Kachita. Una versión de la Carmen de Prosper Mérimée. (VI). Adaptación Zoé Valdés.

Partes I, II, III, IV, y V.

SEC. 50.- INT. NOCHE. FB. CASA DE IGNACIA EN EMPEDRADO. LA HABANA VIEJA.

Ignacia y Mattheus se toman unas copas dándose balance en sendos sillones de mimbre, a la entrada del cuarto de la anciana. Ignacia se abanica y ríe de buena gana de un chiste que le hace Mattheus.

MATHEUS:

-Los del Noticiero estaban haciendo una encuesta sobre el nivel cultural del pueblo, y se encuentran con un negrón maleante de Palo Caga’o y le preguntan: ¿A ver, compañero, qué cosa es poesía? Y el asere que metía p’a esperanto de lo mal que hablaba, contestó mientras se rascaba el guiro:

«¿Poe’sía, poe’sía? ¡Facilito, poe’sía es el tipo en unifolme que t’o los días me mete preso».

Ignacia se muere de la risa, y de súbito se pone seria. Kachita llega acompañada de un joven teniente.

KACHITA:

(sorprendida)

-¡Eeeh, gusto de verte! ¿Y ese milagro tú por aquí?

MATTHEUS:

(se para)

-Milagro el tuyo. (Extiende la mano al teniente) Nos conocemos, de Los Dragones; creo que nos cruzamos una vez en la oficina de Quesada.

JOVEN TENIENTE:

-Ahora que me acuerdo, su cara me es familiar.

KACHITA:

(nerviosa se dirige a Mattheus)

-Piérdete, primo.

Mattheus queda estupefacto, rabiando de coraje…

MATTHEUS:

-¿Desde cuándo soy tu primo? Y no vuelvas a tratarme así.

El teniente se muestra contrariado.

KACHITA:

-¿Qué carajo te pasa? ¡Este es mi territorio, no el tuyo! ¡Fuera de aquí! Recoge la serpentina que ya tu carnaval pasó.

Mattheus no se atreve a dar un paso, petrificado, sus ojos aguados. El teniente se avalancha sobre Mattheus y lo coge por el cuello sacudiéndolo brutalmente. Saca su pistola, un Colt Black Powder, y le golpea el cráneo a Mattheus, abriéndole una herida cuya cicatriz veremos al inicio de la película en su frente. Mattheus cae al suelo. El teniente se sienta encima de él. Mattheus aprovecha un descuido y le arrebata la pistola, le apunta al pecho y dispara. El teniente gime agonizante. Kachita observa con lágrimas en las mejillas, sin embargo serena. Mattheus se desembaraza del cuerpo encima de él y se yergue del suelo.

KACHITA:

-Corre, corre, vete.

Mattheus deja caer la pistola al suelo, e indeciso empieza a descender las escaleras. Kachita recupera la pistola y limpia con un pañuelo las huellas de Mattheus en el arma. El teniente, medio moribundo, mira alucinado las maniobras de Kachita. Ignacia, con una sangre fría impresionante, hace una cómica mueca de asco, y como quien no quiere la cosa coge una almohada, la tira al descuido encima de la cara del teniente, y le planta un pie firme encima para ahogarlo, el pobre hombre no puede hacer nada.

IGNACIA:

-Hay gente que luce mejor callada que cotorreando.

Hace gesto a Kachita para que ella también se marche.

CORTE.

SEC. 51.- EXT. NOCHE. FB. CALLES DE LA HABANA VIEJA.

Mattheus huye por las callejuelas oscuras. Por una de las esquinas surge Kachita.

KACHITA:

-Pichón, tú no sabes hacer más que tonterías. Ya te advertí que yo te traería desgracias. Toma, majadero, ponte esto en la cabeza como si fuera un turbante, tira tu camisa y quítate el cinturón, no te muevas que ahora vengo.

Mattheus se coloca el pañuelo cubriendo la herida, tiene la cara ensangrentada. Kachita regresa con una manta con un agujero para la cabeza. Como una experta ha roto el cristal de una vidriera y consigue robarse la prenda. Ayuda a Mattheus a ponerse la manta, él se la ajusta con el cinturón como si fuera una camisa. Ella escupe en el pañuelo de seda que llevaba a la cabeza y le limpia rápidamente el rostro. Avanzan una cuadra. Desaparecen por la puerta de otra casa de vecindad o solar, muy parecido al que habita Ignacia.

