Una imagen de la Catedral de Haití.

La Catedral se desmoronó, y esto fue lo que quedó en pie; yo hubiera preferido que ÉL hubiese impedido el terremoto, pero así fue. La foto me la envió mi querida Miriam Gómez.

13 respuestas para “Una imagen de la Catedral de Haití.”

  1. Haiti tiene varias reconstrucciones por delante, una es la fisica, despues de esta destruction…. Las otras, son reconstrucciones morales, espirituales, que pueden tomar generaciones para lograrse. Haiti necesita una refundacion de su sociedad, incluyendo -porque no- el abandono de lugares que esten sobre la falla sismica y la reconstruccion de las ciudades en sitios seguros. Para eso se necesita no solo de dinero, sino de capital social e intelectual. Capital social e intelectual negado consuetudinariamente por los politicos haitianos -y por los de la isla vecina, Cuba, a sus propios habitantes, pero eso es otro cuento.. Una reconstruccion total de la sociedad haitiana tambien traeria una verdadera democracia, que quizas seria una de las primeras democracias verdaderas del Caribe. Donde una vez estuvo la primera republica de las Americas.

  2. Cuantas veces habia visto esa catedral? Y ahora reducudo a polvo, todo se acaba, esto deprime.

  3. Quizá sea cierto ese refrán que dice: ‘Dios escribe recto sobre renglones torcidos’, y el que haya quedado la cruz con el cristo en pie mientras todo el edificio ha desaparecido, sea una advertencia de la ‘regeneración’ que debe experimentar un país donde la corrupción, el odio y la violencia han sido la constante de una población paupérrima y sin futuro cierto.

    Juan Blázquez (historiador, antropólogo y excanciller en Haití) ha vivido muchos años en ese país y ha hecho un amplio estudio antropológico y sobre la historia de Haití desde su época colonial y posterior independencia, y dice algunas cosas que hacen pensar en profundidad sobre el por qué de tanta calamidad y miseria.

    Ver link con entrevista a Juan Blázquez Miguel:

    http://www.latribunadepuertollano.com/noticia.cfm/Opini%C3%B3n/20100120/haiti/miseria/489E5DCD-1A64-968D-59C7BEEF89EDBABB

    http://cabanyaletters.blogspot.com/2006/11/vud-y-revolucin.html (Vudú y Revolución)

  4. Impresionante que solamente Él haya quedado en pie.

  5. Liborio, la autora del articulo del primer link culpa de todo quasi exclusivamente a los Estados Unidos. Trata de embarcar a los Estados Unidos en la responsabilidad por la criminalidad local y les echa en cara que los haitianos (santos angeles) aprendieron los comportamientos delictivos y pandilleros en (este infierno que son) los Estados Unidos. Tipico de los intelectuales iluminados que desconocen los Estados Unidos, y sirven de banderilleros de la propaganda comunista lanzada por Castro y Chavez. Simplemente es maravilloso ver la omnipresencia de estos personajes en la prensa.

  6. 25/01/2010 at 13:54
    Querida Zoe: Gracias por poner esta foto tan significativa de Cristo en la cruz que quedó en pie rodeado de destrucción y muerte, angustia y las constantes plegarias a Dios del pueblo haitiano. Misterio, Por qué, te preguntas, nos preguntamos todos, sucede esto, ¿por qué Dios no lo impidió? He visto rescatar a una mujer viva después de estar debajo de un edifico derrumbado por 6 días. La halaban y con cara de felicidad, alababa a Dios. Qué extraño, los haitianos no se preguntan por qué pasó: rezan, le cantan a Dios en su creole.
    Yo tampoco sé, nadie sabe. El sufrimiento, el mal, la iniquidad es un misterio. Pero aquéi te dejo unos párrafos que quizá te ayuden a “comprender” no tanto con la razón como con el corazón el significado de esa cruz con el Cristo sufriente, coronado con una cruz de espinas, clavado en una cruz, su corazón traspasado por una espada y de ese corazón brotó sangra y agua, que nos lavan, nos redimen (sangre: vino, Eucaristía. Agua: bautismo, renacimiento, purificación).
    Por favor Zoe, tu que eres una gran lectora y escritora, lee lo que aquí te envío.

