El castrismo y sus colaboradores. Por Orlando Fondevila.

El CASTRISMO Y SUS COLABORADORES

Orlando Fondevila

Cada vez se hace más evidente que la dictadura castrista mueve todos los hilos posibles para intentar detener su derrumbe.  Los jerarcas del régimen saben perfectamente que la situación económica y social del país es insostenible. Y saben que, tarde o temprano, habrá consecuencias políticas. Por otra parte, son conscientes de que la hasta ahora tabla de salvación venezolana se muestra crecientemente inquietante. Por eso se afanan en encontrar apaños que les posibiliten la supervivencia. Cualquier cosa les viene bien, siempre que consigan su permanencia en el poder, que sólo conciben como absoluto. Poder eterno para ellos y sus descendientes. Van, así, preparando una especie de piñata, para mantener el control económico en las “empresas” que vayan surgiendo, tal ycomo ya ocurre en la industria azucarera y en la turística. En este camino emprendido, a medias entre la corrupción rusa y la aberración china, permitirían que la población se hiciera con los rastrojos de la economía, al tiempo que se perpetuaría la ausencia de derechos políticos y sociales. Tal vez un poco más de arroz y frijoles, y palo y tentetieso ante cualquier reclamo. Es decir, el mismo paraíso del horror, embadurnado con algún tenue colorete.

 

Por supuesto que, para aspirar a conseguir algún éxito, esta estrategia diseñada por la dictadura militar cubana necesita contar con complicidades externas e internas. Sin poderosas ayudas, sobre todo económicas, pero también políticas, todo el abominable proyecto se vendría al traste.  El problema que se les presenta es dónde encontrar cómplices importantes, con cierta credibilidad, con un discurso sugestivo – moviendo emociones y atrayendo intereses- y ciertos márgenes de eficacia. Conseguido: la jerarquía eclesiástica cubana y un grupo de “académicos”, léase “intelectuales orgánicos” y “filo-orgánicos”, han corrido presurosos a prestar sus servicios. El castrismo ya puede presumir, nada menos, que de Iglesia y Academia. Además, en lo externo, tiene a su favor –en el mejor de los casos- la actitud al menos dubitativa dela AdministraciónObama.  Administración que gustosamente sigue los “consejos” de ciertos grupos y personajes del exilio, que le son afines y que le sirven de coartada para vestir de pro-democracia su política de concesiones.

 

Al interior, la jerarquía dela IglesiaCatólicacubana, encabezada por el inefable Cardenal Ortega y Alamino, ha venido prestando en los últimos tiempos, de manera para muchos inexplicable, ingentes servicios a la dictadura. Recordemos si no su papel “mediador” en la excarcelación de un grupo de presos políticos, su labor conminatoria para que estos marcharan al destierro, y, sobre todo, su incesante cabildeo en EE.UU. yla UniónEuropeaen favor de un trato normalizado a un régimen que nada tiene de normal. Pues bien, ahora la jerarquía eclesial cubana y su Cardenal convocan y patrocinan a “académicos” predispuestos a la colaboración, o mejor, a la complicidad con la dictadura,con el objetivo de impulsar iniciativas de salvación. Por cierto, que no precisamente de salvación espiritual. Nos haría falta un Borges para añadir este nuevo capítulo a la “Historia Universal dela Infamia”.

 

Examinemos someramente los hechos.  Primero fuela XSemanaSocial Católica, con los “académicos” de marras como invitados, excluyendo a intelectuales católicos de la talla de Dagoberto Valdés. Después, la permanente línea editorial de las publicaciones oficiales dela IglesiaCatólicacubana, tales como Palabra Nueva y Espacio Laical.  Justamente esta revista ha dedicado un clarificador dossier a las relaciones entre “Cuba y su diáspora”, en el cual, de manera “perversamente angelical” (permítaseme la expresión) se reparten equitativamente, entre verdugos y víctimas,las culpas del desastre cubano, al tiempo en que se convoca al “olvido de agravios mutuos” y a iniciar una fraterna colaboración en beneficio del país. En la misma línea, recientemente, los mismos “académicos” han presentado en Miami un Informe titulado “La diáspora cubana en el siglo XXI”, en el que

los autodenominados “expertos” insisten en las propuestas de la amorosa colaboración entre lo que llaman diáspora (exilio es una mala palabra) y Cuba (entienden por Cuba a los jerarcas del Partido Comunista). Los nombres de estos “académicos” se repiten una y otra vez en cuanto evento colaboracionista tiene lugar. Conviene no olvidarlos.

