Breve repaso de los ochenta.

BREVE REPASO DE LOS OCHENTA.

Zoé Valdés.

Pocos ignoran que la década de los ochenta ha sido históricamente la más creativa en materia artística y política que nos tocó vivir. No sólo a nivel mundial, no me refiero exclusivamente a los artistas de esos años: Basquiat, Barceló, Schnnabel, y compañía. Me refiero a los artistas cubanos que hicieron renacer La Habana de sus últimos estertores.

Antes de viajar a París en diciembre del año 1983, ya yo conocía al poeta Osvaldo Sánchez, y a través de él, y del francés Alain Rodier, me puse en contacto con no pocos pintores de la generación maldita. Casi todos de mi edad, casi todos en la misma cuerda de pensamiento y de creatividad, hartos del sistema, contestatarios, sin embargo con deseos de cambiarlo desde dentro, de dialogar con las autoridades castristas –si fuera necesario- con el objetivo principal de cambiar las cosas, en el sentido rimbaudiano y poético de la vida.

Desde 1978 se habían producido encuentros provocados por el ICAIC, organizados por Alfredo Guevara, entre intelectuales de dentro e intelectuales del exilio. El escritor que estaba a la cabeza de aquellos, por su militancia en el Partido comunista, y por su dedicación al régimen, y por ser además, cineasta, era Jesús Díaz. Otros escritores participaron activamente, Luis Rogelio Nogueras (Wichy), Manuel Pereira, y cineastas conocidos del ICAIC. A los encuentros asistieron escritores exiliados, Emilio Bejel, Marifeli Pérez Stable, entre otros, y el grupo alrededor de Areíto y Lourdes Casals. Hubo conversatorios en la sede del ICAIC, discusiones serenas, amistosas incluso, y proyectos venideros. No conozco mucho los pormenores porque no participé directamente en aquel evento, solamente años más tarde fue que pude comprender el objetivo de aquellos encuentros, cuando mientras trabajaba en el instituto de cine, Alfredo Guevara me comunicó que deseaba publicar algunos textos suyos en la revista Cine cubano, y luego tal vez convertir sus artículos, conferencias y demás, en un libro, y para eso me había escogido a mí, para que le hiciera la selección de textos. Me dieron el acceso a su oficina, a sus archivos, yo aún no trabajaba en la revista Cine Cubano. La lectura de todos aquellos papeles me llevó tiempo, pero descubrí finalmente quién era Alfredo Guevara, una persona a la que yo admiraba, y quería profundamente, se convirtió en un censor a mis ojos. Alfredo se había presentado en mi vida, o yo en la suya, cuando yo tenía 19 años; en medio de la mediocridad absoluta de aquel país, me asombró escucharlo hablar de Marcel Proust, de Marguerite Yourcenar, de Henri Böll, entre otros escritores que los jóvenes de aquella época nos babeábamos por leer. Vestía a la europea, con zapatos Clark, pañuelo Hermès al cuello, guayaberas de holán fino, o delicadas camisetas con mangas, color bordeaux, y traje bajo un calor achicharrante, el saco del traje invariablemente por encima de los hombros, lo que le valió el mote, puesto por Wichy, de Ñico Saquito. No sé si fue Wichy el primero en bautizarlo de ese modo, en cualquier caso fue al primero que se lo oí decir. Alfredo hablaba francés, había viajado el mundo entero, nos prestaba libros, y además poseía un lenguaje rigurosamente contestatario, cuando no estaba de acuerdo no estaba de acuerdo, en la mayoría de las veces con gente del gobierno, muy cercanos a Castro, aunque era muy amigo de Raúl, y confesaba una eterna adoración por Fidel. Su problema era con Machado Ventura y toda esa gente que no sabían nada de la cultura –según él-, así se expresaba, y de este modo nos hacía creer que los culpables de lo que sucedía en Cuba eran los segundones. Como lo fue en una época Blas Roca, cuando prohibió películas italianas, La dolce vita, etc… Había que creerle. Así fue cuando lo conocí, me reservo pasajes, como comprenderán, que alargarían innecesariamente este texto. Años más tarde, y vuelvo ahora a sus escritos, y con un estudio cercano de la personalidad de AG, comprendí, además de leer toda aquella papelería desde antes del año 1959, de su época de estudiante, hasta la fecha, que AG siempre había actuado igual, desde su relación con los jóvenes de su época, hasta ahora. El comisario político de Delito por bailar el cha cha chá, de la noveleta de Guillermo Cabrera Infante, no había cambiando un ápice. Su estrategia siempre fue la misma, embobar a los jóvenes con promesas, con lecturas distintas, haciéndoles creer que dentro de la dictadura había gente diferente que deseaba y propiciaba el diálogo; personas que querían cambiar el sistema, que Fidel y Raúl no podían hacer nada solos, que tenían que contar con el otro tipo de gente que impedía la apertura, y que por eso el sistema era inamovible.

De aquellos diálogos que empezaron en el año 78, entre escritores, cineastas, artistas de dentro, y exiliados, no sé si se produjo algo positivo para los exiliados, pero para la democracia, y para la libertad de los de adentro, del pueblo cubano, no dieron absolutamente ningún fruto. Salvo que, los participantes, fueron invitados a conferencias en universidades extranjeras, europeas y americanas. Pudieron ver, algunos, no todos, el mundo, y sobre todo, hicieron la publicidad de la revolución castrista, que los dejaba salir del país, que les permitía encontrar a escritores del exilio, e incluso les dejaba ser hasta un poco contestatarios en el exterior. Fachada, vitrina, y lavado de cerebros para aquellos no muy convencidos.

