Así cayó el Muro de Berlín: 9 de Noviembre del 1989-2009.

El presidente Nicolás Sarkozy cuenta en Facebook la noche en que más golpes de pica dio intentando tumbar el muro de Berlín juntos a cientos de personas, con foto en Le Figaro.

14 respuestas para “Así cayó el Muro de Berlín: 9 de Noviembre del 1989-2009.”

  1. Yo estaba trabajando en Alemania Occidental por ese tiempo, en Hamburgo. Lo recuerdo perfectamente bien. Recuerdo claramente a los alemanes orientales comenzando a cruzar a la otra Alemania, la verdaderamente democrática, la Alemania libre, abarrotados de bolsos llenos de cosas occidentales tan codiciados como bananas o ropas sencillas, no de marca, simplemente ropa, compradas en las tiendas baratas de Hamburgo. Pero era ropa que no podían conseguir en la Alemania «democrática».

    Por entonces no conocía a mi actual mujer, ella vivía en Bonn y estudiaba en la universidad, pero recuerda haber vist llorar a los alemanes reunidos en la plaza del mercado (ayuntamiento), viviendo un momento que creían que no llegaría nunca, que ellos no iban a vivir. Su padre, alemán y hoy retirado, nunca creyó que iba a ver la caída del muro.

    Yo visité la «Alemania Democrática» antes y después de la caída del Muro de Berlín. La comparación es ociosa, no resiste el menor análisis. Por mi trabajo me sentí espiado. Como me sentía espiado y controlado hace pocos meses, muy lejos de Alemania, en el Caribe, bajo un sistema similar. Antes, al cruzar media Alemania Oriental en mi carro para llegar a Berlín Occidental, notaba perfectamente, a veces, los carros de la seguridad del estado siguiéndome de lejos. O veía los emblantes serios y desconfiados de los policías los «vopos» (de la «Volkspolizei», la «policía del pueblo») cuando iba en tren y ellos subían con sus perros amaestrados para controlar los pasaportes en el cruce de fronteras.

    Hace meses, en el Caribe, no había trenes ni policías con perros cuando se llegaba del mundo libre a esa isla, pero había funcionarios de Inmigración del Ministerio del Interior y, cosa curiosa, el mal modo, el ceño fruncido, la desconfianza visceral frente al extranjero, sobre todo ante cierto tipo de extranjeros, era la misma.

    Pero tengo esperanzas en que esa isla del Caribe experimente lo mismo. Puedo parecer loco, soñador, naïf. Pero tengo esperanzas.

    Por eso tengo esperanzas

  2. fue derribado a mandarriazos. Lo cual es un ejercicio saludable en la consecucion de la libertad.

  3. Tuve la dicha de estar en Berlín Occidental esa noche maravillosa que cambió el curso de la Historia. Disfruté y celebré allí la caída de aquel muro de la verguenza tanto como hacían los mismos alemanes del Berlín Oriental. Entonces yo tan sólo llevaba un año y algunos meses viviendo mi libertad y aquello fue para mí como el símbolo que me estaba daba la bienvenida a mi nueva vida. Reí, lloré y sentí todo aquello con una gran esperanza en que también nuestro muro de agua se derrumbaría en cualquier momento. Aunque continúo siempre recordando ese día con muchísima alegría y enorme admiración, me entristece pensar que ya han pasado veinte años desde aquella noche de emociones intensas y sin que nada haya cambiado en nuestra situación. Aún peor, con los actos de repudio que se han puesto de moda últimamente, es como si el tiempo hubiese retrocedido no dos, sino tres décadas para aquella seudo-nación.

  4. Por el contrario de los anteriores comentaristas, yo estaba en Cuba, estudiando en la universidad, cuando cayó el muro. De manera que no escuché la caída de los ladrillos y, mucho menos, tuve la inmediatez de la noticia. Recuerdo que la buena nueva se fue filtrando entre los estudiantes que, afortunadamente, tenían un pequeñísimo Juvenil 80 que captaba la lejana señal de Radio Martí, y comenzamos a comunicárnoslo por lo bajo como si se tratara de una conspiración. La revista Spútnik y el periódico Novedades de Moscú comenzaron a desaparecer de los estanquillos habaneros como mismo desaparecieron los nombres rusos en los interminables discursos del Comandante de la isla. La caída del muro era tabú. Si para el mundo llegaba el final de la Guerra Fría, para nosotros, los cubanos, comenzaba. Sólo había que entrar a una cocina cubana para saberlo. Sin embargo, siempre que leo una crónica sobre la caída del muro, la piel se me pone de gallina. Leí una muy conmovedora que finalizaba así: Y, ese día, se abrazaron las dos Alemanias. Aunque me habría gustado que terminara de esta forma: Y, ese día, se abrazó Alemania.

