LA SILLA ARMENGOL. JUAN ABREU.

La silla Armengol.
¡Albricias! No hay nada como las buenas intenciones. Siempre dan frutos. Ya saben ustedes que las ansias de ser sodomizado por Zoé Valdés atormentan al amigo Armengol. Pues bien, desde que nos enteramos, tanto la deseada escritora como yo hemos estado haciendo todo lo posible para resolver prontamente la delicada situación. O al menos aliviarla un tanto, ya que la ocupada agenda profesional de Zoé no le permite por el momento improvisar un viaje a Miami.
Prueba de nuestros desvelos es que hace unos días la autora de La ficción Fidel y un servidor estuvimos recorriendo tiendas especializadas en Barcelona con el objeto de encontrar una verga plástica de rasgos achinados (como Zoé). Planeábamos enviársela al periodista del Herald con el fin de que su espera fuese menos angustiosa. Claro que no podía ser una verga plástica cualquiera. De ahí lo de los rasgos asiáticos. También consideramos la idea de imprimir en el glande del artilugio la firma de Zoé. Por aquello de enriquecerlo con un detalle fetichista.
Podrán acusarnos de cualquier cosa, pero no de desatender a nuestros amigos.
Ay, pero no tuvimos éxito.

Sin embargo, ya lo decía al principio, no hay nada como las buenas intenciones. Y las nuestras se han visto recompensadas. Un amigo solidario ha descubierto la silla cuya imagen pueden ver arriba. Ya la hemos bautizado como La silla Armengol. Yo me encargaré de pintar la imagen de la escritora en el respaldar y el reposanalgas de forma tal que el pene de madera coincida con las partes pudendas de la deseada autora. De esta forma el amigo periodista del Herald al sentarse tendrá la vívida sensación de estar haciéndolo en el regazo de Zoé.

Qué maravilla. ¿No? Ya estamos en contacto con la dirección de El Nuevo Herald para que, por razones humanitarias, permita sustituir la vulgar silla de trabajo que utiliza Armengol en sus cotidianas labores por nuestra erótica obra maestra.
Eso sí, esto no es más que una solución temporal. A la menor oportunidad, Zoé volará rauda a la capital del sol para hacer realidad, querido Armengol, tu sueño.

Juan Abreu.

Y aquí el testamento de Juan Abreu en Emanaciones, yo hice lo mismo, con una variante que revelaré en su momento. 

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Gentileza de César Reynel Aguilera.

8 respuestas para “LA SILLA ARMENGOL. JUAN ABREU.”

  1. Genial el descubrimiento! Parece esta silla salida de «Justine ou les Malheurs de la vertu» o de «Les Cent Vingt Journées de Sodome» del Marqués de Sade. Pero tanto el ocurrente Juan como mi querida Zoé, le estan dando por la vena del gusto al gacetillero Armengol!

  2. Me informan que el compa Argirol acaba de sacar pasaje para Barcelona, y que ha procedido a afeitarse con esmero. Ya no quiere esconder bajo su barba esos cachetes que fueron, durante tantos años, la envidia de los aplausos. Parece que el sueño de este cloncito de Granma es sentarse en su silla y suplicarle a Zoé que lo abofetee sin descanso.

  3. Zoe,
    los comentaristas de la pagina de Armengol en Cuadernos de Cuba, se han hecho un coro en su blog para ofenderte haciendo burlas a costa tuya. Parece que les pico lo que has dicho sobre Armengol en tu replica en el Nuevo Herald.
    Pero son los mismos sospechosos de siempre del blog de Armengol y Rui Ferreira, por eso no hay que darles mucha importancia, porque ya se sabe de que pata cojean. Muchas criticas para el exilio y nada de critica a la tirania, pero todos viven en Miami. Que sorpresa! Como decia mi abuelita: el que le pica es porque aji come.

  4. César, con tu hallazgo de la Silla de Armengol te ganaste mi amistad y hasta me olvido de lo de Cheíto. Good for you! Abajo Ar-Mongol y la Soprano Calva!

  5. La contribución de César Reynel Aguilera a los recónditos deseos de Ar-Mongol pasará a la historia, aderezada inmejorablemente por la prosa de Juan Abreu.

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