Detrás de los diálogos se iniciaron una serie de encuentros, siempre en el exterior. Recuerdo dos mayores, uno en Venecia, donde participó un séquito de artistas, escritores, y cineastas de adentro, y dialogaron con sus homólogos italianos y europeos. Todo un acontecimiento con un saldo muy positivo para el castrismo que mostraba su rostro mejor, el de la cultura de los buenos, de los que se quedaron en su país pese al bombardeo norteamericano de ensoñaciones capitalistas. El segundo magno encuentro se produjo a finales de los ochenta, en Brasil, y se incorporaron pintores cubanos de mi generación. Todos estos eventos fueron organizados minuciosamente por Alfredo Guevara. El éxito fue avasallador, en primer lugar porque había artistas ávidos de conocer el mundo, de exponer sus obras, de hablar “libremente” de arte, y todos eran muy buenos artistas, los mejores. La mayoría de ellos vive hoy en el exilio, o se han muerto. En ninguno de esos eventos participé. Ser la mujer de uno de esos escritores me facilitaba estar cerca de Alfredo Guevara, pero al mismo tiempo, estos escritores no debían viajar con sus mujeres, sus mujeres no debían existir. La cultura que se mostraba era una cultura de machos. En una ocasión, usaré la anécdota para ilustrar la visión de AG en ese sentido, éste trajo una perrita para que le hiciera compañía a su perro. La perrita enfermó y yo alarmada se lo dije, me respondió que no era grave, que la perra estaba allí para exactamente lo mismo que estaban las mujeres de sus amigos y miembros de su equipo, para que se sintieran acompañados. Se podrán imaginar que siendo como soy no me quedé callada.

Años más tarde, de lo que sí participé fue de los eventos que se organizaron dentro de Cuba, de las exposiciones colectivas, contestatarias, en algunas como escritora, en otras como simple espectadora, y entusiasta, a finales de los ochenta. A partir del año 1986, más o menos.

Los perfomances de los ochenta fueron los primeros que se hicieron públicamente en la isla y de forma contestataria. Los más efectivos a mi juicio tuvieron que ver directamente con la política, pero con una altísima calidad artística. El discurso de Arturo Cuenca, el que sigue haciendo hoy en día, siempre en relación a su contexto, es el mayor exponente, como obra, de este pintor, fotógrafo, y orador artístico-político. Sus constantes interpelaciones públicas a Armando Hart, ministro de cultura, a Abrahantes, ministro del interior, no tenían un fondo chabacano, todo lo contrario, Cuenca no solo se expresaba bien, además lo hacía con valentía, y con cultura e información de lo que ocurría en el mundo; eso descolocaba a su interlocutor (todavía lo consigue), y era lo que provocaba que su discurso se convirtiera en performance oral.

Armando Hart empezó a tener miedo de lo que se urdía en el medio artístico a raíz de que a alguien se le ocurriera colocar el rostro del Ché en forma de moqueta en una exposición y que los visitantes se vieran obligados a pisotear la cara del Ché, o sea, participación colectiva, multitudinaria. Entonces le pidió a José Antonio González, que reuniera a los pintores, a los creadores, en su casa (donde yo vivía ahora con él), que él quería escucharlos. Armando Hart subió los tres pisos, cojeando, y allí lo esperaban los artistas, Consuelo Castañeda, Flavio Garciandía, Carlos García, Osvaldo Sánchez, no recuerdo si Pepe Franco, Humberto Castro, Gustavo Acosta, Moisés Finalé, Víctor Varela (era la época de La cuarta pared), Alexis Somoza, estaban también, entre otros. Los escuchó, los artistas no se callaron, dijeron todo lo que les pasó por la cabeza. La que más se desató fue Consuelo Castañeda. Armando Hart balbuceó tres o cuatro palabras y se largó, convencido de que, a su vez, había convencido a los artistas que el camino era el de todo dentro de la revolución. Estoy segura que fui la única en no creer en nada de eso –quizá Osvaldo Sánchez tampoco-, y así se lo dije a Pepe Antonio, y allí tuvimos una gran discusión. Aquel encuentro había servido primero para recoger estado de opinión de los artistas, y luego para convencerlos e intimidarlos con la alegación de que el estado los protegía, en contra de lo que se enfureció Consuelo Castañeda, quien afirmó: “Precisamente, ministro, nosotros lo que deseamos es que el estado se olvide de nosotros, no queremos ningún tipo de protección paternalista”. Esa frase, a mi juicio fue la que acabó con las “contemplaciones” por parte de la dictadura, y la que selló un diálogo de sordos, por parte de ellos, y ha sido una de las frases más más valientes que se ha pronunciado en ese país en presencia de una figura histórica. Hart bajó las escaleras cojeando, despeinado, rojo de ira. Nadie podía decir, sin embargo, que el diálogo no lo había provocado el propio ministro de cultura. Solo que, los que allí estaban no le dijeron lo que él quería escuchar. Y ahí acabó el «entendimiento». Lo que les cuento lo hago a través de lo que me contaron los demás y de lo que pude escuchar desde un hueco de patio; yo me negué a participar en la cita, pero oía todo desde la ventana aledaña a la sala de mi casa, desde el apartamento de una vecina donde me había refugiado.