CORTE.

SEC. 52.- INT. NOCHE. FB. CASA EN LA CALLE SAN JUAN DIOS. LA HABANA VIEJA.

Casa muy parecida a donde vive Ignacia. Mattheus se encuentra mal, tumbado en una mecedora desvencijada, la herida le sangra, el pañuelo enchumbado. Ambas mujeres le conducen a un cuarto de baño, entre las dos lo asean, y lo curan. Luego le llevan a la cama.

IGNACIA:

-Esto huele malo, Kachita. Esto pinta gris con pespuntes negros.

KACHITA:

-No te me apendejes, mamita, que aquí la sangre no llega al río. ¿Te duele mucho?

Mattheus se queja.

KACHITA:

(canción infantil)

-‘Sana, sana, culito de rana, dame un besito por la mañana…’

IGNACIA:

-Bebe esta infusión de Carne de Señorita.

MATTHEUS:

(extrañado)

-¿De qué?

KACHITA:

-Es una yerba para contener la hemorragia, además te dormirás enseguida. Es un cocimiento buenísimo, mata la brujería, por si acaso. Y mezclada con miel domina a la mujer amada.

IGNACIA:

-No lo entretengas más, chica, déjalo descansar.

Mattheus queda dormido. Kachita le hace una seña a Ignacia, que le entrega un mazo de yerbabuena con gajos de amanzaguapo.

KACHITA:

-Amanzaguapo p’a tí, amanzaguapo, ¡siá cará!

Kachita despoja al herido gesticulando alrededor de él. Ignacia le pasa un mascón de tabaco fumado por ella. Kachita fuma del cabo, echa bocanadas de humo sobre el cuerpo de Mattheus, toma un pote de miel y sacude miel por toda la casa con la punta de los dedos. Por último, Ña Ignacia trae un gallo vivo, se lo da a Kachita. Kachita se pasa el gallo vivo por todo el cuerpo, agarrándolo por las patas. El pataleo del gallo hace que revoloteen plumas por todo el cuarto. De una mordida Kachita le parte el cuello al gallo y le arranca la cabeza de un desgarrón, la sangre mancha las paredes. Con la yema del dedo se pone una gota de sangre en sus labios, y otra gota en los labios de Mattheus.

IGNACIA:

-Tú te atreves demasiado, muchachita. Todo esto se puede revirar contra ti.

KACHITA:

-Miedo no come miedo, tatica.

Kachita extrae un teléfono móvil de su bolso.

KACHITA:

-Es Kachita. Sí, un cádaver en casa de mamita. No pude evitarlo. El tipo se me atravesó.  Lo metemos en la próxima balsa, sí, claro, como si hubiera querido irse del país, y lo tiramos a los tiburones. Oká, Genio, nos contactamos.

CORTE.

SEC. 53.- INT. DÍA. FB. CUARTO DE LA CALLE SAN JUAN DE DIOS. LA HABANA

VIEJA.

Mattheus despierta y Kachita le sonríe muy cerca de su cara. La habitación está limpia, sin las manchas de sangre y de miel en las paredes de la noche anterior.

KACHITA:

-Corazón de melón, tienes que irte de La Habana. Yo que tú desaparecería por una temporadita. Y claro, nené, ahora necesitas un trabajo nuevo. Eres listo, vete a la costa y ponte a ayudar a mis socios a organizar viajes de balseros a Miami. No es fácil, no digo yo si el trabajito se las trae, pero mejor arriesgarse con los tiburones que ser fusilado. ¿Está claro? Y si lo sabes hacer, si llegas a colártele en la misma costura al tráfico, vivirás como un millonario, mi chino. Cobramos ocho mil dolares por cabeza, el gobierno está al tanto, aquí todo lo sabe el gobierno, y claro que se mojan: Pero más me mojo yo, que pido siempre por encima. Ellos son bichos y yo soy la Kachita, más bicha que ellos. Allá en Miami están al tanto, hemos sembrado gente nuestra allá.