    Una oración romana, vinculada al texto del libro de la Sabiduría, dice: “Tú, Dios, muestras tu omnipotencia en el perdón y en la misericordia”. La cumbre del poder de Dios es la misericordia, es el perdón. Hoy, en nuestro concepto mundial de poder pensamos en alguien con grandes propiedades, que tiene algo que decir en economía, que dispone de capitales para influir en el mundo del mercado. Pensamos en quien dispone de poder militar, en quien puede amenazar. La pregunta de Stalin: “¿Cuántos ejércitos tiene el Papa?” todavía caracteriza la idea común del poder. Tiene poder quien puede ser peligroso, quien puede amenazar, quien puede destruir, quien tiene en su mano muchas cosas del mundo. Pero la Revelación nos dice: “No es así”; el verdadero poder es el poder de gracia y de misericordia. En la misericordia Dios demuestra el verdadero poder.

    Así, la segunda parte de este encabezamiento dice: “Has redimido al mundo con la pasión, con el sufrimiento de tu Hijo”. Dios ha sufrido y en su Hijo sufre con nosotros. Esta es la cumbre suprema de su poder, que es capaz de sufrir con nosotros. Así demuestra el verdadero poder divino: quería sufrir con nosotros y por nosotros. En nuestros sufrimientos jamás hemos estado solos. Dios, en su Hijo, ha sufrido antes y está cerca de nosotros en nuestros padecimientos.

    Con todo, persiste la difícil cuestión que ahora no puedo interpretar ampliamente: ¿por qué era necesario sufrir para salvar al mundo? Era necesario porque en el mundo existe un océano de mal, de injusticia, de odio, de violencia, y las numerosas víctimas del odio y de la injusticia tienen derecho a que se haga justicia. Dios no puede ignorar este grito de los que sufren, oprimidos por la injusticia. Perdonar no es ignorar, sino transformar; es decir, Dios debe entrar en este mundo y oponer al océano de la injusticia el océano más vasto del bien y del amor. Y este es el acontecimiento de la cruz: desde ese momento, contra el océano del mal existe un río infinito y por eso siempre más grande que todas las injusticias del mundo, un río de bondad, de verdad, de amor. Así Dios perdona transformando el mundo y entrando en nuestro mundo a fin de que haya realmente una fuerza, un río de bien más grande que todo el mal que pueda existir.
    Así, nuestra súplica a Dios se convierte en un mensaje para nosotros; o sea, este Dios nos invita a ponernos de su parte, a salir del océano del mal, del odio, de la violencia, del egoísmo, y a identificarnos, a entrar en el río de su amor.
    Precisamente este es el contenido de la primera parte de la plegaria que sigue: “Haz que tu Iglesia se ofrezca a ti como sacrificio vivo y santo”. Esta súplica, dirigida a Dios, también se dirige a nosotros mismos. Es una alusión a dos textos de la carta a los Romanos. Nosotros mismos, con todo nuestro ser, debemos ser adoración, sacrificio, restituir nuestro mundo a Dios y transformar así el mundo. La función del sacerdocio es consagrar el mundo para que se transforme en hostia viva, para que el mundo se convierta en liturgia: que la liturgia no sea algo paralelo a la realidad del mundo, sino que el mundo mismo se transforme en hostia viva, que se convierta en liturgia. Es la gran visión que después tuvo también Teilhard de Chardin: al final tendremos una auténtica liturgia cósmica, en la que el cosmos se convierta en hostia viva.
    “Abre tu mano y sacia realmente el hambre de todos los vivientes. Sacia nuestra hambre de la verdad, de tu amor”. Amén

    (Homilía de Benedicto XVI en las Vísperas de la Catedral de Aosta, 24 de julio de 2009.

    Gracias, Zoe. Que Dios te bendiga a ti y a tus seres queridos .