Otros performances vinieron luego, el de Ángel Delgado y su célebre mojón cagado en vivo encima de un periódico Granma, en pleno vernissage de la expo El Objeto Esculturado, que le valió la prisión. Aunque antes, en la casa de la actriz Lili Rentería, se había hecho lo mismo, pero con El Objeto Culinario, lo que tenía una doble significación, emplear la poca comida que había en la isla en construir una obra de arte poseía connotaciones realmente contestatarias, el performance fue filmado por Bertrand de la Grange y Ricardo Vega, y al día siguiente la actriz le pidió a Ricardo Vega que borrara todo porque la seguridad del estado había venido a interrogarla directamente en su casa. Las grabaciones no han sido borradas, se las he pedido a Bertrand de la Grange, pero aún no las ha encontrado. Otro performance importante fue el de Juansí, en pleno Arte Calle, en G y 23, vestido de funcionario, embarró sus ropas con chapapote (se puede ver en Telebemba), luego el propio Juansí, Jorge Crespo, y Ricardo Vega, hicieron un performance más personal, pero más arriesgado, una película de una hora y media, titulada El Informe, donde informaban directamente al ministro del interior, José Abrahantes, de sus posiciones como artistas dentro de una revolución que los vio nacer y que los estaba matando de a poco. El filme también se puede ver en Telebemba, en su versión larga. Una versión corta fue enviada a Néstor Almendros en Nueva York, a través de Ricardo Vega, y Almendros habló directamente con el director del festival, el señor Papp, para que las películas de estos jóvenes se estrenaran al mismo tiempo que la programación oficial que enviaba el ICAIC, al festival, así se hizo. Pastor Vega, jefe de la delegación se vio en la contrainte de tener que protestar oficialmente en contra de su sobrino, Ricardo Vega (con quien apenas se relacionaba en la época), disidente perteneciente al grupo ARDE, firmante ya en ese momento de la Carta de los Diez.

Los performances de los ochenta fueron de una gran originalidad, calidad artística y valentía, hechos en plena calle, con participación popular, la gente no sólo miraba, además opinaban. Yo participé con textos en el de la Galería Habana, después de la exposición pintamos toda la calle, y con sprays comprados en las diplotiendas por amigos extranjeros, pintamos por fuera las guaguas con consignas y lemas distorsionados. La policía se apareció, cerraron la calle, hubo desbandada y detenidos. Lo de siempre.

Frente a la Galería Habana, el día de la performance, foto enviada por Pepe Franco.
Frente a la Galería Habana, el día de la performance, foto enviada por Pepe Franco.

Una noche nos dimos cita unos cuantos, bastante entrada la madrugada, en el muro del Malecón, en la zona de la Fuente de la Juventud, frente al Riviera, iríamos con banderas cubanas y nos desnudaríamos. Yo vivía cerca, fui con mi bandera, sólo estaban los habituales. Entonces me desnudé, me envolví en la bandera, y empecé a cantar fragmentos de la Cantata que le había escrito a Ulises Hernández, y que habíamos estrenado en el Castillo del Morro. No saben lo bien que me sentí, encuera, encima del muro, totalmente empastillada, con la bandera que le había pedido prestada a la de vigilancia del comité. Al momento llegó la policía, unos muchachos me sacaron de allí, corrimos por las calles del Vedado, iba vistiéndome en medio de la carrera. De ahí no pasó. No recuerdo si alguien llegó a filmarlo, y ni siquiera si hubo fotos. Fotos mías de desnudos desde el Puente de Arlès, que me hizo Osvaldo Sánchez, en compañía de Jean Tena, León de la Hoz y Efraín Rodríguez, con tres grados bajo cero, en el año 1986, y que me valió un serio jalón de orejas con el embajador de turno, hasta otras, se han extraviado la mayoría, o nunca me las dieron.

Performances, diálogos, eventos, todo eso se vivió en Cuba creíamos que de forma natural. Y enseguida nos engañaron con todo eso. Reinaldo Escobar sabe de lo que hablo, él conoció a AG, y también se comió el millo con él, aunque no tanto como nosotros. Es muy fácil caer en manos de los intermediarios, de los manipuladores, que pueden provenir de la misma dictadura, de afuera, y hasta de ellos mismos. La valentía del performance que hemos visto recientemente hecho por Tania Bruguera, y seguido por Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Claudia Cadelo, Ciro Díaz, Claudio Fuentes, no está en discusión. Esos muchachos están haciendo algo extraordinario, tal como se puede hacer hoy, y con el soporte de internet que es lo único que los protege. Porque bajo una dictadura no hay protección de ningún tipo. Bajo una dictadura desconfiar de todo es lo mínimo que se puede establecer como medida de seguridad.

A la generación de los ochenta los echaron del país con guantes de seda, y no siempre. La mayoría se fue invitada por galeristas, esos mismos galeristas que los impulsaban desde el extranjero a ser contestatarios en el interior. Una sola, a mi juicio, se mantuvo siempre alerta, razonable, y no se rajó nunca, y ella es Coco Fusco, de quien ni siquiera soy amiga, pero me dediqué siempre a admirarla, ojalá no me equivoque. Los demás, sabiéndolo o no, contribuyeron a que la generación de los ochenta, la más creativa hasta el momento, la más contestaría, en tiempos realmente de peligrosidad absoluta, fuera desperdigada por el mundo, en lo que Osvaldo Sánchez llamó, un exilio de terciopelo. Eso fue el resultado de los diálogos, de los encuentros, de los performances alimentados desde el exterior, y coordinados desde el interior por intermediarios, o mediadores del régimen. Resistir dentro de una dictadura como la castrista no es nada fácil. Lo sabemos, lo vivimos. Lo saben Antúnez, Oscar Elías Biscet, y los que resisten en las cárceles castristas.

Sentir que te han usado en su juego no es un fardo que se lleva cómodamente, al menos puede uno decir, con tranquilidad, yo estuve allí, yo participé en el peligro, yo no estuve de acuerdo con ellos y lo intenté. Lo difícil es mantenerse y ganarles la partida. Porque hasta ahora, siempre han ganado los malos. Les asiste la maldad, la malicia, y el enorme ejército de chivatientes, militontos extranjeros, que se prestan para derrocar a los que de una manera corajuda, inteligente, valiente, pero sincera (ese “pero” lo indica todo) luchan por la democracia y por la libertad.

