Abu sí, Bibi no. Charlie Bravo.

Abu sí, Bibi no.

Por Charlie Bravo.

Apesta el aire de Washington con un hedor impensable.
El B’rak Hussein recibe a bombo y platillo al jefazo palestino -que
llaman presidente por aquellos lares, Abu Mazen- en plena Casa Blanca.
Al contrario, escupe en la dirección de Israel y declara que se deben
destruír los asentamientos judíos en la Cisjordania porque segun él,
esto ayudaría al proceso de paz. Querrá decir al proceso de extender la
paz de los sepulcros. Muy interesante, el actual inquilino de la Casa
Blanca rehusa reunirse con Bibi Netanyahu, y en reunión con el palestino
le culpa por las desgracias de aquella tierra, sin mencionar los cohetes
Qassam -que no son caseros como dice la prensa- que llueven sobre los
asentamientos judíos en cualquir día de la semana. Al parecer, todos y
cada uno de esos misiles lleva un mensaje de paz escrito con explosivos.
Lo cual viene muy bien en retórica del terror.
El B’rak Hussein incluso niega la posibilidad de crecimiento de los
asentamientos legítimos debido al incremento poblacional. La demografía
solo la considera importante cuando se trata de darle cabida a los
nacidos bajo la media luna. Los nacidos bajo la estrella de David,
bueno, a esos no. No solo se trata de llamar al desmantelamiento de
asentamientos ilegales -y aqui veamos: es politicamente incorrecto
llamar a un inmigrante ilegal por ese nombre en los Estados Unidos, pero
la palabra escogida para llamar a los colonos judíos que hacen
reverdecer las secas tierras de la Cisjordania es precisamente esa:
ilegales.
Dice el B’rak que hoy por hoy, Israel tiene que dar aún mas territorio a
los palestinos, para que regresen los desplazados en 1948 -y su
descendencia. Ese es el plan, destruír a Israel con la bomba
demográfica. Dejar que la población palestina crezca mientras se les da
un subsidio americano hasta que sean mayoría en Israel y la hagan
desaparecer por arte y efecto de la democracia que tanto aborrecen los
simpáticos muchachos de Hamas, Al Fatah, y sus demás compañeros de
juegos. Seguro le ha regalado Abu Mazen al B’rak una pañoletica
palestina y quien sabe si un Korán. No quiero ni pensar qué regalo le
habrá hecho el Obamatrón con el dinero de los contribuyentes.
El orejudo ni siquiera le tira de las orejas a Abu Mazen.
Abu Mazen dice que su objetivo no es destruír a Israel. Por cierto,
Santa Claus existe.
La prensa americana -a veces tan antisemita como un diario soviético- se
refocila en la declaración de que el discurso a la Umma, programado para
el próximo cuatro de junio en el Cairo, no tocara el tema del derecho a
existir que tiene Israel. Naturalmente, si no se menciona el conflicto
en la Tierra Santa no se mencionará tampoco el terrorismo palestino, ya
que son problemas inseparables.
Si bien el senado rechaza el plan obamunista de traer a los Estados
Unidos a los terroristas detenidos en Guantánamo para ser colocados en
cárceles de máxima seguridad o ser liberados si «no se les prueba
crimen», el B’rak sale con que usará todos los poderes con que cuenta
para complacer a sus amigos de aquella región. En la misma cuerda, me
cuentan que el congreso aprobó una resolución por abrumadora mayoría
donde se le exige al B’rak garantizar que es un verdadero amigo de
Israel. Las declaraciones de amistad se dan de motu propio, no hay que
pedirlas, digo. Mi escepticismo crónico, y mi desconfianza absoluta en
el B’rak -y en general, en todos los políticos- me llevan a pensar que
no habrá jamás una misérrima mención de lo que en realidad debiera
hacerse: quitarle el voto de confianza al B’rak. Exigirle que pruebe sus
intenciones, y que detalle sus planes. No se le obligará a renunciar ni
se le pedirá cuentas por la traición al unico aliado de los Estados
Unidos en esa región. Su gobierno está abandonando a la única democracia
de la región y para eso se ha burlado de un gran número de un sector muy
importante del electorado demócrata, de los judíos que apoyaron desde su
tradicional color político la elección del B’rak Hussein para que
ocupara el sillón presidencial.
Buyers’ regret?
Ya es muy tarde. Y como digo, cualquier día le agregan un minarete al
Capitolio, le cambian al indio por la medialuna, y se pone de moda el
velo y la burka.

3 respuestas para “Abu sí, Bibi no. Charlie Bravo.”

  1. Charlie, brillante, as usual, y con ese gran estilo.
    Así que le han pedido a Hussein O. una «declaración de amistad»… , no sabía. Too late…, como dices.
    «Por los hechos, los conocéreis».
    Esto, desde que tomó el poder, es un nightmare constante.

  2. Charlie Bravo es un visionario.