David Lago González en Ars Atelier.

A modo de recordatorio. El poeta, escritor y editor cubano, David Lago González, residente en Madrid, se presentará en Ars Atelier el próximo viernes, a las 18h 30. Presentaremos un pequeño libro con algunos de sus poemas traducidos por Albert Bensoussan, que será regalado al público. Nos acompañará el violinista Humberto Martínez Sotolongo.

invitacion-lectura

La ilustración de la cubierta es de Jesús Cepp Selgas.

David Lago Dos Poemas

16 respuestas para “David Lago González en Ars Atelier.”

  1. Enhorabuena!, para todos.

  2. Zoe…lo de David me puse a dibujarlo inmediatamente me lo pediste.
    Mientras dibujaba sono’ el telefono…era David…estaba visitando NY.
    Y mi idea sobre el poeta cuajo’ en gota de tinta de sangre y de lagrima.
    …y porsupuesto el perenne fantasma de La Isla.
    Guardame un librito.

  3. Pues, mira tú, Cepp, yo quería darla la sorpresa. Así es, pero mejor que se la diste tú.

  4. Zoe
    Esta bolita del mundo…cubano!
    Mucha suerte y gracias.
    cepp

  5. Ire aunque sea un poco tarde.

  6. Gracias a todos.

    Zoe, Jesús me habló del asunto y me dijo «pues, mira, estoy trabajando para ti…» Pero nunca llegué a ver lo que era porque quedamos para el día siguiente y ya él se lo había entregado a una chica que te lo iba a llevar.

  7. No me debia haberme demorado tanto para felicitarlos, soy un desconsiderado, les pido perdon. Felicidades, David, mereces esto y mucho mas. Zoe, otra vez estas al servicio del arte y de tu pueblo, te admiro con cada gota de sangre que corre por mis venas.

  8. MUY BUENA SUERTE PARA ARS ATELIER!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  9. «La chiquilla hundió la cabeza en el barril de cerveza helada. Los rizos castaños navegaron deshechos en la pesadumbre de la espuma, mareada al ser ligada con el aceite.»

    ….hoy y todas las horas restantes me dispongo a navegar,sin miedo a la zozobra…

    Desearía que Ars Atelier fuera alguna vez un buen puerto para mí.

  10. Yo no conocia a David Lago Gonzales pero ayer asisti a una lectura que se asemejaba a un ritual, en el espacio que Zoé y Ricardo crearon en Paris, David leia sus poemas y los oyentes bebian cada una de los versos que él nos leia, con emocion y gravedad. En la calle de las galerias, el espacio Ars vibraba como un corazon salvaje. Nos rodeaban las pinturas maravillosas y los videos de cada pintor expuesto a la hora de crear su cuadro. Entre los versos y la voz profunda de David, un cuadro de Jorge Camacho evocaba el mar y la arena, las palabras:intolerancia, dolor, humillacion, se iban fundiendo en el mar de la esperanza del pintor cubano, en el cielo increiblemente azul de américa. Yo no conocia a David Lago, pero en la fuerza de su poesia pude sentir la fuerza de los poetas y escritores cubanos, quienes pese a tanta ofensa gritan su belleza a las estrellas. Me fui antes que la lectura terminara, emocionada y fraternal, la musica de Ars se escuchaba desde lejos, los poemas de David, de la voz libre, latieron en una noche de octubre, como llama viva.

  11. Gracias Zoé. Tengo nuevas obras en mi blog.
    En estos momentos intento no zozobrar ni arriar velas, cuando enderece mi rumbo allí estaré, sin dudas.

  12. Dias antes de salir de Cuba fuí con una amiga hasta la playa de Caibarién, ella era hija de Yemayá y quería consultarle a su madre si sería buena idea atravesar el «charco» definitivamente. Mientas mi amiga en cunclillas y en la orilla del mar musitaba un cántico, decidí alejarme y buscar algúna concha o piedra que llevarme de vuelta.Caminé por la orilla de la playa esquivando las piedras afiladas y escondidas. Danzando entre el zargazo y la arena gruesa, en ese vaiven voluptuoso del mar me encontré una botella. Apenas reconocible de tanta algas y sal pegada al cristal, logré sacarle el corcho que se volvió migas oscuras, en el interior de la botella había un papel, preferí romper la botella, para evitar que aquel mensaje se rompiera al extraerlo.En una letra nerviosa de rasgos inclinados y finos,estaba escrito el siguiente texto:

    «Una mujer que vive lejos de su tierra alguna vez escuchará mi voz y escribirá mi historia, dejare entonces de vagar por el mar».

    Solo dos iniciales rubricaban el escueto mensaje, A.B.

    Despues de leer el mensaje, el papel comenzó a humedecerse, las letras se fundieron con la pulpa amarillenta, hasta desvanecerse entre mis dedos, un fuerte olor a cerveza se unió al del salitre mientras las olas se llevaban de vuelta los restos de cristal.

    (No puedo evitar fabular. «Lobas de mar» me gustó muchísimo, me lo bebí este fin de semana).