La clave de la manipulación del performance de Tania Bruguera está en la presencia de un viceministro en el público (Fernando Rojas), de las cámaras de la televisión cubana, y del público activo hasta cierto punto. Para el mundo, el espectáculo es positivo, allí había un representante del gobierno, y de la televisión oficial. Luego estaba la carne de cañón: Yoani, Claudia, Ciro, Reinaldo, Claudio… Y pidieron democracia, y libertad, incluso respaldado por extranjeros. Y el mundo entero vio lo que se permite que pase en Cuba durante una Bienal, y nadie, ninguno ha caído preso por semejante relajo político. Otros están en las cárceles, y esos otros son los «pagados por el imperialismo». Lo de estos muchachos es “vacilonería”. No es lo que afirmaría yo, es lo que dirán y están ahora mismo afirmando ellos a los que les pregunten, a sus embajadores extranjeros. No les hagan caso, con eso los mantenemos entretenidos. No soy nadie para pedir más esfuerzos a esos jóvenes, jamás lo haré, no vivo en Cuba, y no lo supongo justo. Lo que iba a hacer en Cuba, lo que me tocó hacer, lo hice allí, y se lo dije a quien se lo tenía que decir en su cara, hay testigos de eso, y claro que me quedé corta. Pero creo que sí estoy en el deber, como protagonista de una época anterior, de alertarlos contra la manipulación que pueden hacer otros de sus acciones. Mantenerse en la escritura como lo hace Yoani Sánchez y los blogueros, es lo más inteligente, lo más útil, lo menos riesgoso para que sean utilizados por el espectáculo y el marionetista de turno. Reinaldo Escobar fue el que más claro estuvo cuando se tapó la cabeza con un saco negro, e irrumpió en el micrófono alegando que aquello debía de estar prohibido. Es cierto, pero nadie vino a prohibirlo, o sea, que a ojos del mundo democrático allí estaban cuatro majaderos diciendo incoherencias y nadie les prohibió nada, ni siquiera los interrumpieron, con la mítica paloma que ya saben lo que simboliza en el hombro, y custodiados por dos rebeldes. De este modo se lava las manos la dictadura que asesinó a Boitel y a numerosos luchadores por la libertad.

Todo viene junto y en el mismo morral, todo sale de la eminencia gris, como le llamó Carlos Franqui a Alfredo Guevara en su libro Retrato de familia con Fidel, o de otra eminencia gris: ponencias, encuentros, diálogos en el exterior, performances dentro, y que digan lo que ellos quieran decir, “hasta cierto punto”, que diría Sarita Gómez, repito. Entre tanto, ya estarán viendo en qué momento los botan fuera, o los sitúan de vecinos de Oscar Elías Biscet, en el peor de los casos, en el mejor, como vecinos míos en París, o de Juan Abreu y de Jorge Ferrer en Barcelona, por citar nombres.

Lo más efectivo, hasta ahora, ha sido el fenómeno de los blogs, la escritura es lo que ninguno de ellos podrá manipular ni impedir, porque para eso tienen que ser mejores, y ahí es donde único no lo son. Por eso tienen tanto miedo, porque saben que donde único tienen todas las de perder es justamente en la batalla de ideas. No olviden nunca a Guillermo Cabera Infante, a Lydia Cabrera, a Reinaldo Arenas (dos años torturado y hacinado en una cárcel donde hoy se celebra una feria de libro de la dictadura, ojo con este dato), a Reinaldo Bragado Bretaña, a Carlos Victoria, a Guillermo Rosales, entre otros. Gente con obra, con ideas, valientes. Todos terminaron en el exilio, después de haber pasado por las cárceles unos, por el peligro y el intento de ser desprestigiados los otros.

Fragmento del texto leído frente a la Galería de Línea, luego reescrito para un catálogo. Enviado por Pepe Franco.
Fragmento del texto leído frente a la Galería de Línea, luego reescrito para un catálogo. Enviado por Pepe Franco.

En mi novela Sangre Azul describo mucho de los performances de aquellos años, con los cuadros de Humberto Castro como fondo.

25 respuestas para “Breve repaso de los ochenta.”

  1. Tiene usted la mayor de las razones, estos chicos valientes tienen que andar con muchísimo tacto pues pueden ser manipulados tanto por el gobierno cubano como por otras personas y organizaciones del exilio que necesitan mantener sus salarios.
    Esto no es un performa y Tania lo sabe, si acaso queda como una acción artística-politica, como obra es fatal, felicito a todos los que participaron aunque hubiera querido oír otras voces menos conocidas.
    Los organizadores de la Bienal( léase G2), sabían de antemano lo que iba a suceder, estos proyectos son aprobados con meses de antelación, porqué no se hizo en una plaza publica, en ese patio todo queda en casa y claro de prensa cubana nadita de nada o sea que los cubanos no se enteraron .
    Ya los periódicos pro revolution tienen notición ¨Libertad de prensa en Cuba¨.
    Basta de ingenuidades, el verdadero arte contestatario no esta a la vista y mucho menos es aprobado por el gobierno, busquen los proyectos y artistas censurados y verán arte del bueno, del que no se promociona, del que no hace concesiones políticas ni comerciales.
    La bienal era una mierda antes del performa y después se les ha ido de las manos a los poliorganizadores
    Al parecer a los artistas plásticos y a los críticos de arte no les ha gustado mucho el ¨performa¨.
    Como acción por la libertad de los derechos de expresión le doy mi enhorabuena pero como acción plástica me parece la peor obra de Tania Brugueras y aclaro que para mi es de las mejores artistas del performa mundial.

