Un documental de Serge Moati: «Mis preguntas sobre Cuba».

Serge Moati hizo un documental sobre Cuba titulado Mes question sur Cuba en France 5, lo estrenaron en la televisión francesa hace unos días, cometí el error de verlo dos veces. En primer lugar el documental es francamente malo, sus preguntas sobre Cuba son, desde el inicio, afirmaciones. No hay ninguna duda, él lo sabe todo de antemano.

En sus preguntas sobre Cuba no aparece nadie del exilio, salvo en los agradecimientos, en los que pusieron mi nombre sin consultármelo, no sé por qué, porque no hice absolutamente nada por esa película. Aunque dentro del documental habla de mí y me elogia, lo que creo yo, sin falsa modestia, que me merezco sobradamente. Quiero subrayar que el filme es de esas películas en que no sabes de qué lado está el realizador, si con los indios o con los cowboys, y cuando eso sucede ya enseguida sabes que está del lado de los cowboys, en el lenguaje básico anti-hollywoodense. De los indios, en mi lenguaje, que a mí siempre me han gustado más los cowboys.

Serge Moati entrevista al hijo o nieto de Salvador Wood, el actor comunista, el muchacho no está mal ni bien, está en su miedo, o en su valentía recogida al buen vivir, en su subsistencia, en ese tres y dos que se ha inventado el cubano, un cantinfleo en francés, un francés que debió de haber aprendido cuando su madre o su tía, o su hermana fue agregada cultural en la embajada castrista en Francia; por cierto, la señora Yolanda Wood no paraba de acechar al pintor Guido Llinás con la intención de llevárselo para Cuba. Guido le huía como la peste.

Serge Moati entrevista también a un comunista borrachín francés que es el dueño, al parecer, del Cabaret Nacional, en el Boulevard de San Rafael, donde por cierto, mi madre trabajó. Este francés se ha casado con una mulata rumbera, con quién, si no. El comunista francés habla sandeces del exilio cubano, y dice que todos mienten sobre Cuba y que el país está en guerra. Me extraña ver a un comunista francés en un escenario de guerra, estarán muy en guerra, pero los planos que se superponen son los de su mulata cantando y moviendo el fambeco a más no poder, o sea, su mujer. ¡Asqueante! Luego, un ex amigo de Severo Sarduy, que había ido a trabajar a la embajada de Francia en Cuba y decidió quedarse también para él, todos mienten, absolutamente todos mienten. En cualquier caso, (cherchez la femme ou bien la folle).

¿Quiénes mienten?

A juzgar por lo que filma Moati el primero que miente es él mismo, el realizador vestido a la manera del chulo cubano de antes de la revolución, y ellos, sus franchutes acomodados a costa del dolor del cubano. Las imágenes de las calles sin asfaltar, polvo y piedra a pulso, la miserable vestimenta de la gente, el aspecto hambreao de la población, la cochinada de las casas, la puercada general, la violencia de los negros (eso fue lo que más me gustó). Ustedes saben que a mí me mata la guapería del negro cubano, y la del mulato, y la del blanco, a mí la guapería me mata, sencillamente. Pues bien, la guapería ya es cosa de finos en la Cuba de hoy. Ahora lo que se usa es la violencia a pulso, la burla con violencia y con descaro, con sangre:

La cámara intenta filmar a un negro que pasa delante del objetivo a mil, pero podemos escuchar y ver su rostro transfigurado, desagradable, nada jocoso y mucho menos generoso con el extranjero, y sus palabras:

-«¿Qué pinga me vas a filmar tú a mí, me vas a pagar o qué?»

Otro negro, los ojos enrojecidos y perdidos en esa aventura de la Marie Jeanne, lo obliga a entrar en su casa de muñecas (nada que ver con Ibsen), con barbacoa destoletá, y espeta al duro y sin guante:

-«Ven acá nagüe, ¿tú quieres filmar el altar? Ven, ven, míralo, ahí está (señala a un altar), one, two, three, four, five (cuenta en inglés y con los dedos dirigidos al lente), son cinco dólares, ¡que yo tengo que comer!».

Y sale de cuadro. Moati no entiende español y su traductor con toda evidencia le traduce lo que le da la gana, es por eso que afirma, en un arranque de cursilería barata, que la gente es tan honesta y tan gentil en Cuba, cuando en ese mismo momento una muchacha se está burlando de él, y otro negro lo están mandando p’a la pinga.

