Las máquinas y el tiempo. Por Raúl Rivero.

En El Blog de Tania Quintero.

Mi primera máquina de escribir fue una vieja Remington a la que faltaban algunas teclas, me la prestó primero, luego me la regaló, mi maestra de mecanografía. Luego tuve una Olivetti, preciosa, que me prestaron.

Más tarde una Brother’s de retroceso automático, que me regalaron y luego me quitaron. Entre tanto me prestaron una Underwood a la que yo llamaba La Máquina Asesina, porque el retroceso salía disparado y si tenía a alguien sentado al lado, podía matarlo de un golpe en el sentido. O sea que adquirí unos movimientos muy rápidos de kárate para poder atajar a tiempo que el retroceso automático no se escapara a degollar a nadie.

La última fue una Olivetti que también me regalaron. La adoraba, porque sabía que la persona que me la regaló sacrificó mucho para conseguírmela. Tuve que dejarla en Cuba.

Todavía guardo una, la que le regalé a mi hija cuando llegamos a París, es una máquina de juguete en donde juntas tecleamos las primeras palabras que ella aprendió en francés.

Anuncios

6 Replies to “Las máquinas y el tiempo. Por Raúl Rivero.”

  1. No vas a hablar de Faroás y su nueva huelga de hambre.-?? El Coco esta hecho un churumbel, vamos a ver cuanto le dura y los kgs que coge, porque a algunos las huelgas les sientan bien, sobre todo porque gente bien intencionada comienza a mandar..

    Me gusta

  2. Què hermoso artìculo!… Recuerdo que mi primera màquina de escribir y que se mantuvo conmigo hasta el final era una Olivetti… Underwood?… portàtil… creo, no sè… -yo he construido una gran muro en mi memoria-… venìa empotrada en su cajita verde oscura o gris -Oh, ladrillos de mi memoria!- era de mi padre… impecable… pulcra… la cinta me fue siempre fiel… con ella trabajè, hice alegatos, versos, cartas, poemas, sueños… y con toda velocidad en mis dos dedos!… aunque debo reconocer que siempre me fascinò la escritura manual… la magia de “misiempremocho” làpiz… el olor de su madera tenìa un efecto lisèrgico en mì… los mordisquitos en la goma y la orgullosa y pretendida letra de la que siempre me ufanè. Sigo… mi màquina siempre estuvo en casa… hasta el final y seguirà hasta el final… parecìa un monumento… envidia de cuanto especimen me visitaba. No sè cuàl habrà sido su desdichado destino excepto este triste destino de estar en un rinconcito de mi memoria como un jiròn de humo… Cuando me graduè me “asignè” una moderna màquina… era colectiva pero a mì se me antojaba que era mìa… era para mi uso y disfrute… cuando alguien la tocaba yo me daba cuenta… casi nadie la tocaba… yo era muy tenaz con ella… siempre la copaba… No recuerdo la marca… nombre italiano… hermosa letra, un sonido especial… ancho rodillo… elegante gris… hasta que me fui de ella y ella de mì… Mi ùltima adquisiciòn mecanogràfica postadquirida y exiliada… hace años a… una Brother… grande… linda la carajita… me asustò el dìa que le puyè una tecla y borrò en automàtico!… de madre!… pero nunca establecimos lazos de afecto verdadero… aùn la conservo por aquello de los apegos…Todo lo que vino despuès, fue silencio digital… no obstante, arraso siempre con mis teclados… la manìa del sonido… tacatacataca… el guaguancò en los dedos…

    Cierro los ojos y escucho… un tecleo como un mantra… un ritmo y una cadencia liberadora… mi màquina de escribir en una esquina de mi cuarto… y se me ilumina la tristeza!…

    Gracias Zoè… por el puente… Raùl… Sra. Tania…

    Me gusta

  3. Gracias por el link, Zoé. Muy cálido el artículo de Raúl Rivero. Un merecido reconocimiento a las máquinas de escribir. Destila ternura.
    Nunca reparé en sus nombres (o marcas), pero en mi casa siempre hubo máquinas de escribir. Desde niños nos volvimos especialistas en reciclar las cintas. Cuando no tenían tinta, por ejemplo, las sumergíamos en azul de metileno, violeta de genciana, rojo acetil o lo que fuera; recuerdo, incluso, que cuando la cinta estaba muy maltrecha y gastada, entonces usábamos hojas de carbón y escribíamos casi a ciegas.
    Siempre he pensado que en la Cuba castrocomunista las máquinas de escribir deben tener más historia que los libros de Historia. Allá por el año noventa y cinco, allanaron la casa de mi abuela materna con el móvil, según la seguridad del Estado, de tenencia ilegal de armas. ¿Y cuál era el arma que buscaban? Pues una máquina de escribir de la que supuestamente (nunca lo pudieron comprobar) salían las octavillas en contra del gobierno castrista que todas las madrugadas aparecían diseminadas por el Prado y Malecón cienfuegueros. Para ese entonces yo cumplía el servicio social en Isla de Pinos, pero por casualidades de la vida ese día me encontrada en Cienfuegos, y recuerdo, como si fuera hoy, que cuando los gorilas verdes que lo revolvían todo se cansaron de buscar, el jefe del comando no tuvo más remedio que preguntarle directamente a mi abuela dónde era que tenía escondida la máquina de escribir. Acto seguido, mi abuela lo encaró con su siempre inteligente ironía y le dijo: Ah, ¿la máquina de escribir? Bueno, pues como eso es un arma tan peligrosa, la boté a la basura hace unos días. Pregúntele a los que trabajan en el camión de la basura.
    Se la llevaron detenida, por supuesto. La interrogaron por horas. Cuando salió, mi abuela parecía levitar, lo recuerdo. Nunca contó lo que le hicieron allí dentro. Nunca habló del tema. Se apagó dos años después; eso sí, con una máquina de escribir en su poder.
    Gracias, Zoé.

    Me gusta

  4. Señora Zoé -mucho gusto- soy Jesús “Quique” Centeno, le escribo desde Caracas, Venezuela. Me contenta ver su trabajo y contar a partir de este momento, en que el puente de comunicación estará abierto siempre, entre nosotros.

    Ví una foto suya en compañía del poeta Raúl Rivero. He de suponer que se escriben con frecuencia, espero.

    Discúlpeme por favorecerme de este espacio, pero, requiero contactar al poeta y no encuentro otra forma de hacer contacto con él. Recurro a sus buenos oficios y pueda usted (ayudarme) hacerle llegar al poeta Raúl, de parte de un buen amigo suyo (fotógrafo cubano) Ramón Grandal y el mío propio, mi contacto (quiquecenteno@gmail.com / Skype.: quique.ceteno).

    Estamos trabajando en un proyecto editorial (libro de fotografías de Cuba) en el cual consideramos que la inclusión de poesía será un componente enriquecedor e interesante.

    Mucho sabré agradecer su interés y disposición por contactarnos con Raúl.

    Atentamente,

    Jesús “Quique” Centeno

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.