Querido papá Ramón.

He estado pensando todo el día si debía, o no, escribir este post, mientras caminaba por París -a propósito me fui a caminar-, para poder memorizar cada uno de los instantes que pasé con quien fue para mí como un padre, mi segundo padre: Ramón Unzueta.

Ramón Unzueta murió mientras dormía, junto a Enaida, su esposa, lo supe esta mañana temprano. Creo que es una hermosa manera de morir, junto a la persona que tanto se ha querido en la vida.

Hace poco el fotógrafo Delio Regueral me mandó un email anunciándome el deceso de su padre, y decía «ha muerto el más cubano de todos los gallegos». Yo tengo que decir que Ramón, siendo también muy cubano, siguió siendo muy vasco.

Recuerdo mi juventud escuchándolo contar sus desventuras en la guerra, en África, sus aventuras en los torneos de la pesca de la aguja, fue campeón no sé cuántas veces, en Cojímar, donde él sabía que era el único lugar que me hacía inmensamente feliz, frente al vasto mar. Recuerdo la sala de la calle Lealtad, los severos retratos de sus padres que imperaban en la pared principal, la colección de varas de pescar, y a mis amigos, mis más grandes amigos, Enaida y Rami, adolescentes como yo, esperándome, y Enaida, la madre, en su cocinita, corriendo siempre para dejar la comida preparada y luego irse a la tienda adonde trabajaba en el boulevard de San Rafael, detrás salía Ramón, sonriente. Lo que más me gustaba de Ramón era su sonrisa, y la alegría que nos daba a ambos vernos mutuamente. Me he reído mucho con mis amigos, y con sus padres, siempre. Ahora nos toca acompañarnos en este momento tan doloroso, llegaron los años de la tristeza.

Ha fallecido un gran hombre, un gran padre, un gran amigo, un gran cubano, un gran vasco, en Tenerife, lejos de su amada Habana, un poco más cercano de la añorada Carranza. Ramón trabajó toda su vida con la madera, como mi padre, ambos tenían mueblerías en la calle Salud, ambos perdieron todo después del año 1959. Ramón siguió trabajando la madera con sus manos, como mi padre. No hay trabajo más bello y poético que saber trabajar la madera, poder construir algo a partir de un trozo de árbol, y que ese algo, un mueble, por ejemplo, acompañe a toda una familia de generación en generación. La ebanistería es uno de los trabajos más nobles de este mundo, la pesca igual. Ramón era un hombre noble.

Queridos Ena, Rami, Enaida, incluyo a Alexander, por supuesto, a la familia, a sus amigos, perdónenme, pero creo que Ramón se merece este modesto homenaje. Los quiero ahora más que antes, y a él -ustedes ya saben cuánto quise a mi padre, Ramón fue mi segundo papá. Nuestro hombre y el mar, con su sonrisa franca, el pelo engominado, el eterno cigarrillo entre los labios, y una idea esculpida en madera, el mar, la aguja.

Ramón supo querer a Luna, mi hija, que siendo muy niña, y sin que nadie le contara nada, empezó a llamarlo «el gitano», que era como le decían sus hermanos de niño, para fastidiarlo. Ricardo y él hicieron muy buenas migas desde que se conocieron. Hoy todos en casa hemos llorado a un gran señor, y les digo, todo esto es muy triste, pero sólo la tristeza de la muerte nos permite aprender cuán solidos somos, nos enseña a enfrentarnos a la existencia con agradecimiento y ternura. Aún cuando creamos que todo es bien poco, demasiado poco, sobre todo cuando hemos vivido momentos inolvidables, eternos, con las personas que tanto hemos amado. Que descanse en paz.

Con Ramón y una de sus varas de pescar en la puerta de la casa de Lealtad, foto de Enaida con una cámara soviética comprada en Flogar.
Con Ramón y una de sus varas de pescar en la puerta de la casa de Lealtad, foto de Enaida con una cámara soviética comprada en Flogar.
Ramón, yo, Rami, foto de Enaida Unzueta.
Ramón, yo, Rami, foto de Enaida Unzueta.

10 respuestas para “Querido papá Ramón.”

  1. No hay trabajo más bello y poético que saber trabajar la madera, poder construir algo a partir de un trozo de árbol, GRACIAS ASI ES

  2. Mi pesame para la familia; hermosas y sentidas palabras.

  3. Gracias Zoé por el homenaje, es cierto que la tristeza llega con la muerte de
    los seres queridos, también la lupa de la memoria amplia los momentos
    alegres, las sonrisas, los buenos tiempos vividos….
    El disfrute y luego el recuerdo de esos alegres momentos hacen mas llevaderos la llegada de la tristeza.
    Mis mejores deseos y pensamientos para los Unzueta.

    Pedro Portal.

  4. Todas mis conndolencias y mi cariño para ustedes.

  5. No lo conoci, pero leyendo sus palabras siento como si un miembro de mi familia ha fallecido.

  6. Mis condolencias.

    Aunque la muerte es siempre una pérdida, sirva de consuelo saber que tuvo una vida larga, pudo ver a sus hijos adultos y ganarse el amor de otros.

  7. Como me gustaria estar junto a ustedes.
    Zoe un beso grande!!!!

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