    Dora

    Querida Zoe: Gracias por poner esta foto tan significativa de Cristo en la cruz que quedó en pie rodeado de destrucción y muerte, angustia y las constantes plegarias a Dios del pueblo haitiano. Misterio, Por qué, te preguntas, nos preguntamos todos, sucede esto, ¿por qué Dios no lo impidió? He visto rescatar a una mujer viva después de estar debajo de un edifico derrumbado por 6 días. La halaban y con cara de felicidad, alababa a Dios. Qué extraño, los haitianos no se preguntan por qué pasó: rezan, le cantan a Dios en su creole.
    Yo tampoco sé, nadie sabe. El sufrimiento, el mal, la iniquidad es un misterio. Pero aquéi te dejo unos párrafos que quizá te ayuden a «comprender» no tanto con la razón como con el corazón el significado de esa cruz con el Cristo sufriente, coronado con una cruz de espinas, clavado en una cruz, su corazón traspasado por una espada y de ese corazón brotó sangra y agua, que nos lavan, nos redimen (sangre: vino, Eucaristía. Agua: bautismo, renacimiento, purificación).
    Por favor Zoe, tu que eres una gran lectora y escritora, lee lo que aquí te envío.

    Una oración romana, vinculada al texto del libro de la Sabiduría, dice: «Tú, Dios, muestras tu omnipotencia en el perdón y en la misericordia». La cumbre del poder de Dios es la misericordia, es el perdón. Hoy, en nuestro concepto mundial de poder pensamos en alguien con grandes propiedades, que tiene algo que decir en economía, que dispone de capitales para influir en el mundo del mercado. Pensamos en quien dispone de poder militar, en quien puede amenazar. La pregunta de Stalin: «¿Cuántos ejércitos tiene el Papa?» todavía caracteriza la idea común del poder. Tiene poder quien puede ser peligroso, quien puede amenazar, quien puede destruir, quien tiene en su mano muchas cosas del mundo. Pero la Revelación nos dice: «No es así»; el verdadero poder es el poder de gracia y de misericordia. En la misericordia Dios demuestra el verdadero poder.

    Así, la segunda parte de este encabezamiento dice: «Has redimido al mundo con la pasión, con el sufrimiento de tu Hijo». Dios ha sufrido y en su Hijo sufre con nosotros. Esta es la cumbre suprema de su poder, que es capaz de sufrir con nosotros. Así demuestra el verdadero poder divino: quería sufrir con nosotros y por nosotros. En nuestros sufrimientos jamás hemos estado solos. Dios, en su Hijo, ha sufrido antes y está cerca de nosotros en nuestros padecimientos.

    Con todo, persiste la difícil cuestión que ahora no puedo interpretar ampliamente: ¿por qué era necesario sufrir para salvar al mundo? Era necesario porque en el mundo existe un océano de mal, de injusticia, de odio, de violencia, y las numerosas víctimas del odio y de la injusticia tienen derecho a que se haga justicia. Dios no puede ignorar este grito de los que sufren, oprimidos por la injusticia. Perdonar no es ignorar, sino transformar; es decir, Dios debe entrar en este mundo y oponer al océano de la injusticia el océano más vasto del bien y del amor. Y este es el acontecimiento de la cruz: desde ese momento, contra el océano del mal existe un río infinito y por eso siempre más grande que todas las injusticias del mundo, un río de bondad, de verdad, de amor. Así Dios perdona transformando el mundo y entrando en nuestro mundo a fin de que haya realmente una fuerza, un río de bien más grande que todo el mal que pueda existir.
    Así, nuestra súplica a Dios se convierte en un mensaje para nosotros; o sea, este Dios nos invita a ponernos de su parte, a salir del océano del mal, del odio, de la violencia, del egoísmo, y a identificarnos, a entrar en el río de su amor.
    Precisamente este es el contenido de la primera parte de la plegaria que sigue: «Haz que tu Iglesia se ofrezca a ti como sacrificio vivo y santo». Esta súplica, dirigida a Dios, también se dirige a nosotros mismos. Es una alusión a dos textos de la carta a los Romanos. Nosotros mismos, con todo nuestro ser, debemos ser adoración, sacrificio, restituir nuestro mundo a Dios y transformar así el mundo. La función del sacerdocio es consagrar el mundo para que se transforme en hostia viva, para que el mundo se convierta en liturgia: que la liturgia no sea algo paralelo a la realidad del mundo, sino que el mundo mismo se transforme en hostia viva, que se convierta en liturgia. Es la gran visión que después tuvo también Teilhard de Chardin: al final tendremos una auténtica liturgia cósmica, en la que el cosmos se convierta en hostia viva.
    «Abre tu mano y sacia realmente el hambre de todos los vivientes. Sacia nuestra hambre de la verdad, de tu amor». Amén

