Mi experiencia con la información en Cuba. Por Tania Quintero.

Quisiera contar mi experiencia personal. Procedo de una familia pobre, mis padres sabían leer y escribir, pero ninguno de los dos terminó el 6to. grado. Sin embargo, en mi casa nunca faltaron los periódicos ni las revistas, fuera Bohemia o Carteles. Como recientemente conté en Recortes de mi infancia (lo pueden leer en el blog Desde La Habana), por estudiar inglés en una escuela nocturna gratuita, a mi me interesaban publicaciones en ese idioma. Pero mi padre no me podía dar dinero para comprar Life, Selecciones, Time y otras de las muchas revistas de Estados Unidos vendidas en los estanquillos habaneros.

Entonces mi madre habló con Fermín, el carbonero y cuando los vecinos le llevaban periódicos y revistas para envolver el carbón (entonces no se recogía papel como materia prima, como ahora en casi todos los países), me guardaba las revistas. Bueno, la otra vía para obtener revistas gratis la pueden leer en ese post.

No teníamos televisor, pero escuchar las noticias por la radio era tan importante en mi casa como oír la trasmisión de los juegos de Habana, Almendares, Cienfuegos y Marianao, los cuatro clubes principales en mi época. Además, desde pequeña desarrollé el hábito de la lectura, decisivo para después uno querer estar siempre actualizado, de lo que pasa en tu país y en el mundo.

Cuando nos mudamos del Cerro para la Víbora, hacía varios años que mi padre había fallecido (en el Centro Benéfico Jurídico, como ya conté en este blog), pero el hábito de leer la prensa y escuchar noticieros por radio y televisión permanecía. Es cierto, eran gubernamentales, pero poco a poco fui buscando la manera de obtener otros puntos de vista, de lo que pasaba en Cuba y en otras partes del mundo.

Con el radio VEF, soviético, no podíamos escuchar la onda corta, pero a través de amigos extranjeros, sobre todo brasileños, conseguíamos revistas y libros. Eran en portugués, pero eso nos ayudó a aprender por nuestra cuenta otro idioma. Sergio, un amigo de Sao Paulo, me suscribió durante un año a la revista Veja. Además, todas las semanas me iba a la embajada de España, donde Pilar, la secretaria cubana, me daba cables de EFE que iban a botar y también ABC, El País, Cambio 16, no eran muy recientes, pero eso era lo de menos.

Desde 1992 hasta mi salida de Cuba, en noviembre de 2003, estuve yendo todas las semanas a la embajada de España. Cuando en 1993 estuve investigando en el Museo de la Música sobre el director Erich Kleiber, me era fácil, pues ese museo queda muy cerca de la embajada. Era en pleno período especial, el rutero 4 a veces demoraba hasta tres horas en pasar, la ruta 15, peor aún. No pocas veces me fui a pie desde Prado y Cárcel hasta mi casa, en la esquina de la Plaza Roja, en la Víbora.

Como el papel para escribir escaseaba, a partir de 1995, esos cables de EFE no los botaba, por detrás mi hijo y yo escribíamos nuestros trabajos para Cuba Press. El primer dibujo de mi nieta, a los 3 años, lo hizo en el dorso de un cable de EFE. Ya entonces teníamos un Sony de 13 bandas, regalo de un amigo austríaco. Y fue más fácil. No sólo podíamos escuchar Radio Martí, si no también la BBC, Radio Exterior de España, la Voz de Estados Unidos, Radio Francia Internacional y Radio Nederland, entre otras.

Luego de la Sección de Intereses comenzaron a mandarnos (a nosotros y otros periodistas independientes) la revista Newsweek en Español, sumamente útil para mi hijo y para mí, porque nos confirmó lo que ya en Veja habíamos visto: una forma amena, sencilla y directa de hacer periodismo. Un estilo que definitivamente marcaría a mi hijo, Iván García. Cuando se quiere, se puede.

Para mí y para Iván, tan o más importante que internet es un buen radio de onda corta, que lo puedes llevar a todas partes. Como nosotros, hay mucha en gente en Cuba, ávidas de información, pero también, claro, hay bastante mediocridad, en todas las capas de la población. Te encuentras jubilados y amas de casas cultos y selectivos, y opositores, periodistas independientes y blogueros que les gustan las telenovelas y libros de moda que aportan escasos conocimientos.

Abundan en la isla las personas que cuando tienen posibilidad de conectarse a la ‘antena’ prefieren ver la telebasura y se extasían con los anuncios.

Buscando para el blog una foto del día que cayó Mubarak, encontré una donde se ve a un joven que lo han cargado, con un zapato en la mano. Pero la deseché, no sólo porque tal vez algunos lectores no supieran el significado que los zapatos tienen para los árabes y musulmanes, si no porque si un lector cubano la veía, lo primero que iba a hacer era fijarse en la marca del jacket que tenía puesto.

Desgraciadamente, la ‘pacotilla’ se ha vuelto importante en la vida de muchos cubanos, jóvenes sobre todo. Al extremo que ven imágenes de cómo están viviendo los haitianos, por ejemplo, y más que en la miseria, se fijan en la ropa que llevan puesta y te dice: “Sí, están viviendo mal, pero tiene puesta una camiseta Nike”.