MATTHEUS:

-Sólo aceptaría si viviera contigo las veinticuatro horas del día, si trabajáramos unidos. Tú y yo, de contrabandistas, lo que sea. Pero cuando tú y yo estemos juntos, donde sea, estaré seguro de ti. Donde no haya tenienticos para disputarme tu amor.

KACHITA:

-A ver, mi santo, ¿con que eres celoso? Peor para ti. ¿Cómo puedes ser tan necio? ¿No ves que me gustas? Fíjate que jamás de los jamases  te pido dinero.

Mattheus se retuerce de dolor en la herida.

MATTHEUS:

-¿No hay nadie más?

KACHITA:

(echa la cabeza para atrás en una carcajada, su cuello es un arco precioso)

-Me encanta que tengas dudas. Por gusto, además. Muñeco, no cojas mucha cuerda conmigo. No olvides nunca que yo no soy de nadie. Yo soy mía, muy mía, Anda, espabílate, que andando se quita el frío. Te voy a dar una camisa limpia y un pantalón nuevo, y te diré donde tienes que ir.

MATTHEUS:

-¿Cómo tienes ropa de hombre nueva y recién planchada en esta casa?

KACHITA:

-De mis amantes.

MATTHEUS:

-Mira, no hables así que te desnuco.

KACHITA:

-Y tú te lo crees todo, chico, pero mira que eres sonso.

Kachita le alcanza ropa limpia en percheros y le ordena.

KACHITA:

-Fuera de La Habana, por poco tiempo. Yo me reuniré contigo.

Mattheus la estrecha entre sus brazos y la besa apasionado. Ella le corresponde.

KACHITA:

-Te quiero, macho, te quiero.

MATTHEUS:

-Estoy partí’o contigo, loco por ti.

CORTE.

SEC. 54.- INT. DÍA. FB. ALMACÉN DE BEBIDAS. VARADERO.

Mattheus se presenta en el almacén de bebidas, en la mano sostiene un sobre. Almacén rústico, con toda evidencia un sitio para camuflar negocios sucios.

MATTHEUS:

-Es para El Tigre Fabré de parte de Black Hole.

El hombre del mostrador va al interior del establecimiento abriendo el sobre. Al rato aparece El Tigre Fabré.

EL TIGRE FABRÉ, es una mujer alta, rubia, de unos cuarenta años, todavía bella:

-Para servirte, hermano. Entremos en guara.(palmea los brazos de Mattheus en señal amistosa) Que necesitas este trabajo, por lo que me cuenta Black  Hole está más claro que el agua; ahora, si podrás hacerlo es harina de otro costal.(le aparta y simula que le entrega un secreto importante) Tú sabes cómo es el negocio más o menos, las cajas y los sacos con la mercancía hay que llevarlos hasta la costa… Viajarás pronto a Matanzas… No te preocupes, te esperaba desde hace tiempo, soy muy socia de Heriberto y de Juancho, y del Coronel Quesada.

CORTE.

SEC. 55.- EXT. NOCHE. FB. COSTA NORTE DE MATANZAS.

Mattheus y un grupo de hombres transportan cajas y sacos muy pesados desde dos camiones hacia unas lanchas rápidas. Senderos estrechos que dificultan el paso. A Mattheus, como a los demás, se le observa extenuado. Las lanchas de la policía guardacostas iluminan la playa. Mattheus está a punto del desfallecimiento.

EL REMENDA’O:

-¡Qué no se diga, no se me venga a desmoronar que usted tiene más fibra que un toro cebú!

El Remenda’o le ayuda a cargar el saco en las espaldas. Lo depositan en la lancha. Mattheus le agradece con un gesto amistoso. El Tigre Fabré se aproxima a ellos.

EL TIGRE FABRÉ:

-Muy bien, Matheus, ¿o prefieres Pepe? Veo que puedo contar contigo. Vanguardia ciento por ciento. Óyeme bien, mi grupo en esta zona es de diez hombres, nunca tendrán que estar juntos, siempre, como mucho, formarán grupos de dos en dos. A ti te mandaremos mañana de nuevo a Varadero y operarás desde allí. Kachita es la jefa de las operaciones, ella les informará dónde tendrán que estar y a qué hora. Sin excusa ni pretexto. ¿De acuerdo?

