Balseros llegados a Dry Tortugas. (2do de 3 posts). Por Julio Zangroniz.

Los nombres de los recién llegados son:

1. Edwry Joel Rueda Fernández, 26 años, Santiago de Cuba

2. Jorge Rojas Toledano, 40 años, La Habana

3. Yudelkis Suárez Castellanos, 25 años, La Habana

4. Yani Revidean Pérez, 28 años, Santiago de Cuba

5. Yinete Olivera Delgado, 29 años, La Habana

6. Hans García Palomino, 28 años, San Miguel del Padrón

7. Jose Marcelo García, 50 años, Santa F’e, La Habana

8. Alexander Aguilar Pérez, 31 años, Niquero, Granma

9. Pedro Rolando Espinosa Peña, 22, Santa F’e, Playa

10. Erit Brito Luque, 26 años, Santa F’e, La Habana

11. Jordani Pérez Pelegrín, 2 años6, San Miguel del Padrón

12. Yolenni Pelegrín Pérez, 34 años, Arroyo Naranjo, Managua

13. Nilda Valdés Ramírez, 45 años, Guanabacoa.

Esta es gente de gran coraje. Gente de gran resistencia, de gran valor f’ísico y mental, dispuestos a apostar sus mismas vidas con tal de irse de una Cuba esclava y vivir en libertad. Según uno de los miembros del grupo, algunos de sus integrantes habían hecho esfuerzos similares de escapar, hasta SIETE y OCHO veces.

Uno de ellos, que sirvió como timonel o capitán del pequeño navío, es un cubano negro de 22 años llamado Pedro Rolando Espinosa Peña –en su NOVENO intento de escapar del infierno comunista.

Pedro nació bajo el «amparo» de la Revolución en Cuba, que ya lleva 53 años en el poder. Supuestamente fue un fenómeno poíitico-social que culminó en 1959 para beneficio de gente exactamente como Pedro. Desgraciadamente, la forma de pensar de Pedro no tardó en traerle problemas con las autoridades cubanas, simplemente porque no era adepto al sistema.

Posteriormente a su llegada, Pedro explicó en conversación telef’ónica:. «Yo perdí mi carrera de Derecho. Cumplí sanción de un año y seis meses de cárcel y me pusieron una multa de tres mil pesos y después otra de cuatro mil pesos más. Al final, tuve que pagar catorce mil pesos de multa» por sus intentos de escaparse del país. «No podía trabajar. Me troncharon todo el futuro,» se lamentó.

Un integrante del grupo de refugiados confirmó, en español, que ellos habían salido de la playa Baracoa, cerca de La Habana, la noche del jueves a las 9 PM, con el fin de evitar que las autoridades cubanas los detectaran. Habían estado «23 horas y pico» en el mar, aseveró.

El bote era un artefacto casero, conformado por dos inmensos pontones de espuma de goma, forrados con una tela plástica verde. También incluía un fondo de  madera de plywood –y cinta adhesiva por todas partes. Era más o menos como del tamaño de dos de los botes comerciales conocidos como «Zodiac» –quizá con un total de entre 14 y 15 pies de eslora (ver fotos adjuntas). El bote tenía un pequeño motor Yamaha, de fuera de borda, para el que todavía quedaba bastante gasolina.

A pesar de sus esfuerzos, el grupo no pudo irse de Cuba sin que antes fueran observados.

Según Yinete Delgado, de la ciudad de La Habana, en conversación telef’ónica varios días después, desde su nueva residencia en el estado de Utah, «al otro día, un barco cubano nos dio vueltas como por 15 minutos, gritándonos cosas. Y luego, los guardias cubanos nos dijeron que ya les habían avisado a las autoridades en Estados Unidos, para que nos esperaran y nos interceptaran, con tal de devolvernos a Cuba.» Según Delgado, los guardias cubanos les advirtieron: «Los Guardacostas ya están esperándolos, para traerlos de regreso.» Ese día, los refugiados vieron por lo menos dos avionetas de Estados Unidos patrullando sobre las aguas, y también pudieron ver y escuchar embarcaciones de la Guardia Costera cerca de ellos. Sin embargo, aparentemente a ellos… nadie los vio.

