La dramaturgia del verano.

LA DRAMATURGIA DEL VERANO.

El verano no sólo tiene su canción, o sea “la canción del verano”. El verano también tiene a su violador del verano, el mismo personaje que hubiera sido muy probable que habría podido ser elegido presidente de Francia, pero además era ya desde hacía un buen tiempo el presidente del FMI: Dominique Strauss-Kahn. Sin embargo, la sonada anécdota de DSK y de su camarera violada, la señora Nafissatou Diallo, se ha ido apagando frente a otras candangas y dramaturgias del verano. Tristane Banon y su madre socialista intentaron robarse el show, pero nada, ambas han quedado en un muy segundo plano.

Todo parece indicar que la palma se la llevará “la muerta del verano”, que no es otra que Amy Winehouse, drama que todos hemos sentido profundamente. A mí literalmente me ha deprimido no sólo para todo el verano, además por unos cuantos meses. Bueno, vamos, no exageremos, que otras tragedias borrarán las actuales, más rápido de lo que pensamos.

Resulta que cuando creíamos que todo ya estaba rebosado de hits parades, nos encontramos con que ahora también tenemos derecho “al matón del verano”, o sea, al terrorista Bréivik (breve no fue la intervención de la policía, por cierto).

El terrorista Bréivik se asombra él mismo de que esos policías no lo hubieran matado cuando llegaron a la isla 40 minutos más tarde. Hasta una vecina llegó primero en bote, remando, señores. El terrorista se sorprende de que no lo hayan linchado allí mismo, y nosotros también. Pero ya sabemos que en democracia existe la justicia, y claro, después de haber hecho las declaraciones que hizo, su abogado todavía tiene gandinga de poner en tela de juicio las malas intenciones de su cliente, puesto que –según el representante de la ley- Bréivik está loco. Sin embargo, su padre, antiguo diplomático, residente actual de un pueblecito francés, junto a su esposa, han declarado que el niño era muy recogido en sí mismo, aunque un buen chico.

El buen chico se convirtió en un extremista de ultraderecha, anti-islamista, de extremo cristianismo, anti-marxista, y anti-Zapatero. Vaya, vaya, qué cosa tan exquisita. Apostemos algo: ¿a que todos ustedes se esperaban que el matón del verano sería todo lo contrario? Más bien un islamista de Al Qaeda (de hecho ¿no hubo una primera reivindicación de este grupo terrorista según las primeras publicaciones de la prensa? ¿En qué quedó eso, no se investiga?).

El caso es que este “buen chico”, se convirtió porque a él le dio su real gana en un terrorista, en el matón del verano que acabó con la vida de noventa y tantas personas, y en todas las fotos aparece tan rubio él, muy sonriente, y mejor armado, hasta los dientes, apuntándonos a todos. Como para que nos acabe de caer bien, pese a su violencia, o más bien, por su violencia. A mí, la verdad, como nunca me han gustado los desteñidos, pues me parece un tipo bastante banal y lo peor, bastante aburrido y calculador. Porque esa sonrisa de bobo de la yuca que puso cuando lo llevaban detenido en el automóvil de la policía es la sonrisa del que se está haciendo el loco, o el muerto, a ver el entierro que le harán.

Pero no, no habrá entierro, aunque los socialistas, e incluso Rubalcaba, el candidato a la presidencia de España por el PS, se han apresurado a exigir que se aplique la pena capital en este caso. Sin embargo, para los terroristas de ETA ellos no han pedido lo mismo, todo lo contrario, para los de ETA han aplicado las mejores comodidades, N’est-ce pas? Y es que los socialistas son rolleros hasta para decidir los destinos de los matones del verano.

Vamos, que la matanza de Oslo servirá para lo mismo que sirvió la matanza del 11-M en España, para que los socialistas españoles encaren las elecciones con un presidente en el punto rojo del colimador de un terrorista rubio, noruego, catolicón y antimarxista (objetivo muy a pesar del mismo Réivik, según sus propia planificación de los hechos). ¿No es la dramaturgia y la coreografía perfecta?

Mientras tanto, los de abajo, lloremos a los muertos. Los de arriba están muy ocupados en manipular a los cadáveres a favor de las próximas campañas politiqueras de invierno.

Zoé Valdés.

Publicado en El Economista.

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