Fragmentos de Bailar con la vida.

Bailar con la vida es una novela que publiqué en el 2005 en Planeta, España, ahora la acaba de publicar Gallimard, lleva ya tres ediciones. La novela está dedicada a Isis Wirth-Armenteros; escribiendo algunos capítulos sobre uno de los personajes, que es el fantasma de Vaslas Nijinsky, pensé mucho en ella, en su delirio por el ballet, en su sabiduría. He aquí varios fragmentos de la novela y videos donde se ve a Nijisnky, una rareza encontrada en el tubo:

“…Vaslav Nijinski se volvió sicótico a los treinta años, o sea, el diagnóstico fue declarado a esa edad, pero él ya venía dando pruebas de sus complejos trastornos desde hacía bastante rato. Un alma llena de presentimientos, de dudas, espasmos cuyos temblores él escribía en el aire y con el cuerpo. Nijinsky sentía demasiado su sangre y su estómago, así percibía el peligro y el milagro, dos palabras muy similares. Escribió que sólo volvería a danzar cuando sus intestinos estuviesen vacíos.

Emergí del agua, fría ya entonces, y después de secarme y vestirme, un ligero escozor de hambre atacó mis tripas. No voy a escribir con el estómago lleno, pensé, igual que Nijinsky. Cuando iba de la cocina al cuarto extrañé la presencia de un hombre o de una mujer que me amaran, y que me hicieran el amor, sobre todo con amor. Pretextos para no sentarme frente a la computadora, claro; primero el apetito, luego… Luego el otro apetito. Estaba sola, lo que siempre he ansiado, y no conseguía concentrarme en el texto apenas garabateado. La caligrafía de una mano, la ortografía de la mente: sensualidad y metafísica.

¿Por qué necesitaba despejar mis ideas negativas en solitario? Pues porque ya estuve demasiado acompañada y no sirvió para nada, sólo para martirizarme. Sí, yo he sufrido lo suficiente por unos cuantos abandonos. He desistido de reiniciar el desbarajuste de los sentimientos en nombre de la familia, el matrimonio… y todo aquello que ya no considero posible, al menos en mi vida. Se pierde tiempo con los enamoramientos, banalidades típicas de la adolescencia; aunque es cierto que en los regodeos del esparcimiento sensual se encuentra el verdadero misterio. Prefería deambular del conocimiento al orgasmo, eliminando el campo costumbrista de la perdurabilidad de las convivencias.

Lo fascinante es la seducción, lo estimulante es el goce. ¿Para qué declararse en mutuo contrato de eterno amor cuando la sustancia impalpable de lo efímero es lo que alimenta la pasión? No podría soportar mirar la televisión al lado de un tipo, noche tras noche, mientras masticábamos como monos un puñado de cacahuetes. Siempre fui muy madura para elegir la soledad, y de vez en cuando alquilar un buen amante podía ser muy excitante para la inteligencia, justo en el intermedio en que decidía cambiar de modelo de consolador, escogiéndolo más tarde en el peep schow de la esquina.

Entonces acudía al delirio, contratado el amante, me inventaba una trama, ardides incluidos, pero asumidos con sinceridad. En una palabra, fingía que me enamoraba, o quién sabe si mi otro yo amaba de verdad. Los tipos terminaban siempre por defraudarme, aburrida de sus actitudes evidentes. La evidencia mataba el entusiasmo, era tan obvio como que mi abuela dejó a mi abuelo a cargo de cinco hijos para largarse a hacer teatro. Y con mujeres, ah esa facilidad de sofisticar las perseverancias con ambigüedades resulta tan antiguo y ruinoso, tan poco convincente desde el punto de vista de que la ternura es más ambiciosa que el deseo. Nunca me había decidido a acompañar mi vida con personas de mi mismo sexo, pasados los albores de la seducción, el amor muta en obsesión, y la dulce persuasión en posesión. Lo peor es cuando ellas se empeñan en superar en dominio a los hombres. Imposible, cómico. Yo me hallaba en el medio. Abierta a lo posible, sin esfuerzos. Intrigada por la muerte. Dadora de placer, en cuerpo y escritura. En espera del alma capaz de comprender la mía. Cuerpos, ah cuerpos, que sobraban en mi cama. Nada más vacío que un colchón repleto de carne hambrienta. Era una experta en deshacerme de las sobras, y vencer, otra vez sedienta e infinita, a la fuente que -contradicción imposible de eliminar-, colmaba mi sed…”