MATTHEUS:

-‘Ready, bróder’. ¿Y cuándo voy a contactar con ella?

EL TIGRE FABRÉ, hace un mohín gracioso, por el acento nos damos cuenta de que no es cubana, parece rusa:

-Ocúpate más y preocúpate menos, no te me aceleres, yénica (quiere aparentar que es del ambiente). Cuando llegues a Varadero, Kachita te encontrará. Espero que estés bien y todo claro para ti. Has entrado con el pie derecho, los demás te respetan, mataste a un teniente y eso aquí cuenta, haz tú lo mismo con tu trabajo, y estarás mucho mejor aquí, que en cualquier otro lado.

MATTHEUS:

-‘Not problem, man’. Sorry, perdona, es que no me había encontrado nunca con una jefa en estos embeleques. Te confieso que no era precisamente el proyecto que tenía pensado para mi futuro, pero la vida es una cajita de sorpresas, un día te la da y otro te la quita: la suerte, que cambia como el tiempo en esta isla.

EL TIGRE FABRÉ:

-Eres de calidad, no te me destiñas. Tú a lo tuyo. Ah, y no me veas como una mujer. Yo soy El Tigre Fabré. Punto.

CORTE.

SEC. 56. EXT. DÍA. ALREDEDORES DE VARADERO.

Kachita y Mattheus se encuentran en una choza en cerca de Cárdenas, antigua casona de tabaco abandonada, aún cuelgan los cujes con las hojas secas del techo. Él corre hacia ella y la carga en peso, ríen felices.

MATTHEUS:

-Todo sale bien con el grupo. Ahora soy el tipo más feliz del mundo.

KACHITA:

-Yo también tenía ganas de verte. Así que, que te llevas bien con la gente de allá, pero si sólo acabas de empezar.

MATTHEUS:

-Caray, chica, yo muriéndome por ti y tú me dices que (imita la voz de ella) ‘yo también tenía ganas de verte’. Sé más espléndida, niña, ¡concho! Quiero tocarte, te necesito.

Hacen el amor.

KACHITA:

-Fíjate bien, no te vayas de lengua con nadie acerca de lo nuestro, quiero que esta relación se mantenga secreta. Que nadie sepa ni siquiera que tenemos esta relación tan, tan especial, y mucho menos que nos conocemos desde la fábrica de tabacos.

MATTHEUS:

-¿Y se puede saber por qué, a qué tienes miedo?

KACHITA:

-La gente es muy envidiosa. Más p’alante lo anunciamos, ¿okey? Yo te quiero, pero también quiero triunfar en la vida. Ganar dinero, mucha plata. Me han hecho jefa, ¿lo sabías?

Mattheus asiente.

CORTE.

SEC. 57.- EXT. ATARDECER ROJIZO EN LAS COSTAS DE MATANZAS.

El Tigre Fabré informa al grupo que a partir de ese instante les acompañará otro hombre, el verdadero jefe.

EL TIGRE FABRÉ:

-Caballero, silencio, tengo un notición que darles. A partir de hoy nos acompañará el verdadero jefe de esta jodienda. Gracias a Kachita, a su valentía. Porque Kachita fue quien lo sacó de la cárcel. ¡Y quién mejor que ella! El Tuerto ha sido liberado.

La alegría es general, menos en el semblante de Mattheus.

MATTHEUS:

(aparta a Tiburón)

-Pero, ¿cómo es la moña esa que acabas de vomitar?

EL TIGRE FABRÉ:

-Es su medio hermano, ¿y tú te desayunas ahora? García, El Tuerto. Uno tan loco como ella, pero un cerebro, el tipo es un vola’o de la mente, fingía estar en prisión por ametrallar a un convoy de cocaína, en realidad lo retiraron por un tiempo para no perjudicarla a ella. Kachita sufrió mucho, y logró por fin enamorar al nuevo jefe de las operaciones, convenciéndolo de que ya no tenía sentido que El Tuerto estuviera encerrado. Esa jeba vale su peso en oro, asere. Por lo visto a ese imbécil lo supo marear, y lo convenció, no digo yo.

