Kachita. Una versión de la Carmen de Mérimée. (XI). Adaptación de Mangui.

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SEC. 74.- INT. NOCHE. ALMACÉN EN MIAMI.

Mattheus, El Tigre Fabré, Kachita, y el francés amarrado. Kachita abre un neceser, saca una jeringuilla e inyecta al francés en la vena del cuello. El francés se duerme al momento. El Tigre Fabré se aleja, la nave que sirve de almacén es inmensa, de lejos le vemos llamar por teléfono desde el celular.

MATTHEUS:

(entrega a Kachita el trapo negro del ojo del Tuerto)

-Ahora podemos hablar. Si antes tenías un medio hermano… ahora no tienes ninguno.

Ella finge tristeza. Tira el trapo en el cesto de los desperdicios.

KACHITA:

-El Tuerto te pudo matar. Llegó su hora. La tuya llegará también.

Mattheus le clava la mirada.

MATTHEUS:

-Y la tuya.

Kachita suelta la carcajada habitual.

KACHITA:

-Está escrito, los caracoles me lo han dicho, tú y yo acabaremos juntos.

CORTE.

SEC. 75.- INT. DÍA. FB. BANCO DE MIAMI.

Banco lujoso en Miami Beach, Kachita entra decidida en el establecimiento. Va vestida elegantemente, finge ser una mujer ejecutiva.

KACHITA:

-El Director del Banco me espera.

El hombre desaparece. Reaparece con el Director, quien le hace un saludo reverente y con un gesto le ruega que le acompañe. Entran en una habitación blindada, donde se guardan las grandes fortunas.

DIRECTOR DEL BANCO:

-Necesitaría, señorita, si no le es molestia…

Antes de dejarle continuar, Kachita extrae del portafolio de cuero Louis Vuitton, unos documentos firmados por Patrick Boyer.

KACHITA:

-Todo en orden.

El Director termina de leer con el semblante demudado y balbucea.

DIRECTOR DEL BANCO:

-Nunca había visto nada igual. Pero es usted, o sea que… tratándose de usted, desde luego… Y esa es su firma… La del señor Boyer… Permítame comprobar…

El hombre desaparece con los documentos. Regresa más calmado.

DIRECTOR DEL BANCO:

-En efecto, he comprobado que es su firma, y hasta el Señor Boyer me ha hablado desde su oficina.

KACHITA:

-Correcto. Me conoce usted, no haría nada sin el consentimiento de Monsieur Boyer.

Kachita se echa hacia atrás en el sofá, acoteja serenamente sus cabellos, observa el exterior; a través de la puerta de cristal, el sol resplandece en sus pupilas.

CORTE.

SEC. 76.- EXT. DÍA. FB. BANCOS DE MIAMI.

Kachita entra y sale de varios bancos de Miami. Es evidente que la escena anterior se va repitiendo cada vez. Consigue desbancar al francés secuestrado, con su firma autorizada, y su autorización.

CORTE.

SEC. 77.- EXT. NOCHE. FB. CARRETERA DESOLADA DE MIAMI.

Mattheus. El Tigre Fabré, Kachita, empujan el carro hacia el interior de un cañaveral. Dentro está el francés amarrado y amordazado. Los tres rocían de gasolina el coche, es Kachita quien tira el fósforo encendido. Corren los tres llevando los bidones vacíos de combustible, lejos del lugar. Se montan en otro auto. Huyen. En la distancia ven la explosión del auto.

CORTE.

SEC. 78.- EXT. NOCHE. FB. COSTAS DE MIAMI.

Kachita, Mattheus, El tigre Fabré abordan una balsa.

MATTHEUS:

-No quería hacer eso, no quería quemarlo.

KACHITA:

-Otra vez haciéndote el fino, el melindroso.

Mattheus la sacude violentamente.

MATTHEUS:

-Pero, ¿hasta dónde, hasta cuándo?

KACHITA:

-Puedes renunciar cuando quieras.

MATTHEUS:

-¿Cómo puedes ser tan cínica?

KACHITA:

-No soy un ángel.

MATTHEUS:

-¡Puta de la madre que te parió!

Kachita gesticula con asco.

Mattheus vuelve a gritarle a boca’ejarro.

MATTHEUS:

-¡Puuutaaa!

KACHITA, por fin alterada:

-¡Maricón de mierda!

MATTHEUS:

-¡Miren quién habla, el bollo loco de La Habana!

El Tigre Fabré intenta cortar por lo sano.

EL TIGRE FABRÉ:

-Aquí todos somos unos crápulas, hay que joderse. No se insulten más, no conlleva a nada. Y ustedes se quieren, se ve a la legua…

La balsa riela encima del denso oleaje. El viaje se retrasa más de lo previsto. Kachita mira a Mattheus, se arrebuja en su pecho, alza la barbilla y busca su boca con la suya.

KACHITA:

-Sabes, te quiero mucho. Pero también quiero ser libre y hacer lo que me dé la gana. Me da mucho miedo perder todo, esta vida, el dinero. Pero creo que también te quiero…

Al rato escuchan disparos. Las balas silban rozando sus cabezas. Mattheus es herido en el hombro.

MATTHEUS:

-¡Candela al jarro, me tocó el hueso!

Mattheus deja caer el maletín con el dinero que apretaba en su mano.

CORTE.

SEC. 79.- EXT. NOCHE. FB. COSTAS CUBANAS.

Mattheus, Kachita, El Tigre Fabré llegan extenuados a las playas cubanas.

Mattheus se desmaya.

CORTE.

SEC. 80.- INT. DÍA. FB. CHOZA EN EL CAMPO CUBANO.