    (Homilía de Benedicto XVI en las Vísperas de la Catedral de Aosta, 24 de julio de 2009.

    Gracias, Zoe. Que Dios te bendiga a ti y a tus seres queridos .

    Dora
    doraamador@me.com
    Dora Amador
    http://www.palabracubana.org
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    NOTA MÍA: EL FIN DE SEMANA MI BLOG FUE ATACADO VIOLENTAMENTE Y NO PUDE TRABAJARLO DESDE EL INTERIOR, ES LA RAZÓN POR LA QUE ALGUNOS COMENTARIOS HAN IDO A PARAR A OTROS POSTS, ENTONCES ESTOY REUBICANDO LOS COMENTARIOS. ES LO QUE SUCEDIÓ CON ESTE COMENTARIO DE MI QUERIDA DORA AMADOR, A LA QUE LE DOY LA BIENVENIDA.

  7. Charlie Bravo:

    Tiene toda la razón. Ese artículo fue el único que pude conseguir en Internet que hiciese referencia a lo que dijo en origen el Sr. Juan Blázquez, por eso lo incluí. La entrevista completa que le hicieron en Intereconomía TV el pasado día 23 (fecha en la que emití el post original que usted me comenta) al historiador y antropólogo al que me refiero, no estaba aún en el video-archivo de ese canal de televisión.

    Lo interesante que dice este señor es cómo fue que se declaró la independencia de Haití, y de qué modo se fue gestando el país y en qué forma ha sido gestionado. A eso fue que lo hice referencia. Las prisas no son buenas, y en mi afán por hallar alguna referencia a lo que dijo este señor, desde su perspectiva como historiador y antropólogo, y al no encontrar la entrevista que acababa de ver en el programa ‘El Gato al Agua’, puse el único artículo en el que se hacía mención a parte de lo que el Sr. Blázquez dijo en este programa. Por suerte, hoy día 25 de enero, han puesto el video-archivo en la página web del canal.

    Al igual que usted, estoy en desacuerdo con la periodista que escribió ese artículo maniqueo y que partiendo de ‘una parte’ de las declaraciones del Sr. Blázquez, arremete acto seguido contra EEUU, en el antiamericanismo habitual por estos lares en los que me toca lidiar con la estupidez congénita de estos ‘progres’.

    A continuación, cito textualmente lo que me llevó a poner dicho link de ‘La tribuna’:

    ‘Juan Blázquez Miguel, realizó unas declaraciones a un medio radiofónico, en las cuales mantuvo que, si bien el pueblo haitiano es muy inteligente, en sus expectativas de futuro únicamente cabe la intención clara de enriquecerse; que este pueblo tiene la miseria asumida; que se trata de un pueblo ignorante y analfabeto. Además -afirmó el canciller- los haitianos comprenden que cualquier gobernante, ministro o similar se enriquezcan en el ejercicio del poder, pues es inherente a su carácter la intención de corromperse, porque «para eso es ministro». Aun así y a pesar de todo, este canciller manifestó estar enamorado de este país, pero no les auguró ningún futuro porque en cuanto les llegara la ayuda internacional, los haitianos no dudarían en comerciar con ella. Antes de ocurrir el terremoto y ya cuando llegaba la ayuda internacional a Haití, el canciller Blázquez afirmó que «he visto contenedores de comida pudrirse en el puerto y que después ha sido vendida en los mercados».