Luego está la entrevista con Wendy Guerra, esa actriz-escritora, «intelectual de culto» -según ella misma-, que han puesto para hacerle la contrapartida a Yoani Sánchez, como mismo pusieron a Senel Paz para contrarrestar a Reinaldo Arenas. Wendy Guerra se le encima a Moati, le dice que ella lo que quiere es una alas inmensas para poder volar, agita sus brazos, y que ella quiere que ese país tuviera unas alas inmensas para poder volar, y vuelve a agitar las pencas-brazos semejante a un cuervo. Le mete el dedo en una verruga de nuevo a Moati, tremenda nota que tiene Wendy Guerra, al parecer, y se pregunta que, cómo alguien que, no sé, por ejemplo, titubea falsamente, que vive en África va a querer opinar sobre Cuba. O sea, la alusión a los exiliados resulta hasta pendeja. Pues mire, Wendy Guerra, cómo puede usted ignorar a tantos escritores exiliados que han opinado de sus países, sin vivir en ellos, y no me refiero a los cubanos, piense un sólo momento, señora «escritora de culto» (iba a poner otra cosa, pero debo comprobarlo primero, en donde iba «culto»), en tantos escritores polacos, rusos, chinos, rumanos, checos, chilenos, argentinos, españoles, tantos y tantos, que por diversas razones históricas, casi siempre dictaduras, han escrito de sus países sin vivir en ellos, y en muchos casos, teniendo muchísima más información y razón que la que promovían otros, los escritores del régimen que ellos denunciaban. Señora Wendy Guerra, espero que pueda usted volar, lo más lejos posible, lo que será un bien seguramente, primero para usted, después para el resto de las personas que piensan realmente en la libertad de ese país. Este es el tipo de escritores que cuando sale de la isla declara que a ellos no les interesa la política, mon oeil!

Por fin, el señor Moati, luego de describir una Habana que él ni siquiera conoce, no sabe ni donde está parado, por ejemplo, frente al cine Yara, añade que por fin, va a encontrar a Yoani Sánchez, dos días han pasado y para él ha sido realmente una tremenda afrenta conseguir a Yoani Sánchez, con lo fácil que es ir a visitarla a su casa, pero él quiso sacarla de su contexto, típico de los periodistas mandados.

La entrevista transcurre detrás de una mata, bajo una pésima sombra que no favoriza para nada a la mujer. Yoani se ve cansada, el rostro ajado, Moati ha conseguido una imagen de ella siniestra. Pero Yoani abre la boca, y es todo lo contrario de Wendy Guerra, ojos limpios, serenidad en los gestos. Dice las cosas como tiene que decirlas, al pan pan y al vino vino. Culmina con una respuesta que desarma al entrevistador. ¿Qué es la Cuba de hoy para usted? Algo más o menos así le pregunta Moati, que espera una zarabanda de ingenuidades, y ella responde con toda la tristeza y la sinceridad del mundo: «Un naufragio». Esta es la Yoani que a mí me prende, la mujer en apariencia abatida por sus circunstancias, que de pronto se pone alas en el pensamiento, y que vuela, de verdad, sin aspavientos, con coraje y calma, con una visión tremendamente razonable de su existencia. No tiene puesto su mejor vestido negro, ni está ni siquiera bien peinada; pero su rostro es limpio y verdadero. Me recuerda, con permiso, a la Yocandra de La nada cotidiana. A mi Yocandra, que ahora mirándolo bien, perteneció avant la lettre a otra generación y, aunque la mía era la de Yocasta y Casandra, con su nada cotidiana a modo de tragedia griega a cuestas.

Antes de irse a Cuba, Serge Moati me contactó a través de una secretaria chilena para pedirme una cita, luego desistió de hacerme la entrevista, así como desistió de hacérsela al escritor Jacobo Machover, ya por ahí algo me olió feo.

Señor Serge Moati, qué vergüenza su documental. Le ruego que me quite de los agradecimientos. Aún cuando más tarde esa productora no quiera aceptar ningún proyecto que venga de mí.

Veo venir el comentario a posteriori de este artículo del señor Moati: «Mi documental no gustó a las autoridades cubanas y tampoco al exilio». Claro, señor Moati, seguramente usted lo hizo con los objetivos contrarios; pero le salió el tiro por la culata.

Con este artículo, firmado por mí, sin embargo, ganó usted un punto a favor. Tal vez lo inviten al Festival del Nuevo Cine Ladino o Letrinoamericano.

