pienso como Ernesto, que has llevado muy recio a mi ciudad, pero entiendo tus razones, aunque mi vision no sea tan apocaliptica.Aqui hay de todo, y lo que hay que hacer es cribar el oro entre tanta arena sin valor.
    Por lo menos no existen fuertes rencillas entre grupos polarizados, y la mayoria se tolera y se respeta, que eso es ya un gran logro.
    Respecto a la politica, lo mejor es juntarse con la gente afin, y respetar al que piensa distinto.
    Personalmente , quiero agradecerte una vez mas tus atenciones y el haberme publicado mi libro, lo que considero un verdadero privilegio y un honor.No hubiera querido mejor editora ni mejor prologuista, te lo juro por Dios y por San Lazaro.
    Como cubano, tu siempre seras para mi mi Zoy Veldad, porque defiendes nuestra verdad a ultranza, y eres autentica, solida, no de oropel y de trapo como otras y otros.
    Disfruta tu gran exito, disfruta la vida, que no vale la pena ofuscarse por vanos ladridos.

  16. Me sumo al comentario justo y calmado de Santiago Martín sobre Miami, y me apena, Zoe, que la experiencia tuya esta vez te haya dejado tan mal sabor en la boca. Pero es esencial que tengas en cuenta lo que dice SM acerca de que «La gente de pueblo, sencilla, ajena al mundo intelectual, abarrotó esa sala y te brindó el mejor homenaje que se le puede brindar a un escritor, que es el de sus lectores». Igualmente digo de quienes te vieron por TV o escucharon por la radio–y escucha, porque es la verdad: aquí hasta quienes no son admiradores de tu estilo son admiradores de la mujer y la luchadora que eres. Desgraciadamente, en estos lares en los últimos tiempos a algunos se les ha pegado, les ha salido o han heredado mucha de la típica comemierdería (no hay otra palabra) de los intelectualillos cubanos de siempre, ese tipo de gente que se retrata constantemente junta contorsionándose de la alegría, creen que una persona que limpia el piso vale menos que ellos y se meten los cuchillos por detrás.

  17. Gracias por la crónica Zoé, no la había leído, si tienes videos imagino los subiràs, saludos.

  18. jajajaja
    me he reido mucho con eso de las pingas paradas y los bollos chorreados!!!!
    creo que lo de las pingas es verdad, no abundan mucho jajajajaja

  19. Ric, Santiago, lean de nuevo mi post, vean lo que digo:
    «De cualquier manera, quedo muy agradecida a la gente de la calle, a los que no se destiñen, a los que son de porcelana fina, a los que hacen de su arte la vida, y de la vida el arte.»

  20. No se si será que siempre he huído de los chismosos y los breteros –pero nunca he entendido la gran revolucion de los envidiosos que viven y mueren hablando mal de la gente que nunca pueden ser.

    Conocí a Zoé en Paris, cuando salió de Cuba –y lo que más admiro de ella -además de su talento- es lo SUPER trabajadora que es, como se ha hecho sola, luchando con sus libros día a día, como toda una artista seria — y su clarísima y valiente posición moral ante Cuba y su política. Los que van y vienen y ahora son gente que no valen nada. Los envidiosos de siempre, y revolotean como polillas atraídas por la luz –y quienes eventualmente se queman sin que nadie los eche de menos, ni se den cuenta que existieron. Siempre te digo que los envidiosos no pueden rozarte siquiera. Yo siempre me río de sus pateticas caras llenas vinagre y rigidez.

    Y lo que me han contado sobre cosas y gente que está ocurriendo ahora en Miami –¡nuevos cortejos de basura que se quieren imponer como la nueva esencia de la ciudad!- me convence una vez más que en Miami la clave es reunirte con los amigos genuinos –y no saber ni el apellido de los patéticos «nouveau» que llegaron ayer y hablan mal de ‘los viejos’ que hicimos posible esa ciudad. Son gentuza. Y punto.