    Esas declaraciones del Sr. Blázquez, junto a otras más extensas y explicativas del por qué Haití vive en la miseria, fueron lo que me llevaron a incluir el link en cuestión, ya que no pude hallar ninguna otra referencia a las palabras de este señor. Sé que el resto del artículo es totalmente desechable y lamento no haber tenido nada mejor que incluyese el discurso completo del Sr. Blázquez, quien por supuesto rechaza de plano la estúpida idea de culpar a EEUU o cualquier otro país por la tragedia vivida por el pueblo haitiano y por la pertinaz miseria en la que viven.
    Estos son los links correctos donde se incluye la entrevista completa:

    http://www.intereconomia.com/programa/gato-al-agua/verdad-haiti (primera parte)

    http://www.intereconomia.com/video/gato-al-agua/si-se-puede-imponer-ley-marcial-mejor (segunda parte)

    Espero que haya quedado aclarado el tema. Un saludo.

  8. Gracias, Zoe por tu acogida y por colocar el post. Permíteme por este medio dirigirme a uno de tus comentaristas. Quiero decirle a Liborio, que Dios no castiga, jamás. ¿Cómo puede sugerir este señor que el terremoto es una advertencia para que Haití se regenere. Tanto su comentario como la entrevistas de Blázquez están teñidas de racismo y desprecio para ese pueblo. Le quiero informar que el 80% de los haitianos son católicos. Aquí en Miami compartimos mucho con los emigrantes, que llenan las iglesias locales de los sectores donde viven. En Haití, como en Cuba, hay sincretismo, lo que nos podría llevar a comparar el destino de las dos islas y decir que Cuba se merece 51 años de comunismo atroz porque parte de la población practica la santería.
    Es absurdo que ahora se diga que Haití ha sido condenada por Dios por practicar el voodoo. Lo único que merece ese sufrido pueblo en este momento es oración y solidaridad, algo que está teniendo de sus hermanos en Miami, donde viven decenas de miles de haitianos.. Aquí le envío una bellísima oración que me llegó ayer de un miemro de una comunidad de espiritualidad contemplativa a la que pertenezco en internet. Diariamente compartimos comentarios sobre libros que leemos, y oraciones. A los no creyentes, les digo, esta oración a Dios por Haití es una poesía, de esa forma a lo mejor la leen y así esa plegaria se une a muchas otras, y el amor y la compasión cobran más fuerza.
    Gracias de nuevo querida Zoe. Yo leo tu blog siempre.

    A Prayer for Haiti by Rose Marie Berger
    (Associate editor at Sojourners magazine, is a
    Catholic peace activist and poet. © Rose Marie Berger (reprint freely)

    Most Holy Creator God, Lord of heaven and earth,
    we bring before you today your people of Haiti.
    It is You who set in motion the stars and seas,
    You who raised up the mountains of the Massif de la Hotte
    and Pic La Selle. It is You who made her people in your very image:
    Their gregarious hearts and generous spirits,
    their hunger and thirst for righteousness and liberty.
    It is you, O Lord, who planted the rhythms of konpa, Twoubadou,
    and zouk in the streets of Cite-Soleil; You who walk the paths
    outside of Jacmel and Hinche. Your people, O Lord, cry out to you.

    Haiti, O Haiti: The world’s oldest black republic,
    the second-oldest republic in the Western world.

    God, You are the One who answers the cries of the suffering.
    You are a God who sees, frees, and redeems your people.
    “I too have heard the moaning of my people,” you spoke to Moses.
    Now, Lord, speak again to Chanté, Agwe, Nadege, and Jean Joseph.
    Speak now, O Lord, and comfort Antoine, Jean-Baptiste,
    Toto, and Djakout. Raise up your people from the ash heap
    of destruction and give them strong hearts and hands,
    shore up their minds and spirits. Help them to bear this new burden.

