CÉSAR BELTRÁN: EL POPHIPERREALISMO.

beltran-copy

Existe una cavidad entre la sombra y su silencio, en ese agujero luminoso, César Beltrán escondió tres pasos de soledad, nueve gotas de sensaciones, siete dosis de ánimas fermentadas, tapó el recipiente, se fue lento a pescar ídolos. Las fotos colgadas con palitos de tendederas frente a la ventana por la que entra la brisa marítima de Cannet-sur-Plage muestran el regocijo de Cézanne, la decepción de Bonnard, y al pintor reservado entre esos dos asideros.

simbolo-rojo

Cuando vi por primera vez una de sus obras, me acordé de aquel diálogo tremendo, surrealista, pop, hiperrealista, de dos señoras que, supuestamente, habían visto la cara de la virgen en una pata de jamón de Jabugo, o de aquella multitud que se estremeció frente al cristal sudado de un banco en Miami, donde aseguraban que la figura de la virgen lloraba, bajo el soplido de un aire acondicionado. Yo también la he visto en un vertedero, en el cuarto de la calle Muralla, pero da igual, porque ella no me vio a mí, y para colmo con los rayos de las manos me cegó. En la obra de César Beltrán hay una zona postmoderna, donde la memoria engendra fragmentos edificados de industria destartalada, pero presentimos un espacio irónico, donde el humor ácido corroe siempre la ternura, o el despiste del rostro que representa.

Jugar con la dualidad, engañar lúdicamente, en un sorteo telúrico de troncos y oquedades no deja demasiadas opciones a un artista plástico afanado en el detallismo. Rebanar una cabeza, abrir los brazos, mostrar las tetillas erizadas, la estrella de la bandera ocupando el lugar de la cabeza; no es fácil entregar tanto mensaje repentino. ¡Suábana! El gaznatón, o el trompón metabiótico, te vira la quijada al revés. La transparencia deviene concepto.

En el díptico, Hemingway y la muerte, y Camilo y la muerte no hay que rasgar demasiado para observar debajo de la boronilla que deja la cuchilla, el estertor lubricado en el espejo, proveniente del recuerdo empañado. La figura de Fidel Castro congelado, o mejor, medio derretido, quizá descolorido, desleído, en blanco chorreado, o goteado, resulta risible, perfecto para entender, que darle la mano a la historia, en ocasiones, quema, desfigura, o mata. Porque la historia es ese trozo de hielo sepultado.

hemingway_and_death

Aprecio enormemente el magistral retrato de Fulgencio Batista, concebido en toda una panoplia de negros, blancos, y grises; agigantados, parece que toda esa pintura se va por el tragante de las pupilas del presidente.

batista-cesar-beltran

Y dos retratos más, el de Sussy, la mujer que casi todas quisiéramos ser, la mujer que casi todos quisieran tener, la dueña de la sonrisa que extravía, las pestañas allá rizándose en el horizonte, en el canto del beril, donde iría a ahogarme si ella me lo pidiese. ¿Usted no haría lo mismo? Sumérjase, brazada a brazada, nadando, hasta la boca que César Beltrán pintó chupando en el aire, con lengua y todo, suplicio del solitario que funda martirios.

susy

Y termino con esa muchacha en cuya boca le explota toda la melancolía habanera, roja, como debe ser. Y que pareciera llamarse Silvia D, o Marpacífico, o Ynaca Eco, semejante al personaje de la hermana en la novela Oppiano Licario de José Lezama Lima, pero vestida con aquel traje de preuniversitario: blusa blanca, saya gris, y tres rayas blancas en el dobladillo, las que marcaban el grado.

beltran-cesar-cuba_21

Si tuviera que definir el estilo de César Beltrán en literatura, diría que posee ese soporte conciso de Marguerite Durás, y el afiebrado destino de extranjero de Albert Camus. En esas dos cuerdas el pintor consiguió hilar e hilvanar un guante de boxeo con el pop y el hiperrealismo. La pelea será precisa, dura y perdurable, como toda verdadera pelea que valga la pena resistir.

Zoé Valdés.
París, enero del 2009.

7 respuestas para “CÉSAR BELTRÁN: EL POPHIPERREALISMO.”

  1. El gran Cesar «Machetico» Beltran! Como se extrana su Trompon Metabiotico. Espero sea solo una pausa.

    Excelente texto sobre la obra de este magnifico disenador.

  2. Texto a la altura del «texturizado» Cesar; tal para cual. Anoche precisamente lo conoci, disfrute sus obras mas recientes, sencillamente geniales, y hablamos de ti, Zoe, con mucho cariño y admiracion. No hay casualidades.

  3. Y que decir de su CHE-CHO?
    César sigue pintando. Dejate de dibujos, lo tuyo es el kolor.

  4. Muy buen articulo. Me ha gustado mucho las metaforas que has usado para describir la obra de Beltran.

  5. Tienes el ojo educado y la sensibilidad necesaria para reconocer a un buen pintor.Cesar es uno de ellos y como tu,es fiel a si mismo.El entendimiento se impone.
    Turandot

  6. Tienes la pluma endiablada de aquellos que miran con las palabras y dibujan en una tela o en un papel.
    Querida amiga, agrego ademas que Cesar es un artista que ha logrado plasmar en sus obras un laberinto de ideas donde pinta su historia personal mezclandola con la angustia y la fuerza de sus propias vivencias.
    el suena con volver a ver su viejo auto fundido en una calle habanera y mientras espera, se dedica a mostrar la que pudiera sur su obra cumbre y aunque lo dice bromeando ya su mensaje ha llegado lejos.
    Carinos Maria Cristina alarcon