Juan Abreu recuerda un concierto de Serrat.

Juan Abreu recuerda un concierto de Serrat en La Habana, no tiene desperdicio, léanlo en Emanaciones.

5 respuestas para “Juan Abreu recuerda un concierto de Serrat.”

  1. Solo tengo una queja del articulo encantador de J.Abreu y es que usa la palabra payaso como termino peyorativo, estoy de acuerdo con lo que dice Jaime Bayly, que ser payaso es una profesion noble de personas que quieren compartir la alegria, en todo lo demas felicito a Abreu.

  2. Francamente, para el individuo no hay dictadura más intolerante que la comunista. A menos que se den peculiaridades individuales, p.ej. ser judío en la Alemania nazi, ser maricón en el Irán islámico, ser blanco hoy en Zimbabwe, etc.

    Muy buena esa memoria de JA. Me pregunto si luego en España tuvo ocasión de decírselo a Serrat. Por cierto, el catalán era un tipo muy tímido, generalmente se pajeaba en el camerino porque ni se atrevía a hablarle a las groupies. Juanes, en cambio, en todos los conciertos se soba las pelotas en el escenario, y en su camerino se pueden recoger más bragas que en el lavadero de un monasterio carmelita.

  3. Nada que ver con lo que yo, y otras personas que estaban conmigo, vivimos en ese concierto.
    Ya dejé comentario en sus Emanaciones. Con nombre y apellido, claro.

  4. Perdón por colgar aquí el comentario que dejé en Emanaciones pero no comprendo muy bien esos comentario pues he vuelto a entrar y me parece que son como generales y no correspondientes a cada post de Abreu. En esos comentarios aparece uno falso, supuestamente mío, insultando a Zoé y su marido, a quien nunca en mi vida he visto; y otro de Zoe supuestamente, insultándome; eso lo había dicho alguna otra vez pero se me olvidó en qué o en dónde. Da igual, es parte de a lo que te refieres en tu post «La Calumnia»: los anónimos y las suplantaciones de identidad, cubaneos de pacotilla.

    Bueno, éste es el comentario que escribí allí. En Emanaciones 302.

    «Sin duda la realidad siempre se presenta de diferentes formas. Yo asistí a ese concierto y llegué al anfiteatro “romano” antes de que empezara. Es absolutamente falso que el concierto estuviera “orientado” para “los revolucionarios” porque nunca lo fui ni siquiera por espejismo. Es uno de los conciertos más maravillosos a los que he asistido y siempre lo recordaré con agrado. Creo recordar que íbamos en el grupo, además de yo, Virgina “la mujer quincalla” (musa de las películas underground de Piard cuando todavía nada sabíamos de Almódovar), su pareja el pintor Raúl Parrado (R.I.P.), Enrique Abraham “el moro” y Rogelio Quintana. Allí recuerdo que nos sentamos en un grupo en el que estaba La Quijotesca, no recuerdo más.
    El concierto fue MARAVILLOSO.
    Al salir, Rogelio y yo nos perdimos, y nos encontramos con Oscar López (de quien se decía que era informante). Entonces comenzamos un delirante periplo viajando por los pueblos de cercanía alrededor de La Habana, intentando regresar a ella porque desde el Lenin nos resultó imposible volver directamente. Llegamos a la Ciudad Deportiva como a las 8 de la mañana.
    Eso fue lo que yo viví.»
    — David Lago González, 17/08/09