La injusta muerte de David Lago. Por Felipe Lázaro.

Ebetania.

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3 Replies to “La injusta muerte de David Lago. Por Felipe Lázaro.”

  1. Pues yo tambièn lo nombro en Presente… David Lago, Es… cada testimonio de quienes lo conocieron me acerca… David Lago, Ser…

    Cuando leì que habìa partido… no puede evitar recordar ese gran poema de Miguel Hernàndez… que me hace llorar a manadas, siempre… Elegìa a Ramòn Sijè…

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento.
    a las desalentadas amapolas

    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.

    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.

    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofes y hambrienta.

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte a parte
    a dentelladas secas y calientes.

    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte.

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de las flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irán a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.

    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero…

    :`(

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  2. Ciertamente, muy injusta. Pero es emocionante leer estos testimonios. Porque hay que nombrarlo a David, muchas, miles de veces. Y leerlo.
    Siempre lo leía; todas las noches. Ahora lo hago hasta en voz alta.
    Gracias por el link.

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  3. De donde nacieron tus insolentes metaforas, te alejas, sin decirnos adios. Ojala encuentres, en universos que imaginamos paralelos, tu ciudad pristina de tinajones chorreando vino de papaya, y vacas sagradas cuya leche como un nino mamaras, guardanos un lugar, no seas goloso, y ruega por nosotros, te prometemos libaciones y bacanales , si se nos da eso mismo que ahora piensas.

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