Libertad, fortuna, mentira y traición. Ensayos sobre la vida cotidiana. Leszek Kolakowski.

Ensayos sobre la vida cotidiana

«Capítulo 13.

De la libertad.

Existen dos grandes corrientes de pensamiento acerca  de la cuestión de la libertad. Son distintas y, lógicamente, independientes, hasta tal punto que pueden hacernos olvidar que se refieren al mismo concepto. La primera es la corriente del pensamiento humano que, desde tiempo inmemorial, se ha debatido con el problema de la libertad de los seres humanos. Esta corriente se ha ocupado, exclusivamente, de la cuestión de si el hombre es libre sólo en virtud de su condición humana, en otras palabras,  de su libre albedrío y libertad de elección. La segunda se ocupa de la libertad del hombre como miembro de la sociedad y trata de la libertad de acción social que también llamamos libertad.

Cuando decimos que el hombre es libre en virtud de su propia naturaleza, queremos decir, entre otras cosas, que es capaz de elegir y que sus elecciones, no son enteramente independientes de, o inevitablemente causadas por, fuerzas externas a su conciencia. Sin embargo, la libertad no es sólo la capacidad de elegir entre posibilidades que nos son dadas; es también, la capacidad de crear circustancias nuevas e impredecibles.»

(Continuará…)

4 respuestas para “Libertad, fortuna, mentira y traición. Ensayos sobre la vida cotidiana. Leszek Kolakowski.”

  1. Muy bueno que traigas al filósofo polaco.

  2. No lo conocia pero esta bueno lo que dice.

  3. La LIBERTAD, con mayúsculas, es la esencia de la VIDA. La única Libertad cierta, reside en el pensamiento del hombre y en su capacidad para poder expresarla de acuerdo con su más íntimo sentir. Después existen otras ‘libertades’ sociales, jurídicas, políticas y factuales con las que el hombre puede vivir según las propias normas que se dé para convivir dentro de una comunidad.

    La primera regla de una tiranía es ‘abolir la libertad de pensamiento y expresión’, imponiendo una corriente de ‘pensamiento único’ donde el individuo se ve abocado a la marginación y la persecución. Por eso es tan importante ‘debilitar’ al individuo a través de una refinada coerción que comienza en extender un estado de terror ante una maquinaria infernal de un estado que le impone lo que el individuo debe comer, cuándo comerlo y en qué forma. Las dictaduras suelen venir acompañadas de grandes hambrunas y racionamientos, un hombre hambriento y débil no puede pensar con claridad, no tiene fortaleza física para oponerse contra el estado despótico.

    La segunda regla de una tiranía es ‘robarse’ a los hijos destruyendo la célula familiar; la patria potestad la ejerce el estado, se crea así una inestabilidad familiar permanente donde los padres no tienen capacidad para educar a sus hijos libremente y de acuerdo a un patrón de transmisión de tradiciones, que forman parte integral de un determinado modo de pensar, ser y actuar.

    Una vez los padres son despojados de su autoridad y dejan de ser la legítima referencia hacia sus hijos, éstos se convierten en meros esclavos delatores del régimen, y los hijos pierden el sentido de ‘raíz’ y ‘pertenencia’ a su clan familiar, cambiando las ‘lealtades’ naturales de su núcleo familiar por una ‘lealtad interesada’ hacia el estado.

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