Histoire & Liberté. Les Cahiers d’Histoire Sociale.

Histoire & Liberté es una revista de la Biblioteca de Historia Social de Haute-de-Seine, publicada por la Foundation Souvarine.  El director de la revista es Pierre Rigoulot, escritor, historiador, ensayista. El número 38 está dedicado a los «revoltés et révolutionnaires» de hoy, al Eterno regreso del Ideario Comunista, así como artículos sobre la izquierda de la izquierda en Francia, o sea, la ultraizquierda que ha querido modernizarse en la figura de un cartero: Olivier Besançenot, y en las figuras de mujeres jóvenes y bonitas, aunque poco seductoras, desplazando de este modo a las mujeres que históricamente habían representado a la izquierda en Francia, como Arlette Laguillier. Este intento de modernización no sólo fracasó, además ha ido en detrimento de la izquierda, que siempre avanza dos pasos y retrocede seis.

El número 39 tiene artículos sumamente interesantes y novedosos, como Islam y trostkismo, de Claire Brière-Blanchet, otro sobre La política extranjera de Hugo Chávez, de Jacques Cabou, así como La Grecia, la extrema izquierda, la violencia banalizada, de Ilios Yannakakis, otro El cartero y el filósofo de Philippe Raynaud, quien adjudica a Olivier Besançenot, un triunfo incontestable, con lo que no estoy de acuerdo. Incluso quien sí ha tenido un triunfo incontestable aliándose con Daniel Conh-BenDit, ha sido José Bové, una de las figuras del movimiento altermundialista.

A mi juicio la revista es de las mejores que se hacen hoy en Francia, a nivel de pensamiento y crítica.

André Senik explica en uno de sus artículos lo que significan los actos prerevolucionaros, los que se multiplican en Francia, y en todas partes, y también afirma que en los medios de comunicación flota un aire de revanchismo en relación a 1989, sobre el triunfo de la economía de mercado y del liberalismo.

Es cierto, que como expresa Senik, asistimos a un eterno retorno del ideario comunista, una vez más. ¿Qué es el ideario comunista? La ideología de la idea virgen, pura, inocente ante las tragedias de la Historia, abreviemos, a lo que llamamos desde Platón, Kant o Hegel, una Idea.

Para los trotkistes o maoístes, el fracaso de la experiencia comunista no cuenta, el anticapitalismo es La Idea, que para ellos siguen siendo buena, necesaria. Ni siquiera debe ser precisada, ni a través de sus medios ni de sus efectos. La Idea es La Idea, y ella debe ser anticapitalista, aún si para ello deben erigirse en enemigos de la libertad, sin que la denominación les roce con un pétalo de rosa (nunca mejor citado el color). El artículo termina con una frase irónica, culta (porque cita las viejas frases comunistas) y divertida: «Hagan todavía un esfuerzo más, camaradas, para ser anticomunistas sin complejos».

Histoireetliberté

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