Marta G. Ismail: La premonición del trazo.

Marta G. Ismail: La premonición del trazo.

Es camagüeyana y vivió durante muchos años en Europa, en Francia, donde frecuentó a grandes artistas del Tout Paris, después se mudó a Estados Unidos, a Miami. Allí vive rodeada de obras de arte que adquirió en el Viejo Continente, de pintores clásicos, impresionistas y surrealistas.

Es una mujer que pinta, a diario, sentada en su atelier-galería de la calle 8 y muy pocos ni siquiera imaginan su historia. Siempre que voy a Miami paso a verla acompañada de Enaida Unzueta, quien me la presentó. En el último viaje nos invitó a su casa y degusté uno de los mejores cafés de Miami, hecho con un gran amor, al que agregó unos refinadísimos chocolates italianos que todavía recibe de Italia en unos platos muy coquetos. En Europa dejó grandes amistades, con las que jamás ha perdido la comunicación, y que le profesan un gran cariño y respeto.

Ismail es una mujer surrealista, por los cuatro costados. Hasta en su mirada, teñida de miel, chispea el trazo de la premonición. No hay nada que no le haya ocurrido que ella no lo haya delineado antes, sabia y pitonisa, con el pincel agitado que se enseñorea de su sueño.

Ismail no es sólo una pintora surrealista, es la mujer surrealista por naturaleza, de excelencia y pedigrí, lo subrayo. Y aunque ella quisiera evitar el lunar como marca de nacimiento del surrealismo, no podría.

La predestinación surrealista en ella se cumple corpórea con dolor, asfixia y cicatrices, aunque ella lo devuelve con la gratitud como sólo los soñadores pueden entregarlo: Transformando la quimera en alquimia.

De este modo, un fregadero se convierte en una especie de submarino, en forma de jamo en el que han sido pescados diferentes especies de peces, y por cuyas tuberías trepa un pescador; debajo observamos un bote, en el medio del océano, bajo un cielo paradisíaco –como suelen aparecer los cielos en los sueños- aleteado e invadido por nubes y gaviotas.

También una manzana, carnosa y roja, llorosa, sudorosa de lágrimas, deviene pieza reinante en un tablero de ajedrez, donde un pesaroso  gusano, lento aunque certero, se acerca con la intención de agujerear la fruta. La imagen no quiere decir más que la palabra, vista, leída, y no escuchada.

Dos mujeres envueltas en fuego permanecen entrelazadas por la perpendicularidad de la brasa, pese al enorme parecido entre ellas nada indica que el juego de la imagen significa una treta metafórica que sirva de trompe l’oeil para trampear o engañar al espectador.

En su pintura todo es directo, no hay recurrencia ninguna al engaño, y lo que usted ve es lo que ella hubiera querido que usted soñara sin ningún tipo de rebordes ni emperifollamientos adicionales. Porque, Marta G. Ismail rehúye de las sombras, de las réplicas, de las imposturas.

Para ella nada que no lo necesite posee un doble, sólo existe la pieza única, esencial, el núcleo del sueño del que hablaba Roberto Matta. Otrebor Attam, que como Roberto García York viraban nombre al revés en un guiño y sentido surrealista. El guiño en la obra de Ismail es que la figura que usted percibe probablemente sea su sueño invertido provocado por el reflejo espejeante y límpido del agua.

En otro cuadro, en medio de un paisaje cubano, surcos verdísimos, a lo lejos un bohío, advierto en primer plano una soga de la que cuelga, como de una tendedera con horquillas de madera incluidas, tres racimos de uvas que poseen la forma de continentes. Podrían sugerirnos el mundo que Ismail ha soñado para los exiliados, cuyos colores traducen el mestizaje sincrético, sintetizado en sabores, espesores, perspectivas, y composiciones oníricas, sin más asidero que la memoria (la soga) y el paisaje (la evocación de la belleza), deshechando todo lo que podría imponernos la fealdad de la realidad inminente.

Esta manera de tratar el paisaje resultó sin duda alguna el camino que le reabrió los instintos al tema cubano, el que ella domina con una sencillez ‘éblouissante’, con la misma simplicidad con que los antiguos tinajones camagüeyanos daban la bienvenida en los jardines de las casonas, abiertas de par de par a los curiosos visitantes.

Marta G. Ismail es como esas sopranos que lo mismo interpretan un aria de Verdi que una zarzuela de Lecuona sin reducir la primera a la segunda y sin ambicionar que la segunda posea más grandeza y elegancia que lo que la quimera despliega con destreza frente a la alquimia. Ella pinta para esos curiosos visitantes, y también para los que conocen que el arte es una cuestión de vida o de sueño. O de ambos, si dominamos la vida y dejamos que el sueño nos domine.

Zoé Valdés.


Marta G. Ismail.

25 respuestas para “Marta G. Ismail: La premonición del trazo.”

  1. Muy bonito, Zoe’.

  2. Tienes una capacidad para describir!… recuerdo còmo en La cazadora de astros redibujabas con tu palabra aquellas surrealistas expresiones de La Varo y que yo, como la manzana roja de Ismail, salivaba todos mis rojos para engullir el primer gusano de luz que vendrìa por mis ojos…

  3. Doble belleza en este post: Las obras de Marta G. Ismail y el preciosismo literario de tu texto, Zoé. UN HERMOSO REGALO PARA LA VISTA Y EL ALMA!!! GRACIAS!!!