 

Jorge I. Domínguez, confeso admirador de Fidel Castro. Este “académico” afirma que :” : Para muchos de la diáspora oriunda de Cuba, lo mejor que desean es que sus abuelos dejen demolestarles ya con cuentos de Cuba, con supuestas obligaciones patrióticas y con posibles hipotecas existenciales de su futuro personal”. Y más claro: “Muchas organizaciones cubanas en el exterior pueden contribuir al futuro de Cuba, y de la relación entre la diáspora y Cuba, si dejan de existir. ¡Qué descansen en paz!.”

    

     Arturo López Callejas, alias López Levy, ha sido por muchos años “experto”. Ahora, politólogo y conferencista de la Universidad de Denver. Hasta 1998, analista en el Instituto de Relaciones Exteriores de Cuba (un organismo controlado por la contrainteligencia). Veamos una de las perlas embaucadoras de este “experto”: “La flexibilización que está ocurriendo en algunas áreas de la vida cubana crea dinámicas que deben deslindar con claridad el exilio realde la emigración. Cuba es un país gobernado por el Partido Comunista, pero ocurren transformaciones que apuntan a una economía mixta.

 

También han ocurrido liberalizaciones, como la transformación a un Estado laico diferente de la visión ateísta anterior a 1992. Desde esa perspectiva, es posible avizorar un espacio mayor para formas de educación plural, donde los padres tengan mayores opciones de decisión. Esos desarrollos apuntan hacia un ambiente político menos rígido, donde la categoría de salida definitiva sea eliminada de la política migratoria. Al llegar a ese punto, el término exiliado debería ser usado solo para aquellos que escapen del país por razones de persecución política”. López Calleja, alias López –Levy, no se ha enterado, por ejemplo, de la brutalidad represiva que tiene lugar a diario en Cuba.

 

¿Para qué continuar? Pueden ver el dossier publicado en Espacio Laical. Como también pueden acercarse al Informe presentado en la FIU miamense, que he referido anteriormente, o a la entrevista realizada por la Revista Palabra Nueva al ínclito Carlos Saladrigas.  Otros nombres menores asociados a esta estrategia son:  Juan Antonio Blanco, que se presenta como solucionador de conflictos (seguramente en su casa). Por cierto, este señor ha intentado organizar en Madrid otra patochada como la de FIU, pero ha tenido a bien advertir que no debía ser invitado nadie que pudiera ser molesto para el régimen. Cómo no, figura igualmente el viejo dialoguero Carmelo Mesa Lago, presente en todas las salsas infectas. Está Uva de Aragón, la misma que a va presentar sus libritos en la UNEAC; la misma a la que personalmente le escuché decir que ella soñaba con una Cuba en que hubiera muchos puestos de frita, pero ningún McDonald. Está Tomás Bilbao, el amanuense de Saladrigas. Y están finalmente algunos ”académicos” de la tiranía, como Aurelio Alonso, RobertoVeiga y otros personajillos, entre los cuales se hallan algunos curitas y laicos.

 

Lo siento, pero para los que estamos informados de las interioridades del tema cubano, es obvio que existe, si no una estrategia consensuada, al menos sí una sintonía ideológica y de intereses entre el Gobierno de Barack Hussein Obama, la jerarquía dela Iglesiay sectores cubanos en el exilio, o mejor diáspora, encabezados por la dirección actual dela FundaciónCubano–Americana y por Carlos Saladrigas y su Cuba Study Group. Esta estrategia o sintonía deja rastros por doquier, perfectamente identificables e interpretables. ¿Qué son si no el estímulo a viajecitos y remesas. O la redistribución de los fondos de la USAID dedicados a Cuba. O los cambios en la línea editorial de Radio y TV Martí. O toda esta ofensiva “académica” y ecclesial?

 

Esta es la “Guerra”. Pese a todo, no van a vencer. El régimen castrista está agotado. A corto o mediano plazo no podrá sobrevivir. Nunca antes en la historia, y menos aún en la nuestra, la libertad ha descansado en las maniobras de curas e intelectuales, salvo muy honrosas exepciones. Hay un factor que el regimen y los colaboracionistas menosprecian, pero que existe. Sí hay patriotismo y patriotas en el exilio y en la Isla. Estos han sido siempre los protagonistas de nuestra historia. Y lo serán de la que viene.

(Amabilidad del autor).

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One Reply to “El castrismo y sus colaboradores. Por Orlando Fondevila.”

  1. Puede ser que todos los pueblos alberguen el mismo nivel de miseria humana, y que unos lucen mejores y otros peores debido a las diferentes circunstancias particulares que les han tocado vivir. O sea, puede ser que el pueblo cubano no sea tan mierda cómo parece comparado a otros, pero definitivamente ha producido una enorme y harto vergonzosa abundancia de miserables. Nuestra historia no deja lugar a dudas al respecto.

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