Conclusión a la que llegamos algunas personas que hemos visto el documental: En repetidas ocasiones los entrevistados confiesan que hay una generación que no cree en nada, en nada de nada. Y eso es muy saludable. La otra es la violencia de la negrá, eso es evidente en el documental. No saludo esa violencia. No me gustaría que  la gente de mi barrio, donde me crié, sean los primeros a ponerse delante de los tanques. La Habana Vieja y Cayo Hueso no se merecen eso. Me gustaría que fuéramos todos, pero una gran mayoría tuvo que largarse, y la otra, aún más grande, siente pavor.

20 respuestas a “Un documental de Serge Moati: «Mis preguntas sobre Cuba».”

  1. Gracias por evitarme el disgusto de ver el documental. Ese hombre no se ha enterado que la realidad cubana en la isla la conocen mejor los cubanos exiliados que quienes la habitan, que solo tienen acceso a la informacion que les transmite la dictadura. Esta especie de «cubanologo» es despreciable. Excelente tu texto, chevalier.

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  2. No dejaste una i sin punto, por eso los que no te quieren te dicen la tigresa de Paris, pero, que yo sepa, las tigresas defienden con sus garras a sus crias y a su territorio, asi que lo tomo como un gran elogio que te hacen. Suscribo 100% todo lo que dices, excepto lo de la guaperia de los negros, que como folklore, y hasta cierto punto (como la pelicula homonima) da color local y sabor etnico a la isla, pero es algo muy peligroso en el presente y para el futuro, que hay que combatir desde ahora, no se como, lo confieso, pero que me preocupa bastante. Confio que un verdadero estado de derecho y de oportunidades para todos atenue esta tendencia nuestra a la guaperia de barrio y a la chusmeria de sobrevivencia actual, hasta que finalmente vaya a parar como recuerdo al futuro teatro vernaculo cubano, como la inmortal estampa del negrito, la mulata y el gallego.

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  3. Asi que preguntas. Que bien.
    Castro cuenta con un bien surtido establo de versiones clónicas de Lena Riefenstahl, con menos impacto visual, claro, pero con igual entusiasmo pro-totalitario.

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  4. C’ est clair que Yoani Sànchez c’ est «La nada cotidiana».

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  5. Excelente articulo, lo que yo le preguntaria a Wendy, si un exiliado fue preso no puede hablar acerca de las palizas y bayonetazos que recibio, si fue enviado a un campo del UMAP debia coserse los labios? Debia ser mudo acerca de sus memorias de la libreta, las turbas de repudio, la tarjeta blanca, la escuela al campo? Lo que esta pidiendo Wendy es que no hablan acerca de sus memorias, que al fin y al cabo son SUS memorias, no pertenecen a Wendy.
    De paso, eso incluye a un amigo de Wendy, residente en Paris y bloguero, o sera que ese en particular tiene dispensacion de su alteza?

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  6. Pues ni te cuento si vieras el programa que han emitido hoy aquí en España «Andaluces por el mundo en Cuba» La información que han dado los entrevistados es poco menos, que el cubano vive en el paraiso.

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  7. Para Wendy:
    Marti vivio mas tiempo en el destierro que en Cuba, entonces, siguiendo tu logica, no habria tenido derecho a hablar en nombre de Cuba, y resulta que es el Heroe Nacional, y el Apostol. Ya con eso nada mas tu argumento se va al piso, nena.
    Eso es lo que quisiera la dictadura, que los exiliados nos quedaramos callados y no denunciaramos al mundo lo que pasa en Cuba, y con ese criterio vertido la Wendy le esta dando por la vena del gusto.
    Pero Wendy no es nadie, quien se cree ella que es para hablar en nombre de los cubanos; bueno, es una advenediza que trata de nadar entre dos aguas para pescar en rio revuelto, porque si viviera en un pais libre, con libre competencia, tendria que pulirla para ganarse la vida, y alla vive del cuento, viaja de vez en cuando para apertrecharse y poder sobrevivir en la Isla, y asi. El tuerto en el pais del ciego es rey, lo valioso es ver y lograr ser rey en el pais de los que ven, como Zoe.

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  8. Para CS:
    Waldo Navarro, cuyas siglas reales son W.C, pertenece a la misma ralea de W.Guerra; ademas de compartir la W, coinciden tambien en la C, son dos excusados malolientes los dos: plasticos, engreidos, falsos, convenencieros y oportunistas. Bueno, al menos Wendy no roba.