    As for us, Lord, we who are far away from the rubble and the dust,
    from the sobbing and moans, but who hold them close in our hearts,
    imbue us with the strength of Simon the Cyrene.
    Help us to carry the Haitian cross. Show us how to lighten
    their yoke with our prayers, our aid, our resources. Teach
    us to work harder for justice in our own country and dignity in Haiti,
    so that we may stand with integrity when we hold our Haitian families
    in our arms once again. We ask this in the name of Jezikri,
    Jesus Christ. Amen

    Rose Marie Berger, an associate editor at Sojourners magazine, is a
    Catholic peace activist and poet. © Rose Marie Berger (reprint freely)

  9. Señora Doña Dora Amador:

    No pienso defender al Sr. Blázquez, pero tampoco pienso permitir que me llame ‘racista’. Para comenzar, usted ignora mi trayectoria personal y mis lazos familiares con personas de otras razas, por tanto es bastante aventurado de su parte ‘concluir’ que, y le cito textualmente: ‘Tanto su comentario como la entrevistas de Blázquez están teñidas de racismo y desprecio para ese pueblo’. Ignoro si el Sr. Blázquez será ‘racista y despreciativo’, (aunque parece que no escuchó usted la entrevista hasta el final, donde dice lo contrario a lo que usted afirma tan categóricamente), pero lo que sí le puedo asegurar es que no es muy cristiano ‘enjuiciar’ sin conocer absolutamente nada del prójimo. Un político, que además tiene una trayectoria ‘personal’ que le ‘expone’ al debate ‘público’, puede ser ‘enjuiciado’ por su ‘hacer y manifestarse’, por eso se puede y se debe hacer ‘juicio crítico’ a los políticos, a todos, sin exclusión; a eso, se le llama Libertad y es un sano ejercicio democrático para ‘reconducir la conducta’ de los que detentan el poder temporal y se llegan a creer Dios en la tierra. Cuando la cosa pasa a un terreno de privacidad, como es mi caso, está usted, además de ‘juzgándome’, ‘injuriándome’, puesto que no me conoce de nada ni sabe quién soy para ‘acusarme’ con tanta rotundidad de ‘racista’ (lo de ‘despreciativo’, es prácticamente ‘redundancia’).

    En ningún momento ‘sugiero’ un ‘castigo divino’ por ‘culpa del vudú’. En castellano la palabra ‘regeneración’ es el antónimo de la palabra ‘corrupción’ y si usted pretende negar la evidencia que ha llevado a ese pobre pueblo a tan lastimoso estado, por culpa de sus dirigentes, será su problema, no el mío, ciertamente. Y ya que es usted tan compasiva y religiosa, le agradecería que hiciese examen de conciencia y releyera con detenimiento lo expresado por mí, así me otorgaría al menos el beneficio de la duda y no me ‘lapidaría’ con un ‘juicio inapelable’.

    Creo que los ‘fanatismos’ de cualquier índole, no permiten ver la realidad de una situación, ya que son justamente lo contrario a la objetividad.