“…Terminé las compras, devoré unos linguinis alla frutas di mare en un restaurante dentro del mall, y cuando me dirigía al parqueo donde había guardado el automóvil me invadió la duda. ¡Qué imbécil! ¿Cómo no le pregunté a la sirvienta la hora de llegada de Richard? Va, y todavía podía verlo antes de mi cita con Leo. ¿Y si no me llamaba? ¿Y si ni siquiera se acordaba de mí? Pasé el resto de la tarde atareada doblando ropa en la valija nueva y reconcomiéndome los sesos. Luego me puse a leer otra vez el libro de Nijinsky, y es que por aquella época me dedicaba a escribir sobre las psiquis de los bailarines. Tenía una columna en un periódico dedicada al tema, a la cual luego renuncié para escribir ficción. Creo que fue un error. Nijinsky y yo hubiésemos sido magníficos amantes, dos esquizofrénicos sicóticos. Ningún médico me lo había diagnosticado, pero no me hacía falta el dictamen de un especialista para reconocer mi deplorable estado creador.

Llegó la hora de partir a mi encuentro con Leo; y Richard sin dar noticias suyas. Paró el mal tiempo, la tierra olía como nunca, y las palmas desprendían un humo que se empantanaba encima de los techos. Me dieron ganas de revolcarme en la hierba mojada; al salir descubrí dos lagartijas enganchadas. Las atrapé, las separé, y me las colgué por las bocas en los lóbulos de mis orejas. Apretaron fuerte las mandíbulas, con pavor de caerse. Me pregunto qué haría yo si en medio de un palo fabuloso unas manos gigantescas me separaran y me pusieran colgada al abismo sostenida con mis dientes. Creo que me comportaría exactamente igual que una lagartija, mordería trituradora, y de un hilo resistiría hasta que desfallecida me despetroncaría contra el pavimento.

Leo me aconsejó mientras mostraba repulsión que me quitara esa atrocidad de las orejas, que era una asquerosa, además estaba llamando la atención de mala manera. Mucha gente se me quedó mirando a la entrada del cine, dudaban si aquel pataleo de colas era de verdad, o correspondía a algún truco mecánico. La película, elegida por Leo, era un bodrio de robots y marcianos. Antes del final tuve que salir a fumarme un cigarrillo, no soporto esa clase de películas de rostros de acero cosidos con alambres y con bombillos por ojos. No pude fumar, siempre se me olvida que ya no fumo.

A los cinco minutos de estar fuera vi pasar por la acera de enfrente a Richard acompañado de una mujer altísima, pelo rubio con mechas color caramelo por la cintura, piernas torneadas, de envidia. Entraron en el restaurante italiano. Se me hizo un nudo en las trompas de Falopio. Igual Richard tenía una amiga que se llamaba Margot Fontayn y ahora ella estaba aprovechándose del recado encargado a la criada.

Sin vacilar pedí a Leo, cuando surgió jubiloso de entre los demás espectadores que me llevara a cenar enfrente:

-¿Al mismo restaurante que te invité hace dos semanas? Te negaste asegurando que era mediocre.

-Me han dicho que han renovado al cocinero.

Nos ubicaron en una mesa cercana a la puerta, tuve que disimular e ir al baño para poder localizar la mesa donde Richard y la larguirucha conversaban con los rostros pegados. Al salir del baño él me vio, yo desvié la mirada.

-¡Hola! –fue él quien se levantó de la mesa, de lo más natural; estaba muy atractivo, con un traje negro de Gianfranco Ferré.