  4. No sé por qué se ‘saltan’ palabras cuando entro el comentario y no aparece todo lo que escribo. Repito el comentario a ver si ‘navego’ con mejor suerte:

    Doble belleza en este post: Las bellas obras de Marta G. Ismail y el preciosísimo ejercicio literario de tu texto, Zoé. UN HERMOSO REGALO PARA LA VISTA Y EL ALMA!!! GRACIAS!!! (A ver si sale ahora completo el comentario, ¡lo siento!)

  5. Y tambien bueno, Zoe’

  6. Hermoso y merecido texto a la artista Marta G. Ismail.Tanto como sus obras es deliciosa mujer,
    espontánea, gran amiga y cubana legítima y universal.Gracias Zoé y saludos a todos.

  7. Magnificos cuadros, cada uno cuenta multiples historias. Mil gracias!

  8. Que hermoso !!!!!

  9. Este post es una delicia. Por tu literatura y por la pintura de Ismail. «No hay MEJOR astilla que la del mismo palo». Solo dos mujeres cubanas y artistas pueden complementarse asi. Gracias a las dos, por su arte y por ser.

  10. Gracias Zoe por presentarnnos esta artista maravillosa hasta ahora desconocida por mi, genial, ya sabes cuanto me interesa el surrealismo. La obra merece la belleza del texto. Besos

  11. ¡¡¡Bellísimo lo que has escrito!!!! ¡¡¡Bellísimas las obras de la artista!!! Doblemente felicidades

  12. Si no lo pueden hacer bueno, haganlo bonito, pero escriban. Escriban. Es una liberacion.

  13. ¡Qué mujer hermosa! Su Bohío Flamboyán y Palma casi me hace saltar las lágrimas (el flamboyán es mi árbol favorito). Antes, con tu texto, Zoé, con ese estilo sencillo y esos encantos habituales, logré fundir la obra con la límpida naturaleza humana detrás de ella: Marta G. Ismail.
    De encantamiento, ambas.
    Gracias por compartir, Zoé.
    Mil gracias.

  14. Gracias, Zoé, por tu magnifica descripcion de las obras de Marta G. Ismail, ahora no queda otro camino que ir a verlas en persona, nos atrapaste con este bello trabajo. La primera obra del pescador y los peces es algo muy especial. Gracias de nuevo por toda la informacion sobre esta artista y por tu excelente articulo. Saludos para todos.

  15. Querida: La vieja y yo no sabemos donde ponerte,he notado algo corrida a Maria milagrosa en el retablito de mama’,tu foto,la que estas delante de la corriente del golfo,al lado de la de Mercedes borracha y linda, rodeada de los nignos de la casa que no te conocen, pero ya te adoraran. Marta es una consentida de esta calle; de esta geba buena que es la calle Ocho, donde «alguien» dijo que el periodo mas fructifero en artes habia sido el de Guarapo en Cuba, como para la Grecia antigua lo habia sido la dictadura de Pericles. Como yo pase’ los ojos por Borges alguna vez y estube de acuerdo con el exergo que de el tomaste para abrirle a tus lectores el alma de Marta. Al gallo delirante, en nombre de todo aquel que no supo superar su miseria y servilismo, le recorde’ que el me habia dicho cuantas nignas se habia hechado al pico en su ultimo viaje a Cuba y lo hijoe’puta de todo el que como el lo hace y compara a Pericles con Guarapo, logicamente el tipico fuerae’geba, otrora un funcionario de agenda repleta de «nada cotidiana». Tu vas delante, aqui’ en el charquero tienes un testigo que pinta y te respeta y una viejita que te incluye en su rosario. Viva tu hija, tu valentia, viva tu claridad, tu obra, tu amor,tus compadres,y tu buen gusto, y viva Dios por ponerte en nuestro camino.
    Tu manolo.

  16. Zoe: Te sigo por FB y ahora por tu blog, mi esposa Gema y yo hemos visto esto que escribiste de Marta Ismail Garcia nuestra queridisima amiga al igual que Enaida Unzueta otra gran amiga tuya ambas con galerias en la calle Ocho de Miami, pero mas aun amigas de muchos años…

    te dire que la descripcion tuya de ella y su obra aparte de ser un recuento de tu recorrido por su galeria, casa y vida…..es exacto…..solo te faltaron las orquideas al entrar a la casa ya que describiste hasta su vajilla….y curiosidades delictivas….(chocolates italianos)….

    Marta es muy especial en nuestras vidas, su pintura lleva por dentro lo que es ser una increible artista, madre, activista social, y amiga. Surealista es, ya que su vida, viajes y experiencias alimentan su obra….

    Te juro que camine contigo paso a paso tu descripcionpro su galeria, su casa…. tuve la misma taza de cafe y senti el sabor de los chocolates…. gracias la voy a llamar ahora

  17. Es bello lo que escribes sobre Marta G. Ismail, puedo decirles que tengo el placer de conocer a esta excelente artista, la cual admiro por su cualidades como artista, como madre, abuela y amiga, por eso siempre le deseo lo mejor y que Dios la bendiga.

  18. Es cierto todo lo que usted dice de mi mami de Miami. Tengo la gran suerte de pertenecer a su famila, de ser una de ellos. Siempre que estoy a su lado siento que soy una persona algo mejor.
    Su fuerza, valor y decision en la vida son un ejemplo para mi.
    Y como artista no tengo ningun comentario para mi es la mejor.

  19. En la íntima relación entre un artista y su espectador, pocas veces caben los terceros. Es necesario un texto tan bello como este para engrandecer lo que ya es, en sí misma, una maravillosa obra.

Deja un comentario