Kachita aparece guindada del brazo del Tuerto, un tipo bestial, forzudo, indeseable. Kachita le toma por la cintura, se ve pequeña junto a él, ella sonríe arrobada.

KACHITA:

-Ven, monstruo, que te presento a los nuevos: Indalecio, Mejides, El Colorao, Chícharo. Y éste, que es un vola’o, un experto: Matheus, o José que es su nombre de guerrero.

Ella se muestra cínica y al mismo muy natural en su papel de dueña de la situación. Mattheus vira la espalda después de estrechar de mala gana la garra de El Tuerto. Se aparta molesto.

EL TUERTO:

-Eh, experto, ¿no vienes a brindar con nosotros?

MATTHEUS:

-No bebo, gracias.

Kachita se encoge de hombros haciéndole muecas a la espalda del Tuerto.

CORTE.

SEC. 58.- EXT. NOCHE. FB. COSTAS DE MATANZAS.

La pandilla de El Tuerto, con El tigre Fabré, El Remenda’o y Mattheus, esperan una entrega, una descarga importante de cocaína.

EL TIGRE FABRÉ:

-Tuerto, asere, se están demorando mucho. No veo la señal por ninguna parte.

EL TUERTO:

-‘Teikirisi, man’. El andova de la corporación Gavilán me aseguró que sería así, y luego pasamos la coca a la Yuma. Mira, hablando del rey de Roma y asomando su corona, ahí está la lucecita verdolaga.

Espera incierta.

MATTHEUS:

-Cuida’o, que esto no es lo que esperábamos. Es una lancha patrullera de las que no están prevenidas. No es de las nuestras.

Se arma un alboroto.

EL TIGRE FABRÉ:

-¡Lo sabía, chen, una emboscada! Recojan los cheles, muchachos…

EL REMENDA’O:

-¿Y la lancha, qué carajo hacemos con la lancha?

EL TUERTO:

-¡Olvídate de la lancha, seboruco! ¡Cada uno que coja una caja, luego venimos por las restantes, salven la mercancía! ¡La peste al último, a correr!

El Tuerto echa a correr primero que nadie abandonado a Kachita. Desde la lancha patrullera empiezan a lanzar ráfagas de metralla. Caen muertos y heridos varios contrabandistas. Consiguen escapar a los acantilados El Tuerto, El Remenda’o, El Tigre Fabré, y Mattheus que es el último pues queda rezagado para no dejar sola a Kachita. Las balas silban por encima de ellos.

Mattheus conserva la calma, intenta mostrarse sereno frente a Kachita.

Encuentra una piedra y se agachan ambos momentáneamente en el suelo, protegidos por el pedrusco, siempre cargando las cajas.

MATTHEUS:

-Vaya mérito el que aprendió tu hermanito en Boniato, a huir él primero dejándote en peligro.

KACHITA:

-Está malo de los nervios.

MATTHEUS:

-Y todavía lo justificas.

Aprovechan un respiro de la balacera y Kachita echa a correr delante. El

Tuerto resbala y se iguala en distancia con Mattheus. El Remenda’o cae delante de ellos, a sólo unos pasos, herido de gravedad.

EL REMENDA’O:

-Matt, no puedo, me muero, coño.

Mattheus se queda a su lado.

EL TUERTO:

-Arrastra su caja, luego venimos por las tres restantes. Déjalo, déjalo, éste está ya más muerto que vivo, carroña, se pusieron las botas las tiñosas. Dale, tú, coge la caja y déjalo. ¿Qué vamos a hacer nosotros con esa piltrafa?

Mattheus no le hace caso y carga el cuerpo del Remenda’o, abandona las cajas.

Avanza, pero se le corta la respiración, las ráfagas empiezan de nuevo.

Mattheus se agacha y coloca el cuerpo de El Remenda’o por tierra. El Tuerto se acerca sigiloso y le dispara varios tiros al infeliz destrozándole el rostro.