-Hola –extendí la mano y él me atrajo a la mesa.

-Te presento a mi hermana, Adriana. Está de vacaciones, vive en Italia –la mujer se levantó y me besó dos veces en las mejillas-. Estuve llamando a tu celular pero no respondía. Has perdido mi tarjeta, lo sé, se te ha caído al salir de casa.

Afirmé mientras actuaba sofisticada indiferencia. Su hermana mojó sus labios con la lengua y me latió el bajo vientre.

-¿Quieres sentarte? –invitó él sonriente, con esos dientes blancos que me mataban…”

“…Por fin, aspiré y escupí la luz, como si pariera por la boca, y el relámpago se apoderó del núcleo, dio blanco en el centro de la diana, acuchilló al corazón. El Fauno. Nijinsky interpretaba L’ après-midi d’ un faune, una de los más eróticas danzas de la historia del ballet clásico. Y él la revivía como un demonio.

Excité a todo el mundo y me fui. Escribió en el océano de los cuadernos Vaslav Nijinsky con el cuerpo alterado y desnudo. Nijinsky se acostó encima de la carne tibia y palpitante de Canela, entreabrió el sexo femenino con la lengua, y después con el rabo la obligó a escarranchar los muslos. El ruso también atrajo al gitano, y mientras hundía su enorme pinga en el hueco húmedo de la rumbera, lamía las tetillas erizadas de Juan. Ada chupó la mandarria de Pupy, y cuando estuvo a punto de correrse, cambiaron de posición, Pupy sentado en un taburete, ella encajó su culo encima, limándole la cabilla. Canela se puso a chupar la pepita de Ada, a dar lengua con los ojos en blanco. Y Juan se dejó desvirgar por el sainete póstumo, Nijinsky tiraba de sus cabellos, como si lidiara con las bridas de un corcel bravío. Después fue Juan quien le mamó los huevos a Pupy, y éste le rompió los pliegues del ano a Vaslav. Ada y Canela reventaban una tortilla, frotando los pubis en puro frenesí.   

         El aplauso retumbó en el teatro. La gente caía rendida ante la magnífica obra de los artistas. Éxito total en Londres. Tom Bent y Cath escuchaban y contaban los aplausos como el gracioso tintinear de monedas que caían en una alcancía del tamaño del planeta, y aplaudían ellos también. Los artistas saludaron, tuvieron que repetir reverencias en siete ocasiones. Ovación de catorce minutos. Juan y Canela invitaron al empresario a que saludara con ellos al público. Lord Bent fingió timidez, al punto falsa sumisión ante el reclamo de sus contratados. Liú jeremiquiaba emocionada. Ambas nos hacíamos las duras, pero teníamos los lagrimales fáciles. El teatro entero se había puesto de pie, Richard enlazó mi cintura con el brazo izquierdo, la mano derecha extrajo un solitario del bolsillo del pantalón. Sabía que yo sólo tenía el liguero debajo, nada de bragas, e introdujo el anillo de compromiso en mi sexo…”

“…Allí estaba Nijinsky coronado con un halo nacarado, adornada de bucles en desorden la frente sudorosa, los ojos brillantes, pero hundidos.

-Sí, el Fauno soy yo. Compuse ese ballet sobre las bases del deseo. Lo habrás leído en mis diarios. Escribí esas líneas con la pinga parada, excitadísimo y gozador, sobaba mi tolete con ambas manos, así. Quería escribir sobre mi vida de artista. Me sentía nervioso, pues me masturbaba mucho, fijo en mi morronga encabillada, y me excitaba de nuevo, y escribía sin cesar… No podía impedirlo. Esto lo habrás leído también. Lo conté en mis diarios.

-¿Qué quieres? ¿Templar?

-Templar o bailar, tú y yo sabemos que es exactamente lo mismo.

Ella puso el bolso en el borde de la acera y se entregó a los brazos del ruso, aprisionada en sus músculos los huesos traquearon, y danzaron a todo lo largo de la calle. Y mientras bailaban, y levitaban, hicieron el amor, trascendidos a la dimensión del sueño. Transidos.

