Amnistía para las malas palabras. Por Roberto Fontanarrosa.

‘“Amnistía para las Malas Palabras” fue un pedido y, sobre todo, uno de los mejores aportes del humorista gráfico y escritor argentino, Roberto Fontanarrosa, en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, tres años antes de morir. En el minuto 4:20 del video al que le pongo link, habla sobre de la contextura física de la palabra “mielda”, tan empleada por los cubanos. No se lo pierdan.’

Ibis García Alonso, a quien agradezco.

18 respuestas para “Amnistía para las malas palabras. Por Roberto Fontanarrosa.”

  1. Ya lo conocìa… es genial!… Hay malas palabras que son mejores que las buenas…

  2. Zoe mi hija la madre Teresa del piso catorce pide apoyo para Pedro Pablo Oliva en
    Penultimos Dias y antes de su debacle a quien apoyo el,somos de la misma generacion,estudiamos juntos y ni la buena vida les da juventud parece mi abuelito,es que su jefe maximo sabe que la carne de res da cancer y nos limita en la grasa por el colesterol,ahora que se compre un perro,pero si ella es tan buena como dicen,tan humanitaria y tan solidaria y ve el mundo segun sus guardas espaldas como se debe ver que lo lleve al piso catorce a consolarlo.cono el piso catorce es mas famozo que aquella cancion de Sarita Montiel que decia:Colon,Colon 34 tiene usted su habitaciony una chica muy desente sin ninguna pretencion en la calle de Colon,Colon,Colon esto si es lo que trae el barco.

  3. Gracias Zoé,esta muy bueno el video,pues yo pido perdon por lo antes dicho, de las palabras obcenas,veo que está palabra esta cusando alguna controversia ,que no es mi intención, creo explique los motivos. Pernet…

  4. ..Creo que las malas palabras se llaman asi…porque no son buenas palabras..creo que su uso es vulgar, antiestetic y denota baja educacion o vulgaridad..cuando una mujer las usa se ve aun peor..no por ser mujer, sino porque no representa , para mi, el concepto que tengo de una mujer….respeto las demas opiniones, aunque no la comparta.

  5. Poco antes, en la misma presentación, Fontanarrosa llamaba a la reflexión preguntándole al auditorio: “¿Por qué son malas las malas palabras, quién las define, qué actitud tienen las malas palabras, acaso le pegan a las otras palabras? Tal vez nosotros, al marginarlas, las hemos derivado en malas palabras.”
    Gracias a ti, Zoé.

  6. Para Pedro Pablo Oliva mucho apoyo, pero para los negros Sonia Garro y su marido, nada.

  7. Fantastico!! y si de vez en cuando es bien util para descargar los malos humores, o para dar enfasis a la conversacion, la sra. Zoe es bien pillita jaja ud sabe porque lo digo magnifica respuesta

  8. Lloremos por Oliva, lloremos por Juan Juan…

  9. Una mala palabra en su debido momento siempre hace falta, Gracias Ibis por el link.

  10. El negro Fontanarrosa como cariñosamente se le conocía, sin dudas un grande de las letras en Argentina además de una persona sencilla, humilde, simpática, creo esta fue su última presentación en público, magistral, por cierto. Gracias Ibis por refrescarnos con la inteligencia humorística del negro. Las palabras!! cuanto bien o mal pueden hacer dependiendo del uso que le demos nosotros que en sí somos los que las convertimos en buenas o malas con nuestras acciones asociadas a ellas.

  11. Sí, mucho apoyo a PPO, si es del «»plantel»» hay que ayudarlo como al pobrecito muy enfermito de JJ Almeida, que estaba tan mal que le quedaba poco y ya tenía hasta reservada una silla de ruedas, lo han visto? no era que regresaba en cuanto «»le trataran su dolencia»‘? no es que el no se mete en política? y que es lo que está haciendo si no? Da vergüenza como nos pretenden usar a los exiliados tratando de meternos gatos por liebres pero ya esa etapa la superamos, es más la quemamos, a PPO que le crean los del diseño del raulismo ligth y que gasten los recursos de los ingenuos que aún los siguen ayudando para que tuiten tales pavadas y no se metan en el meollo de la cosa ni apoyen a los verdaderos opositores, esos que no tienen nombres y aún ni en google los halllamos pero existen y van a hacer ruido y mucho.