Otro refugiado explicó que el grupo contaba con un artefacto que tenía capacidad de GPS (Global Positioning Satellite) para ayudarles a navegar en la dirección debida, algo que dijeron haber comprado en Cuba, pero optaron por usarlo sólo intermitentemente: «cada media hora, más o menos, y por sólo unos minutos,» con tal de evitar que las autoridades norteamericanas se aprovecharan de esa tecnología para determinar la posición del grupo, dijo.

Las estrategias evidentemente usadas en conjunto por los dos gobiernos, con tal de hacer cumplir la llamada «ley de pies secos y pies mojados,» parece estar dando resultados –naturalmente que nefastos para los cubanos amantes de la libertad. Un informe, publicado por The Miami Herald pocos días después del arribo de los refugiados a Dry Tortugas, hace constar que un total de 448 personas han sido detectadas en alta mar por las autoridades estadounidenses durante los primeros seis meses del año fiscal 2012. Todas esas personas han sido devueltas a Cuba.

El sábado 3 de marzo, tras la llegada del grupo de los 13 a Dry Tortugas, el bote verde descansaba en el mismo lugar a donde había llegado horas antes. Todavía contenía un tanque plástico rojo, lleno con unos 10-12 galones de combustible, equipado con una pequeña bomba manual para alimentar el casi irrisorio motor Yamaha, así como dos cajas plásticas con cerca de una docena de botellas plásticas, también llenas de gasolina. En el bote había una camiseta blanca y un pedazo de tela clara, como de una cortina, quizás incluidos con el fin de usarlos para hacer señales. Y también cuatro remos de plywood, de manufactura casera.

El periodista que «recibió» al grupo rescató dos de esos remos, para guardarlos como recuerdos del viaje –que serán donados con los nombres de los refugiados a sendos museos que honren la memoria de la gente que logra escapar de Cuba, así como las de los miles de seres humanos que no consiguen completar el viaje rumbo a la libertad. Los otros dos remos, y el resto de los suministros que quedaban en el bote, estaban programados para ser incinerados al otro día, según manifestó un representante del Servicio Nacional de Parques.

Otro integrante del grupo de refugiados explicó que ellos habían salido con bastante agua, galletas y latas de sardinas, aunque all legar a Dry Tortugas, ya no quedaba nada de eso en el bote, porque aparentemente o lo consumieron todo durante las 23 horas y media de viaje, o tiraron al mar lo que les quedaba.

«La gasolina era lo más importante,» enfatizó uno de los refugiados. Otro confirmó que habían salido con 150 litros y que la travesía había requerido unos 120 litros. Y su principal método de irse de Cuba era ese motorcito Yamaha –que luce lo suficientemente poderoso como para dar una vuelta de recreo por la Bahía de la Habana, pero no para navegar a mar abierto.

El grupo gustosamente suministró al periodista sus nombres, edades y lugares de residencia en Cuba antes de la llegada de las autoridades al sitio.

Dos de los refugiados solicitaron que se llamara por teléfono a parientes en Estados Unidos: uno en la zona de Homestead, Florida y otro en el estado de Utah. Al otro día, tras regresar a Cayo Hueso, el periodista hizo las llamadas y dejó mensajes en sendas contestadoras, porque en esos momentos, aparentemente, no había nadie en casa.

Casi inmediatamente después de su escape, manifestó Pedro, el timonel del grupo, agentes de la Seguridad del Estado de Cuba fueron a visitar a su madre, que permanece en la isla, quien le prometió contarle a su hijo –y a todo el mundo– todos los detalles de la visita en una carta que ya le envió por vía privada.