    ( Ansa Latina) Ya empezaron las tergiversaciones de los hechos, baya falsa que montan estos descarados desinformadores, ya lo advertí antes , les iba a servir para anunciar la libertad de opinión en Cuba.

  2. Zoé, me ha satisfecho mucho este post. Tiene un aire sereno, reflexivo y me parecen muy oportunos tus puntos de vista, tus memorias respecto a lo sucedido en los ochenta y lo que está pasando recientemente. Voy a tratar de encontrar Sange Azul. No sé si en Universal la tengan. Si sabes, dime por favor. saludos,
    Cristina

  3. Como parte de esa generacion te comentare mi opinion.
    A partir del Mariel y con los sonidos lejanos de la Perestroika que eran para nosotros cantos de sirenas, el propio Comite Central reunia en su sede a la prensa sistematicamente y decia: «hay que criticar, hay que ser incendiario… la prensa tiene que jugar un papel activo… blabla». Hubo dos bandos: quienes creyeron aquello a ciegas; los que lo creimos a media. Esa explosion creativa fue resultado de todo un conjunto de cosas. Los jovenes de los ochenta fuimos la primera generacion de «hombres nuevos» creada por la revolucion. Pero no del todo. Muchos fuimos educados en los estudios primarios por maestros normalistas, tuvimos esa suerte, y no por la chabacaneria de maestros improvisados que vino despues. La decada del setenta fue tan cerrada, aislada, que la poca informacion del exterior que caia en nuestras manos era exprimida y asimilada y venerada. Y, creiamos, con fe, que una vez que nos graduaramos de las universidades, tomariamos las riendas de aquella sociedad que la revolucion marchitaba. Asi lo veia yo, al menos, y mis amigos cercanos. Pero, los sucesos degradantes a nivel social que trajo el Mariel fue un cubo de hielo. A partir de ahi, creo que hasta el mas iluso dejo de creer en aquel sistema, a partir de ahi, Castro no nos engano mas como figura historica. A eso se le suma, lo que hablaba al principio. Llegaban aires de perestroika, y como el Dictador en Jefe no acaba de pronunciarse sobre el rumbo del pais, y el Comite Central alentaba «a criticar», hubo como una explosion creativa, donde cada uno saco (hasta donde creyo que era oportuno) todos aquellos conflictos generacionales que nos consumia. Pero, ojo, todavia como los infantes terribles, y no del otro bando; o sea, todavia desde el «lado revolucionario». Al menos asi es como lo recuerdo. Creo que los primeros verdaderamente contestatarios, sin ninguna atadura gubernamental, fueron quienes tu nombras, la gente de Arde Calle al final de la decada, porque se manifestaron justo en el momento en que el Dictador en Jefe ya habia dicho que de perestroika nada… creo que ellos fueron los primeros artistas contestarios realmente libres.

    El performances que acaba de ocurrir en la Habana no puedo verlo como una continuacion de todo aquello, porque pasaron dos decadas y contextos diferentes. Quizas el unico hilo conductor de aquellos anos que queda sea Reinaldo Escobar. Nada estetico (algo que cuidaba mucho la generacion de los ochenta), pero sumamente politico y valiente. No coincido contigo en que el resultado sea manipulado a favor de la dictadura, porque de hecho, ya la dictadura lo ataco publicamente. Al atacarlo desde el punto de vista oficial, ya el regimen deja claro su posicion de desacuerdo, y hasta su posicion de verdugo vigilante.

    Perdona que me haya excedido tanto, pero tu texto me motivo; la generacion de los ochenta pudo (pudimos) haber hecho mucho, pero nos equivocamos en algo: pensar que los censores que escuchaban, realmente nos estaban oyendo y tomarian en cuenta la nueva voz que surgia. Desilusionados porque «nuestros papas» no nos oyeron, partimos al exilio.

    Estos jovenes de ahora tienen la gran virtud de manifestarse desde la soledad de los huerfanos. Mi gran respeto hacia todos ellos.

  4. Muchas gracias por este escrito, que he disfrutado mucho. Tratare de dejar un comentario mas extenso mas tarde (ahora ando de prisa). Muy interesante tu comentario sobre la performance de Tania Bruguera. Yo concuerdo contigo en que existio un intento de manipular el trabajo, aunque tambien creo, sin necesariamente discrepar con lo que tu afirmas, que la participacion del publico fue algo que se le escapo de las manos a la institucion. No se esperaron, me parece, esos gritos de libertad, ni el entusiasmo de todos los asistentes. Pero luego comento mas. Gracias nuevamente por este articulo.

  5. Esos muchachos tienen el síndrome Dos Ríos, están ligeramente acomplejados porque no quieren sentir que dejaron de hacer algo que podría haber servido. Como Martí, que después de haber hecho todas las gestiones para la guerra, sintió que su trabajo no estaba completo si no iba a la guerra también, a tirar tiros. Más o menos es la idea que me llevo por el post de Claudia sobre el viaje de Ciro y Claudio a Placetas, no quieren dejar de hacer nada, bueno o malo, porque están hartos de que no se haga nada. Por eso Yoani le plantó cara a Mariela, por eso apoyó a OLPL, para hacerle al gobierno un «i get in your face» como dicen los americanos. Son, diríamos, errores de impaciencia y coraje.

  6. Hola a todos, disculpen no les responda uno a uno, tengo que salir corriendo también. Sólo una cosa, no creo que cometan errores. No creo que estos jóvenes cometan errores, pero sí creo que los tratarán de usar y harán lo máximo para usarlos a su favor.

  7. Esta muy bien tu analisis Zoe, gracias por el recuento del arte en los ochenta, que he leido muy detenidamente. Mas tarde le hago un link en mi espacio si es posible.

    un saludo,

    G

  8. Que bueno esta este post! Hablanos mas de esa epoca, siempre oigo hablar de esos anos como magicos.

  9. Los años magicos!

    Esos me los perdi, porque ya me habia montado en un bote ( en realidad yate de 2 camarotes, pero repleto con 80 mas ).