El nivel de información de una persona encarcelada, sea por motivos políticos o comunes, cubano o extranjero, depende de varios factores: que al detenido o preso le interese mantenerse informado; que a los familiares que lo puedan visitar consideren importante mantenerlo informado, sea mediante libros, revistas, periódicos o trasladándole oralmente las informaciones, de lo que pasa en su país y en otros; y que el reeducador permita que le dejen pasar determinadas publicaciones, nacionales o foráneas. Podría mencionar varios ejemplos, pero el mejor es el de Arnaldo Ramos Lauzurique, economista de 68 años, excarcelado en noviembre de 2010. Para Arnaldo, más importante que los alimentos, era que su esposa, la doctora Lydia Lima, le llevara todos los periódicos y revistas, cubanos, que eran los que les dejaban y dejan pasar sin problemas a todos los presos. Y basadas en informaciones y cifras gubernamentales, en los siete años y medio que Arnaldo estuvo preso, hizo una serie de análisis socioeconómicos y políticos. Ya en su casa, sigue utilizando los medios oficiales para sus artículos, que se pueden leer en la web de Martha Beatriz Roque Cabello. La lectura entre líneas es otra fuente de información.

(Este post lo he preparado con dos comentarios de Tania Quintero dejados en un post de este blog. Agradezco a TQ su autorización para publicarlos en forma de artículo.)

11 respuestas para “Mi experiencia con la información en Cuba. Por Tania Quintero.”

  1. Estos dos comentarios no fueron redactados pensando en su publicación, por eso no lo revisé detenidamente se escaparon algunos gazapos. En el párrafo que empieza «Desde 1992 hasta mi salida de Cuba…», en vez de demora debe decir «demoraba» y en vez de pasas, «pasar». Gracias y disculpen, TQ.

  2. Es muy importante y lúcido este testimonio de la Sra. Tania Quintero, (a quien admiro y respeto muchísimo); e igual que su hijo Iván. Gracias Zoé y saludos a todos.

  3. Las observaciones y recuerdos de Tania Quintero los disfruto enormemente.
    Gracias por el post.

  4. Un articulo para releer, sencillamente.

  5. Pero una cosa es La Habana y otra el interior. Si tienes suerte, muuuucha suerte y contactos, lograrás ser socio de las exclusivas bibliotecas de la Iglesia, que haberlas haylas y aunque son pequeñas para mí fueron de gran ayuda, con revistas del extranjero y literatura juvenil de ediciones españolas actuales.

    Pero vamos, que está jodida la cosa en provincias, y no digamos ya en el monte.

    Saludos

  6. Querida Zoe: Leer a Tania es como visitar la Habana,caminar las calles. Sentir eso que dejamos hace muchos agnos. Me encanto el post!!!!. Que se repita.Gracias Tania.

    Gracias Zoe.

    Luisa Mesa

  7. Rico y brillante testimonio…

  8. Un testimonio cargado de significaciones sobre el desastre antropologico de la nacion cubana, pero recordemos que existen los atenuantes, hasta en la Biblia el Senor declara «que el ejercicio de la caridad borraria muchos pecados».Escaparon del manicomio castrogansteril 2.5 mill de ciudadanos, las primeras gigantescas oleadas desangraron a la isla de profesores, escritores, medicos, profesionales de todas las ramas del conocimiento, empresarios, hacendados, inversionistas, sacerdotes con gran influencia en la educacion moral del pueblo,miles de familias de clase media y pobres con educacion formal, instituciones fraternales como las Logias Masonicas, Caballeros de la Luz, Odd Fellow, fueron barridos cientos de Sociedades de Recreo y Culturales, se eliminaron miles de colegios y academias donde se ensenaba «Moral y Civica», se respetaba la propiedad privada, el orden, la limpieza, el buen hablar, y de pronto, en un santiamen, arriba una turba de mariguaneros, gansteres, carteristas, y toda una cloaca de resentidos y envidiosos y destruyen el edificio socio-economico, con falencias de todo tipo, pero que funcionaba racionalmente bien y se vislumbraba un avance imparable. Esa mafia se dio a la tarea de corromper, encanallar, desmoralizar, manipular a varias generaciones y lograron en buena medida sus objetivos, que vivir bajo una bota castroestalinista, donde los cubanos hemos sido por mas de medio siglo los perros de Paflov, creo que asi se escribira el nombre del ruso que invento un tipo de reflejo animal para que estos pudieran comer, y que los asesinos en serie de Biran experimentaron con nosotros a sus anchas y con todo el tiempo que les dio la gana, con todo y eso ni»hombres nuevos» tienen a su favor con la masividad que alardean. Que alguien viaje por todo el Archipielago cubano, que entreviste, haciendose pasar como un cubano de a pie, y entre traguitos, que es cuando somos mas sinceros, a mil hombres nuevos con una sola pregunta. ?Te gustaria emigrar para la Republica Socialista de Venezuela, Bolivia , Viet Nam , China, Bielorrusia, Nicaragua, Corea del Norte o hacia el imperio yanki que nos desprecia? El odio irreprimible, satanico, sistemico, de Chacumbele I, tiene mucho que ver con las respuestas.

  9. Muy ilustrativo el comentario de Tania Quintero. Realista. Tal cual.
    Gracias.

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