PEREGRINAJE AL LOUVRE. FRANÇOIS CHENG.

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François Cheng es un escritor chino, nacionalizado francés, que llegó exiliado a Francia en los años cincuenta, es miembro de la Academia Francesa, y en este hermoso libro: Pèlerinage au Louvre del que se ha hecho una edición de lujo y otra normal, cuenta cómo, cuando llegó a París en aquellos años, descubrió el Museo del Louvre, y sus reiteradas peregrinaciones a este museo, donde no se puede pasar como un turista saltando de cuadro famoso a cuadro famoso, hay que verlo calmadamante, estudiarlo con detenimiento y con lecturas.

Lo mismo hizo de su parte el gran escritor argentino, y del que ya hablé en el blog anterior mío, Manuel Mújica Láinez con su libro sobre el Museo del Prado, Un novelista en el Museo del Prado, reeditado por Belacqua en 2007 en la colección La otra orilla, pero que ya el autor había publicado en 1984.

François Cheng tomó los cuadros que él mismo eligió en coordinación con los directores del Museo, y de cada cuadro hizo una intepretación personal, histórica, y al mismo tiempo a través de su posición de exiliado, de origen asiático. El resultado es un texto fabuloso, pleno de va et viens entre la pintura china y la pintura occidental, por ejemplo, el estudio que hace de Cézanne, en el prólogo, sólo para ilustrar lo que hará después con las pinturas del Louvre es sencillamente enjundioso, de los mejores que he leído.

Yo también llevo ya, desde el año 83, peregrinando al Louvre, ¿qué autor, qué escritor, qué pintor, qué artista no ha hecho de ese museo su segunda residencia imaginaria?

En Cuba, me escapaba de la escuela para refugiarme en el Museo de Bellas Artes, respetando las grandes distancias, allí vi mis primeros Fayoum, que luego he visto en otra dimensión, aquí en el Louvre. Llevo años amando los museos, de eso pueden testimoniar Enaida y Ramón Unzueta, y los amigos que en todo el mundo he encontrado y a los que siempre les he pedido que me acompañen al museo de la ciudad en la que me he hallado, aún cuando tengo poco tiempo.

Con el poeta Osvaldo Sánchez, otro amante de los museos, recorrimos en los años ochenta, numerosos museos franceses, en aquella gira que hicimos cuatro poetas cubanos por toda Francia. Pero los museos son un asunto privado, no puedo contemplarlos con alguien conversándome al lado, ni dándome sus opiniones, contemplar una obra de arte es un acto solitario, íntimo, misterioso, silencioso. El chapoteo alrededor de una obra de arte es cuando menos una falta de respeto al artista, a veces hay que dejar que esos personajes vivan, de manera fantasmal, a solas, con sus propias historias; es la única manera de comprender las referencias íntimas, la luz, los trazos, el movimiento, dentro de una obra creada en solitario.

François Cheng es uno de mis autores admirados y queridos, tomé un exergo de su novela L’éternité n’est pas de trop para mi novela La eternidad del instante, le escribí, le envié la novela, y me respondió cariñosamente. Es un autor silencioso, que a veces me encuentro a la entrada de la editorial Gallimard, y conversamos poco, pero siempre queriéndonos, desde la literatura.

2 respuestas para “PEREGRINAJE AL LOUVRE. FRANÇOIS CHENG.”

  1. Qué bello texto, Zoé. Debe ser exquisito el libro de François Cheng.
    Sí, quién no ha hecho de ese museo, y de otros de similar estirpe, su segunda residencia imaginaria.
    Existe una cierta «museofilia», chez los amantes de los museos, que comprende, según un conocido historiador del arte, el «síndrome de la obra de arte», que es ese «acto solitario, íntimo, misterioso, silencioso» que refieres.

  2. En los museos hemos sido mas amigas, aun, si esto es posible. Siempre ha sido un placer compartir lo que nos gusta.

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