    La llegada de la comunidad causo un gran desasosiego en los estudiantes del ISPJAE. Recuerdo que pasabamos el tiempo discutiendo ( en los equipos de estudio ) las incongruencias de la politica del momento, aun con mucho cuidado, por si acaso. Y en eso llego la limpieza de la Universidad, otra vez!

    Sigilosamente, sin que nadie prestara atencion: se paso un comunicado o proclama por todas las aulas, recaudando firmas: los estudiantes estaban de acuerdo en hacer el Servicio Social dondequiera y por el tiempo que lo necesitara la Revolucion. Eso fue en Diciembre de 1979.
    Muchos no lo firmamos: el temor era que nos enviaran a Angola!

    En Abril de 1980 nos cayo el rayo!, por los mismos dias del Mariel y la Embajada, comenzaron las reuniones en la Universidad. Los que no habian firmado el documento, fuero expulsados!

    Recuerdo que el ‘defecto’ de uno de nuestros compañeros de estudio es que traia todo los dias un diferente ‘pullover’, que le enviaban los familiares desde los Estados Unidos: expulsado!

    El defecto de otro era que no participaba en las actividades de la FEU: expulsado!

    Y asi, una larga lista.

    Una compañera de estudios, española y miembro del PSOE se levanto para protestar, incredula de lo que estaba ocurriendo!

    El estreno del documental de los Areitos, me hizo pensar que ellos ( los Peter Pans ) no se habian perdido nada. Fue muy interesante e instructivo: los Areitos-Peter Pans todos con problemas existenciales porque no habian podido participar en la construcion del socialismo y yo, que lo habia vivido: la siembra de pangola, las ORI, la micro-faccion, las UMAP, Camarioca, el castigo en la agricultura a los que habian pedido la salida del pais a traves del Puente de la Libertad, las escuelas al campo, el cordon de La Habana, el corte de caña, las becas militares, etc.,etc, habia llegado a la conclusion de que aquello no servia para nada; la unica opcion era irse, como pudiera y por donde fuera!!!

  10. Muchas felicidades a la autora por sus memorias. Son tan valiosas como necesarias para ir construyendo la memoria colectiva de lo que ha pasado durante estos años tan oscuros para Cuba. Igual digo de los otros comentaristas que han colaborado con sus testimonios personales.
    Coincido que por mucha vuelta mediática de manipulación que hagan, gracias a internet tenemos constancia del comportamiento valiente de esas personas en el performance. Recomiendo que lean también la respuesta de Yoani Sánchez en su blog a la censura oficial de la bienal.

  11. Lamento no estar de acuerdo en muchas de las cosas que apuntan sobre la generación del 80 tanto Zoé Valdés como los que están interviniendo en el blog. Tal vez por olvido, porque ciertamente fue una década convulsa y movida de la que ha transcurrido tiempo, tal vez porque en la distancia tendemos a sublimar aquellos hechos en los que reparamos y hacernos miopes ante los hechos que no nos interesaron; la década del 80, a mi modo de ver, no fue homogénea ni en cuanto a su forma, ni en cuanto a su contenido y mucho menos en cuanto a la generación que la protagonizó. Para mí, hubo más de una generación en la década del 80 y cada una con características muy dispares aunque conservarán las mismas raices.

    El 80 entra con el pie izquierdo. A principio de Marzo (si mal no recuerdo) ocurren los hechos de la embajada del Perú. Este fenómeno no era ya una situación aislada, se venían produciendo incidentes de este tipo desde hacia meses con bastante frecuencia. Después del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado en el verano del 78 y en el cual la juventud sólo aparentaba una homogeneidad de tendencia, dejémoslo así. La situación del gobierno era muy dura en el plano económico y lo lleva a “aceptar” el diálogo con diferentes grupos de “izquierdas” radicados en el exilio y en Puerto Rico. Entre ellos estaba y participaba de una manera muy activa Lourdes Casal, que ya menciona Zoe en su artículo y que a mi modo de ver fue el alma y el cerebro de esta movida, que además tenía como tropa de choque a Areito, la brigada Antonio Maceo y algunos intelectuales y jóvenes de la burguesía cubana “desraizados” en el exilio. Nunca en mi vida había escuchado tanto esta palabra.

    El movimiento se centraba fundamentalmente y aparentemente en la necesidad a un discurso de dialogo entre las dos orillas, sin embargo muy inteligentemente supieron proporcionarles a Castro una infraestructura necesaria y una mano de obra barata para el desarrollo del lucrativo monopolio de los primero viajes de exiliados a Cuba. Nunca se había pagado tanto en Cuba por el dolor de la distancia del que Castro se benefició en su totalidad. Estos viajes del dolor y la esperanza comenzaron en Enero del año 1999. Tendría yo muchas anécdotas que contar un día, pero hoy no es momento. Sin embargo nadie había calculado que anivel social sucedió algo inesperado, la pólvora no estaba mojada, ni adoctrinada por el Festival, la pólvora estaba seca y a mediados del 1999 la mecha estaba encendida. Recuerdo que había un chiste popular que decía: “te cambio dos tíos en Angola por uno en la comunidad.” Los círculos intelectuales cubanos se removieron en todos los sentidos, unos con rabia y otros con miedo. En las dictaduras siempre hay una gran parte de la reacción que es miedo. De esta época hay un libro de Eliseo Alberto muy bueno donde el narra hechos personales y familiares. La calle, la ciudad se puso como nosotros decimos: en-candela. El gran telón del teatro social se había levantado y se miraron de frente las dos realidades. Del llanto y la emoción se pasó a la observación y al análisis y de aquí a la solución y la huída. Falto a la verdad al plantear que las dos realidades se vieron tal cual eran, pero en realidad las miserias de la orilla de enfrente eran nimiedades al lado de la situación general de la isla.