Después que 4-5 miembros del grupo admitieron ser «productos» de la Revolución Cubana, alguien les sugirió: «Pero la Revolución tuvo lugar para beneficio de gente como ustedes. Entonces, por qué se van?» José Marcelo García, de Santa Fe, La Habana, que con 50 años de edad era el más viejo del grupo, respondió: «Mira, hermano, aquello es una mierda. Siempre fue una mierda y siempre lo será!» Varios otros manifestaron su acuerdo con esa opinión.

Por otra parte, Pedro expresó sentirse muy molesto debido al tratamiento que el grupo de refugiados recibió a manos de las autoridades en Dry Tortugas. «Los guardias del parque tomaron nuestros documentos y los botaron: Inscripciones de nacimiento, títulos de 12 grado, etc. Tuvimos que mandar a pedir otras copias a Cuba, lo que nos cuesta mucho dinero y tiempo. Hicieron todo mal ese procedimiento,» aseveró.

La noche del viernes 2 de marzo, varios representantes del Servicio Nacional de Parques, la agencia federal que administra las instalaciones en Dry Tortugas, así como varias otras agencias de la ley, se presentaron en la escena de los hechos unos 15-20 minutos después de la llegada del grupo, para recogerlos y «procesarlos.» Posteriormente, les dieron uniformes blancos para protegerlos de los fuerte vientos que prevalecían en el lugar, así como de las bajas temperaturas nocturnas. Finalmente, los montaron en un bote que los llevaría a Cayo Hueso, y de allí a instalaciones en Cayo Maratón o al centro de refugiados en Krome Avenue, en Miami. O bien dejarlos en manos de representantes de la Iglesia Católica.

Pero en los momentos entre la llegada del grupo a Dry Tortugas y su salida del lugar, los agentes de la ley mostraron algunas facetas bastante  desagradables. En primera instancia, uno de los agentes le «ordenó» al periodista independiente que se fuera del lugar. «Tienes que irte de aquí,» le dijo tajante y textualmente, en inglés.

El periodista se negó a ello. «Yo soy  un ciudadano estadounidense, además de ser periodista profesional, en visita a estas instalaciones a invitación del Servicio Nacional de Parques. A menos que Ud. me pueda comprobar que la Constitución de la Nación ha sido cancelada en los últimos varios días, yo tengo todo el derecho de practicar mi profesión en territorio norteamericano, y Ud. no puede hacer nada al respecto, o estaría actuando como un comisario soviético, no como un agente de la ley de Estados Unidos.»

Otra vista del bote que usaron los cubanos, incluyendo el motor Yamaha y los suministros de gasolina que quedaban, equipo que les permitió llegar a Dry Tortugas el 2 de marzo (Foto por Julio C. Zangroniz).

 

(Mañana 3ra parte de tres posts)…

6 respuestas para “Balseros llegados a Dry Tortugas. (2do de 3 posts). Por Julio Zangroniz.”

  1. Al fin una buena noticia. Me alegro sinceramente por estos cubanos.

  2. Contenta de su llegada y todos en vida .!

  3. Wao ,sin palabras,muy bueno lo que les dijo el cubano -americano,en el idioma que ellos entienden a los oficiales ,no se jueguen conmigo que aqui’ si tengo derechos.

  4. Un milagro. Dios los ha bendecido.

  5. Me alegro mucho. Dios los siga cuidando. Peerrrrooooooo en cuanto tengan un chance estan de visita en Cuba.

  6. freedow hemanos ademas de felicitar por su llegada a un pais libres que toda personas merecemos,muy bien por el periodista por su postura ante esas persona,exigiendo su derecho como ciudadano,claro eso es una muestra de respeto y de vivir en un país con democracia,así que dirigentes cubanos tomen ejemplo de libertad y de derechos humanos no somos animales,
    otro comentarios de todos lo que llegaron conocemos a 3 trabajamos juntos y son buenos companeros así que doblemente felicidades.

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