  5. Estuve en Praga el verano de 1989. Tuvimos una guia turista tan amedrentada como cualquier Cubano. Pero cuando le dije quién yo era repetía «theater, theater, only theater.» Nosotros tuvimos nuestra caída del muro. El Maleconazo, la crisis de los balseros, y ellos sobrevivieron la embestida. No podemos irnos más. Ya ejercitamos el «voto de los piés» y perdimos. Frente una crisis migratoria el salir de la isla no es solamente difícil pero inconveniente. Quién no sabe ya que los Cubanos no quieren quedarse en Cuba? Y cómo se puede justificar su entrada contra las restricciones de otros immigrantes. Qué hacer? El comunismo, una vez desprestigiado vuleve a tomar vigencia disfrazado de socialismo del sigo XXI. Enfrentar el poder represivo de la dictadura militar de Cuba es desafiar el viento. Sin aliados internacionales parecemos un grupo de descontentos demandando derechos fuera de moda; derechos a la libertad y a construir una vida que nos saque de una pobreza que mucho se parece a aquella de los desposeídos de los países más pobres de America Latina. Qué nos diferencia de ellos. Una historia mil veces contadas y nunca creída. Hemos caído en esquemas tercermundistas que requieren intervenciones estatales. Esa es la fórmula y Cuba sirve de modelo. Somos un pasado distorsionado y un presente hecho de mentiras. Negar a Cuba es negar el curso que muchos gobernantes de América Latina ha decidido seguir. Es un acto de suicidio ideológio para ellos. Pero nosotros vivimos en la verdad. Y si la historia es guía. El bien triunfa y la verdad se impone.

  6. For a wonderful blow by blow account of the end of the Cold War and Reagan’s role in it watch American Expericnce, Ronald Reagan, Part II or read Ronald Reagan, An American Story. He was the catalyst.

  7. yo tenia 10 años cuando se termino la separacion de alemania y recuerdo perfectamente que en mi familia, entre mis tios, casi todos eran simpatizantes de partidos de izquierda, y algunos incluso militabanen ellos, y mi tio, uno de los militantes en un comite de apoyo al regimen cubano, me llamo a mi y a mis primos y nos sento delante de la tele y nos dijo, ved esto porque esto es historia, nos comento durante todo el dia lo que pasaba y lo que pensaba el.

    ahora mismo en mi familia solo queda un militante en la izquierda, el resto se ha alejado claramente de la izquierda.

    aun me fascina acordarme de como mi tio se dio cuenta de como iba a cambiar el mundo, y sus propias posiciones politicas, y de que quisiera compartirlas con los niños que habia en aquella casa, ojala tuviera yo la oportunidad en el futuro de poder hacer lo mismo con mis sobrinos cuando caiga el regimen cubano.

    por cierto he encontrado esta entrevista con dos comunistas de los de sueldo a cargo de los presupuestos del estado. por favor, leed las declaraciones de la jovencita, no tiene precio.

    http://www.elpais.com/articulo/espana/ser/comunista/2009/elpepuesp/20091109elpepunac_1/Tes

    besos

  8. Zoe…si no te he dado un pedacito de muro: me gustaria hacerlo…yo tengo mas en mi casa.

  9. Hola a todos, muchas gracias, bienvenidos los nuevos comentaristas. Cepp, un trozo de muro siempre es el mejor de los trofeos que aceptaré gustosa.

  10. Uno de los dias mas emocionantes de mi vida. Horas pase frente al televisor, paralizado por la emocion ante aquellas imagenes y con una idea fija en la cabeza: Y Cuba?

  11. Sarkozy, un verdadero político.

  12. Si un pueblo entero no toma conciencia y aprovecha el momento para gritarle al que sea, por la ayuda -como vemos que hizo el pueblo aleman aqui con la visita de Gorbachov-, el muro-regimen-castrista cubano no caera jamas. Ni la visita del Papa, ni la de Gorbachev, ni el cacareado y ridiculo concierto de Juanes. Nada. Silencio y multitud. Por eso nadie nos ayuda, porque no hemos sabido lanzar el grito con una sola voz, como otros.

  13. Zoe,
    Es interesante aunque no sorprende a nadie que lo conozca, que el actual presidente de USA, no se haya dignado a asistir a la celebracion del XX aniversario de la caida del Muro de Berlin. Fue invitado oficialmente por la Canciller Angela Merkel, pero se excuso con la miserable excusa de que no tenia tiempo. Estoy seguro de que si hubiera sido alguna celebracion musulman en cualquier parte del mundo me imagino que hubiera encontrado el tiempo para ir.
    En realidad no lo culpo. Si en esa augusta e historica reunion se encontraban los gigantes historicos como Gorbachev y Lech Walesa, un pigmeo intelectual como el, cuyos unicos logros ha sido escribir dos libros autobigraficos, hubiera estado fuera de lugar. Y todos sabemos cuanto ama el Sr. Obama ser el centro de la atencion de todo el mundo. Ademas, el tenia una deuda pendiente con la Sra Merkel por haberle negado el derecho a hacer un discurso en la puerta de Brandenburgo durante una visita a Alemania. Este tipo es no solo un pigmeo intelectual, sino es un resentido y ademas mezquino.
    Habiendo tenido un mentor comunista durante su juventud por su propia admision, (el Sr. Frank Marshall ex miembro del Partido Comunista de USA) y despues haber sido compañero de aventuras de los estudiantes marxistas en sus dias de Universidad, es comprensible que esa celebracion de la caida del Muro de Berlin y el principio del final del Comunismo, fuera anatema para el.

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