Tocó de nuevo el pavimento con los pies. El Fauno escapó a refugiarse en la penumbra. Se encogió de hombros ante esta inesperada fuga, más acostumbrada a esos trances. A esos transes. A unos pasos del edificio, hurgó en el bolso, buscó las llaves mientras tarareaba:

-La china que yo tenía

cuando la volveré a ver,

era una manzanillera

que me dejó de querer.

Yo la vi, yo la vi, ay, yo la vi

Y ella no me vio

Estaba comiendo mango

Sentada en el malecón…

Extrajo las llaves y las meneó al ritmo de la melodía, sin percatarse que la silueta de un hombre pisaba sus huellas. Más próximo, el perseguidor apuntó a su cabeza con el lente de una cámara. Disparó el flash. Ella se viró, no pudo reprimir su asombro. El volvió a manipular el obturador. Esta vez sostenía la cámara con la mano izquierda, con la derecha empuñaba la pistola de Dora. Retrató al mismo tiempo que disparó sobre Canela…”

17 Replies to “Fragmentos de Bailar con la vida.”

  1. Hace unos dias recibi la obra y me tiene fascinada. Su frase and I quote: “El arte, entre otras cosas, es premonicion…” me ha hecho pensar.Tambien como se desarrolla la relacion entre escritor y su editor. Como define la amistad, etc es algo para compartir. Por lo que le envie de regalo a July del Rio una copia para poder debatir y disfrutar esta obra de arte con alguien especial…Gracias Madame Valdes, Ud como siempre, inspirando con su pluma.

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  2. No he leido tu novela Bailar con la vida, y ya me lo estoy reprochando. Estos fragmentos que acabo de leer me llevan ahora mismo a Amazon a buscarla. Excelente!

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  3. Me encanto la novela, siempre me he preguntado por que Ilum Perdu fue editada como noveleta en frances, y en espanol es parte de Bailar con la Vida, en la traduccion mas reciente aparece IP como parte de BCV?

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  4. Gracias, Frida, me alegra que se la recomiende a July del Río. Gracias, don Eufrates, saludos. Gracias CS, Ilam Perdu fue un encargo para una publicación veraniega, luego yo me embullé y seguí escribiendo la novela. La noveleta o relato se convirtió en Bailar con la vida.

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  5. MUJER APARENTEMENTE DE LOS ETERES MISMOS
    GRANDES IDEAS VIENEN A TI DONDE NO TIENES
    QUE ESFORZARTE CREATIVAMENTE.
    SI ERES GRANDIOSA.

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  6. Maravillosa! Siempre la recomiendo. La version en frances le hace merito, te he y la he usado de regalo varias veces.

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  7. Oh, Zoé, volver ahora a estos fragmentos de tu Nijinsky me coloca en estado de enorme dicha, bien recóndita.
    El retrato que haces es insuperable: creo que nadie ha logrado ver tanto, y tan bien, y de una manera tan completa, esencial y poética, en el “misterio” de Nijinsky.
    At last, gracias por los videos, and at lasr but not least, gracias, encore.

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  8. No la he leido, pero es muy divertido todo este fragmento.
    Cuando las palabras se incorporan a mi vida como reflexiones propias, me gusta lo que estoy leyendo.
    Me quedé con ganas de saber qué había sido de Richard, si su hermana Adriana había regresado “ilesa” a Italia y si las lagartijas a las que le habían cortado el palo mas frenético del año, se habían encontrado de nuevo y lograron sobreponerse al trauma de quedarse a medias.

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  9. isis me alegra que allas triunfado y que pienses de esa manera elena la de al lado de tu casa en cuba

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  10. zoez soy estudiante de literatura, y en mi especialización me toca realizar una ponencia, y leí los secretos de la habana y me fascino, por eso escogí una obra tuya y la que me pareció interesante para dicha ponencia sobre literatura erótica fue bailar con la vida eres genial te deseo muchos existo

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