EL TUERTO:

-A ver quién es el cabrón que lo reconoce, ya éste no va a delatarnos. Al Remenda’o no habrá quien lo remiende. Ja, ja, ja (ríe a carcajadas).

Mattheus no se contiene y le cae encima con todas sus fuerzas. Se acerca otro contrabandista herido, les separa.

CONTRABANDISTA:

-¡Dejen eso, la fiana de verdad llegó a la orilla!

El Tuerto echa a correr y Mattheus detrás, internados en la maleza ya los policías no podrán alcanzarlos. Sin embargo los disparos continúan.

Reaccionan. Kachita corre delante, le pisa los talones El Tuerto, a quien le va detrás Mattheus. Llegan a un descampado. El Tuerto se interna en otra dirección. Mattheus va a seguirle pero Kachita le hace señas de que venga con ella. Corren sin aliento.

CORTE.

SEC. 58.- EXT. NOCHE. BORDE DE CARRETERA. MATANZAS.

Mattheus, Kachita abordan el coche. En él se encuentra ya El tigre Fabré. El Tuerto llega después por otra vía. Kachita se arrebuja al Tuerto.

EL TIGRE FABRE:

-Por lo visto esto ha sido un chivatazo. Algún hijoeputa se fue de lengua, pero que se la enrolle bien, pues si lo sorprendo en el brinco se la arranco de un tajo.

EL TUERTO:

-Quedaron algunos al campo. Tuve que acribillar al Remenda’o, ya no servía p’a ná.

El Tigre Fabré hace gesto de qué le vamos a hacer, encogiéndose de hombros.

MATTHEUS:

-¿Cómo, Tigre, no te importa que este haya hecho picadillo al Remenda’o?

KACHITA:

-Son los riesgos del negocio, José. El Remenda’o estuvo de acuerdo con que…

MATTHEUS:

-¡¿Quién va a estar de acuerdo con que lo conviertan en colador?! ¡El Remenda’o tenía mujer e hijos!

EL TUERTO:

-Oye, tú, cuida’o con el tono que usas para hablarle a mi hermana.

Mattheus le va a contestar, pero Kachita se le enfrenta al Tuerto.

KACHITA:

-Mejor que te metas la lengua donde no le dé el sol, Tú ni hables, que me dejaste tirada. Si no fuera por Matt me hubiesen recogido con pala, en flecos de carne.

El Tigre Fabré intenta arrancar el motor del auto, pero se ha estropeado.

Siguen andando por la cuneta.

CORTE.

(Continuará…)

10 respuestas para “Kachita. Una versión de la Carmen de Prosper Mérimée. (VI). Adaptación Zoé Valdés.”

  1. Me gusta muchisimo en la balacera ,hay que ser cruel hasta con el progimo ,pellejo por pellejo ,,no me aceurdo de la expresion ,pero muy bueno el guion ,espero a manana el proximo ,,,,saludos brisy

  2. Cada dia se pone mejor! me imagine el cuartico en la calle San Juan de Dios, y al sujeto que le llaman el Remendao! me encanta! esperando el capitulo de mañana, Saludos!!

  3. Querida Zoe: Muy movido lo de hoy. Kachita tiene valor,porque mira que se mete en cada problemas.Ignacia perfecta.Me vi dentro de la balacera.Esperando el de manana,aqui estoy.

    Gracias Zoe.

    Luisa Mesa

  4. Una mañana de lunes movidita, como Kachita. Muy buenas las escenas de hoy. Gracias.

  5. Cuántas palabras que se me habían ya olvidado, y las encuentro ahora…

  6. !Cierto sube el sabor de la tensión!!Hoy he llorado de pura risa cubana con:
    -Recoge la serpentina que ya tu carnaval pasó.!!Genial!!
    Luego los nombres de los personajes no tienen desperdicio:-el tuerto,-el remenda’o y el tigre fabré……es divina.

  7. ¡Qué ritmo está cogiendo la cosa! Super divertido.

  8. ME CAMBIE DE BUTACA PARA
    ESTAR MAS COMODA CON LO PROXIMO

  9. Me divierto a montones!!! Y como dice Isis, cuántas palabras olvidadas encontradas aquí.

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