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  9. Todo ese estiercol, pa’l inodoro! El cineasta, la Wendy y todos los que le siguen la rima al cagador en jefe!

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  10. A LA TAL WENDY SI VUELA
    LAS AVES LA DESPEDAZAN.

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  11. Buen análisis, Zoé. Sobre todo para ilustrar a tantos paisanos que
    siguen dando por imparcial o bien intencionado cualquier criterio
    sobre la Isla emitidido por un observador occidental.

    En cuanto a Wendy, admito sin titubeos que en su momento me fui
    con la de trapo. Por exceso de buena voluntad…

    Saludos,

    El Abicú

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  12. Gracias a todos por vuestros comentarios. Un placer tenerlos de visitantes activos. Abicú, yo también me fui con la de trapo, y no sabes cómo. Pero algunos de esa generación va con el cuchillo entre los dientes, sin escrúpulos ningunos.

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  13. la parte de las alas 🙂

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  14. Los tres enigmas de la Turandot china eran la sangre, la esperanza y ella misma (fria, blanca y pura) pero para mi definitivamente es la guaperia de blancos, negros y mulatos cubanos, no puedo evitarlo…….a mi tambien me mata la guaperia, amiga mia. Es el barrio, Migdalia.

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  15. Como el director de ese ridiculo documental, Serge Moati, otrora intimo de los Mitterrand (marido y mujer), también me incluye en los agradecimientos finales, sin haberse tomado la molestia de hablar personalmente conmigo, le pedi insistentemente que, al igual que tu, borrara mi nombre de los créditos y que diera a conocer publicamente mi desacuerdo con su trabajo, indigno de un periodista profesional. No quiero estar citado al lado de un antiguo esbirro del régimen castrista ni de su «angélica» esposa, que se pretenden ambos «exilados». Tampoco quiero darle un respaldo, de cualquier tipo que sea, a los franceses que alli aparecen, ni al comunista casado con la rumbera, ni al antiguo agregado cultural de la embajada francesa en La Habana, Xavier d’Arthuys, quien se ha vuelto un propagandista descarado de los hermanos Castro, después de haber sido amigo de varios intelectuales disidentes de Paris. Basta ya de tanta complacencia y de tanta ignorancia interesada sobre nuestro pais.

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  16. Busqué en youtube y encontré un fragmento de apenas dos minutos y tuve que sonreirme, porque allí estaba la de «grandes alas», me recordó sus andares en algún programa juvenil de hace años, ¡qué ficticio todo! malísima actriz interpretando a una escritora que dice ser rebelde, pero en este caso con causa…vivir del cuento.

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  17. Turandot, es el barrio, Migdalia, que nos sigue a todas partes, gracias a eso… qué te voy a contar… Jacobo, absolutamente de acuerdo contigo, no sólo me molestó el documental, sobre todo aparecer con Massetti y la de La Guardia, parece indicar que leen este blog con lupa, y que Masetti, como mismo hizo en Cuba y aquí en París, se lamenta cuando la blogósfera está tranquila, y entonces se dedica a introducir comentarios en los blogs en contra de todos nosotros, con seudónimos, claro, y a calentar a los demás en contra de nosotros. Sigue este blog paso a paso, se lo comenta a Darío Méndez, toma nota y nombre de cada persona que aparece en este blog e intenta ponerlas en mi contra. No me extraña, es lo que le ha quedado de su época de terrorista.
    Sí, Patricia, una verdadera pena. El video lo pueden ver en los comentarios, gracias a «míralo aquí». No entiendo qué necesidad tiene ella de decir que nosotros no tenemos derecho a opinar sobre Cuba, y a añadir que el mal de los exiliados es el mal de Cuba. Pobre, ¿cuál será el mal de ella? En primer lugar, su mal, que la conozco perfectamente, es el de la mitomanía, entre otros, pero ese es su mal muy particular.

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  18. […] Serge Moati by Zoé Valdés ¿Se acuerdan del cineasta Serge Moati que les presenté en este blog, y que hizo un documental sobre Cuba, estrenado recientemente en France 5? Llevaba desde hacía […]

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  19. […] en este mismo blog lo he criticado por sus impertinencias e imbecilidades sobre Cuba, ver aquí. Yo misma lo he llamado por teléfono y lo he puesto de vuelta y media por su manera de ver a Cuba […]

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  20. Wendy guerra es solo una putita oportunista y barata, y lo que ha logrado, ha sido a base de acostones.

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