    Recuerdo que todo hervía. Nunca se discutió más de todo, ni se defendió más todo con vehemencia. Al gobierno se le habían ido los cálculos de sus manos. La válvula de escape fue Mariel y él es un hombre que cuando se equivoca recompone los hechos con tanta habilidad y rapidez que parece que no se ha equivocado. El año 1980 se llevó más de 182 mil cubanos, y miles de ellos muy buenos, a pesar de toda la instrumentalización para sacar la escoria. La década del 80 en Cuba comienza con una juventud guillotinada.

    A mediados del 81 y después de varios viajes y componendas entre él y Brevniev, hay un reajuste el la venta del petróleo excedente a cambio del papel que tienen los cubanos en Angola y a consecuencia de los problemas que habían sucedido a nivel social. A nivel económico hay una mejora sustancial de la vida. Aparecen los mercaditos, los productos de ropa y alimento necesarios, y hasta con alguna futilidad, eran vendidos en el mercado paralelo a unos precios enormes pero la gente trampeaba, el cubano es muy inteligente. Pudiera citar muchos más detalles pero todo ello apaga la mecha, y moja la pólvora durante un buen tiempo. El nivel de la crítica disminuye. La gente comienza a hacer las guardias del CDR y a repetirse como papagayos: que ahora si íbamos a contraír el socialismo. Si no hay nada tan dañino para la intelectualidad del hombre como proporcionarle confort material, el seudo es peor aún. Muy pocos volvieron hablar de libertad de expresión. A esos a los inconformes, las putas, los maricones y los traidores ya se les había dado la oportunidad de irse con sus iguales.

    A mi modo de ver no hay un resurgimiento del movimiento intelectual contestatario con fuerza que busca una expresión distinta, aunque dentro de los cánones establecidos de protección, hasta pasada la mitad de la década. Pasados los primeros años de bonanza con el estómago lleno, la piel limpia y calzoncillos nuevos; si comenzaron a surgir estos movimientos, y coincido con Zoe. Sobre todo se hicieron visibles estos movimientos en el mundo de las artes plásticas. Una serie de hechos como los que se vivieron en el Castillo de la Fuerza denotaron personalidad artrítica, valentía política – social y deseo de cambio; aunque no se supiera para donde en ese momento. Ahora bien, no todas las manifestaciones de la cultura eran así, la literatura estaba más apagada, es verdad que es un medio que necesita de más recursos para su divulgación y era muy socorrido tomar unos tragos tranquilos con el carnet de la UNEAC a precios módico. Nunca más se repitieron aquellas noches de coloquios intensos, interminables y valientes (1978 y 79) en Teatro Estudio. La mayoría de la intelectualidad oficiosa se movía al son de las supuestas libertades sexuales. Se ponían como ejemplo de desarrollo las obras de teatros con desnudos integrales que se presentaban en la cartelera de la Sala Teatro Sótano, o lo que era peor, los discursos de viejas glorias literatas que de un tintazo, después de tanta sequía, confraternizaban a Marx, con los Babalaos y los bautizaba el mismo Cristo en persona por inmersión submarina en los ríos del olvido de sus prosas sin agua. Esto era lo más elevado de la intelectualidad, al menos se planteaban problemas en estos momentos. Otras ramas, no menos artísticas y creativas, como por ejemplo: el Ballet, las orquestas de salsa que se multiplicaban como los panes y los peces, y los artistas plásticos que a través de la apertura simulada de Marcia Leiseca se iban con su música _y sus obras_ a florecer en otras partes; importaban las modelos llamativos, hacían gala de los microondas y destroza-residuos-de-fregaderos-electricos, y sobretodo, la mayoría deslumbraba a sus vecinos con la pacotilla más fosfofosforiortera, con la sonrisa en los labios, la liviandad en los movimientos y la sensación de ser distintos. No quiero, válgame Dios, incluir junto a los anteriores a aquellos que desde y en el extranjero pasaban ya todo el año componiendo odas musicales para estrenar en “Julio como en Enero”. Estos son de otra raza.

    Se va finalizando la década de los 80 y coincide con que Brevniev muere y Gorbachov comienza a hacer los primeros ensayos para jugar con candela sin quemarse. Al finalizar la década si se vuelve a ver una juventud dispuesta, luchadora, creativa, cambiante, arriesgada; pero a mi modo de ver, y reflexiono en voz alta ¿No estaría relacionada estas situaciones de escasees que se iban imponiéndose paulatinamente hasta dejarnos sin luz?. No tengo respuesta, pienso que no hay nada que haga florecer, más agudo y mejor el intelecto, que el hambre en todos los sentidos.

    La generación del 80 dentro de la Isla es una, pero con características tan distintas que parecen muchas moldeadas por los diferentes momentos socio-económicos que va viviendo el país.Al final, no hay nada más cierto que aquello que dice “el hombre piensa como vive y no vive como piensa”, que mi abuela traducía del alemán más germano al cubano más sencillo como “dime lo que comes y te diré lo que ……..”

    Disculpen la extensión. Ahora revisaré lo que he escrito pero tengo temor a que me quede más largo. Yo pienso que soy medio cubano porque siempre me paso. Gracias a Zoé por tu artículo y mil gracias más por poderme expresar en tu blog.