  12. GENIAL Y COMICO, QUE BUENO QUE LE AN PUESTO MAS CALIFICATIVO AL DESGOBIERNO DE LA HAVANA.

  13. No entiendo, porque la comentarista Diana dice que hay que llorar por JJuan? se murio?o es una provocacion?

  14. Qué bueno!!!!! Decir un «ño» con propiedad, descarga la tensión. Gracias Zoe. Me he reído mucho.

  15. Yo nunca he entendido a las personas que no usan NUNCA una mala palabra, o que critican sobre todo a las mujeres, como aqui arriba uno, que las usan, y que conste, mi macre nunca la oi decirlas, y mi padre cuando estaba bien incomodo, decia «carijo». En cambio sus hiojs de ambos sexos tenemos un vocabulario bien de letrina. Mi hermano las usa para todo, cotidianamente. yo las uso cuando estoy muy muy incomoda con una situacion y me alivia el pecho, me despeja, me siento mejor al decirlas. Sere vulgar pero, Ud no me paga la casa ni la comida, que me importa su opinion?

  16. En el riquísimo y fluido castellano de Cervantes, simplemente ‘no existen’ las ‘malas palabras’. Se las llama palabras ‘gruesas’, ‘libres’, ‘malsonantes’, ‘mayores’, ‘pesadas’, ‘picantes’, ‘palabrotas’ o ‘tacos’ y según en qué casos se profieran tienen una significación un tanto diferenciada.
    ‘Palabrota’ es la que recoge y encierra los significados de ‘gruesa, libre, mayor, pesada y picante’ y alude a lo que se dice ‘ofensivamente’, con ‘grosería’ e ‘indecencia’ y con ánimo de ‘injuriar’, mientras ‘Taco’ se conceptuaría como ‘palabra malsonante’ dicha en un lenguaje ‘rústico o tosco’ y se emplea más como ‘aquello que se dice sin pensar’ o como un ‘desahogo’ ante una alegría desbordada, una frustración, una molestia, un accidente o cuando se siente una fuerte indignación sin ánimo de ‘atacar u ofender’ a nadie.
    Ejemplos:
    Serían ‘Palabrotas’ (palabras ‘gruesas’, ‘libres’, ‘mayores’, ‘pesadas’ o ‘picantes’) decir:
    “Fulano de Tal es un cabrón y un hijo de puta”. (Nótese que no es lo mismo ‘ser un cabrón’ que ‘estar cabrón’).
    En este caso es claramente ‘ofensivo’ porque se dice de modo ‘descriptivo’ y para ‘denostar’ o ‘insultar’.
    En otro ‘contexto’ puede ser una ‘expresión’ de confianza y afecto, como por ejemplo, cuando nos encontramos con un amigo que hace tiempo no hemos visto y le espetamos con alegría y a bocajarro:
    “¡Carajo, Manolito! ¡Cabronazo, cuánto tiempo sin verte! ¿Dónde coño te habías metido?” 😉
    Aquí se puede apreciar que sólo se trata de una modalidad de ‘alegría y confianza extremas’, expresado en forma ‘tosca’ por causa de una emoción ‘abrumadora’, más bien ‘exultante’, dicha a bote pronto y sin ánimo de ‘ofender o atacar’, sino como el simple gozo que se experimenta cuando se recibe una inmensa alegría y que se manifiesta sin ‘cursilerías’ y con aplastante sinceridad.

    Serían ‘Tacos’ decir:
    “¡Joder, qué daño me he hecho en el puto dedo de los cojones con el jodido martillo de mierda!”
    Aquí no se ‘ofende’ a nadie, es la simple expresión de ‘frustración, dolor y rabia’ por el ‘acto fallido’ de un martillazo mal dado. 😉 Y… ¡qué a gusto nos quedamos cuando soltamos esa retahíla en semejante circunstancia!, nos llega a parecer incluso que el dolor y la molestia se hacen más llevaderos.

    Nada más rotundo, preciso y consistente que aquello que se repite con harta frecuencia en ‘El Quijote’, de forma muy castiza y soberana: ‘¡AH, HIDEPUTA, HIDEPUTA Y BELLACO!’… y a nadie se le ha ocurrido que dichas palabras sean ‘malas’, sino ‘divertidas y apropiadas’ al contexto en el que fueron escritas para describir una situación específica.

    RESUMIENDO: ¡QUÉ BUENAS SON LAS PALABROTAS!

  17. Al que le sirva el sayo…que se lo ponga!…A alguien alla ariiba le quedo perfecto….ahhhhh..tampoco nadie me paga mis bills…….es solo una opinion…nothing personal…….you,ve got it???

  18. Dedicado al «CUBANO-AMERICANO»

    La globalización según Fontanarrosa

    Roberto Fontanarrosa http://www.negrofontanarrosa.com

    Humorista gráfico y escritor argentino

    En esta época de globalización, aggiornáte o quedás afuera. ¿De qué carajo?. Ni idea… Desde que a las insignias las llaman «pins», a los maricones «gays», a las comidas frías «lunchs» y a los repartos de cine «castings», Argentina no es la misma . Ahora es mucho más moderna; durante muchos años, los argentinos estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los chicos leían revistas en vez de «comics», los jóvenes hacían asaltos en vez de «parties», los estudiantes pegaban «posters» creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de «business» y los obreros tan ordinarios ellos, a mediodía sacaban la fiambrera en lugar del «tupper» . Yo, en la primaria, hice «aerobics» muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.