Mattheus delira acostado en un camastro. Kachita lo atiende.

KACHITA:

-Mi amor, cúrate rapido. Te quiero, te quiero.

(besa tierna su sudorosa frente)

CORTE.

SEC. 81.- EXT, DÍA. RESIDENCIA CAMPESTRE EN MATANZAS, CUBA.

Mattheus pasa su convalecencia junto a El Tigre Fabré y Kachita en la residencia de un extranjero que se la ha prestado al tigre Fabré.

MATTHEUS:

-La verdad, Tigre Fabré, que a ti esto de las mansiones se te da fácil. Eres más eficiente que la Reforma Urbana.

EL TIGRE FABRÉ:

-Pertenece a un gallego, antiguo templante, se fue de vacaciones a España, y me la prestó. Le dije que vendría con amigos. Tenemos seis semanas en que todo esto será nuestro, tú podrás recuperarte; falta que nos hace, porque con los quince días en Viñales, más el mes y medio aquí, estaremos fuera del juego demasiado tiempo.

MATTHEUS:

-Me gustaría que nos fuéramos a vivir a México…

Kachita ríe socarrona y niega con la cabeza. El Tigre Fabré se aparta discreto.

KACHITA:

-Mira, hemos hecho planes con El Tigre Fabré. Ella se irá a Miami, y nos enviará gorriones para desplumar.  Gente que hace de mulas, cargados con dinero para familias.

El Tigre Fabré desaparece por una escalera.

CORTE.

SEC. 82.- EXT. DÍA. PB. PUEBLO DE MATANZAS.

Kachita camina por un pueblo humilde cercano a Matanzas. Entra en una instalación deportiva pobremente iluminada,  mugrientas las paredes. Asoma a un ring de boxeo. Las gradas están repletas. Kachita se sienta entre un grupo de guajiros desdentados. Alboroto en las gradas. Los boxeadores salen a pelear.

CORTE.

SEC. 83.- EXT. NOCHE. BORDE DE LA PLAYA EN CUBA.

Mattheus y El Tigre Fabré asaltan a unos extranjeros que acaban de salir de una fiesta a la orilla de la playa. Kachita dirige la operación.

CORTE.

SEC. 84.- INT. DÍA. CASA EN LAS CUEVAS DEL FUNCHE, EN EL VALLE DE SAN JUAN.

Kachita y Mattheus terminan de hacer el amor.

MATTHEUS:

-Estoy más muerto que vivo. ¿Y tú, dándote la gran vida?

KACHITA:

-Esperando instrucciones, me dedico a ver el boxeo. Mandy, El Hierro, es un fenómeno con la izquierda. En la Yuma sería millonario.

MATTHEUS:

-Ahora te dio por el boxeo.

KACHITA:

-Es como un orgasmo. Un vicio, papi.

Mattheus enciende un cigarrillo, la deja en la cama, se dirige medio desnudo, con una toalla que ha envuelto en su cintura, hacia el salón donde el Tigre Fabré lee un periódico extranjero.

MATTHEUS:

-¿Para qué carijo lees un periódico del año pasado?

EL TIGRE FABRÉ:

-Da igual. En el mundo pasa exactamente lo mismo desde que es mundo. Leo para entretenerme. Por cierto, tengo que decirte algo, y sabes que no me gusta meterme entre ella y tú…

MATTHEUS:

-Antes que me contestes lo mismo que yo te voy a preguntar, ¿quieres un whisky? (El Tigre Fabré niega) ¿Sabes algo de un boxeador, un tal Mandy…?

EL TIGRE FABRÉ:

-A eso iba, me lo quitaste de la boca. El Hierro, la he visto con él en varias ocasiones. Y el tipo está limpio, y mientras más limpio más peligroso resulta para nosotros. Raro tipo, raro.

MATTHEUS:

-Me basta.

Mattheus vuelve arrastrando los pies descalzos a la habitación. Kachita duerme plácidamente. Mattheus da un manotazo en el colchón y la despierta.

MATTHEUS:

-¿Cómo y por qué diablos te has hecho tan amiguita del boxeador ése?

KACHITA:

-Mandy, El Hierro, ese es su nombre; maneja dinero, ha ganado más de cincuenta mil dólares en los últimos combates clandestinos. Es… (sonríe pensativa) una reciente relación, un amigo.

MATTHEUS:

-Pero, ven acá, tú fumaste y no invitaste, ¿o qué? Te prohíbo que hables con él.

KACHITA:

-Ten cuidado. Si me prohíbes una cosa, dala por hecha. La semana próxima me largo a Miami, basta ya de vaguear, a mover el culo que aquí manda el negocio.

CORTE.

(Continuará…)

6 respuestas para “Kachita. Una versión de la Carmen de Mérimée. (XI). Adaptación de Mangui.”

  1. Coñó! Incineraron al franchute!

  2. Jah, ya sabía yo que ese francés olía a muerto.

    «Si me prohíbes una cosa, dala por hecha.» ¡Tremenda la Kachita, así se les habla a los machistas!

  3. Querida zoe: Magnifica!!!.Kachita acostumbrada a jugar con fuego no ve o no quiere ver lo cerca que esta del peligro.Increible como nos vas dando un mundo que si existe y del que nadie se atreve a hablar.

    Gracias Zoe.

    Luisa Mesa

  4. Como decia Nananina, aqui tomo todos los dias! con mi coffee. Yo pense ayer que el pobre frances moria en el barco a la deriva, pero lo hicieron «barbecue», el boxeador va a traer tremendo trajin! es bien parecido? Gracias! saludos!!!!

  5. Querida Ibis, me «quitaste» el comentario, que eso mismo iba a escribir.