GRACIAS Y DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO. (II). FRANCISCO DE QUEVEDO.

… «¿Cuándo, por él,  ningún cristiano no aprendió oraciones, aduvo con sinfonías, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de los de la cara que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etcétera; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando los ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se ha visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con un decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del culo?

Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales y así se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quién andas, te diré quién eres. Él se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos de la cara, pues éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo del culo. Y si queremos subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, que, para encarecer que quería a uno sobremanera, dijo: «Más te quiero que a una buena gana de cagar». Y el otro portugués, que adelantó más esta matería, dijo: «Que no había nada en el mundo como el cagar si tuviera besos». Pues ¿qué diremos si probamos este punto con un texto del filósofo que dijo:

No hay contento en esta vida

que se pueda comparar

al contento que es cagar.

Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:

No hay gusto más descansado

que después de haber cagado.»

Recién llegamos de una cena en la casa de Juan Abreu y Marta, con Arcadi Espada, Patricia, Ginés, Eline, y Ernesto Hernández Busto. Un encuentro pleno de humor, de buen conversar, buen reir, buen llantar, mejores cuadros, preciosos; fotos estelares, y las dedicatorias de Lydia Cabrera a Juan. Ah, y nos cagamos en todo, sobre todo en Quientúsabes. Pondré videos y accesorios cuando llegue a París. Gracias Juan, gracias, Martica.

Frustración, Ginès, Eline, Ernesto, no pude ver el video de la compañerita que susurraba en la manif de Barcelona: Utede, gusano, son lo terrorita. Por favor, cuélguenla.

5 respuestas para “GRACIAS Y DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO. (II). FRANCISCO DE QUEVEDO.”

  1. Gracias y desgracias del ojo del culo: aquí hay más razones de las que me imaginaba.
    Gracias y desgracias de la manif. de Barcelona: y que me dices de la que botaba cantando algo así como «ote, ote, ote, gusano el que no bote»… yo estas cosas las hacia en lo que ahora es primaria, no con esa letra, por supuesto.

  2. Uno de mis textos favoritos, de uno de mis autores favoritos. Siempre en sintonia literaria con usted querida Zoe!
    saludos,

    Gerardo

Deja un comentario