    Atentamente,

    LIBORIO

  10. Señor Don Liborio: Le pido perdón, no quise herirlo. Tanto apego a la profesión del señor Blázquez, antropólogo, para explicar por qué su opinión sobre los haitianos se debe considerar bien fundada, «inapelable» ¿no es ya sospechoso?
    Los haitianos tuvieron que pagarle a Francia en oro por más de 100 años las reparaciones por su independencia en 1803. Una enorme cantidad de dinero tuvo Haití que pedir prestado para poder pagar, se lo pidió a bancos estadounidenses y alemanes. Los intereses de esos préstamos creo que aún no se han terminado de pagar. Los haitianos han sido mano de obra barata para muchos, incluyendo cubanos exiliados de una riqueza incalculable, que los hacen vivir en barracones hoy por hoy, ellos cortan caña. Antropólogos necesitamos los cubanos.
    Usted, Señor Liborio, utiliza argumentos gastados para condenar a alguien que es cristiana por osar intervenir en una discusión secular sobre algún asunto. Como si las personas religiosas no tuvieran derecho a opinar. Usted incluso jugiere que soy fanática. Me recuerda el caso de Ted Turner, cuando una empleada de CNN que es católica regresó al trabajo despues de salir a almorzar con ceniza en la frente, porque era Miércoles de Ceniza y había ido a Misa. Turner le dijo fanática delante de todo el mundo en plena sala de redacción y no sé si la despidió. Es casi un pecado en nuestra sociedad dominada por la dictadura del relativismo, decir que se cree en Cristo, que se reza, etc. Da pie para divertirse. Fíjese, usted dice que ya que soy «tan» cristiana y compasiva. .. Quite el «tan» se es o no se es cristiano. Todo el mundo ha mostrado compasión, sin ser cristiano precisamente. En cuanto a su recomendación, le digo que yo hago examen de conciencia a menudo, y me reconcilio con Dios cuando sé que he faltado, y falto bastante, créame, soy frágil y pecadora, como todos los seres humanos. Pero no es este el caso Liborio, yo no he pecado al decir lo que dije. Yo no tengo que conocer la trayectoria de una persona para comentar sobre lo que esa persona ha escrito. Me dejo llevar exclusivamente por sus comentarios, por recomendar esa entrevista, que hay que estar ciego y sordo para no darse cuenta de lo que el antropólogo comunica sobre su objeto de estudio, que son los haitianos. Cierto que los gobernantes de Haití han tenido una inmensa culpa de lo que ha pasado en ese país.

    Le pido perdón de nuevo, espero sepa perdonar y pase su ira.
    Su hermana cubana, Liborio.
    Dora

  11. Señora Doña Dora Amador:

    Tiene usted la extraña cualidad de tergiversar las palabras de los demás, mezclar conceptos y poner en boca del otro, palabras que no se han dicho. Revise lo leído, porque ha leído mal. La cito a usted textualmente: ‘Fíjese, usted dice que ya que soy “tan” cristiana y compasiva’. .

    OBSERVE LO QUE YO HE DICHO: ‘Y ya que es usted tan compasiva y religiosa’… En ningún momento he dicho ‘cristiana’, he dicho ‘religiosa’, y si lo que le ha molestado es el ‘tan’ (dicho sin ninguna intención por mi parte, porque no lo he subrayado ni entrecomillado, como ha hecho usted) debo aclararle que no es por hacerle burla, simplemente constato lo que usted misma ha expresado en esa tesitura al añadir una bella plegaria en su anterior mensaje.

    Vuelve usted a juzgarme por segunda vez. Le repito que los juicios temerarios son peligrosos e injustos. Nada de lo que usted pueda decirme sobre el cristianismo puede ‘ofenderme’ porque usted ignora mi trayectoria personal, y en esto se ha vuelto a equivocar. Vengo de una familia de larga tradición religiosa, a tal extremo, que tengo familiares que son frailes y monjas, franciscanos y de clausura. Como ve la comparación que ha hecho usted de mi persona con el comunista Ted Turner, es plenamente injusta. Ahora, además de ‘racista’, me llama ‘comunista’ por añadidura. Y, sí, la trayectoria de una persona la define. Si se es buena persona, en toda una trayectoria de vida, y se es una persona honesta y compasiva, y decente y digna, la trayectoria sí importa a la hora de ‘enjuiciar’. No es lo mismo ser un desalmado asesino que un hombre honesto, por eso no se puede juzgar a una persona por lo que usted ‘crea’ que la persona haya dicho, aunque no concuerde con la realidad. Si es usted susceptible en vez de ser una persona sensible, la diferencia es notable. Le recomiendo el uso frecuente del diccionario para que le dé a las palabras el sentido original que éstas tienen y no el sentido que acomoda a su estado anímico.

    Es inútil enzarzarnos en un debate estéril. Por mi parte doy por concluido el incidente y no pienso continuar ocupando tiempo y espacio de un modo tan lamentable. No tengo nada que perdonar, pues eso es obra de Dios y yo sólo soy un ser humano que no tengo potestad para influir en el alma de mis semejantes. Si lo que me está pidiendo son disculpas, queda usted disculpada. Vaya usted con Dios y que Él la bendiga.

    LIBORIO

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