    Afortunadamente, todo esto hoy cambió; Argentina es un país moderno y a los argentinos se nos nota el cambio exclusivamente cuando hablamos, lo cual es muy importante… Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad, decíamos estoy hasta las bolas o hasta las manos» cuando en realidad, no nos dábamos cuenta que estábamos «a full», que queda mucho más paquete y es un «wording» mucho más simple ¿viste?. Cuando decidíamos parar un poco para comer o tomar algo, decíamos «la cortamos y vamos al bar a comer unos carlitos o panchos»; éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta que en realidad estábamos haciendo un break»; y ahora somos más piolas: vamos a Mc Donald comer unos «burgers»… No es lo mismo decir «bacon» que tocino, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que «hall», ni jugar al polo con ventaja que con «handicap».

    Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia. Desde que Nueva York (sorry NEW YORK) es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los argentinos estamos ya completamente modernizados. Ya no tenemos centros comerciales: ahora son todos «shoppings». Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países sólo toman del inglés las palabras que no tienen porque sus idiomas son pobres, o porque tienen lenguajes de reciente creación, como el de la Economía o la Informática, nosotros, más generosos, hemos ido más allá: Adoptamos incluso las que no nos hacían falta, lo que demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos. Tomando otros ejemplos, ya no decimos galletitas, sino “cookies», que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino «feelings», que son mucho más profundos. Y de la misma manera, sacamos «tickets», compramos «compacts», usamos kleenex», comemos «sandwichs», vamos al «pub», hacemos «footing» (nada de andar caminando así nomás) y los domingos, cuando vamos al campo (que los más modernos llaman «country», en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos «camping». Y todo ello, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia. Los carteles que anuncian rebajas, dicen «Sale 20% Off». Y cuando logramos meternos detrás de algún escenario hacemos «backstage».

    Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante, es decir, más «fashion». Los argentinos ya no usamos calzoncillos, sino «slips» o «boxers» y después de afeitarnos, usamos «after shave», que deja la cara mucho más suave y fresca que la loción berreta que usaba mi abuelo. Tampoco viajamos más en colectivo sino en «bus»; ya no corremos: hacemos jogging» ; ya no estudiamos, hacemos «masters» ; no estacionamos, utilizamos el «parking». En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el «boss» y está siempre en meetings» con las «public relacions» o va a hacer «business» junto con su secretaria, o mejor, «assistant». En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una «laptop» y un «fax-modem»; minga de agenda de papel: ahora es una «palmtop» … Aunque seguramente la secretaria es de La Boca, hace «mailings» y «trainings» y cuando termina el trabajo va al gimnasio a hacer «fitness» y «aerobics». Allí se encuentra con todas sus amigas Asistant del «jet set» , que vienen de hacerse el «lifting» y con alguna «top model» fanática del «body-fitness» y del «yoghurt light». Y cuando van a un «cocktail» piden «roast-beef» que, aunque no lo creas, es más digestivo y engorda menos que la carne.

    En TV nadie hace entrevistas ni presenta como antes. Ahora hacen «interviews» y presentan «magazines», en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia, aunque parezcan siempre los mismos.

    Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el tiempo, al magazine se lo llama «show» , que es distinto que un espectáculo. Y si éste es un

    show porno, es decir tiene carne, se lo adjetiva «reality» para quitarle la cosa podrida que tiene en castellano. En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino «spots» que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal o sea hacer «zapping». El mercadeo ahora es el «marketing»; las franquicias comerciales, franchising»; el mercadismo, «merchandising», el autoservicio, el self-service»; el escalafón, el «ranking» ; la carne, «steak» ; el representante, el «manager» y la entrega a domicilio, el «delivery». Ya no hay cuentapropistas sino «entrepreneurs» y el viejo y querido margen entre la compra y la venta se llama «markup». Y desde hace algún tiempo, los importantes son «vips», los auriculares, «walk-man»; los puestos de venta, «stands» ; los ejecutivos, «yuppies» ; las niñeras, «baby-sitters» y los derechos de autor, «royalties». Y por supuesto ya no pedimos perdón: decimos «sorry» y cuando vamos al cine no comemos pochoclo, sino «pop-corn» que es más rico. Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzó, sólo nos queda decir «siesta» con acento americano, que es la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro… COMO DIJO

    Inodoro Pereyra: «Ya no quedan más domadores. Ahora todos son licenciados en problemas de conducta de equinos marginales…”

    Marzo de 2006

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