  12. He vuelto a leer a este texto, y creo que ha sido, con toda sinceridad y respeto como lector tuyo, uno de tus mejores ensayos que hasta el momento he leído sobre este periodo. El tono es moderado y ecuánime, muy analítico, se balbucea en las fosas del pasado, pero no se cae en la estéril discursividad de la añoranza. Es una narrativa bellísima, la verdad – llenas de imágenes muy memorables, al menos para mi. De mas está decir que en la segunda parte del escrito, cuando se habla del affaire de Bruguera, has llegado por tus experiencias, a conclusiones similares a las que yo llegué a través de la teoría y del cuestionamiento del poder sobre lo de Bruguera.
    Por eso te leo y te admiro – estos son los momentos de brillantes que parecen fuegos artificiales en el cielo, como solía decir Kant.
    Un abrazo,

    G

  13. Sabias palabras.Muy bueno ese recuento desde tu punto de vista personal de esos años ’80s.

  14. Te agradezco mucho que retomaras los puntos que estoy defendiendo desde hace unos dias y por los cuales por poco me dan un mitin de repudio. Hay una memoria historica, en mi blog señalo a otros artistas y pronto saldran algunas entrevistas de aquellos tiempos. Queda aun mucho por rescatar.

    Sobre Yoanni, quien tiene mi apoyo incondicional, tambien he alertado de que abandonen esos comentarios penibles en su blog, sobre gestiones y apoyos desmesurados para que le den premios. El que desee hacerlo, es su derecho, no tiene que señalarlo ni esperar publicidad por ello. Yoanni tiene talento para escribir y testimonia con acierto su epoca, por eso se le respeta. Gracias.

  15. Usted y yo estamos en veredas opuestas Zoe, pero siento la necesidad de leer este blog, es como un embrujo que me atrae, lo leo sin opinar. Aprendo muchas cosas aqui, me enojo con otras. He disfrutado este relato como pocas veces. Y también quiero reconocer que me he equivocado en algunos comentarios que hice anteriormente, por lo que le pido disculpas si hace falta.

  16. José Palacio, estoy de acuerdo con usted, con el contexto anterior al fenómeno de los 80, no creo que estemos en desacuerdo. Margarita, es cierto, creo que deben ser cautelosos. Gracias, Santiago. Gerardo, que venga de tí es un elogio que aprecio enormemente, tu crónica ensayística de tu viaje a Nueva York es magnífica, tengo que volver y leerla despacio nuevamente. Gracias a todos. A Diana, Eon Flux, muy cierto. Ruppert, que nos veremos pronto. Gracias, querido Juan, Cristina, Manuel, Eufrates, admirable su comentario, Menéndez Conde, muchas gracias igualmente.

  17. Rosana, gracias, todos nos equivocamos. Yo, mil veces. Todos tenemos exabruptos, yo la primera. Nada, muchas gracias, y le agradezco que lea este blog, un abrazo.

  18. Llego tarde a los comentarios, no sé si repetiré respecto de ellos.
    Anyway, aquí va: muy necesario artículo, más que lúcido, sencillamente la verdad, lo que es, lo único que hay.

  19. Yo me acuerdo que en los ochentas hubo un grupo que se llamaba «Arte Calle» que puso La Habana caliente con algunas cosas que sus integrantes pintaron en la calle Zapata o en Linea, ahora no estoy seguro exactamente donde, pero si se que «Arte Calle» fue muy nombrado, vox populis, por esos años.
    A mi modo de ver, la realidad es un poliedro con mil facetas; cada quien narra la arista o la faz que le toco vivir, y no por eso disminuye el valor de su testimonio.

  20. Santiago, de Arte Calle hablo en mi post, incluso digo que los performances de Arte Calle se pueden ver en http://www.telebemba.com, gracias por participar en este blog.

  21. Zoe, puede escribirme sobre «Pepe Kruschev», o «Pepe Antonio», como le llama aqui?

  22. jag, ya he escrito sobre José Antonio González en otras muchas ocasiones, sobre todo en mis novelas, le recomiendo La cazadora de astros. José Antonio González fue durante años el presentador del programa de televisión, sumamente popular, Historia del cine, era, como supongo usted está enterado, un crítico de cine importante. Lo conocí en los años ochenta, fue mi esposo hasta su muerte, en un accidente de avión, duramos 4 años. La historia más larga, y más precisa, está en varios de mis libros, contada en forma de ficción. En La Ficción Fidel también hablo de él de manera más clara, como hice aquí, aunque el tema son los años 80. José Antonio González fue vocero del ministro de cultura por unas meses, trabajo al que renunció, para ser Director de Relaciones Internacionales del ICAIC, hasta su muerte. Por su historia personal fue un hombre muy simpatizante del régimen, aunque crítico, ampliamente crítico.

  23. Muy buen artículo. La plástica cubana de los 80 y principios de 90 fue lo más grande de la vida y yo tuve oportunidad de disfrutarla en esa Habana que parecía una gran ciudad.
    En cuanto a la manipulación, yo no tuve el «privilegio» de ser uno de los niños lindos de la Guevarona, lo cual resultó ser una verdadera suerte. Lo he detestado siempre por corrupto y por falso intelectual. Es de lo más vomitivo del régimen.

  24. Zoe
    Gracias.
    Supe de ud por Jose Antonio Gonzalez (jag). Le quise mucho a pesar de sus creencias, todavia le quiero como si estuviese vivo, en algun lugar, lejos o cerca, y va a llegar a mi casa, con alegria, como siempre, en cualquier dia, sin avisar generalmete, pero en el momento adecuado siempre. El no estaba con el regimen, estaba mas alla, pero en la obscuridad. Yo solo queria saber si la verdad le habia iluminado y pensaba dar el paso, pues siempre me parecio raro que tuviese una relacion con usted, siendo como era.
    De nuevo, gracias por su respuesta. Un abrazo. M

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