El Museo del Louvre, y nosotros: los visitantes y los fantasmas.

Cada año, a primeros días de enero, hago una visita especial al Museo del Louvre. Ayer fue verdaderamente muy especial, lo visitamos con Antonio Valle Vallejo y con Gilberto Martínez, y los cuadros y las obras de arte, una vez más, nos hablaron, convocamos a sus fantasmas.

Antínoo:

Isis:

El Luchador:

La Victoria de Samotracia, detrás. Si uno se para del lado derecho la oye cantar, dice la leyenda; pero ayer, por más que lo intentamos, no pudimos, una señora que hablaba en su móvil no cesaba de repetir: “Vale, coño, vale, que es una pendejada, vale, coño”. No pudimos concentrarnos en los cantos de la Victoria.

Los Lanceros de Paolo Ucello:

La Virgen de las Rocas y La Sainte-Anne, de Leonardo Da Vinci:

Con La Gioconda, mientras esperaba para acercarme a ella, escuché a un muchacho con acento cubano: “Ven acá, y éste sólo pintaba Monas Lisas”.  Aunque peor fue Fidel Castro, quien en una de sus visitas a Francia (la primera), inquirió al mismísimo Jack Lang, frente a las cámaras de la televisión: “¿Y cuánto es que cuesta el cuadrito éste?”.

El Escriba Egipcio:

Con Las hermanas Gabrielle D’Estrées y Alegoría de la Ecole de Fontainebleau:

Con La Venus de Lucas Cranach:

Venus de Lucas Cranach y el Autorretrato de Alberto Durero:

Lo más misterioso de la Escuela Holandesa, además, ay, ¡esos Rembrandt, y la Bethsabée, en el orígen de todo!:

La Venus de Milo, al fondo:

Y así seguimos, cuadro a cuadro, escultura a escultura, toda la trama de Una novelista en el Museo del Louvre.

10 Replies to “El Museo del Louvre, y nosotros: los visitantes y los fantasmas.”

  1. Muchas gracias Zoè por hacernos llegar esta cultural visita. Al menos el Museo del Louvre deja tomar imágenes y tengo unas pocas de mi visita, pero aquí en Madrid hay pocos museos en el que te permitan tomar imágenes del interior, todo tiene que ser de “tapadillo”. ¡En fin! cada lugar tiene sus reglas.

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  2. Un ritual único para comenzar el año, que a todos esos fantasmas hay que continuar saludándolos, comme il faut, aún si ya les ha dado su vibrante carne y sangre en “Una novelista en el Museo del Louvre”.
    Gracias por este bello post.

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  3. Sólo a ti, Zoe, las musas te inspiran esa tradición divina de visitar el Louvre cada enero.
    Recuerdo mi única visita en mayo de 1980, en plena locura del Mariel, cuando pensábamos que el final del castrismo se acercaba…
    No he podido volver,pero anhelo contemplar la pirámide del patio que tanto se ha comentado y por supuesto, entrar, eufórica con mi copia de “Una novelista en el museo del Louvre” en las manos.
    Gracias por compartir esta visita con nosotros.

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  4. Sí, Zoé; muchísimas gracias por ese breve e increíble recorrido. Ahora localizo cuadros que no fui capaz de ver en mi visita hace casi siete años ya. Será por lo tanto y tan grande que hay y el poco tiempo del que disponía. Mil gracias…

    …y un feliz y fructífero 2010!!!

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  5. Visité el Louvre en diciembre del 2004. En la sala donde está la Gioconda, lloré. El viejo mío estaba muy emocionado, fue un regalo sorpresa que le hice cuando vino aquel año a Berlín. Uno de sus 3 sueños.
    París y el Louvre están en mi “again-booking-list”, 🙂
    Gracias, Zoé. Qué buenos recuerdos me ha traído este post tuyo…

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  6. Claro que es hermoso ver cómo las personas se interesan por la creación del ser humano pero a veces una tiene la sensación de estar en un mercado y no en un museo. Lo siento pero a mí, entrar en esas condiciones, me echa p’atrás. Cada vez más prefiero museos chiquiticos y cada vez más visitarlos en horas en las que están casi vacíos.
    Feliz año para usted y para los que le acompañan, en la realidad y en la virtualidad.

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  7. ¡Precioso tu libro, Zoé!! Me ha encantado!!! Tiene mucha ternura y sensibilidad, fuerza y sensualidad, poesía y visión detallada a la vez que panorámica.

    ¡Felicidades por ‘Una novelista en el Museo del Louvre’!!! Es un ‘cofre del tesoro’, un ‘arca de ensueños’ y una ‘maravilla visionaria’ que, viniendo del pasado, se proyecta en el futuro creando otras realidades hermosas y coloristas. Has dibujado con tu lenguaje, las obras pictóricas de cada relato con una perspectiva nueva y diferente, intuitiva y deliciosa.

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