El verano de Corín. Por Manuel Rodríguez Rivero.

Un nuevo volúmen de novelas de Corín Tellado, y en este artículo se recuerdan los escritos de Guillermo Cabrera Infante y Mario Vargas Llosa sobre la escritora asturiana.

UNA INOCENTE PORNÓGRAFA.

MANES Y DESMANES DE CORÍN TELLADO.

Larga es la historia de mi asociación con Corín Tellado, a quien, muchas veces, y en broma, llamé Corán Tullido. En 1953 la encontré por primera vez. Entonces adoptaba la forma de innúmeras y detestables galeras (palabra que prefiero a galerada porque evoca el trabajo forzado, la prisión y la claustrofobia) de prueba que yo debía corregir para Vanidades. (En ese tiempo Vanidades era «la revista de la mujer cubana», hoy su dedicación se ha hecho continental, pero Corín Tellado sobrevive todos los naufragios). En 1956 inventé o realmente oi decir que se trataba de un sindicato (o guilde) de escritores que escribían bajo el gran manto protector y femenino de su nombre de soltera. En 1965 supe que era una «española de verdad» y que es, para asombro de muchos pero no mío, el «escritor español español más leído de todos los tiempos», incluyendo, por supuesto, a Miguel de Cervantes, quien «no es tan conocido», reconoce su tocayo Unamuno, «-y menos popular- fuera de España -ni aún en ésta- como aquí suponen los literatos nacionales(1)». En 1967 Corín Tellado cabalgó de nuevo (o todavía). Ahora en forma del gran pacificador -anglicismo suave que sustituye a la palabra oriental delirio, a la habanera chupeta y a la más académica y no menos errada biberón -de mi hija Anita (edad: doce años cumplidos; disposición: calificada por ella misma de «sentimental y boba»; estado físico: una adolescencia incipiente, que comienza por sudores fríos, melancolía y nostalgia del futuro), que se pasa las horas muertas y vivas leyendo esta biblia cursi y citándola como si se tratara de La Bruyère, y de hecho, muchas veces y sin saberlo, cita a La Bruyère, citado a su vez por la señora Tellado a menudo, tanto que la púber lectora londinense, tal vez impelida por el feminismo rampante de la autora, al encontrar una nueva cita preguntó: «¿Y quién es esa señora La Bruyère?».

A esta pregunta siguieron otras: «Papi, ¿qué quiere decir psicópata?», «¿Qué es una alergia?», «¿Qué es forense?», que remitían al diccionario o al diccionario médico. Pero había preguntas que el diccionario común no podía responder: «Papi, ¿cómo se sabe si un matrimonio se consumó?». Entonces recordé las lecturas forzadas, de las novelistas que Vanidades atesoraba como una ostra celosa. Allí había escenas en que lo cursi o simplemente trillado era seguido por descripciones que debían tanto a Rafael Pérez y Pérez como a José María Carretero, el prolífico pornógrafo mejor conocido como el Caballero Audaz. Recordé el diseño de una o de todas las novelas de Corín Tellado, donde el dibujo forma un triángulo en que los catetos son amor posible, amor imposible, y la hipotenusa es inamorposible. Abundan, por supuesto,, las peripecias sentimentales, marcadas por encuentros amorosos que son jalones de una historia romántica.. Allí se ven (la prosa es efectivamente descriptiva) hombros femeninos temblando de amor, besos apasionados, caricias que expanden ( o anulan) la percepción, labios como puertas-vaivén, ojos maravillosamente cegados, manos que acarician con suavidad (y eficacia) de taladro, abrazos en que se funden y confunden los cuerpos. En fin, toda la parafernalia tumescente de la literatura erótica, pero envuelta en la aparente asepsia de los eufemismos.

En ensimismamiento de la joven lectora, las preguntas cada vez más cerca de la diana sexual, el consumo devorador de ejemplares, me hicieron acercarme – y de nuevo leer- a Corín Tellado. Este azar de lectura fue provocado por una hybris demasiado frecuente. (…)

Fragmento tomado del libro de ensayos «O» (Seix Barral, febrero 1975), de Guillermo Cabrera Infante. El artículo fue publicado en el año 1968.

5 respuestas para “El verano de Corín. Por Manuel Rodríguez Rivero.”

  1. Un tia mia decia » las novelas de Terin Collado «

  2. Corín era más pásmica que un cubo de agua fría. En el bachillerato conocí a una aficionada a CT, era una china bella llamada Tamara. No hubo forma de que abriera las piernas.

  3. Ida mi hermana y yo eramos fanaticas de Corin Tellado, todos los hombres de sus novelas tenian un rictus amargo en la boca, vestian trajes grises y las heroinas eran pelirrojas, tenian algunas pecas y eran de ojos verdes, iban al nautico en bici y se reunian con la pena de amigos…..eran tontadas, pero cuando uno las leia en la revista Vanidades o en los libritos de novelas, que mi hermana era quien los compraba, se sentia uno feliz y se ilusionaba…. habian algunas con buenisimos argumentos…..

  4. Mi tia y yo las leíamos y guardo un recuerdo parecido al de la amiga Sra.Silvia Anzola; así como a José Ingenieros y Reader’s Digest.Gracias Zoé y saludos a todos.

  5. Gran escritor, invencible, el vencedor, como escribió Jean-François Fogel en el último número de Ars Magazine, una revista para coleccionar.

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